El Ayuntamiento de Torrejón canceló la actuación del rapero madrileño dentro del VI Urban Festival por considerar sus letras ofensivas para las mujeres.

El Ayuntamiento asegura que la decisión se tomó después de recibir quejas de muchos jóvenes y de comprobar que las canciones de Costa contenían mensajes machistas y degradantes. Ganar Torrejón ha recordado a la alcaldía que en 2015 se adoptó una resolución por el que el Ayuntamiento se comprometía a “sensibilizar contra el sexismo en la actividad cultural”, entre otras cuestiones.

Costa ha contestado alegando que él solo cuenta su realidad diaria y que tan solo habla de “la vida que le ha tocado vivir“. Termina el comunicado asegurando que se censura porque los artistas comenten el peor de los delitos: “cuando todo alrededor es basura, nosotros osamos despertar conciencias llamando a las cosas por su nombre”.

Este mismo año, salas como la Malatesta en Santiago de Compostela cerraban las puertas a D. Gomez (miembro de Pxxr Gvng, también conocido como Kaydy Cain) porque no querían ser partícipes de “eventos en los que se haga uso de actitudes machistas, homófobas y racistas”. Hace unos días en Lleida más de un centenar de personas se manifestaban a raíz de un concierto de Arce en La Boite en el que presentaba su último disco, “Bitch“, por los mismos motivos (El Grup de Dones de Lleida ha anunciado su intención de emprender acciones legales contra la sala).

Está claro que el rap no es ni de lejos el único género con letras machistas, pero sí llega en ocasiones a niveles más explícitos que otros -muchas veces por la imitación de modelos estadounidenses- y flota cierta sensación de permisividad hacia estos discursos, lo que ha hecho que diversos colectivos feministas tomen por fin cartas en el asunto. A raíz de ello han surgido debates acerca del boicot como estrategia de acción, pero si algo queda patente es que cada vez hay una mayor concienciación de que las programaciones -sean de salas, festivales, fiestas o centros sociales- no son ni pueden ser neutrales.

Este es el comunicado íntegro de Costa:

“Una cosa es expresar la violencia, la soledad y la marginación en la que viven buena parte de los jóvenes a los que el sistema no ha integrado, o directamente ha excluido; y otra muy distinta es hacer una apología de los valores o la falta de valores que se manifiestan en dicha realidad.En mis vídeos y mis canciones se siente la calle, cuya cotidianidad incluye elementos anti sistema, anti institucionales o auto destructivos que están presentes en mi realidad diaria, de tal manera que expresar mi forma de vida en la que están imbuidos conlleva inevitablemente hacer presentes estos elementos. Cuando yo grito “Puta” o “Zorra” en mis canciones, estoy hablando de mí mismo, de la vida que me ha tocado vivir. Y cuando hago referencia explícita a mi sexualidad lo hago desde mi mas profunda libertad y respeto.  Mis ojos críticos y mi mirada ácida, desencantada y animal, parece ser la que en general no se quiere oír o ver. Al parecer, cuanto más corrupta es una sociedad, más agresiva e hipócrita es la moralidad que defiende. La conjura de los necios es implacable contra la libertad. Lo más triste de todo esto es que la progresía en este país haya sido abducida por los valores y la moral más reaccionaria que siempre opta por el miedo y la censura. Un país saqueado y feudalizado en el que cada día se ceba más la injusticia y la desigualdad contra una mayoría dormida y obediente. Se personifica al enemigo en otros artistas o en mí, porque cometemos el peor de los delitos: cuando todo alrededor es basura, nosotros osamos despertar conciencias llamando a las cosas por su nombre”.