Cuando el músico indie estadounidense Beck se mete en el estudio con el artista colombiano de vanguardia Eblis Álvarez y el agitador cultural mexicano Camilo Lara, lo lógico sería esperar un choque de universos. Pero lejos de cualquier fricción, lo que aparece es un lenguaje común: una complicidad artística que supera fronteras, escenas y etiquetas.
"Ruido Tovar", un disco colaborativo que pone el foco en un momento decisivo para la música tropical mexicana: esa década comprendida entre 1972 y 1982 en la que la llegada de los sintetizadores transformó para siempre el ritmo, el groove y la forma misma de producir.
Pero sería un error reducir el proyecto a un simple ejercicio de nostalgia. Más que recrear el pasado, el álbum funciona como el punto de encuentro entre dos artistas de tradiciones distintas que comparten una misma obsesión: borrar las fronteras entre lo experimental y lo bailable, entre tradición e innovación, entre lo local y lo global.
El 22 de mayo, el público podrá entrar por fin en esa conversación y se publicará el LP "Ruido Tovar". El resto ocurrirá en la pista de baile.

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