MondoSonoro Discos

“Hate es el RAP”. Partiendo de ese frase y tomando como referencia que Sho Hai es un Violador del Verso, podría firmar esta crítica y quedarme tan ancho tras cascarle un montón de estrellas al debut en solitario de Sergio Rodríguez. Pero vaya, defendamos lo de sobra ya armado. De sobra porque en este disco encontramos a RdRumba, al resto de Violadores y a un sublime Xhelazz. Encontramos guiños a Beck, a Slipknot, a The Beach Boys, a Cloaka, y la particular visión que de “Sólo son vidas” y “Hamor se escribe con H” muestra Sho Hai. Por si fuera poco y para borrarles la mueca de satisfacción a los detractores de la Doble V, “La cúpula” deja claro, junto a sus hermanos, la larga vida que les queda a los zaragozanos como crew inseparable. Humor, sorna, bolinguismo, mala leche y versos impagables sobre el asco de vivir, la necesidad de amar mientras se vive, las mentiras y mitos católicos y la necesidad de creerse de verdad persona para no ofrecer un patético espectáculo. Sho Hai se muestra en este disco grande como un oso, Rumba disfruta acompañando a semejante plantígrado y quien firma no puede sino tatuarse en el pecho que Hate es el RAP.

MÁS SOBRE SHO-HAI
  • Anónimo

    ok

  • Anónimo

    q bueno

Jason Ringenberg es noticia por partida doble. Poco podíamos pensar que así iba a ser cuando Jason & The Scorchers -el potente grupo que encabezó en los ochenta- pasó a ser historia y nos dejó huérfanos de sus atrevidos flirteos entre country rock y punk. Aquello parecía el final, pero afortunadamente se convirtió en un nuevo principio y ahora –ver para creer- incluso es habitual ver a Ringenberg sobre nuestros escenarios.

Actualmente, su prioridad es una carrera en solitario en la que toma claro partido, con discos como el reciente “Empire Builders”, al respecto de los politizados días en los que vivimos. Actúa casi siempre solo, ocasionalmente respaldado por otros músicos y, además, hace poco nos sorprendió al reencarnarse en Farmer Jason, curioso alter-ego con el que graba e interpreta canciones destinadas al público infantil. Motivos no faltaban, pues, para abordarle antes de uno de sus últimos conciertos hispanos. Recitamos al estadounidense, de entrada, las primeras frases de su nuevo trabajo, sin duda toda una declaración de intenciones: “Sí, podemos bombardear casi cualquier tierra y después enviar sus chicos a Disneyland”. “Me he ganado un montón de enemigos en mi país, pero es así como lo siento. También hay muchos que están de acuerdo con lo que digo y compran el disco. Depende básicamente de si apoyan la guerra y la política exterior americana o no. Pasar tiempo en Europa me ha cambiado más de lo que puedas imaginar. Pasé a ser primero ciudadano del mundo y en segundo lugar ciudadano americano. Fue como descubrir un concepto nuevo y me siento feliz y orgulloso por ello. En otras palabras, los europeos son una gran influencia en mi forma de pensar”. Con todo, Ringenberg se desmarca del discurso exclusivamente crítico de compatriotas y amigos suyos como Steve Earle, reivindicando también –con sus propios antepasados tomados como ejemplo- lo que él llama imperios del corazón, el espíritu y la dignidad.

“Soy un americano orgulloso, amo mi país y mi deber es exponer las cosas con las que no estoy de acuerdo, pero también las partes que amo”

“Es importante establecer un equilibrio acerca de mi país. Soy un americano orgulloso, amo mi país y mi deber es exponer las cosas con las que no estoy de acuerdo, pero también las partes que amo. Eso es lo que trato de hacer en el disco”. A pesar del interés que despierta el Jason Ringenberg actual, es inevitable que muchos añoren su etapa al frente de The Scorchers y, especialmente, la vertiente punk que tan trascendental resultó ser durante la misma. “En directo todavía conservo parte de mi actitud punk, incluso en acústico, en el ritmo y demás… Pero en mis discos, es cierto, he dejado esto un poco aparte. No significa que siempre vaya a ser así, quizás en el futuro haré discos que recuperarán esa energía, pero por ahora me siento muy bien en mi papel de cantautor”. Lo que desde luego no parece ayudar al respecto es el estado de la escena punk actual. “Creo que algunas bandas punk underground no son muy buenas, pero al mismo tiempo ¡hay bandas punk rock corporativas! Eso es extraño (risas). ¡Se supone que el punk no puede ser corporativo! Ni siquiera debe ser comercial o vender. La banda punk más grande fue The Clash y nunca tuvieron más que un par de hits. Ver ahora música punk vendiendo tanto… no sé, es muy diferente de lo que yo recuerdo”. Finalmente, la tópica pregunta acerca de sus planes para el futuro adquiere aquí otro sentido, debido a lo polifacético que se ha mostrado últimamente. “Tocar con una banda es algo que no hago a menudo, que me suena al pasado. Si a veces toco con una es porque me obligan (risas). Y no me gusta hacerlo porque ya estuve en una de las bandas más grandes de rock´n´roll de todos los tiempos, Jason & The Scorchers. Es algo que ya hice y a lo que no quiero volver. Ahora disfruto más girando solo, aunque sea más exigente para mí. Con la fuerza de The Scorchers era fácil tener en vilo al público, pero en solitario hay que estar siempre muy concentrado. Es un reto mayor y eso me encanta. Llegar a una sala, solo con mi acústica, poder hacer lo que quiera y lograr encender al público… En cuanto a Farmer Jason, es un trabajo duro, pero también más sencillo. Es genial actuar para niños y me encantan las vibraciones positivas que transmiten. Normalmente, en América hago un concierto de Farmer Jason durante el día y otro de Jason Ringenberg en solitario por la noche. Es mucho trabajo, pero es muy divertido”.

MÁS SOBRE JASON RINGENBERG

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies