Una de las preguntas que ronda por la mente de algunos grupos cuando empiezan una nueva etapa es: “¿en qué momento nos encontramos como banda?”. A los catalanes Sobre Mi Gata esta duda les ha llegado en un año de cambios, entre composiciones y grabaciones. “Es la primera vez que lanzamos un disco con una discográfica, y ante este vértigo legal y emocional que sentimos, pensamos que la mejor forma de reflejar nuestras dudas era a través del propio álbum”. El proyecto “Vèrtic” supone un paso adelante en la narrativa de la banda, pero, en realidad, sigue siendo un álbum hermano de los dos anteriores, “Calor del colapso” (23) y “Un món sense humanes” (24). “Podríamos decir que esta es la última entrega de nuestra trilogía, manteniendo la estética apocalíptica que nos caracteriza. La ciencia ficción nos sigue interesando porque permite hacer paralelismos y metáforas de la realidad, basándonos en lo que vivimos”.
“Hacer el siguiente disco ya se presenta como un reto, y es lo más estimulante”
Ser positivos no es sencillo cuando se pone el foco en los grandes problemas que moldean nuestra sociedad, pero es bien sabido que quedarse de brazos cruzados no lleva a buen puerto. “Todo el mundo dice que es importante aportar tu grano de arena a mejorar ciertas causas y, aunque suene básico, es cierto que hay que trabajar nuestra raíz. No sabemos cuál es el punto intermedio entre el progreso y la esencia humana, pero está claro que hemos perdido parte de lo segundo”. Lo desgastador es ver que los esfuerzos por el cambio son unidireccionales y, para la banda, la distinción entre rangos es muy clara. “Cuando no eres famoso puedes ser crítico y reivindicativo, cuando empiezas a ser famoso lo que te interesa es serlo todavía más, y cuando alcanzas el estrellato puedes volver a hablar de todo porque ya eres un privilegiado”.
Aún siendo conscientes de que se encuentran en el primer nivel, han conceptualizado una recopilación de temas arriesgada. “No hacemos música que guste de primeras; siempre hacemos las canciones que queremos hacer”, dicen. Mezclando trazas de dub, steppa y bajos masivos, siguen defendiendo que “la música se ha creado conjuntamente, y es posible utilizar diferentes estilos cuando se siente una conexión con ellos”. Además, comentan que “las críticas de apropiación siempre son bienvenidas, pero la clave es intentar ser respetuosos y crear sin intención de copiar, por ejemplo evitando imitar dialectos”. Así lo hacen en canciones como “Murs d’Altaveus”, “Vaga General Apocalíptica” o “La Fundación”, dónde mezclan la fiesta con la concienciación.
Para Sobre Mi Gata es importante avanzar, pero no importa hacerlo a pasos agigantados. Haciendo retrospección, cuentan que “ahora los bolos que salen son mejores que los anteriores y también los seleccionamos mejor, pero seguimos llegando a sitios donde al final te gastas más dinero del que ganas porque no funciona el equipo o se te revienta el coche”. Es en esta precariedad donde sale a la luz un fallo estructural, porque “si se toca en una verbena, a veces las comisiones de fiestas no tienen el dinero para ofrecer lo mejor a los artistas o te proponen un día en el que probablemente no venga tanta gente, pero siempre hay sorpresas, y cuando alguien del público lo disfruta también te lo hace saber”. Por eso mismo, la ilusión y las ganas no faltan, y la intención de seguir creando tampoco. “Hacer el siguiente disco ya se presenta como un reto, y es lo más estimulante. Valoramos el proceso, queremos mejorar y, ya de paso, si evolucionamos como personas todavía mejor”.

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