Estrenos / Pablo Und Destruktion

Estrenamos en exclusiva “Sangrín”, lo nuevo de Pablo Und Destruktion

/ 10
Redacción — 22-01-2014
Fotógrafo — Redacción

Segundo largo del asturiano, primero bajo el sello de Discos Humeantes

“Animal con parachoques”, primer disco del asturiano Pablo Und Destruktion, fue uno de los estrenos más sorprendentes y personalísimos que nos dio el la cosecha del 2012. Tras haberse pateado la carretera solo o en compañía de su inseparable Fee Reega a lo largo de los últimos dos años, Pablo vuelve a la carga con un álbum aún más ambicioso en el que se deja de rodear de una serie de instrumentistas que convierten “Sangrín” en un poético ejercicio de rock con raíces.

Puedes escucharlo a continuación a unos días de su lanzamiento por parte de Discos Humeantes, con los comentarios del propio Pablo Und Destruktion.

1.- “El aire puro”

Llevaba una semana encerrado en Gijón. Era verano y me había quedado solo, así que me fui al piso que mis abuelos tenían ahí cuando aún vivían. Ahora es una especie de trastero con olor a tuberías secas y un silencio que solo se rompe cuando escucho repetidamente el nombre propio de un vecino con problemas. Empecé a darle vueltas a las canciones y solo salía de casa cuando me reventaba la necesidad. Arrancaba, me atascaba, leía, echaba pitos. Un amigo me regaló varios de sus libros unos días antes y me puse con ellos. Acojonante. “Esparcid mis cenizas en Eurodisney”, de Rodrigo García, que además se parece a mi abuelo porque tiene la nariz torcida. Es un máquina. En un fragmento de ese texto está basada la canción.

2.- “Pierde los dientes España”

Nuestro país solo se entrevé entre el sainete y el melodrama.
Resulta que los PIGS (Portugal, Irlanda/Italia, Grecia y España), somos los países católicos. Hay una guerra de religiones enmascarada y ganan los protestantes, porque para ellos la culpa es una responsabilidad individual y no una herramienta para el chantaje y el cotilleo.

3.- “Pecho para enfriar balas”

En los años 70 mi padre arregló la electricidad en el Puerto de Somiedo. Allí hay Vaqueiros y en aquella época aún eran trashumantes. Solo quedaba un hombre vigilando las casa, Vicente “el vecindeiru”. La electricidad la usaban para mantener las primeras neveras que tenían y algún otro aparato nuevo que les había costado mucho trabajo conseguir. Desde entonces nos tratan como a familia, incluso mejor. Suelo acércame por ahí de vez en cuando.

4.- “Por cada rayo que cae”

En el verano de 2008 Rufi nos invitó a Torrijos para tocar con Politruk, un grupo breve y punk, en una fiesta en su casa. Allí nos juntamos con Remate, PAL, La Débil, Mr. Perfumme y Radiador. Este último grupo improvisó sobre un poema escrito por Borja, que también tocaba la batería en La Débil. Nunca más volvieron a tocar esa canción, pero para mí fue el momento más real que viví como músico o público. Éstábamos saliendo de nuestras naves encharcados en gasolina.

5.- “Powder”

Un buen día, en Gijón, en verano, en la casa de mis abuelos, me dio por afeitarme la cabeza entera. Parecía entre un fantasma y un ultra-boy. No me vio nadie, menos José de La Caja Negra. Quedé un día con él y fuimos a caminar por el monte. Caminamos Teverga arriba y me contó historias de su padre, que mamaba la leche directa del tetu de las vacas y sabía dónde estaba la miel porque perseguía a los abejorros. El sudor me olía a cecina y pensé en retomar la Veterinaria.

6.- “Limónov, desde Asturias al infierno”

Después del encierro viajé a Polonia para rencontrarme con Fee. Dimos un concierto un día y un joven abrumado por las expectativas de futuro tuvo a bien darnos la tabarra después del concierto y compartir con nosotros toda su sabiduría vital. Me acordé de Limónov, el ucraniano que escribió “A los poetas rusos les gustan los negrazos”, luchó en la guerra de Yugoslavia y montó el partido Nacional-Bolchevique en Rusia. Volví a centrarme en el joven inspirado. El contraste entre su endiablada prepotencia, sus labios gordos y afeminados y las estatuas soviéticas hicieron el resto.

7.- “Mamina qué pena”

El año pasado viajé a tocar a una cueva del Sacromonte en Granada. Vinieron cuatro personas y la entrada costaba 3 euros, de los cuales me correspondían la mitad. Empleé mi recaudación en tomar un café al día siguiente y estuve hablando con un marroquí convencido de que iba a haber una guerra en España. Cuando volví a Asturias me acordé mucho de él y de su facilidad de palabra.

8.- “Nadie quiere al Rey Pelayo”

Hace varios años volví a Lugo, donde había estudiado Veterinaria, para recuperar lo que era mío. De todo se aprende.
 

5 comentarios
  1. WindDriver 27 marzo, 2015

    ‘Por cada rayo que cae’ ye brutal!

  2. Enganchadaaaaaaaaaaaa

  3. voi compralu cuatro veces.

  4. La portada muy guapa

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.