Nacido de la pasión por la música latina y de habla hispana de las dos empresas organizadoras, Charco y Sonde3, Río Babel ha demostrado que una “loca” idea se puede convertir en realidad, si hay un gran trabajo detrás. Dentro del ya abigarrado mundo de los festivales de verano, su éxito (casi 25.000 espectadores en tres días) indica que han llegado para quedarse y que la propuesta de su cartel era suficientemente atractiva, ya que incluía a un buen número de los mejores artistas actuales que conforman esa escena.

El doble escenario en línea con una gran pantalla detrás y que alternaba de manera interrumpida las actuaciones, ha sido un acierto. El público, solo andando unos pocos metros, podía seguir uno tras otro los conciertos. Además con una decoración atractiva, vistosa y colorida de la mano del artista Luis Toledo de La Prisa Mata. También es de aplaudir que el primero de los tres días, con grandes grupos, fuera gratuito. Y sobre el recinto, que ocupaba parte del Ifema, decir que estaba en su justa medida y que con toda una línea de food trucks, zona para comer y servicios suficientes para el público asistente, creaban una situación amigable. Seguro que hay cosas a mejorar, por ejemplo buscar una solución al tema de los vasos desechables, pero ahora tienen tiempo de valorar soluciones. Pero vayamos a la parte musical.


Jueves

La modelo, cantante y compositora Brisa Fenoy abrió ese amplio doble escenario que iba a funcionar non-stop. La gaditana presentaba su primer single “Ella” y su mezcla de r&b, trap y electrónica, con tan solo el acompañamiento de bases grabadas y su voz pasada por el vocoder, empezó a sonar bien fuerte a pesar del calor impresionante y ante una reducida cantidad de público. Situación que se repitió los tres días, el calor casi insoportable a primera hora de la tarde y el poco público cerca del escenario al inicio de cada día.

Siddhartha fue el primero de los tres grupos mexicanos, muy diferentes entre sí, que iban a mostrarse esa primera noche. El que fuera batería de Zoé desplegó su brillante indi-pop repleto de hits de enganche instantáneo, como “Loco”, “Náufrago” o el que cerró su show, “Tarde”. Por otro lado el inquieto Camilo Lara al frente de su Instituto Mexicano del Sonido en formato trío, con bajo, batería y él mismo con teclados y maquinitas, llegó dispuesto a hacer bailar al personal. Sus camisetas eran explícitas “cumbia is the answer” decían y justo con la canción que lleva ese titulo, “Cumbia”, empezó su concierto. También sonaron otras igual de bailables como “El jefe” o “México”, aunque ésta de mensaje crudo: “muérdete la lengua que hay treinta muertos en Veracruz… quizás mañana no llegues vivo a tu casa”. O “Micrófono” de mensaje más irónico y que Camilo cantó sin parar de animar al personal.

Porter Foto: Hara Amorós

Aunque quien ganó el premio al grupo “sorpresa”, para quien no conociera su particular propuesta, fue Porter. Su música no es fácil a primera escucha, pero se disfruta escuchándola con detenimiento. Con decir que van a editar nuevo disco del que presentaron su single, “Cuxillo”, y dura casi seis minutos. Largos desarrollos instrumentales y textos intrincados con pocos estribillos y un cantante de voz digamos… “especial”. En México son casi una banda de culto, pero era su primera visita a España. Centraron su repertorio en “Moctezuma” su último disco editado, un trabajo conceptual mezclando rock y psicodelia, que satisfizo a sus fans y asombró gratamente al resto.

Macaco Foto: Hara Amorós

Tras ellos Macaco dio otra lección de habilidad musical y profesionalidad. Te podrá gustar o no, pero es un gran artista que vive la música como pocos. De hecho fue el atractivo para la mayoría del público que acudió el jueves. Un público heterogéneo, jóvenes o mayores, afines a una estética o a ninguna, y es que sus canciones se han ganado el adjetivo de “popular”, que pertenece al pueblo. Y los coros a sus canciones fueron espectaculares. “Todos”, “Moving”, “Tengo”, “Con la mano levantá”, etc. hicieron bailar, saltar y cantar a todo el público. Mención especial para el anuncio que hizo de “Red Alerta”, una canción a favor de los refugiados que ha hecho junto a ToteKing, Aziza Brahim, Ander (Green Valley) y la periodista Sahira Amin. Su final con las particulares versiones de “Monkey man” y “Killing In The Bame” dejaron al público bien arriba.

A La Sra. Tomasa le tocó la difícil tarea de mantener el nivel, pero lo hizo con esa inteligente mezcla de música latina, electrónica y una energía desbordante. Su set está estudiado y apenas deja espacio para el descanso. Aunque quizás al final de su concierto, el público empezó a desfallecer, la intensidad en el escenario era muy alta y abajo había que economizar fuerzas porque aún quedaban conciertos.

Como el de Mala Rodríguez. Acompañada por el hábil Dj Swet y por cuatro bailarinas de actitud desafiante y coreografías enérgicas, demostró que sigue “on fire”. Hizo canciones de todos sus discos, “Déjame entrá”, “La niña”, “La cocinera”, “Tengo un trato”, “Quién manda” o “Tambalea” que provocó una invasión de chicas bailando en el escenario, para acabar con “La Rata”: “El presidente, cabrón, está ahí porque lo votamos”. Como ella dice: “No protesto, solo muestro algo que todos vemos”.

De remate la mística naturalista del ecuatoriano Mateo Kingman y su corta banda, y la electrónica caribeña de los colombianos Cero 39.

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