“Somos una banda que polariza a la gente”
Entrevistas / Weezer

“Somos una banda que polariza a la gente”

Carlos Pérez de Ziriza — 03-03-2021
Fotógrafo — Archivo

Tras escuchar el notable OK Human (Crush/Atlantic, 2021) y charlar un rato sobre él, vía zoom, con el guitarrista Brian Bell, a un servidor le quedan aún más claras dos cosas: que las bandas del estatus y el bagaje de Weezer editan discos ya como una simple excusa para seguir alimentando la rueda de los directos, y que sus discográficas y oficinas de management son tremendamente conservadoras, siempre reacias a los cambios o desvíos del guion habitual.

Por suerte, algo tan imprevisible como es una pandemia obligó a los norteamericanos a cambiar sus planes, priorizando un trabajo teóricamente secundario, de pop ornamentado (de cámara, incluso), supervisado de nuevo por el fiel Jake Sinclair (quien lleva trabajando con ellos como productor desde 2016) y con la participación en los arreglos de Rob Mathes (el hombre que se encargó de las cuerdas en el High Hopes – 2014 – de Springsteen o en el “A Celebration of Endings” – 2020 – de Biffy Clyro). Un disco primordialmente orgánico, en el que priman los teclados y las guitarras acústicas por encima de cualquier asomo de electricidad, que – contra todo pronóstico – se ha erigido en lo mejor que han hecho en muchos, pero muchos años.

“Nunca se nos ocurriría decir que esto es como el nuevo Ok Computer (1997) ni nada por el estilo”. 

Si no me equivoco, trabajasteis en este álbum al mismo tiempo que en otro llamado Van Weezer, cuya publicación se prevé para mayo de este mismo año, y que se trata de un homenaje al hair metal de los ochenta, un proyecto totalmente en las antípodas de este “OK Human” (2021). Dado que este disco trata sobre el aislamiento, la alienación y la reclusión, y sobre como nos relacionamos con la tecnología (según vuestra propia web), ¿fue la pandemia lo que hizo que le dierais prioridad a la hora de ponerlo en circulación?
Creo que hablé sobre este disco justo después del “Black Album” (Atlantic/Warner, 2019), con un periodista español en Bilbao, cuando estuvimos allí tocando hace un par de años. Se habló de ese disco desde entonces. Ha sido emocionante estar trabajando en dos álbumes tan completamente distintos. Afortunadamente, ya teníamos el trabajo muy avanzado, prácticamente terminado en ambos álbumes, antes de que la pandemia nos golpeara. Estábamos muy ilusionados con la gira que teníamos para el verano de 2020 con Green Day y Fall Out Boy, el Hella Mega Tour. Y el disco que íbamos a presentar en esos directos era “Van Weezer”. Una vez se suspendió la gira, nuestro management y nuestra discográfica pensaron que no tenía sentido publicar un disco de rock sin una gira de rock con la que promocionarlo. Así que pensaron que era mejor poner toda la carne en el asador con “OK Human” (Atlantic/Warner, 2021), que iba a publicarse después de “Van Weezer”. De hecho, tuvimos que convencer a parte de nuestro management de que este álbum era realmente bueno, porque cuando se lo mostramos al principio, no había un single claro, y ellos pensaban “¿Cómo diablos vamos a vender esto?”. Dada la situación en la que estábamos, confinados y sin conciertos a la vista, tampoco teníamos nada mejor que hacer. En cierto modo, la pandemia nos ayudó, porque nos proporcionó tiempo para estar en la misma ciudad y trabajar de una forma muy programada, como una línea de montaje, que es un término que ya sé que suena muy proletario (“blue-collar”), pero funcionó. Todo era como “vale, Brian, tu tiempo va a ser entre las diez de la mañana y las tres de la tarde: ¿te va bien?”, “sí, me va bien”, de forma que fue un proceso muy eficiente. Al fijarte una hora o una fecha límite, te disciplinas más que cuando tienes todo el tiempo del mundo. Aunque tampoco es eso lo que ocurre en la vida real con los estudios, que valen un dinero, igual que el trabajo de productores e ingenieros de sonido. Pero con este disco todo fue muy orgánico. A ver, creo en la inspiración, pero también en que la gestión consciente del tiempo es buena para el arte. No hay nada de malo en que distintos compositores tengan un horario distinto, eso puede mejorar la rutina de equipo. El tenerlo todo muy programado nos ayudó a terminarlo. Lo estuvimos escuchando mucho según lo íbamos completando, porque nadie sabía ni sabe aún cuando va a terminar la Covid-19, pero no lo queríamos prolongar más de lo necesario. Sí que es verdad que el virus alteró algunas de las letras, e hizo que hablaran sobre el tiempo que estamos viviendo, y demoramos la publicación hasta que se calmaran un poco las cosas en nuestro país, porque con el cambio presidencial y toda la locura que se creó a consecuencia, decidimos esperar a que pasara la proclamación del nuevo presidente, a que llegaran unos tiempos más esperanzadores. Es muy importante el momento que eliges para publicar un disco, y además ahora las cosas son muy diferentes en la industria de la música. Normalmente el runrún alrededor de un nuevo trabajo solía prolongarse durante los tres meses siguientes a su edición, como mínimo, aunque ahora todo eso puede estar cambiando, la industria trata de adaptarse a los nuevos tiempos y sea lo que sea lo que funcione para sus estándares, creemos que ese lapso de tres meses entre “OK Human” (2021) y “Van Weezer” (2021) es razonable. El virus nos permitió tener tiempo para centrarnos en lo que este álbum necesitaba. Sin la pandemia, lo hubiéramos acabado de igual forma, pero peor. Suena extraño, porque nada positivo se le puede achacar en principio a una pandemia, pero fue así.

¿Es el título un guiño gracioso al “Ok Computer” (Parlophone, 1997) de Radiohead?
Totalmente (risas). Vaya por delante que consideramos que es una obra maestra, que además conectó con lo que estaba sucediendo en el mundo en 1998, y aún lo sigue siendo. No pretendíamos que fuera sarcástico, en absoluto, sino adaptar aquel título a la temática que tratamos en este disco. Seguro que va a polarizar a la gente, de hecho, somos una banda que siempre polariza al público. Nunca se nos ocurriría decir que esto es como el nuevo Ok Computer (1997) ni nada por el estilo. Ni intenta ser un “Ok Computer” (1997) hecho por humanos, ni de coña (risas). Lo ames o lo odies, creo que es un título muy bueno. Creo. Obviamente, hay que haber conocido antes ese disco de Radiohead para pillar el significado de “OK Human” (2021). Es gracioso.

“La mayoría de las veces que una banda de rock emplea cuerdas en un disco, la hace a posteriori. Por mi experiencia, es como maquillar algo, hacerle un lifting a las canciones”.

Habéis contado con una orquesta de 38 músicos. ¿Cómo fue su elección? ¿Fue cosa del productor Jake Sinclair, con quien ya habéis trabajado anteriormente? ¿O de Rob Mathes, vuestro arreglista?
En realidad, es una sección de cuerda mucho más pequeña, lo de los 38 músicos es una información promocional que ha circulado, pero no es correcta. Fue ideada intencionadamente, para sonar a pop de cámara. Nos tomamos mucho tiempo y esfuerzo en que las canciones no sonaran sobrecargadas, mi mayor miedo era que sonaran pomposas o indigeribles. Por suerte, creo que no es así. Yo no estuve presente en la primera conversación que Jake (Sinclair) y Rivers (Cuomo) tuvieron sobre el tema, pero creo que fue Jake quien tuvo la idea de los arreglos de cuerda. Él conocía al arreglista, a Rob (Mathes). Yo toqué el órgano hammond y la guitarra acústica.

No quiero perder la oportunidad de preguntarte por The Relationship, tu proyecto paralelo, porque este es el disco de Weezer que más se parece a cualquiera de los discos que has hecho en The Relationship, y no sé si son dos hechos que se puedan relacionar, aunque Rivers Cuomo siga siendo el compositor principal de Weezer, obviamente.
Lo tengo muy aparcado ahora, porque durante el parón de la Covid-19 me he puesto a estudiar y actuar, he empezado a dar clases de actor por zoom, es algo que quiero continuar haciendo incluso cuando volvamos a estar de gira: es muy guay hacerlo por zoom porque me permite hacerlo también en la carretera. Pero sí que es posible que este disco tenga esa relación con The Relationship porque yo me encargo de todas las guitarras, y toco desde hace años de esta forma fluida dentro del patrón Weezer: en Van Weezer es increíble, ya lo verás. Posiblemente ese parecido tenga más que ver con el hecho de tocar instrumentos orgánicos, como el hammond y la guitarra acústica, que es producto de lo que el disco necesitaba.

Se habla mucho de la influencia de Paul McCartney y, sobre todo, de Brian Wilson en este disco. A mí también me recuerda a grupos de los noventa, la década de vuestro comienzo, como Zumpano o Ben Folds Five.
Estoy convencido de que todas esas bandas que nacieron en los noventa fueron influidas por los primeros nombres que has mencionado. Hoy en día, todo el mundo puede tener acceso a cualquier música de forma muy fácil, y es casi imposible no sentir la influencia de cosas con las que creciste, que están en tu ADN, y los Beach Boys y Brian Wilson están entre nuestros favoritos de siempre, pero no hemos tratado de imitarles. Es halagador que se nos coloque en la misma categoría, claro, al igual que si hablamos de Paul McCartney. Pero, para mí, quizá este disco está más cerca de cosas más modernas, como el “Sea Change” (DGC/Interscope, 2003) de Beck. Creo que tenemos un enfoque similar. La mayoría de las veces que una banda de rock emplea cuerdas en un disco, la hace a posteriori. Por mi experiencia, es como maquillar algo, hacerle un lifting a las canciones. Hay veces en que no vale la pena añadirles nada más, porque lo único que conseguirás es imprimirle un sonido demasiado sensiblero. Pero en nuestro caso, con este disco, fue justo al revés: pusimos las cuerdas primero, lo que es bastante poco ortodoxo. Tiene una amplitud muy orgánica. Fue todo un desafío. Cuando empezamos a trabajar en los arreglos de cuerda, no sentíamos como “Dios mío, esto suena como una cacofonía”, ¿sabes? El arreglista, Rob Mathes, se pegó un buen trabajo, desde luego.

Imagino que tendréis unas ganas tremendas de volver a tocar en directo. ¿También presentando las canciones de este disco?
En general, muchísimas ganas. También da un poco de miedo, porque puede ser como cuando vas a uno de estos restaurantes que aún quedan abiertos en Los Ángeles, en los que suele haber cuarenta personas cuando solía haber solo cuatro. Puede ser abrumador. Tendremos que recuperar de memoria toda aquella rutina del directo, pero sería muy bonito poder tocar al menos una vez “OK Human” (2021) en directo con una orquesta, y que se grabara. Que se pueda plasmar cómo sonaría de ese modo, no necesariamente para emitir por streaming en directo, sino para ver hasta qué punto sonaría distinto. Sería sorprendente. Lo hemos hablado, y puede que ocurra. Yo me he preparado para ello. Es mejor estar preparado.

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