Aunque no podamos negar que Dischord ha llegado a los oídos y a las estanterías de decenas de millares de aficionados de todo el mundo gracias a los álbumes de Fugazi, repasar el amplio catálogo del sello afincado en Washington sirve para descubrir las dimensiones de la escena musical más cercana al punk y al hardcore que se ha desarrollado en la ciudad y sus alrededores. Porque, al margen de que los periodistas musicales usemos las etiquetas con mayor o menor ligereza, no cabe duda de que existen ciertas directrices a partir de las que subrayar las características del, y siento la generalización, sonido Dischord o sonido Washington. Podrán ustedes encontrarlas en la completísima recopilación “Twenty Years Of Dischord” (Dischord/Green Ufos, 02), que incluye repaso al catálogo del sello y también un buen puñado de rarezas.Podríamos entender que, mientras en los primeros ochenta el concepto guardaba relación con un hardcore clásico pero inquieto, las cosas cambiaron y mucho con la aparición de las bandas más emblemáticas del sello. Así, partiendo del hardcore straight edge de Teen Idles (paso previo a Minor Threat en el que ya militaban MacKaye y Nelson) o State Of Alert (con ni más ni menos que todo un Henry Rollins como vocalista), Dischord empezó a dar cabida a todas aquellas bandas con algo que decir en su zona, sólo que resultó que los grupos de los alrededores no se contentaban con imitar a las bandas británicas o por comportarse como cabezones, sino que buscaban dar con su propia personalidad. Por eso, nadie puede ya dejar a un lado los infinitos logros de artistas como Rites Of Spring (considerados uno de los padres del emo y otro de los embriones de Fugazi), los fugaces Embrace, Ignition, Happy Go Licky o Soulside (pre-Girls Against Boys) durante los ochenta (busquen, como si se tratase de un Trivial Pursuit, los nombres de los distintos miembros en el excelente libreto incluido en la compilación), o de otros como The Nation Of Ulysses, Shudder To Think, The Make Up, Hoover, Smart Went Crazy, Bluetip, Lungfish o Jawbox durante los noventa. El sello sigue en activo y aún dará bastante que hablar, no lo duden, pero con sus primeros veinte años de historia se alcanza una cima realmente importante. Y “Twenty Years Of Dischord” sirve para no solo disfrutar de las canciones, sino para tomar conciencia real de lo mucho que nos han brindado MacKaye, Nelson y todos sus discípulos.
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