“Si piensas que todo molaba más antes al final te pudres”
EntrevistasEscandaloso Xpósito

“Si piensas que todo molaba más antes al final te pudres”

Daniel Caballero — 20-05-2026
Fotografía — Archivo

Hugo Astudillo Expósito (Madrid, 1984) - aka Escandaloso Xpósito - lleva décadas hurgando en las sensibilidades de la música negra circulando en autopistas donde se cruzan el hip hop-jazz, el neo-soul y el R&B. Después de publicar hace unos meses “Grandes Éxitos” (Raso Estudio, 25), ahora  lanza el single “Salir sin beber”, su incursión más directa en la pista, además de colaborar en los últimos meses con Parquesvr, Teo Lucadamo o el mismísimo Griffi.

Multidisciplinar en la plenitud de la palabra, ha trabajado codo a codo con decenas de artistas como Rels B, Dano, Kiko Veneno, Foyone, Jorge Rossy o Elphomega. Y siempre con su saxofón como fuerza centrípeta, del que se licenció en el País Vasco para luego marchar a Nueva York buscando expandir su técnica en la meca del jazz. Su conocimiento, intuición y pericia lo han colocado en un escalafón de respeto como uno de los músicos y arreglistas de referencia que impronta un sello límpido y orgánico también reclamado fuera del espectro nacional.

“Estoy expandiéndome y tratándome de quitar la etiqueta de ‘hip hop-jazz’”

Tras publicar en los últimos dos años “Perro Verde” (Ruanda Records, 23), “Un amor supremo” (Put It Down Records, 24) junto a Ihon o “57” (UnderPool, 24) llegamos hasta “Grandes Éxitos”, junto al productor GRAVY, también compañero en “Salir sin beber”, en una incursión más popística y electrónica, con su desenfado y acidez habituales planchados con un nuevo bonito punto de madurez. “El disco se llama así porque quería hacer una serie de canciones muy directas y sencillas. Es una metáfora porque también en la portada me veo yendo hacia mí y a la vez hacia todo el que la ve. Es una forma de encontrarme para que la gente también me encuentre de una manera más pura y más clara. Sale también un carro con mi niño, el saxo. Como una forma de decir aquí seguimos con el gran éxito de mi vida que es hacer música. Además, salgo bebiendo agua. Haber dejado el alcohol es uno de los éxitos de mi vida, era un adicto y no sabía controlarlo. Te creas un personaje. La gente se cree que eres eso y no, es una barrera que te pones para no profundizar en tu verdadero ser. Siempre estaba por ahí bebiendo y tratándome muy mal. En la portada salgo vistiendo una camiseta en el que se ve una foto de mi hermano que fue el que me ayudó a salir de esa adicción, el que me salvó la vida. Llevo ya ocho años sin beber”.

En “Los Secretos” canta “de bohemia a currela”, un cambio de mentalidad en el córtex personal y artístico. “Vengo del nicho, del rap más indie, y ahí no pensamos mucho en el receptor. Siempre he sido muy antisistema. Me hace feliz hacer música, pero con los años me doy cuenta de que también quiero hacer feliz a los demás. Me encantan los estribillos, me encanta la música popular, soy un tío un poco metido adentro, pero me gusta que este disco también pueda conectar con cualquiera. De la otra manera, te quedas ensimismado con tu movida y el ‘Ay, es que nadie me entiende’. Hay una frase que es de Rakim que decía algo así como ‘Elevación constante para la expansión’. Pues yo estoy en esa búsqueda y también estoy tratando de quitarme la etiqueta de hip hop-jazz. A Michael Jackson le preguntaron una vez en qué pensaba cuando bailaba, y respondía que cuando bailaba no podía pensar. Cuando no somos tan racionales a la hora de crear una canción y nos dejamos llevar, los estribillos son más espontáneos y asimilables por el gran público”.

El bisturí sentimental de Xpósito es hondo y secciona toda su obra. “Estar día a día en el conservatorio ha elevado mucho mi sensibilidad. Valoro mucho la belleza y soy muy emocional. He ido a la sala Apolo a ver a Rakim y en cuanto ha dicho ‘¡Hey!’ me he puesto a llorar. Me duele la vida, pero al mismo tiempo la amo”. Considera que, al haber trabajado en ambientes más digitales, tocar un instrumento le ha “beneficiado” para aportar un color diferente y orgánico. Como saxofonista no cree que la IA sea algo negativo, pero advierte: “Hacer música es una especie de revolución para la expresión de la persona. La IA puede dar facilidades, pero es como la cocina, tú puedes un día llamar para pedirte la comida a domicilio o puedes comprarte un tomate de bote, pero también es bueno aprender a cortarlo y hacerte una buena salsa por tu cuenta”. Por otra parte, no soporta de la industria que “todo se pase por el filtro de las ventas” y declara que “aunque antes no entendía el ritmo rápido e inmediato de la música, ahora escucho una canción de Ralphie Choo de dos minutos, súper bien hecha y mágica y me parece el mesías. No puedo vivir en la época que me ha tocado sin amarla. No puedo continuar en esa dinámica de todo molaba más antes porque te pudres”.

Respecto a lo que ha aprendido más sobre el amor -muy presente en este álbum-: “el amor es lo único que prevalece para siempre y el motor para que pasen cosas. No solo el de pareja, la música una de las más importantes manifestaciones del amor. Primero hay que amarse a uno mismo, a lo que hace y a la gente cercana. El amor está aquí, el amor somos nosotros. El amor es también hacer una entrevista. El amor también es escribir. Para mí es muy grande estar haciendo una entrevista contigo para Mondo Sonoro. Hay que agradecer, dar y recibir”.

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