Eclécticos, capaces de pasar de la tormenta eléctrica a la placidez acústica sin que el tema pierda el norte, Yo La Tengo mantienen una actitud realmente desafiante respecto a mantener su independencia, pero no dan la impresión de ser un grupo beligerante. Tanto, que con “Stuff Like That There” han decidido volver a publicar un concepto de álbum que editaron hace 25 años.

De hecho, Yo La Tengo nunca ha sido un grupo que se limite a las expectativas y siempre se han resistido a dar ese paso adelante que les llevaría al Olimpo del rock alternativo. Mucho más cercanos a la experimentación que a las canciones redondas (que las tienen), son una de esas formaciones a las que casi nadie se atreve a criticar, lo que les permite permanecer muy cómodos en su estatus de banda de culto. Como en su música, en las entrevistas Ira Kaplan prefiere guardarse las cosas educadamente para sí mismo.

Volviendo a la formación original con la que grabaron Fakebook”, con Dave Schramm en las guitarras, James McNew (desde 1.992, el último de los 14 bajistas que ha tenido la banda de Hoboken, New Jersey) aprendió a tocar el contrabajo para este disco. Con producción de Gene Holder (The DBs), entre las versiones de “Stuff Like That There” hay clásicos de Sun Ra, Darlene McCrea o The Loving´ Spoonful, además de dos sorprendentes revisiones de “Friday I´m Love” (The Cure) y “I´m So Lonesome I Could Cry” (Hank Williams).

Yo La Tengo actuarán en los festivales Tibidabo Live (4 septiembre, Barcelona) y Kutxa Kultur (5 septiembre, Donostia).


¿Es “Stuff Like That There” un forma de mirar atrás para volver a coger impulso?
No sé si definirlo así. Cuando llevas mucho tiempo en un grupo, a veces miras atrás casi sin querer. La idea de volver conscientemente a un disco que grabamos hace más de dos décadas nos parecía tan ridícula que era imposible resistirse.

¿Qué podemos encontrar en el disco?
Deberias escucharlo y decirme lo que has encontrado. No creo que debiera describir las canciones, nosotros simplemente hacemos la música.

¿Cuál era la idea detrás del álbum?
No teníamos nada planteado, realmente. Simplemente nos apetecía publicar algo y después de la última gira todavía no teníamos suficiente material nuevo. Fuimos a un estudio y lo hicimos. Por mucho tiempo que lleves haciendo música, al terminar cada disco siempre te surge la pregunta de si serás capaz de hacer otro. Básicamente lo que hay detrás del álbum es recuperar el formato que teníamos cuando éramos jóvenes y grabamos “Fakebook” en 1990. Yo toco la acústica, Georgia una batería bastante reducida y hacemos algunas versiones, nuevas interpretaciones de viejas canciones nuestras y un par de nuevos temas.

¿De la misma forma que en “Fakebook”?
Parecido, pero no igual. En 1990 Georgia y yo estábamos en casa sin saber muy bien qué hacer. El grupo éramos nosotros dos y no teníamos discográfica en ese momento. Contábamos con algunas canciones que tocábamos a veces en las entrevistas en la radio y Georgia cantaba bastante en ellas, que es algo que no suele hacer habitualmente cuando tocamos en directo. Simplemente pensamos ¿por qué no las grabamos? No fue algo premeditado como en esta ocasión, y eso es precisamente lo interesante de este disco: lo hemos hecho sin que fuera espontáneo.

Las versiones incluidas en “Stuff Like That There” ¿son de bandas que os han influenciado de alguna manera?
No, simplemente son temas de artistas que nos gustan. Si has escuchado música toda tu vida, has oído un montón de cosas que al final forman tu background, pero eso no quiere decir que te hayan influido. De la misma manera, te pueden influir cosos que te encantan u otras que no te gustan nada.

¿Quiénes habéis participado en la grabación?
Georgia, James McNew (que ha aprendido sin ninguna ayuda a tocar el contrabajo para grabar este disco) y yo. Además, nos ha acompañado de nuevo Dave Schramm tocando la guitarra, y estoy seguro de que va a ser maravilloso volver a hacer conciertos con él para esta gira. Hemos grabado en el mismo estudio en Union City y Gene Holder ha sido otra vez el productor.

A la hora de enfocar cómo tocar una versión, ¿es más difícil si la canción es vuestra que si es de otra banda?
La verdad es que no nos cuesta demasiado, y es muy enriquecedor darle una vuelta a tus propios temas. Siempre estamos buscando nuevos ángulos a las canciones que nos lleven a un lugar diferente a como fueron creadas. Por ejemplo, en “Painful” (1993) grabamos dos veces “Big Day Coming” porque no estábamos del todo satisfechos con la primera versión, aunque tenía algo que nos gustaba. Ha sido muy divertido aproximarse a estas canciones de otra manera y tocarlas de manera diferente, pero no somos un grupo que gaste mucho tiempo comparando su momento actual con el pasado.

¿Cuál fue el criterio a la hora de elegir las canciones?
Tenían que ser diferentes entre sí, no queríamos hacer 12 temas de country o de new wave. Saltar de un estilo a otro era importante desde el principio. Como estábamos replicando lo que hicimos en “Fakebook”, era necesario que tuviéramos también algunas canciones nuevas que hubiésemos compuesto nosotros. Elegir qué canciones nuestras volveríamos a grabar fue un poco más complicado. Es como cuando tienes hijos, no quieres a uno por encima de los demás. Es el público el que tiene que decidir qué canciones les gustan más que las demás, no nosotros.

Es muy interesante vuestra aproximación a un tema tan pop como “Friday I´m in Love” de The Cure. ¿Por qué esta versión?
En realidad lleva formando parte de nuestro repertorio mucho tiempo. La tocamos de nuevo en una radio británica en la que los fans elegían las canciones que interpretáramos, y nos encantó. Por alguna razón, no terminaba de salir como queríamos y con los años, hemos vuelto a ella bastantes veces. Siempre la hemos hecho muy sencilla, y me encanta la forma en la que Georgia la canta en el disco. Creo que ahora sí que ha quedado realmente como queríamos.

¿Os planteasteis en algún momento hacer una versión de una banda actual?
Si te soy sincero, no estoy especialmente al día con la música que se hace ahora mismo, y probablemente va a ser algo que vaya a más con el tiempo. James (McNew) sí escucha más cosas nuevas que Georgia y yo. Aún así, no es que escuchemos lo mismo todo el tiempo; hay un montón de artistas que me quedan por descubrir, aunque no sean actuales.

¿Qué habéis aprendido en 30 años sobre los escenarios?
Pienso que seguimos siendo dos personas muy tímidas que empezaron tocando canciones de los Kinks y de los Rolling Stones. La conclusión más valiosa a la que hemos llegado es que siempre va a haber momentos bajos, y que eso no quiere decir necesariamente que vayan a ser malos. A veces hemos terminado de grabar un disco y pensado que no sonaba como esperábamos o que la mezcla no expresaba suficientemente bien lo que teníamos en la cabeza. En esos momentos tienes que parar, escucharlo al día siguiente y ver las cosas con cierta calma y perspectiva. No siempre es fácil.

¿Seguís disfrutando igual que al principio?
Somos muy afortunados por seguir viviendo de hacer música. Claro que disfrutamos, pero es una sensación diferente. Yo sospecharía de cualquier músico que dijera que siempre todo es estupendo. Hay días que has tenido un mal ensayo, estás en el medio de una gira muy larga, has pasado mucho tiempo sin hacer nada en un aeropuerto o la prueba de sonido ha sido un desastre. Son cosas normales que pasan cuando te dedicas a algo mucho tiempo, y por supuesto que a veces estamos cansado, pero no es un sentimiento que perdure.