Aún en rodaje, el proyecto de Alfonso Espiño conseguía alzarse con el primer premio del II Certame Galicia Creativa, organizado por la Fundación Autor en 2016, que le abriría  las puertas del estudio de grabación para registrar las canciones de un debut que se presenta oficialmente el próximo 1 de junio; mismo día en que se publicó Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band cincuenta años antes.  Esta alusión al octavo álbum de The Beatles resulta premonitoria de lo que Espiño guarda entre las pistas incluidas en “Uno”, su debut. Él mismo nos habla sobre ellas.

 

– ¿Cuál de todas las canciones que ahora presentas es a tu parecer la que desencadenó la creación de Espiño?

Empecé a trabajar en varias ideas justo a la vez que se despedían Los Chavales, a finales de septiembre del año pasado. Fue entonces cuando comencé a esbozar Florinda, y a la par, me llegó la fatal noticia de la enfermedad de Fran Pérez, Narf. Durante una breve conversación con él, en la que le trasladé mis ánimos, Fran dijo que yo era su Beatle Brother, así que enseguida compuse la canción, que fue la primera en ser terminada, y grabada, junto con Flo. Se trataba de un mensaje de cariño y deseo de recuperación para Fran. Él fue el primero en escucharla. Aunque no está en el CD, irá en en los bonus tracks del vinilo en su forma primigenia. De todas maneras, muchas de las canciones del disco tienen partes más o menos inspiradas por los sentimientos levantados a raiz de esta gran desgracia.

– Acreditar con tu apellido un proyecto artístico implica de algún modo asumir la dirección del mismo, ¿cómo te sientes en este papel?

Estaba claro que deseaba tener un proyecto personal en el que la creación no estuviese condicionada por ningún estilo ni por ninguna época en concreto. Sólamente canciones, lo que saliese libremente, siempre dentro de los estándares de calidad que me autoimpongo. En este sentido, es lógico que trate de cuidar todos los aspectos del proyecto, desde la composición y los arreglos hasta el acabado del diseño de la funda, y la verdad es que, a pesar de que supone mucho trabajo, es algo que asumo con alegría y pasión.

– ¿Tuviste claro desde el principio cómo debían sonar los arreglos instrumentales de las canciones?

Los arreglos te los van pidiendo los temas a medida que van creciendo, primero en la guitarra y luego poco a poco, dentro de tu cabeza. Cada canción se trata de un modo diferente. Algunas ya sabes cómo van a sonar y otras te sorprenden durante el proceso. El toque final se da con el grupo en el local de ensayo.

– ¿Contaste con la implicación de algún productor y/o músico durante la grabación y mezcla?
El productor y técnico Gerardo Amigo fue de gran ayuda durante las sesiones debido a su enorme entrega. A él se debe el magnífico trabajo de mezcla y mastering, ardua labor teniendo en cuenta la cantidad de pistas que grabamos. También sugirió muchos detalles importantes, aunque la mayor parte de los arreglos ya venían escritos de casa. Además de mi banda (Brais Sánchez, guitarras eléctricas- Alexandro González, teclados- Curro Marcos, batería), conté con las trompetas y trompas de Álvaro Crego y los violines de Quim Fariña, cuyas partes compuse en mi salón con la ayuda de una destartalada guitarra española, la misma con la que escribí todo el disco.

– En la composición de las canciones se atisban diversas influencias, ¿alguna es premeditada?

Son muchos los artistas a los que Espiño debe algo. Digamos que además el abanico es amplio y que incluso puede resultar poco obvio. A veces te das cuenta de que una parte de una canción recuerda a algo que ni siquiera te habías planteado. Muchas cosas están en el subconsciente, y a posteriori puedes escuchar en mis canciones ecos de Bibiano, Los Relámpagos o Stevie Wonder, cuando en realidad estabas pensando en Narf, Pink Floyd o The Move. Otras influencias que pueden palparse en el disco abarcan desde los Stranglers hasta Íker Jiménez, pasando por Electric Banana, The Who, The Beatles, The Dukes of Stratosphear, Alan Lomax, Ánxel Fole o Álvaro Cunqueiro. En lo tocante al bajo, mi instrumento, he querido fijarme en las maneras de McCartney, Colin Moulding, Ace Kefford y JJ Burnel, entre otros.

– Resulta perceptible un trabajo a fondo en las letras de las canciones, de gran lirismo en algunos casos y muy imaginativas en otros. ¿Satisfecho con el resultado?

Pues la verdad es que sí. He querido decir todo lo que he dicho, y si me he dejado algo en el tintero ha sido para preservar el misterio de algunos de los mensajes. Hay muchas maneras de decir las cosas, y estamos en un tiempo en que las obviedades y la sinceridad no solicitada están al orden del día. Es bonito sugerir siendo poético y dejar que vuele la imaginación.

– Otro aspecto destacable es el trabajo artístico de la portada. ¿Partió de ti la idea?, ¿tiene algún significado especial? ¿Quién la realizó?

Toda la idea del diseño es mía, aunque fue realizada acertadamente por Rocío Alén, quien además aportó numerosas mejoras. Partí de la letra y la música de Engaiolante enfeitizante, que resultaron sonar muy medievales, decidiendo acompañar cada canción con un grabado de época en el interior del libreto del CD. En principio quería colocar la carta del tarot de El Loco como referencia a uno de los protagonistas de la canción, pero luego, leyendo un libro sobre los Arcanos Mayores, reparé en que El Mago, la carta número uno del tarot, tenía un significado que me venía muy bien para la portada. El mago representa, entre otras cosas, la capacidad de comenzar de cero las veces que haga falta, y asociado a esa idea, el concepto de que todas las posibilidades de elección están abiertas. Asimismo, el número “1”, representa el principio de todo, en este caso, de mi nueva aventura.

-¿En directo te acompañan los mismos músicos que participaron en las grabaciones?

Así es. En la presentación compostelana del disco en directo, espero contar también con Álvaro Crego y sus metales, que ya registró en estudio.

Además de las registradas en este disco, ¿qué otras canciones forman parte del repertorio para los directos?

La mencionada Beatle Brother, Sol e praia, compuesta por mi compañero Alexandro González, Chove en Compostela, una canción sobre los tópicos, Xa non quedan homes, que compuse para Los Chavales en su momento, y Flores, tambores e ilusións, que es mi última composición y espero que guste mucho, pues tiene todas las papeletas para convertirse en la canción de este verano jajaja… sigo trabajando en nuevas canciones que iré añadiendo al repertorio poco a poco.

(Escucha “Uno” aquí)

Próximos Conciertos:

 

4/06 – As Matinés do Principal, Teatro Provincial de Pontevedra.

8/06 – Riquela Club, Santiago de Compostela.