Treinta años de trayectoria musical son suficientes para hastiar a un músico hasta el punto de comportarse de forma complaciente con su público cual mercenario vencido por el desaliento. Pocos son los que cuentan con la virtuosa capacidad de reinvención del británico Steven Wilson. Y “To The Bone” (Caroline/Music As Usual, 17) es un ejemplo más. Además, lo presentará en directo en Madrid (1 febrero, Wizink Center) y Barcelona (3 febrero, Auditori del Forum).

Con casi cincuenta años de edad, el emblema generacional del nuevo rock progresivo ha logrado rehacer su universo sonoro por enésima vez para abrazar la influencia del pop de los ochenta en su nuevo trabajo To The Bone, con el que ha cosechado uno de los mayores éxitos comerciales de su trayectoria en medio de un claro auge mediático.

Cuando escucho el pop contemporáneo, el de hoy en día, me da la sensación de que es extremadamente banal y conservador“.

Recuerdo que en la última entrevista que concediste a Mondo Sonoro te preguntamos acerca de qué expectativas tenías con respecto a este nuevo álbum, y también acerca de tus temores ante la posibilidad de un fiasco comercial tras el apabullante éxito de “Hand. Cannot. Erase”…
¿Qué te dije entonces?

Que tenías mucho miedo.
De acuerdo (risas).

Debo reconocer que me impactó, puesto que siempre pareces muy seguro de ti mismo. Y en realidad, si nos basamos en lo que estamos viendo en las últimas semanas, deberías tener sobradas razones para seguir sintiéndote así: durante los primeros días posteriores a su publicación, “To The Bone” logró convertirse en número uno de ventas en Reino Unido, sobrepasando incluso a Ed Sheeran. ¿Qué sensaciones tienes después de todo?
No recuerdo exactamente el contexto de aquella pregunta, pero una de las formas que encuentro de enfrentarme a esta cuestión en particular es hacer algo totalmente distinto. Y creo que en este nuevo trabajo se distingue claramente que no he intentado siquiera hacer una continuación de Hand. Cannot. Erase. Y siempre he creído que en cierto modo eso es lo que un artista debería hacer: tener una constante sensación de evolución y cambio, explorando siempre nuevos estilos musicales, y de alguna forma desafiar las expectativas de sus fans, no darles más de lo mismo. Es como “vale, sé que te gustaría un disco así, pero aquí tienes algo totalmente diferente y, aunque sigue conservando parte de mi personalidad musical, es totalmente diferente. Y puede ser que te guste o puede que no lo soportes. Y en cuanto a “Hand. Cannot. Erase”., por lo que es, no puedo superar ese disco, así que ni tan siquiera pienso intentar superarlo. ¿Para qué intentarlo? Así que bueno, esto es lo que he hecho con To The Bone y me siento muy orgulloso del resultado. Lo interesante es que, como artista, cada vez que haces algo distinto, pierdes a una parte de tus antiguos fans, pero ganas a otro tipo de seguidores. Es como una sensación de regeneración: hay gente que detesta la dirección en la que estoy yendo, pero por otro lado está esa gente a la que nunca le ha gustado mi música y de repente empieza a gustarles esa dirección. Me lo tomo de una forma muy positiva después de todo.

¿Y a qué clase de público te gustaría llegar con este nuevo trabajo?
Quizá a gente no tan interesada en el rock conceptual –es algo que he dejado algo más atrás–, gente a la que le gusten las canciones inteligentes, pero canciones después de todo. Algo que distingue a este disco es que está bastante más enfocado a una parte de mi personalidad musical que siempre ha estado ahí, que es la del compositor de canciones [ndr: “songwriter”] pegadizas, pero sin la intención de ser estúpido ni de comprometer mi estilo. Mis letras siguen siendo muy oscuras, el factor técnico sigue estando a un nivel muy alto y la producción sigue siendo cinemática, manteniendo esa sensación de viaje. Pero a la vez creo que este material es más accesible e inmediato. Es más fácil para alguien que no conoce mi música y quiere introducirse en ella.

Me parece muy interesante que hayas escogido esa parte tan específica de la estética pop como es el new wave, tipo XTC –con los que ya trabajaste remasterizando sus trabajos–, Tears For Fears o Talk Talk. ¿Qué ideas en concreto te atraen de esta perspectiva de la música pop?
En realidad es muy simple. La razón por la que es un referente tan fuerte para mí es porque se trata de la música que escuchaba de adolescente, la que me rodeaba en los ochenta. Lo que me encanta de esos artistas –y de hecho podría seguir mencionando a grupos además de los que has nombrado, como Kate Bush o Depeche Mode– es que son muy accesibles, pero al mismo tiempo muy ambiciosos, y ambas cosas se encuentran equilibradas. Y cuando los escuchas no tienes la sensación de que se hubiese compuesto de forma más estúpida para ser más accesible. Y es algo que echo de menos. Cuando escucho el pop contemporáneo, el de hoy en día, me da la sensación de que es extremadamente banal y conservador. Lo encantador de las anteriores generaciones pop es que todavía existía esa increíble sensación de ambición, sofisticación e intelectualidad, y aún así era música fácilmente disfrutable. Para mí es el epítome de la era dorada del pop.

¿En qué medida contribuyó Paul Stacey [coproductor de “To The Bone”] a definir la dirección de tu nuevo sonido? Porque a priori da la sensación de que viene de un mundo muy distinto al que planteas en este disco.
Sí y no. Creo que tenía una idea preconcebida sobre la clase de disco que quería hacer, pero Paul me ayudó a mantenerme centrado. Él no había escuchado nada de lo que había hecho hasta entonces. Conocía mi nombre, pero no sabía demasiado acerca de mí. Y bueno, él venía de ser la mano derecha de los hermanos Gallagher durante los últimos quince años y también había trabajado con The Black Crowes y todos esos artistas mainstream. Me ayudó a centrarme en la composición, pero también me hizo pensar en mí mismo como cantante. Quiero decir, hasta ese momento siempre he cantado en los álbumes, por supuesto, pero cantaba las canciones del plan “soy el tío que ha escrito los temas, así que no tengo otra que cantarlos”. Entonces llegó él y me dijo: ‘¡olvídate de que has escrito tú los temas! Concéntrate en pensar en ti como cantante. Quiero que interpretes estas letras, estas canciones como cantante’. Y es una forma muy diferente de pensar en ello. Todo esto hasta el límite de obligarme –fue su idea, para nada la mía– de ponerme a cantar con Ninet [Tayeb] cara a cara, a dúo. Era algo que me daba mucho miedo, ¡porque Ninet es una cantante increíble! Tiene una voz con muchísima fuerza, y jamás había pensado en mí mismo como cantante. Fue aterrador, pero a la vez me ayudó a tener más confianza y soltarme. Y pensé: ‘¡Whoah! Debería ser cantante y olvidarme de que soy yo quien ha escrito el tema’. Y eso fue gracias a Paul. Creo que sacó de mí algo que jamás había logrado sacar de mí mismo.

Creo que esa valentía supura en este álbum, y “Permanating” es la prueba definitiva de ello. Debo decir que me parece hasta extraño el modo que tienes de articular todos esos elementos, como esa letra tan optimista que se entremezcla con las coreografías tipo Bollywood en el vídeo y una música con claros préstamos de ABBA. ¿Cómo surgió la idea de escribir este tema?
Bueno, siempre me ha entusiasmado el pop puro. Cuando me preguntan por mis raíces suelo decir que crecí en una casa en la que mi padre escuchaba “Dark Side Of The Moon” y mi madre escuchaba a ABBA y los Bee Gees y Donna Summer. Es algo que siempre ha formado parte de mi ADN musical. Pero por alguna razón –y no sé explicarte exactamente el porqué– esa parte de mi personalidad musical nunca antes había aflorado. Para mí era mucho más lógico gravitar hacia las claves que tiene el rock más conceptual como “Dark Side Of The Moon” más que el pop puro de ABBA, pero es algo que siempre había formado parte de mí. Es una música que adoro y esta es la primera vez que he permitido que esa parte de mi personalidad saliese por sí misma. No sé por qué ahora, no sé explicártelo. Creo que lo único que puede justificarlo es la decisión previa de pensar: ‘vale, quiero hacer algo más enfocado hacia la idea de canción’. Quizá era el momento más adecuado para hacer algo más alegre. Sé que decepcionará a muchos de mis fans, pero también creo que es un síntoma positivo que les decepcione, porque eso demuestra que estoy probando cosas distintas y estoy evolucionando hacia algo nuevo. Seguramente ha debido ser muy impactante para muchos de ellos. Sí, no sé exactamente por qué ahora, pero era algo que estaba dentro de mí.

Personalmente me vuelve loco, estoy todo el día escuchándola.
Lo mismo me ocurre. Una parte de mí piensa: ‘¿pero cómo no puede encantarte una pieza de pop puro?’. Mira, cuando escucho a ABBA o cuando escucho “Get Lucky” de Daft Punk, o “Let It Happen” de Tame Impala, o “Life’s What You Make It” de Talk Talk, pienso: ‘¿pero cómo no le puede gustar a la gente?’. Pero entonces es cuando me doy cuenta de que hay personas que de verdad lo odian. La música alegre es algo que encuentran ofensivo. Me impactó mucho el caso de un chico de una revista española que me enseñó un anuncio de un supermercado y me dice: ‘¡mira, “Permanating” encaja con este anuncio!. ¡Y me lo decía como si fuese algo malo! ¡Y yo como ‘¡genial!’! En fin (risas).

En lo personal, creo que al final tiene que ver con esas preconcepciones que hay con el género y su relación con la música rock y la música pop. Si escuchas rock debes ser duro y masculino, y si escuchas pop se presupone una identidad más femenina en el oyente.
Eso es. Mucho de ese pop puro apela a la comunidad gay. Quizá estés en lo cierto. Yo creo que los chicos –y me incluyo– se sienten mucho más atraídos por tonalidades oscuras, mundos más oscuros, música industrial, gótica… Aunque también hay mujeres a las que les atrae eso. Creo que siempre he tenido una sensibilidad muy femenina. Muchas de mis mejores amigas son mujeres, y eso creo que queda bastante claro en “Hand. Cannot. Erase”., que fue un álbum escrito desde una perspectiva de un personaje femenino. Y sé que hay gente ahí fuera que se siente amenazada por la idea de una ‘música alegre’. Supongo que no encaja mucho con la idea de ser un ‘macho’, eso tan típico de la comunidad del metal extremo… Sinceramente es algo que yo no entiendo muy bien, pero sé que existe.

¿Qué te resulta interesante sobre el hecho de incorporar esa perspectiva femenina a tu música? ¿Qué crees que aporta a tus composiciones?
Entiendo tu pregunta, pero no es fácil responderla porque no ha sido un proceso en absoluto consciente. Creo que siempre he sentido en mí –y por ende en mi música– esa sensibilidad femenina. De algún modo, creo que si en última instancia nos deshiciéramos de todas nuestras preconcepciones nos daríamos cuenta de que, de algún modo, todos compartimos una misma experiencia vital. Todos experimentamos –incluso los ‘chicos duros’– sensaciones como la pérdida, los remordimientos, la tristeza, la depresión, la melancolía, la nostalgia… Tanto si lo admiten como si no, todos han sentido esas cosas y por tanto todos las entienden, pero creo que tienes razón al decir que hay algo implícito en la psique masculina que nos obliga a recluir toda esa parte de nosotros mismos. Nos educan para ser duros, pero me parece que eso está cambiando. En la sociedad contemporánea los chicos pueden expresarse con algo más de libertad en cuanto a su feminidad, del mismo modo que creo que cada vez más mujeres están expresando su lado masculino sin tener que seguir una pauta socialmente estereotípica en cuanto a lo que implica ser mujer. Ninet es un gran ejemplo de ello. Es como la típica chica rockera, pero tiene ese rollo a lo PJ Harvey en su música que puede llegar a ser verdaderamente duro y agresivo. Desde mi punto de vista, diría que esas líneas se están difuminando y me encanta, sea por lo que sea. Por alguna razón me he dado cuenta de que incluir a mujeres en mi música funciona muy bien. Y en “Hand. Cannot Erase” lo descubrí casi por accidente con “Routine”. Cuando Ninet se vino de gira conmigo los fans cayeron rendidos ante ella, la adoraban, normal, porque es increíble. Ahí es cuando me di cuenta de que funcionaba perfectamente. No sé analizarlo mucho más allá de eso, si te soy sincero. Simplemente creo que funciona.

Hablando de cantantes femeninas, sé que fue un auténtico quebradero de cabeza para ti encontrar a la colaboradora adecuada para “Song Of I”. ¿Qué sucedió hasta que encontraste a Sophie Hunger como cantante definitiva?
Bueno, por resumir un poco la historia, buscaba a alguien que pudiese cantar de una forma muy particular. Por ejemplo, Ninet no hubiese sido la adecuada, porque su voz tiene un exceso de energía. Quería alguien que pudiese cantar prácticamente como un robot, porque es un tema que trata sobre la obsesión, y necesitaba ese toque siniestro y mecánico, pero todo ello siendo sensual y femenina. Y eso es algo muy difícil de encontrar. En un primer momento sólo se me pasaba por la cabeza Natasha Khan [Bat For Lashes], hubiese sido perfecta para esto, aunque luego también lo intenté con Beth Gibbons de Portishead. Por desgracia, aunque ambas estaban interesadas, estaban muy ocupadas trabajando en sus propios proyectos, y me encontré en la situación de que el tiempo se estaba agotando y todavía no había encontrado a nadie. Fue entonces cuando hablé con mi discográfica y me sugirieron a Sophie Hunger. No es muy conocida. ¿Quizá aquí en España?

El mensaje es que la vida es un regalo único, y que todos tenemos el poder de hacer algo verdaderamente profundo con nuestras vidas“.

No, la verdad es que no…
Quizá sea más conocida por Alemania, Suiza o Francia. En cualquier caso, les dije que no la conocía. La gente de Caroline me pasó una copia de su disco y dije: ‘eso es, es ella, lo tenemos’. Y afortunadamente ella estaba disponible e hizo una labor fantástica. Y bueno, esa es básicamente la historia.

Del mismo que las conductas obsesivas han ocupado una buena parte de tu música, también lo ha hecho la idea del individualismo en la contemporaneidad –no hay más que pegar un vistazo a “Fear Of A Blank Planet” o “Hand. Cannot. Erase”.. ¿Crees que el pop puede ser utilizado como una estrategia de inclusión y de superación de dicho individualismo? ¿Era tu intención con este álbum?
Bueno, a mí el individualismo me parece algo fantástico. Lo que me preocupa es precisamente lo contrario. Nos encontramos ante una generación de niños que están creciendo rodeados por las redes sociales e internet, los teléfonos, los videojuegos… Y el arte de articularte a ti mismo a través de tu personalidad y tu intelecto es algo que está en debate. Da la sensación de que el mundo de la tecnología no hace más que atontarnos. Estamos perdiendo la capacidad de permanecer atentos a algo. Así que podríamos decir que discos como el mío son algo que está muy pasado de moda, porque básicamente lo que espero es que te sientes y me escuches de principio a fin durante sesenta minutos. Y eso es porque la música de hoy en día se basa totalmente en playlists: tres minutos de algo y luego otros tres minutos de un artista y otros tres de otro. Todo está organizado alrededor del clickbait. Estás escuchando un tema en Youtube y ya te está diciendo qué vas a escuchar a continuación; porque ahora estás escuchando a Steven Wilson, pero ‘oye, la gente también escucha esto, y esto, y esto otro’, así que la tentación de que hagas click a lo siguiente incluso antes de que hayas podido escuchar un solo minuto de lo que tienes en ese momento entre manos está ahí. Y eso pasa constantemente. Esa “’mentalidad playlist/clickbait’ que no te permite concentrarte más de treinta segundos es lo que de verdad me preocupa. Y estás en lo cierto, eso es algo de lo que ya hablaba en “Fear Of A Blank Planet”, esa idea de que la tecnología estaba creando una generación de niños –citando a Roger Waters–‘distraídos hasta la muerte’ [ndr: ‘Amused To Death’], que hay tantas cosas que les distraen que ni tan siquiera son capaces de darse cuenta del mundo que les rodea. Nunca piensan en los problemas, ni se comprometen con ninguna causa del mundo moderno, y no creo que vaya a mejorar. No hay más que mirar alrededor para ver algunas pruebas de ello: que Donald Trump haya llegado al poder, o el Brexit, o la crisis de los refugiados, o el terrorismo por parte de los fundamentalistas religiosos… Todo eso son señales de que debemos despertar. ‘¡Despierta! ¡Todo lo que has hecho durante el día es actualizar tu muro de Facebook!’ (risas). Pero también creo que hemos llegado a un punto en el que las cosas están empezando a cambiar, porque empiezo a ver un movimiento contestatario por parte del mundo de las artes de nuevo. Si miras alguna de la música que se hace hoy en día mucha va en contra de Donald Trump, del Brexit, de la religión… De lo que sea. Me da la sensación de que es el principio de una marea de protestas y rebeldía que vuelve a emerger en la música, e históricamente, la música siempre ha sido un gran vehículo de protesta. Siempre ha servido para brindar un sentimiento de rebeldía para la gente joven, así que diría que me siento levemente más optimista de lo que me sentía hace tres años.

Lo cierto es que prácticamente desde Deadwing no recuerdo que ninguno de tus álbumes tuviese un final mínimamente positivo hasta ahora con Song Of Unborn. ¿Qué nos puedes contar sobre este tema?
“Song Of Unborn” es una canción que trata simultáneamente sobre el mundo en el que vivimos y, como podrás deducir, también es un tema cantado a un niño que todavía no ha nacido. Lo que dice es: ‘verás, cuando llegues al mundo es posible que te encuentres inmerso en toda esta mierda que está sucediendo, y probablemente te preguntarás por qué querrías nacer en un mundo como este. ¿Para qué? Ya nos encontramos en un mundo que está sobrepoblado con todo este montón de problemas. ¿Qué me espera a mí ahí fuera?’. El mensaje es que la vida es un regalo único, y que todos tenemos el poder de hacer algo verdaderamente profundo con nuestras vidas, y que debemos entregarnos a dicho regalo y hacer algo significativo con nuestras existencias. Y creo que en última instancia ese es el mensaje que me gustaría que la gente tomase de este disco, que piensen en sus vidas y en el mundo en el que viven, que es un mundo maravilloso, precioso. La Tierra es un planeta increíble. Mira, estuve unas cuantas semanas en el desierto de Atacama, en Chile, grabando un vídeo, y es alucinante pensar: ‘¡whoah, hay sitios como este en el planeta!’. Y nuestro deber es recordar que vivimos en este lugar tan increíble, y que somos muy afortunados y que además lo compartimos con muchas otras especies, y nosotros somos los que probablemente menos lo merecemos, porque no hacemos más que joderlo todo. Así que eso es lo que creo: que deberíamos hacer algo increíble con nuestras vidas, aunque sea algo que tan sólo tenga sentido para nosotros. Por supuesto, para mí esa cosa es hacer música, y se la doy a otra gente y me siento recompensado por ello, por la mirada y las sensaciones de los que escuchan mi música, que suelen sacar algo positivo de ella. Para mí, es ahí donde he encontrado el propósito de mi vida. Creo que ese es básicamente el mensaje, que a mi juicio es muy positivo, o por lo menos espero que lo sea.

En febrero podremos ver tu propuesta en directo. ¿Qué nos puedes adelantar de ella?
Nuevas proyecciones, nuevas animaciones… Los nuevos temas encajan perfectamente con las interpretaciones audiovisuales. Jess Cope, quien ya hizo los vídeos de “Routine” y “Drive Home” está trabajando en dos nuevas animaciones, entre las que se encuentra “Song Of Unborn”. Lasse [Hoile] por su parte está trabajando en diversas proyecciones. Incorporaremos nuevos aspectos visuales al show. No puedo contarte demasiado, pero me gustaría llevar el show a un nivel más elevado a nivel de producción.