Tom Morello, Anti-Flag, Gramatik y Downtown Boys, entre otros, piden a Ticketmaster y Live Nation que renuncien a implantar la tecnología de reconocimiento facial en sus eventos.

El reconocimiento facial en lugares tanto públicos como privados es una de las expresiones más siniestras del llamado capitalismo de la vigilancia (surveillance capitalism en inglés) y de la pérdida de privacidad derivada del capitalismo de plataformas. Y la nueva iniciativa de Ticketmaster y Live Nation, anunciada hace algo más de un año, es similar a la que han seguido muchas otras empresas tecnológicas antes: irán un paso más allá a la hora de recabar datos de sus usuarios, prometiendo mayor eficacia y seguridad, utilizando una tecnología de reconocimiento facial en movimiento que detecta la identidad de quien entra al recinto, la coteja con una base de datos y la empareja con su entrada instantáneamente, sin necesidad de llevar un ticket. Pero también sirve, claro está, para muchas otras cosas.

El grupo en favor de los derechos digitales Fight For The Future ha lanzado una campaña para prohibir dicha tecnología en la que exponen muchos de los fallos y peligros de la misma, más allá de la invasión de privacidad que supone. Para empezar, afirman que la propia tecnología no es fiable, ya que ha demostrado un margen de error altísimo en numerosas ocasiones, llegando a fallar hasta un 98% de las veces en el caso reciente de la Metropolitan Police. También se viene hablando de sus errores a la hora de identificar personas racializadas y con tonos de piel oscuros, lo que podría aumentar la discriminación hacia grupos ya de por sí propensos a una mayor vigilancia y control por parte de las fuerzas de seguridad. En ese sentido, su actual utilización en EEUU en un clima marcado por el miedo a deportaciones y el racismo institucional es especialmente crítica. También hacen referencia a la vulnerabilidad de sus bases de datos, puesto que ya ha habido ataques exitosos a las mismas, así como al abuso de la tecnología por parte de las fuerzas de seguridad, con múltiples casos registrados de policías que la han utilizado para espiar y recabar datos personales de mujeres, exnovias o periodistas.

El proveedor de Ticketmaster y Live Nation en cuanto a tecnología facial, Blink Identity, ya deja claro que su uso va más allá del mero hecho de evitar colas y sustituir a la entrada física, y de hecho viene de trabajar para el Ministerio de Defensa estadounidense en Asia Occidental. Ahora es cuando se introduce en el mercado comercial, después de servir para la vigilancia estatal. Y no hace falta recurrir a distopías de ciencia ficción para ver el uso de este tipo de tecnologías en el contexto de conciertos y festivales: en China, donde incluso se ha utilizado una tecnología predictiva para intentar adivinar quién va a cometer un delito en el futuro, se identificó y detuvo a un sospechoso que se encontraba en un concierto del cantante Jacky Cheung rodeado por 60.000 personas.

Aquí hay más información acerca de la campaña, así como de los colectivos, festivales y artistas que se han sumado a ella. En este vídeo también resumen los motivos de su oposición al reconocimiento facial.