Su Ta Gar “Jaiotze Basatia”: 35 años de  la piedra angular del metal en euskera
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Su Ta Gar “Jaiotze Basatia”: 35 años de la piedra angular del metal en euskera

Urko Ansa — 20-05-2026
Fotografía — Su Ta Gar en 1988-1991 (archivo)

1 de marzo de 1991: un fuego de origen desconocido asalta la escena vasca con un disco homónimo que rompe esquemas. Ya no se trata de maquetas, si no de un Long Play explosivo y totalmente incendiario. Había nacido el Heavy Metal en euskera.

En pleno 2026 parece normal sentirse partícipe de e influenciado por el heavy metal en euskera. Año tras año, brotan grupos heavies que enriquecen la escena en una eterna lucha contra las músicas de moda. El heavy se ha visto en una serie de dificultades alternando con éxitos rotundos que trascienden el género en cuanto a público. La explosión metálica en euskera entró en Euskal Herria justo al principio de los 90 de manera especialmente exitosa de la mano de cuatro eibarreses que configuraron la formación clásica de la leyenda: Aitor Gorosabel (voz y guitarra), Xabi Bastida (guitarra y coros), Borxa Arrillaga (bateria) y Asier Osoro (bajo) hicieron historia a finales de los 80 con dos maquetas imponentes grabadas en 1988 y 1989, respectivamente. Poco a poco, el boca a boca se fue transmitiendo dentro de la escena, y no nos referimos a la escena Metal ya que ese escenario (en su vertiente euskaldun) aún no existía. La red de gaztetxes y pequeños promotores jugaron un papel esencial en la transmisión y divulgación de Su Ta Gar, como ocurrió con otros tantos grupos y estilos. En este artículo analizamos el disco y el contexto que lo hizo posible. Nos acompañan en este maravilloso viaje el productor Kaki Arkarazo (quien produjo este LP y anteriormente la segunda maqueta) y Jon Zabala (de Napalm, fundados en 1983 y separados en 1988 y después en Ehun Kilo, fundado en 1991 y que duró hasta 1997) que hizo coros en algunas canciones del disco protagonista de este artículo.

“Conocí a Aitor Gorosabel cuando este era un chaval de 16 o 17 años y nos presentó un compañero mío de clase, que es de la cuadrilla de Norton (EH Sukarra). Nosotros, que éramos un poco más mayores, andábamos buscando un guitarrista, pues desgraciadamente el anterior había fallecido. Apareció un chavalillo en el local y creo recordar que por entonces no tenía ni guitarra” -nos cuenta Jon Zabala-. Aitor Gorosabel llegó a estar a la vez en los dos grupos heavies en un período de tiempo de más de un año. Durante esos años “dimos una buena cantidad de conciertos con Napalm, y también grabamos una maqueta en Lorentzo Records allá por 1987; esto ya fue con Aitor Gorosabel, que había venido a rellenar el hueco que dejaron Jabi Bergara, quien decidió dejar el grupo y Juan Carlos Soto, fallecido. Aitor seguía ensayando con Su Ta Gar, que aún no tenía nombre. En aquella época los Su Ta Gar ensayaban en un sótano y alguna vez que fui a verlos ya tenían temas como “Mari” y “Jo ta ke” y la verdad sea dicha, flipé bastante con aquellos cuatro chicos”. Efectivamente, los Su Ta Gar se habían formado en 1987, y el 14 de agosto del 88 debutaron en el Gaztetxe de Ondarroa, teloneando precisamente a Napalm. El nombre del grupo surgió una semana antes del legendario debut en directo. En ese debut “Aitor hizo doblete, tocando primero con Su Ta Gar y después con Napalm”.

“El concierto de Ondarroa fue el primero de Su Ta Gar y el último de Napalm. La verdad es que los que fuimos ese día a Ondarru, ya vimos que los chavales prometían y a mí terminaron de convencerme que lo que tenía en mente (cantar en euskera) para nada era una locura. Con Ehun Kilo, aun siendo colegas de Su Ta Gar, tocábamos el mismo género en el mismo idioma, y en aquel entonces ambos grupos dábamos un porrón de conciertos, por lo que hemos coincidido en muy pocas ocasiones”. La última ocasión fue en 2024 en fiestas de Eibar, en un concierto épico.

Más de tres décadas atrás, en 1990 llegó el pelotazo con la versión de “Haika mutil” de Mikel Laboa, publicado en el álbum-homenaje (“Txerokee”) al cantautor donostiarra. Dieron un vuelco total a la versión que había hecho Laboa de una canción tradicional, publicada originalmente en 1969. El descubrimiento fue brutal, y el impacto causado en aquellos chavales y chavalas dejó huella, una huella que dura hasta ahora. Sin olvidar la transmisión entre hermanos y hermanas e incluso de padres a hijos. Pero no nos alarguemos demasiado. Todo el trabajo hecho durante los años inmediatamente anteriores desembocó, por fin, en el primer LP de Su Ta Gar, publicado el 1 de marzo de 1991. Ahí se acabaron las bromas y el ascenso que vino fue meteórico. Analizamos desde este 2026 el primer disco de Su Ta Gar, piedra angular de la nueva escena que se creó, y que convivió sin ningún problema con el punk, el ska, el reggae y todos los estilos que conformaron la década de los 90, y de ahí en adelante.

La primera maketa se grabó en diciembre de 1988 y la segunda en agosto de 1989 en los estudios de IZ nada menos que con Kaki Arkarazo: “supongo que conocí al grupo en el mismo año 1989, ya que la primera noticia que tuve del grupo fue una llamada de Matxitxa, manager de Itoiz, M-ak, Jotakie o Kortatu diciéndome que tenía una banda de jebi en euskera y que había que hacerles una maketa. Acto seguido fuimos a Eibar a un alto de los alrededores donde creo que ensayaban, recuerdo que era en la bajera de un caserío y llevamos el ocho pistas de bobina abierta que tenía Itoiz para sus demos. Ahí grabamos las primeras versiones de “Mari”, “Basamortuko zalduna”, Gudari” y “Jo Ta Ke”.

“La maqueta -prosigue Kaki Arkarazo- pegó muy fuerte y se veía venir ya el estreno discográfico de la banda, por lo que el trabajo del disco fue una continuación de la colaboración iniciada en la maqueta mencionada que ya mezclamos en los estudios IZ donde yo trabajaba y de la versión de Laboa, “Haika mutil”, que grabamos entre medio. Fue una pena porque unos meses después creamos Esan Ozenki con el disco “Gure Jarrera”. Así que lo mismo que nos pasó con el primero de Negu Gorriak ocurrió con el primero de Su Ta Gar. Nos tuvimos que esperar al segundo para autoproducir el album con Esan Ozenki y el disco salió con IZ. La producción fue compartida ya que Su Ta Gar siempre fue una banda con mucho criterio y sabían lo que querían”.

Preguntamos a Kaki sobre el ambiente y las sensaciones que había en el estudio. “Sin duda, estaba claro que aquel cocktail era explosivo. Sí que éramos conscientes. El ambiente fué muy familiar, de estar solo nosotros en la intimidad y la concentración del trabajo de estudio. Recuerdo muchas risas, muy buen rollo. También un punto de excitación y nerviosismo por la novedad de todo lo que estábamos haciendo y creando en cada momento que se nos ocurría algo, sabiendo que cara al futuro todo aquello iba a tener una repercusión enorme, lo cual te motivaba aún más”.

Aitor Gorosabel ha sido el principal compositor del grupo. ¿Se notaba ese liderazgo en las sesiones del estudio IZ? ¿Funcionaba Su Ta Gar como un equipo, o destacaba Aitor? “A ver, Aitor demostraba a cada momento que era un puto crack. Pero lo hacía sin ningun esfuerzo ni ostentación, de manera natural. No imponía nada, Xabi también aportaba mucho a nivel de ideas, arreglos rítmicos, llevábamos mucho el tema entre todos muy en grupo; yo recuerdo siempre un tono muy familiar. Matxitxa era el padrino organizador que nos daba cancha libre y todos confiábamos en los demás, cada uno en su papel”.

Como ya hemos mencionado antes, Jon Zabala metió unos coros impresionantes en al menos tres temas. ¿Cómo surgió la idea de la colaboración en el debut del grupo? “La verdad es que no lo recuerdo, pero no creo que estuviera planeado. Aparecí en el estudio de visita y ya que estaba allí, pues vamos a echar unas voces. Con Kaki no coincidí mucho, pero por como suena el disco, se puede decir que se adaptó bastante bien. Creo recordar que metí voces en “Begira,”, “Zure atzetik” y “Zuen aurrean makurtzen naiz””. Entre ellas, “me quedo con ‘Zuen aurrean makurtzen naiz’. Aitor había salido a hacer un recado y medio en serio medio en broma metí unos agudos que, por lo que sea, parece que les gustaron y ahí se quedaron”. “Tremenda la colaboración. Un grande en todos los aspectos. Pero no estuvo en estudio más que el día que vino a cantar, creo recordar.” -apostilla Kaki-, y prosigue apuntando que “A mi ‘Mari’ me encantó desde la maqueta. La conjunción del tema de las Sorgiñak iba al pelo con el género heavy y la melodía épica que compuso Aitor con el ritmo atronador de la batería de Borxa. Siempre me parecieron de lo mejor de la banda dentro de su primera onda de metal clásico del que partieron como punto de inspiración”.

“Jaiotze basatia”, del que este 2026 se han cumplido 35 años, supone el pistoletazo de salida del Heavy Metal euskaldun. Aún el euskera no se había hermanado con el Metal. ¿Había un rechazo por parte de la escena al tratarse de Heavy Metal en euskera? En todo caso, Su Ta Gar rompieron con ese obstáculo con aquel disco y los conciertos que le siguieron. Kaki contesta de manera contundente: “No, absolutamente no, al menos en nuestros círculos mas inmediatos. Ese fenómeno de rechazo ocurrió al comienzo de la época del rock radical, pero en los 90 ya la apertura de generos, después de la llegada de M-ak, Negu Gorriak, Su Ta Gar y después ya Anestesia era tan brutal que el público euskaldun ya estaba curado de espanto. Al contrario, Su Ta Gar accedió a un público joven euskaldun mucho más amplio del relegado a los nichos metaleros de los cinturones industriales de Donosti o Bilbo convirtiéndose en una banda de masas con el boom del ‘Jo ta ke’”.

En Eibar había muchos heavies, aunque el euskera no se había hermanado aún con el Metal. En Elgoibar (de donde eran Napalm y después Ehun Kilo) nos imaginamos que pasaría algo parecido, es decir, esa separación entre el heavy metal y el euskera… Jon Zabala nos señala un punto interesante: “Supongo que sí, pero el caso es que, en mi caso particular, se me hacía más natural cantar en euskera que hacerlo en español. Tenía un pequeño conflicto interior, pues cuando cantaba con Napalm, me parecía una macarrada y probablemente, ese pudiera ser uno de los motivos por el que Napalm desapareciera y meses después naciera Ehun Kilo”. Y, sobre la cuestión del supuesto rechazo al heavy en euskera, remata con “En Euskal Herria no, o al menos no lo percibí así”.

¿En qué momento se interesó Kaki por el Heavy Metal? “El heavy es una de las raíces más potentes del rock. Lo ha impregnado todo y nos influenció desde el principio, casi diría que involuntariamente. Aunque no nos hiciera mucha gracia, en los bares, discotecas y txoznas bebimos del metal en cualquiera de sus variantes desde adolescentes. Led Zeppelin, Deep Purple, Uriah Heep, Judas Priest, Black Sabbath, Metallica…. con decirte que en las vueltas a casa de los bolos de Kortatu era obligatorio poner a tope AC/DC ya te puedes imaginar”… Marzo de 1991. Kaki ya estaba desde el año anterior en Negu Gorriak, es decir, desde el principio. El año 91 fue para él de frenética actividad. ¿De dónde sacó tiempo para producir estos dos álbumes? “Es una pregunta que me he hecho a mí mismo muchas veces, no te creas. Porque igualmente hice la demo de Estigia “Fuerza de seguridad”, el primero de S.A., el “Hiru aeroplano” de Delirium Tremens, el “Gor” de M-ak, “Gure jarrera” de Negu Gorriak, el primero de Txarrena con El Drogas… no sé cómo me daba la vida. Fue una época muy brillante. En el 91 fundamos Esan Ozenki Records y creo recordar que fueron diez sellos en total los que nacieron ese mismo año”.

Sobre el grupo, Kaki subraya que “en origen es la clásica fórmula de la banda que surge de manera natural, casi fortuita, entre amigos de cuadrilla que resulta contener una formación increíble con un batería brutal como Borxa, un crack como Aitor y un guitarra como Xabi, también componente necesario como cerebro en la sombra y Osoro, el elemento integrador, siempre dispuesto a todo, que hacía que todo el trabajo fuera sobre ruedas. El primer disco fue toda una declaración de intenciones que rompió todas las expectativas. Un bombazo. Quién iba siquiera imaginar entonces que un grupo metal fuese a petarla de aquella manera combinando la explosión musical de aquel nuevo heavy que abarcaba desde Iron Maiden a Metallica unido al compromiso de la temática social del momento”.

Jon Zabala: “Es que, joder, hasta yo estaba ilusionado de que aquellos chavales fueran a grabar un disco. Piensa que en aquellos años no era tan fácil entrar en un estudio. Hoy en día, con la tecnología que hay, uno mismo se puede grabar en casa, pero en aquella época era otra cosa. Yo, la verdad es que estaba súper orgulloso de ellos. Y lo sigo estando”. Jon tiene claro que “sin Su Ta Gar la escena sería otra. Todos los que vinimos por detrás nos encontramos el camino despejado gracias a ellos y los grupos que hacen jebi en euskera estoy convencido que casi todos te dirán que Suta ha sido y es una referencia para ellos”.

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