Anari, Thalia Zedek y las voces del interior
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Anari, Thalia Zedek y las voces del interior

Javier Corral "Jerry" — 09-06-2020

Anari y Thalia Zedek son como esas almas gemelas mitológicas, habitantes distantes de un mismo reino, que el destino ayuda a cruzar. Decía el poeta Rilke que había voces que parecían descender directamente de los ángeles. Las de Anari y Thalia se descuelgan de algún paraíso a medio soñar, escarpado y tortuoso como decretado infierno interior, cuya dulce condena era compartirse, casi confundirse.

Washington DC y Azkoitia se hermanan en las voces y los pálpitos de Thalia Zedek y Anari Alberdi, con escalas en Boston, Gernika, Tolosa o Bilbao. Si se han seguido sus trayectorias musicales, hasta podría intuirse que estaban llamadas a toparse, a mezclarse en algún momento y coyuntura. Este siglo de comunicación (y aislamiento) universal y de connivencia de un rock de autor (y autora) agreste y resistente, más alternativo si cabe, llama a cristalizar contubernios incluso en estos niveles del underground maduro y convenido.

Primero fue desde el escenario, y ahora en un single de cOUPAGES, la interesante serie de Bidehuts (¿hay algo que no lo sea de esta gente?). Así se intercambian dos composiciones, la americana se apropia de “Harriak” (“Stones”) del álbum “Irla izan” (2009) de Anari, y la vasca de “Ladder”, del disco “Fighting season” (2018) de Zedek (escucha en la parte inferior). Los créditos sitúan la grabación en el estudio de Bonberenea de Tolosa, en el ahora añorado último otoño, en medio de su pequeña gira vasca, con Karlos Osinaga en la mezcla y la fantástica banda de Anari en el soporte instrumental: Ander Mujika (guitarras), Mariano Hurtado (piano y teclado), Mikel Txopeitia (batería), Xabier Olazabal (bajo) y Ager Insunza (viola).

La circunstancia, sin pompa, de Thalia Zedek pasando una temporada en Bilbao por motivos privados completó la última pieza del puzzle. “Estaba feliz y contenta de recibir la proposición -dice la americana-. Es bonito recibir la invitación de alguien y formar parte de su mundo musical. Conocer gente, hacer amigos y trabajar juntos. Con la canción ‘Harriak’ conecté desde el principio, su energía, su melodía, me conmovió incluso antes de saber lo que decía”.

El enganche de Anari con Thalia viene de mucho antes, desde la época de Come. “Quieras o no, nuestro lenguaje musical es la música americana, y principalmente la escena de los 90’s-2000. Conocí a Come, después seguí su carrera en solitario. Les he visto muchas veces tocando por aquí. Es curioso porque cuando grabamos “Zebra”, se comparó mucho con Thalia Zedek y Come. Y creo que fue por el timbre de mi voz y la guitarra de Borja que recuerda en la forma de tocar de Thalia y Chris Brokaw’s. Así que ya había algo…”. El siguiente paso era mudar las palabras de lengua. “Hay idioma distintos, lugares distintos, significados distintos… lo mejor para mi es hacerlo en euskera. Dar a mis canciones el euskera y al euskera darle mis canciones. Mis raíces musicales están como he dicho en la americana, pero en la cultura y el idioma, están en el euskera. Somos una mezcla de ambas.”

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