“En la electrónica tengo la sensación de descubrir cosas que me motivan cada semana”
Entrevistas / Zabala

“En la electrónica tengo la sensación de descubrir cosas que me motivan cada semana”

Javier Corral "Jerry" — 24-11-2020
Fotógrafo — Cecilia Díaz Betz

Zabala, cuyo significado en euskera podría traducirse por amplio y/o abierto, es el oportuno apodo artístico elegido por Jon Agirrezabalaga para una de sus nuevas pieles musicales, la otra atiende por Black Crystals. Su estreno grande se produce con el álbum “Martian civilization. O.S.T.” (Forbidden Colours), una especie de ensoñación electrónica retrofuturista sobre una película sólo probable.

El ex guitarrista de WAS (We Are Standard) simultanea su decidido y muy destacado trabajo como productor desde el deustoarra estudio de “El Tigre”, con una nueva exploración electrónica y cinemática que le permite imaginar universos paralelos en un planeta Marte al fin muy similar al nuestro, en lo que podría ser la amenazante por momentos, intrigante o vivaz, en otros, y siempre brillante banda sonora de una cinta a medio camino del suspense y el noir de ciencia ficción, aún por filmarse. Es un punto de partida al que Jon parece haberle cogido la medida, pues también acaba de terminar la música de un par de cortometrajes, además de estrenar una nueva adaptación teatral de “Madre Coraje” de Bertolt Bretch en el Arriaga. Esa supuesta civilización marciana, que no difierería mucho de nuestros problemas y miserias terrenales, ronda su cabeza antes de la actual crisis pandémica. Una vez más el arte se acelera a una realidad que tiende a imitarle.

-Ya en 2018 saliste como Zabala con un Ep de 4 temas de música electrónica donde participaba Cris Belako en voces. Un intento que visto ahora puede parecer un primer borrador. Cómo lo sientes tú en este momento?
Creo que es un buen EP, lo sigo escuchando hoy y me siento orgulloso. Fue el primer paso en una dirección y no cambiaría nada, fue una gozada contar con Cris y creo que en breve repetiremos. Mi idea es sacar otro LP en 2021 que tengo casi acabado, y lo veo como una continuación de esa primera referencia, con temas vocales y estructuras más cercanas al concepto canción aunque manteniendo la base electrónica.

-Conjeturas sobre una civilización extraterrestre, o es más bien una ensoñación sobre un viaje imaginario a otro planeta?
Es una ensoñación sobre una ficción, sobre una película inexistente. Me gusta la ciencia ficción pero no me considero un apasionado, pensar en una película me dio un contexto, un punto de partida diferente que me ha llevado a realizar otro tipo de estructuras y desarrollos musicales.

-Cómo pienas que ha podido influirte esta situación actual de pandemia y profilaxis en la composición?
Realmente el disco estaba acabado meses antes de que empezara todo esto, así que no ha influido. Lo que sí ha cambiado es el sentido que tienen para mi ahora los temas, el contexto lo cambia todo. De alguna forma el album tiene un cariz distópico, y el carácter claustrofóbico o oscuro de alguna de las piezas se multiplica por diez al escucharlo ahora.

-Planteado como una banda sonora de una película imaginaria, qué argumentario e imágenes te sugieren a ti?
Desde el principio imaginaba una película ambientada en marte, pero con problemas totalmente terrenales. Me he imaginado una comunidad pequeña, con enfados entre vecinos, celos, conflictos económicos… y una parte final en la que los protagonistas se dan cuenta de que las miserias humanas les persiguen sin importar como de lejos hayan intentado escapar.

“Pensar en una película me dio un contexto, un punto de partida diferente que me ha llevado a realizar otro tipo de estructuras y desarrollos musicales”

-Y qué instrumentación has utilizado para la grabación del álbum?
He utilizado varios sintetizadores analógicos, sobre todo el Korg Ms20 y el Polysix, una caja de ritmos MFB Tanzbar, y en algunos temas he recuperado la guitarra también. El mantenerme limitado a pocos aparatos creo que me ha ayudado a dar una coherencia sónica a todo, y a no perderme entre las miles de posibilidades que hay con el software hoy en día. Esa misma instrumentación, con teclados originales de los 80′, ha hecho que a mucha gente le venga a la cabeza bandas sonoras míticas de esa época. No fue mi intención pero no me molestan las comparaciones.

-La electrónica que usas como capa estética en muchas de tus producciones, aquí se convierte en el motor de tu música, es el lenguaje que más te interesa ahora?
Sí, llevo años en los que me cuesta encontrar motivación en el rock o el pop, hay proyectos que me llaman la atención pero son contados. En la electrónica tengo la sensación de descubrir cosas que me motivan cada semana, muchas de otras décadas pero la gran mayoría del presente.

-Qué ideas manejas para presentarlo en directo?
Por ahora tengo descartado el directo, si hiciera algo tendría que ser una colaboración con un artista visual, algo que vaya más allá de un concierto al uso. Estoy enganchado a la electrónica pero me cuesta mucho encontrar shows que me parezcan interesantes y justificados. En algún momento intentaré algo pero sin ninguna prisa por ahora.

-Me consta que eres un melómano muy activo y que escuchas músicas diversas, cuáles han sido tus últimos descubrimientos?
“The invention of the human” de Dylan Henner es un disco que me tiene enganchado, lo descubrí a través de Katza y me ha parecido muy interesante y fresco. A nivel de electrónica más de club, todo lo que viene sacando Overmono me encanta. Y la semana pasada compré en Power Records una compilación del sello Soul Jazz, “Kaleidoscope” que ha sido todo un descubrimiento, jazz contemporáneo con mucha influencia del afrobeat, creo que me está abriendo ciertas puertas en la cabeza…

-Qué representó a nivel personal la desaparición de WAS?
Pues el final de una etapa de mi vida, 13 años en los que todo giraba alrededor del grupo. He vivido cosas que ni siquiera soñaba y cuesta decir adios, pero creo que era el momento adecuado, me siento orgulloso de lo que hicimos y de como lo hicimos. Y sé que sin el grupo hoy no estaría haciendo esto, así que lo que siento ahora es gratitud.

-Dado el camino emprendido como Zabala, significó también un adiós a tu faceta como compositor de canciones en un formato digamos de pop-rock?
Por ahora al menos sí, disfruto en mi labor de productor, pero no tengo ninguna motivación para volver a componer en ese terreno ahora mismo, tengo la sensación de no tener absolutamente nada que decir ahí.

“Sé que sin el grupo (WAS) hoy no estaría haciendo esto, así que lo que siento ahora es gratitud”

-Cómo llegas a ese nombre artístico de Zabala? Agirrezabalaga te resultaba demasiado largo?
Mi aita es de Azpeitia, a pesar de que lleva en Bilbao desde los 18 años. Allí siempre se conoció a mi familia como los “Zabala”, es un pequeño homenaje a los orígenes. Además me gusta el significado, algo abierto, amplio…cuadra bien con lo que busco hacer musicalmente.

-Qué le pides a los artistas a los que produces y que crees que buscan ellos en ti?
No sabría explicarlo muy bien, es algo instintivo. Sí me gusta trabajar con compositores que traigan las ideas más en bruto, que dejen margen para que ocurran cosas en el proceso. Honestamente creo que el resultado suele ser más interesante, o igual es que yo disfruto más así…porque por ejemplo con el disco de Verde Prato que acabamos de terminar Ana traía los temas muy hechos ya, y me parece que el resultado es increíble. Cada proceso es único.
En cuanto a lo que busca la gente que trabaja conmigo habría que preguntarles a ellos, supongo que les doy seguridad en el estudio, y una visión externa que sobre todo echan en falta los compositores que trabajan solos.

-En qué más estás trabajando ahora al margen de Zabala?
En este momento estoy haciendo la banda sonora de dos cortos, con muy buena pinta ambos por cierto. Acabo de estar en el teatro Arriaga en las representaciones de “Madre Coraje”, adaptación de Bertolt Bretch a cargo de Maria Goiricelaya para la que he compuesto la música. Por otro lado, en estos meses se publicará con Mushroom Pillow la primera referencia de Black Crystals, mi nuevo proyecto. Y en el estudio hemos acabado ahora los discos de Verde Prato, Rafa Rueda y singles de Karla Imbert o Doleur Dolor entre otros.

-‘Don’t Talk Me About Nostalgia’, Fangoria cantaba “La nostalgia es una droga dura y adictiva que te enreda poco a poco en su telaraña fría”…
No me considero una persona nostálgica para nada pero tampoco es un rechazo… siendo honestos me gusta la sonoridad de las palabras, sin más, y como con el resto del disco intento crear una narrativa a traves de los títulos.

-Alguna idea o urgencia sobre cómo salir de esta crisis que se ceba de manera especial en la música y la cultura?
Ninguna la verdad… la única esperanza que tengo, eso sí, es que la mayoría de las salas de conciertos sobrevivan y recuperen importancia y público respecto a los grandes festivales. Me parece imprescindible para la supervivencia de la cultura musical a largo plazo reflotar ese circuito, aunque viendo como se están desarrollando las cosas igual es una visión demasiado optimista por mi parte.

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