La vuelta de Jamiroquai, siete años después de su último lanzamiento, viene acompañada de una gira europea en la que España es, de momento, una de las grandes ausencias.

Pero eso tiene toda la pinta de cambiar dentro de muy poco, y empieza a darse por hecho en petit comité. Estas son algunas de las razones: para empezar, para pocos ha pasado desapercibido el calendario de la banda liderada por Jay Kay, que de momento se está centrando en Europa con una primera fecha el 28 de marzo en París. Concretamente tienen prevista parada tanto en Portugal el 5 de agosto como en el sureste de Francia el 16 de julio, en plena temporada fuerte de festivales.

Por otra parte, en un momento en que la burbuja sigue creciendo y la lucha encarnizada entre macrofestivales está en su punto álgido el suyo se postula como uno de los grandes reclamos tardíos de la temporada, no solo por la expectación generada por su nuevo disco sino también por los seis años que lleva sin subirse a un escenario nacional. Entonces presentaba un Rock Dust Light Star (Universal/Mercury, 10) cuya recepción de crítica y público se leyó en su momento como una muestra de agotamiento. Ahora, como suele suceder con el paso de los años, son más los que recuerdan sus singles clásicos en rotación por la radio que los bajones, y Automaton es uno de los lanzamientos más esperados de esta primavera, con una expectación que la banda no tenía desde hace mucho tiempo.

Jamiroquai es, además, uno de esos nombres que encajaría sin problemas -como lo son Justice, Die Antwoord o recientemente Moderat– en distintos tipos de grandes festivales de la península, más aún tras su nuevo barniz electrónico. Siguiendo la tendencia habitual una confirmación llegaría antes de la salida del disco, previsto para el 31 de marzo.

No nos corresponde a nosotros dar la vuelta a las cartas, pero sí nos vamos a permitir romper una lanza. Que de vez en cuando viene bien remover las aguas.