Mikel Erentxun y Mikel Aguirre tienen en común mucho más que el nombre de pila. El primero fue cantante de Duncan Dhu, uno de los grupos más importantes de la edad de oro del pop español. El segundo formó parte La Buena Vida, la banda de pop más exquisita de todas las surgidas en los noventa. Misma ciudad, distintas generaciones y diferentes escenas. Uno lleva décadas dedicándose a la música y otro nunca pudo llegar a hacerlo, aunque ambos la viven con la misma pasión. Además, ambos están inmersos en los lanzamientos de sus respectivos nuevos discos. En el caso de Erentxun, “El hombre sin sombra”, su décimo primer álbum en solitario. En el caso de Aguirre, un trabajo en el que han colaborado otros miembros de La Buena Vida y del que, por el momento, solo se conoce el nombre de la banda: Amateur. Parece que antes de verano podrán escucharse los muy esperados primeros avances. A pesar de que esta es la primera conversación larga que mantienen, se comportan como si fuesen viejos amigos y se enredan al hablar de sus influencias y amigos comunes.

Para ubicarnos, vamos a empezar con algunos datos personales. Decidme vuestras fechas de nacimiento.
Mikel Erentxun: 23 de febrero de 1965.

Mikel Aguirre: 20 de marzo de 1974.

Ambos tenéis raíces vascas, aunque curiosamente ninguno de los dos nació en San Sebastián.
ME: Yo nací en Venezuela, mi familia estaba allí por el trabajo de mi padre, pero vine a San Sebastián con pocos meses.

MA: Yo nací en Madrid. Vine a San Sebastián en el 83, cuando tenía nueve años.

Pero os sentís donostiarras, ¿no?
ME: Sí, totalmente.

MA: Bueno, mis padres son vizcaínos, de Ondarroa. Fueron a Madrid por motivos de trabajo, por eso yo nací allí. Y luego vinimos a San Sebastián por motivos de trabajo también. Pero sí, me siento super donostiarra. Aunque no soy de la Real.

ME: ¿Del Athletic? 



MA: Sí, porque mi abuelo fue jugador y entrenados del Athletic.

ME: ¿En serio? 



MA: Sí, sí. Además fue un mítico. Es el entrenador que más temporadas ha dirigido al Athletic en Primera División.

ME: ¿Cómo se llamaba? 



MA: Juanito Urquizu. Le llamaban Katu Gorri porque era pelirrojo. Y ahora mi hijo, que se llama Peru y es del Athletic también, ha salido pelirrojo. Mi hija se pone la camiseta de la Real, pero él va con la del Athletic.

ME: Y viviendo en San Sebastián, con dos cojones. Claro que sí.

Otra coincidencia es que los dos pasasteis por el mismo colegio, Jesuitas, aunque no coincidisteis.
ME: No, por edad no coincidimos.

MA: Aunque los Jesuítas marcan… (Risas).

¿Os conocíais de antes?
ME: Habíamos coincidido y habíamos hablado alguna vez, pero nunca en profundidad.

Habríais coincidido en ambientes musicales, supongo.
ME: Sí, yo vi tocar a La Buena Vida varias veces.

MA: Yo os he visto en directo varias veces también. La última vez que le vi fue con Duncan Dhu en el Kursaal (en 2013, NdR). Que por cierto, me quedé flipado, un bolo muy entregado y te vi en una forma impresionante. Yo creo que era la tercera vez que os veía a los Duncan. La primera fue con Dinamita pa’ los Pollos en el Polideportivo…

ME: ¡Joder! Hace mil años… Esa era la primera vez que tocábamos en Donosti, así en plan grande.

MA: ¿Ah, sí? Pues esa vez os vi, yo creo que era con “El grito del tiempo”. Y luego también os vi, posteriormente, en una fiesta que creo que era de 40 Principales, en el Victoria Eugenia, que ibais con casacas tipo Beatles. Me parece que no fue un concierto entero, solo cinco o seis canciones.

ME: Esa era la primera gira que hacíamos sin Juanra.

MA: ¿Era “Autobiografía”?

ME: No, justo antes. Cuando estábamos preparando “Autobiografía” hicimos veinte conciertos o así.

MA: Ese día me quedé con la boca abierta. Estuvo genial.

ME: Ahí íbamos con el batería de Puskarra (banda del primer Donosti Sound, NdR).

MA: Y luego esta última vez, una pasada. Mejor que nunca.

ME: Esta ha sido nuestra mejor gira, sí.

MA: Sí, yo se lo comentaba a Cheli (Lanzagorta, teclista de La Buena Vida y de Amateur, el nuevo proyecto de Mikel Aguirre, NdR), mejor que nunca. Aparte el bandón que llevabais, con Mikel Azpíroz, Joseba Irazoki… El otro chico es el que ha producido el disco de Diego, ¿no?

ME: Fernando Macaya, sí. De Los Deltonos.

MA: Un fenómeno también, sí. Carlos Arancegui… Un gustazo. Y se os veía además…

ME: Disfrutamos muchísimo, sí. La pena fue que Diego se puso enfermo y tuvimos que parar.

MA: Dijiste: “Nosotros queríamos haber sido como Elvis, y ahora vamos a hacerlo”. Y tocasteis dos temas que fueron brutales. ¡Los Nashville Cats!

ME: (Risas).

“San Sebastián a principios de los ochenta era una ciudad muy siniestra”

Empiezo por ti, Mikel Erentxun.
ME: Empiezas por mí por edad, ¿no? (Risas)

Solo por seguir el orden cronológico. ¿Qué te impulsó a montar un grupo?
ME: Bueno, yo tuve la suerte de tener dos hermanas mayores que tenían buenos discos en casa. Yo recuerdo que ahí estaban los discos de los Beatles, Cat Stevens, Simon & Garfunkel, los Eagles… Yo crecí escuchando esas cosas desde niño, y eso es algo que agradeceré siempre a mis hermanas. Había también una guitarra y un piano, y no sé cómo fue el salto, pero sí que desde muy niño estaba con la guitarra, escuchando canciones… Encontré un alma gemela en el colegio, que era Luis Fuentes, y ya desde muy pequeño montamos nuestros primeros grupos. Un grupo te llevaba a otro, y a otro… y terminé en Duncan Dhu. Pero fue desde tan pequeño que no recuerdo la primera vez, desde que tengo uso de razón he estado en grupos.

¿Tenías la sensación de ir contra algo, de querer derribar lo anterior?
ME: No. Yo crecí escuchando lo que os he comentado, pero en un momento dado descubrí a Elvis y ya nos convertimos en los bichos raros. En el colegio nadie escuchaba esa música. No íbamos contra nada concreto, ni tampoco íbamos a favor de nada, sencillamente íbamos a lo nuestro. Incluso Duncan Dhu era un grupo que iba muy a su aire, no se parecía a nada de lo que se hiciese por aquí, aunque no lo hacíamos por distinguirnos, sino que era la música que nos gustaba.

MA: Yo recuerdo que por entonces estaba Puskarra, que era más tipo los Clash, esa onda. Y de repente salís vosotros, que erais tipo los Stray Cats. Yo recuerdo que cuando llegué aquí, en el 83, en mi casa también estaban los discos de los Beatles y de María Dolores Pradera, algún single de los Rolling… A mis padres siempre les gustó la música. Pero verdaderamente empecé a empaparme cuando mi hermano, que es cinco años mayor que yo, es de la generación de Ibon Errazkin, de Le Mans, y eran amigos, venían a casa a escuchar música. Y un día traían el “Hunky Dory” de Bowie, otro día no sé cuál… Yo empecé a escuchar aquellos discos de mis hermanos. Y recuerdo que me compré el primer disco de Violent Femmes, el de la niña en la portada.

ME: Joder, a Duncan Dhu nos marcó muchísimo ese disco.

MA: Sí, es una maravilla. Yo me lo compré en el 85, porque mi hermano estuvo en Estados Unidos y trajo discos. También recuerdo que conocí a REM siendo un grupo independiente americano, antes de que pegasen el pepinazo. Pero yo empecé por toda la onda siniestra. Stranglers, The Cure, Joy Division, Bauhaus… Ese fue mi comienzo.

ME: Es curioso, porque yo odiaba todo eso. Yo estaba en un mundo super cerrado en el que solo existía el rockabilly, y no entré a eso hasta tiempo después. Es lo que se llevaba entonces, pero a mí no me decía nada. Ni los mods ni nada de aquello. Y no digamos nada del rollo setentero, que ahora es lo que más me gusta. Odiaba a Pink Floyd, por ejemplo. Yo, rockabilly. Afortunadamente con el tiempo vas abriendo el abanico. San Sebastián a principios de los ochenta era una ciudad muy siniestra. Lo que has dicho era lo que sonaba.

MA: ¿Sabes lo que le decía mi padre a mi hermano? Porque mi hermano iba vestido de negro, con abrigo, calcetines fosforitos… Era como se iba entonces. Pues mi padre le decía: “Pareces Pío Baroja en su época mala”.

ME: (Risas). Yo ahora alucino de que mi madre me dejase salir de casa con aquellas pintas, porque yo tenía diecisiete años y ya iba al colegio con camperas, con una cazadora vaquera con la bandera sudista y en una Vespa rosa.

MA: O sea, que te señalaban, ¿no?

ME: Todo el mundo me conocía por el aspecto, porque musicalmente no nos conocía nadie. Pero filo con mi madre, porque yo ahora tengo hijos de esa edad y…

MA: Y aquí también tocasteis, en una galería que había aquí, que hoy es una sociedad gastronómica. Recuerdo que tocasteis allí, porque yo tenía el cartel pegado en mi habitación. Creo que era uno de vuestros primeros conciertos como Duncan Dhu.

ME: Sí. Aquellos carteles los hacía Diego a mano, que dibujaba a los personajes.

MA: Sí. Muy arty todo.

ME: Mira, en el primer disco de Duncan Dhu, la portada la hicimos nosotros con Letra Set, y solo teníamos una D, así que la segunda D, la de Dhu, la hicimos nosotros a mano. La primera D es de Letra Set y la segunda está pintada por nosotros, de hecho está medio movida. Así hicimos la portada, y luego ya la entregamos en la discográfica. Qué disparate, cómo ha cambiado el mundo…

MA: Vaya…

ME: Pero sí, lo siniestro era lo que se llevaba en San Sebastián. Nosotros teníamos mucha relación con los que luego fueron La Dama Se Esconde, que entonces eran Agrimensor K. Ignacio Valencia y Nacho Goberna.

Que Ignacio Valencia era hermano de Irantzu, de La Buena Vida.
MA: Claro.

ME: Pues teníamos muy buena relación, iban a Jesuítas, pero tenían un año más que nosotros. Una vez tocamos juntos allí, en Jesuítas. Pero claro, nosotros haciendo rockabilly y ellos eran super siniestros. Hasta el punto de que el primer concierto que hizo Agrimensor K (germen de La Dama Se Esconde, NdR), que fue en Jesuítas, con nosotros, Nacho hizo todo el concierto dando la espalda al público. Y era por vergüenza, pero es que era la pose siniestra también. Nosotros éramos todo lo contrario: rockabilly, descaro, el peine…

MA: Erais lo opuesto.

ME: Sí, pero éramos super colegas. Y lo fuimos siempre.

MA: Gran compositor, Nacho Goberna, ¿eh?

ME: Sí. Convivimos mucho La Dama y Duncan. Hicimos muchísimos conciertos juntos, fichamos a la vez por GASA…

MA: Ahí estaba Paco Trinidad produciendo, ¿no?

ME: Sí, eso es.

MA: “Armarios y camas”, Avestruces”…

ME: Esos dos discos eran…

MA: Eran una maravilla.

ME: Bueno, yo la canción ‘El gris’, es un cover que lo tengo ahí y en algún momento lo tendré que hacer.

MA: “Ojos profundos, viejos son…”. Qué maravilla de letra.

ME: Esa canción la tengo que grabar algún día.

MA: Yo era muy fan de otro grupo español de aquella época, que se llamaba Décima Víctima.

ME: Tenían un tema espectacular…

MA: ¿”Un hombre solo”?

ME: Sí, ese. “Un hombre solo”.

MA: Es una maravilla esa canción.

ME: Yo una vez, hace mucho años, le propuse a Alfonso Pérez (AR de GASA, DRO, y ahora Warner, NdR) hacer un disco de versiones. Es algo que siempre he querido hacer, pero al final nunca he podido, sobre todo porque siempre tengo muchas canciones propias. Nunca encuentro el momento, siempre pienso que ya lo haré más adelante, cuando esté vacío. Pero tenía el listado, unas diez canciones, y entre ellas estaban “Un hombre solo” de Décima Víctima, y “El gris” de La Dama Se Esconde. Que además “El gris” tiene un rollo de El Señor De Los Anillos, porque estos estaban locos por El Señor De Los Anillos.

“Siempre he querido hacer un disco de versiones, pero al final nunca he podido, sobre todo porque siempre tengo muchas canciones propias”

Y tú también.
ME: Sí, pero es que mí me lo metieron ellos, porque ellos lo habían leído diecisiete veces. De hecho muchos temas de La Dama, hasta ‘Cantábrico’, yo creo que hablaban de ese tema. Y “Avestruces” también era buenísimo.

MA: Y luego el hermano de Ignacio tenía otro grupo, pero que era tipo ska. ¿Cómo era? Página Tres, creo que se llamaban. Era tipo los Specials. Tuvimos una caja en el local, heredada de ellos, que ponía su nombre. Pero no los llegué a conocer.

¿Tú como veías esa música nacional, Aguirre?
MA: Yo recuerdo que salía del colegio y veía a Mikel paseando por allí, porque creo que salía con una chica que vivía justo enfrente de Jesuítas.

ME: Sí.

MA: Les veía paseando unos perros chulísimos, no sé si eran tuyos.

ME: Uno sí, el otro era suyo.

MA: Entonces Duncan Dhu era un grupo importante, ya hacía giras por toda España, y nosotros éramos unos chavales todavía. Mi referencia más cercana fue por Ibon Errazkin, que te compró una guitarra Winston maravillosa…

ME: Ahí yo hice el primo, porque vendí dos guitarras que ahora serían históricas para mí, porque fueron mis primeras guitarras. Le vendí mi primera Telecaster a Javi Pez, que todavía la lleva, una Telecaster Deluxe.

MA: ¿Una negra? Es fantástica esa guitarra.

ME: Sí, esa. Y luego le vendía a Ibon mi primera guitarra de caja.

MA: Además Winston es una marca de bajos, pero durante una temporada muy corta hizo guitarras, y esa guitarra en seguida se ve que tiene mucho trabajo. Ya solo el peso que tiene…

ME: Pues me arrepentí toda la vida de haberlas vendido.

MA: Pues fíjate, esa guitarra que le vendiste a Ibon tiene mucha relación con La Buena Vida. Nuestra primera maqueta nos la grabó Peru Izeta, de Aventuras de Kirlian. Ellos ensayaban en una especie de oficina, en el barrio de Amara, y apenas tenían material. Solo tenían un ampli pequeño, una guitarra de Ibon, una Stratocaster mala, y una caja que había sido de Duncan Dhu.

ME: ¡No jodas!

MA: Sí, y recuerdo que nos decía: “¡Esta caja es mágica, porque estos han triunfado, y vosotros también vais a triunfar!”.

ME: (Risas).

MA: Y luego, posteriormente, Ibon te compró la guitarra y colaboró con nosotros en el primer disco de La Buena Vida. Metió un riff en una canción que luego fue ‘En bicicleta’, que la remezclamos en base a ese riff, que lo tocó con tu guitarra. Y es como suena la guitarra, que además él le sacó un sonido muy chulo.

ME: Es que Ibon tiene una forma de tocar muy bonita.

MA: Sí, muy particular. Como Orange Juice, ese grupo escocés. Tiene ese estilo, y a esa guitarra le sacaba chispas. Que era tu guitarra, así que ya ves, todo está relacionado al final.

Y al margen de Duncan Dhu, ¿eras seguidor de los grupos españoles de aquella época?


MA: Sí. Radio Futura para mí fue un grupo fundamental, igual que Gabinete. Los Duncan también… Eran grandes grupos que hicieron grandes discos y grandes canciones. Es una pena que se haya perdido aquel espíritu. Esa energía que tenía, por ejemplo, Santi Ugarte (personaje imprescindible de la música en San Sebastián, dueño de tiendas de discos, promotor de conciertos, creador del sello Santi Records, donde se editaron los discos del primer Donosti Sound, NdR), a quien yo no conocí, pero me Cheli me ha contado cómo se montaban las cosas entonces. El otro día estuvimos con otro Santi, de Turbotour, y tenía un póster en su almacén de La Frontera, de una gira que hicieron con ellos. Le dije: “Buenos tiempos, ¿eh?”. Y me respondió: “Sí, ya te digo… Ya te digo”.

ME: Nosotros también giramos un par de años con Turbotour.

MA: Pero sí, a lo que me preguntabas, yo era muy fan de todos aquellos grupos, en definitiva.