Vàlius acaban de sumar “Senyal” (The Indian Runners, 19) a su impecable hoja de servicios. Un nuevo y entrañable artefacto sonoro dividido en once pildorazos de dos minutos de vigorizante punk arty destartalado. Como siempre, pero más grandes (y mayores).

“Mesura”, “Fam”, “Escola”… Y ahora “Senyal”. No os extendéis demasiado con los títulos de vuestros discos.
Desde que hicimos el primer disco, tenemos un decálogo que dice que el título del disco debe ser una única palabra y que esta debe salir en algunas de las canciones. Al final, las elegimos casi por sonoridad más que por ninguna otra historia. Aunque “Senyals”, más allá de sonar bien, sí tiene toda una significación. Mejor dicho, tiene una polisemia y puede decir muchas cosas. “Senyals” es una palabra que creímos que podía funcionar, como también lo creímos los títulos anteriores.

Después está la portada, que también merece una explicación
Es el plagio de una caja de pizza, como también fue un plagio del diseño que hice para “Fam”. Este tipo de apropiaciones son divertidos y funcionan. Es curioso que el tema alimentario nos tire tanto a la hora de hacer los diseños. En el primer EP, “Rierols”, adaptamos una caja de galletas Birba. “Escola” era la carta de una menú. Para “Fam” plagiamos el logo de FAO, la Food And Agriculture Organization, y ahora una caja de pizza. Lo curioso es que ambos somos unos tirillas, pero el tema del zampar nos interesa mucho (ríe).

“Con este disco nos han salido algunas letras más agresivas. Teníamos ganas de ajustar cuentas”

“Traïdor”, “Jutjar”, “Mandat” son los títulos de algunas de las canciones. Todo muy… procesista.
En este disco sí hay letras que en el momento en que las escribimos estábamos pensando en alguna persona concreta, pero que con el paso del tiempo se pueden aplicar a un cierto tipo de comportamiento humano. Siempre habíamos sido como más socarrones y no sé por qué con este disco nos han salido algunas letras más agresivas. Teníamos ganas de ajustar cuentas. Quizá sea que nos hemos hecho mayores y nos hemos dado cuenta de que no pasa nada por estar enfadados.

¿No evolucionar es una manera de evolucionar?
Evolucionar es inevitable. Aunque no te lo plantees e intentes hacer lo mismo que hiciste en el primer disco, tú vas cambiando y tu música cambia contigo. De hecho, nos ha pasado ahora. Muchos colegas nos han dicho que “Senyal” es un disco para la tercera edad. Tenemos treinta y tres y treinta y cuatro años, ya no tenemos veinticinco como con el primero. Y, además, no está mal hacer discos para la gente mayor (ríe).

No sé si es por la edad, pero “Senyal” me suena más post-punk que punk.
Puede ser. Yo creo que es bastante punk, también. Por nuestro coco no pasaba la idea de hacer algo muy diferente a lo que hemos venido haciendo hasta ahora. A las bandas se nos pide evolucionar y no debe ser siempre así. No hay nada negativo en planteárselo, evidentemente, pero nosotros nos sentimos bastante cómodos haciendo esto. ¿Por qué cambiar?

“Yo vengo de escuchar punk y post-punk toda la vida y The Fall es mi grupo referencial”

Quizás esto de que suena más post-punk está condicionado porque habéis hecho un tema como “The Fall”.
The Fall es una manía y una obsesión mía. Gerard escucha mucho más folk y Nova Cançó. De ahí que hagamos versiones de Ovidi y Maria del Mar Bonet. Yo vengo de escuchar punk y post-punk toda la vida y The Fall es mi grupo referencial. Si me hicieran elegir un solo grupo, me quedaría con ellos. Me fascina todo, desde las letras que no se entienden a la música. Parecía que siempre hacían el mismo disco pero al final descubrías que eran muy diferentes unos de otros. En este sentido, y siguiendo el predicamento de Mark E. Smith, en estos últimos cuatro o cinco años he sido yo quien más ha insistido los para publicar un disco cada año, o cada año y medio. Pero ahora veo que pueden pasar unos años hasta que volvamos a sacar un nuevo disco porque … porque ya somos mayores (ríe).

¿El concepto del grupo ha cambiado?
Hace cuatro años Gerard vivía solo y yo estaba haciendo una tesis que me dejaba un cierto tiempo libre. Ahora Gerard vive con su pareja y acaba de tener un bebé y yo he abandonado la tesis y me he puesto a trabajar de guía. El grupo se va adaptando a nuestras circunstancias personales y profesionales. Durante todo este tiempo nunca nos habíamos planteado qué haríamos y ahora tenemos un poco la sensación de que se ha acabado el ciclo que se inició con “Escola” en que, como grupo, todo nos salía relativamente fácil. Actualmente hay muchos más grupos que hacen cosas similares a lo que hacemos nosotros.

Ahora incluso se hacen festivales como el Cosa de dos, dedicado exclusivamente a bandas dos personas.
Yo fui de público, porque no nos invitaron a tocar (río).

No se respetan los clásicos…
Al menos estaban L’Hereu Escampa. ¡Y L’Hereu es L’Hereu!

Explicabas que antes todo os era más fácil.
Después de haber hecho “Senyal” nos hemos dado cuenta de que no podemos seguir el ritmo que seguíamos hasta ahora. Pero lo mejor de no ser una banda profesional es que cuando no salen las cosas tal y como las habías pensado, te afecta pero no tanto.

¿Nunca habéis querido ser una banda profesional?
Hubo un momento en que parecía que podíamos llegar a ser un grupo semiprofesional y sobrevivir de la música. Pero siempre hemos sido gente muy dispersa. Gerard es profesor de catalán, lleva clubes de lectura… Y yo, que soy historiador, me he dedicado mucho a la vida académica. Al principio de Vàlius hacía de profe, también, pero ahora hago de guía y también hago estudios patrimoniales de edificios de la ciudad. Me interesa especialmente la historia medieval. A los dos nos gusta mucho nuestra vida no musical. De hecho, en muchos sentidos nos gusta más.

¿Sí?
De la música nos gusta hacer conciertos y pasarlo bien. Pero es que en nuestros respectivos campos profesionales también nos lo pasamos muy bien. La música nos va bien como válvula de escape. Cabe decir, sin embargo, que en la escena en que nos movemos nosotros, la gran mayoría de grupos no son profesionales.

¿Qué dinámicas seguís como grupo? ¿Os encontráis cada semana para ensayar? Os llamáis a menudo? ¿Quedáis para salir juntos?
De “Escola” hacia adelante, como nos salían muchos conciertos, quedábamos para ensayar cuando había picos de bolos. Durante unos años hacíamos más conciertos que ensayos. Ahora, que no hacemos tantos conciertos, estamos cambiando un poco estas rutinas y ensayamos más, como mínimo una vez por semana. Porque si ni tocas ni ensayas no tienes grupo.

¿Estáis tendiendo hacia un dinámica de tener el grupo principalmente para su vuestro propio disfrute?
Quizás. Nos lo pasamos muy bien, aunque Gerard y yo somos muy diferentes. Sabemos que, por caracteres, nuestra relación tiene un punto de dificultad, pero nos enriquece y nos aporta mucho. Es una relación bastante particular.

¿Sois amigos?
Evidentemente. Pero somos amigos de poco antes de montar el grupo. Ahora hará diez años.

¡Tendréis que hacer una gira de celebración!
Queda un año para llegar a los diez, pero algo haremos. Ya se ha comentado (ríe). Vàlius empezamos siendo una especie de broma durante tres o cuatro años…

¿Qué quiere decir una broma?
Era una idea que estaba allí y durante tres o cuatro años íbamos haciendo bromas sobre el tema. Incluso alguna vez habíamos quedado en casa de Gerard para tocar, pero nada serio. Hasta que decidimos que yo tocaría la batería y nos pusimos a tocar de verdad.

Los primeros conciertos de Vàlius eran insoportables

¿Siempre fuisteis dos?
No, al principio éramos tres: dos guitarras y yo en la batería. Era un formato curioso, porque mi batería no era más que un tambor goliat y la caja y dos guitarras. Sonábamos infames. Los primeros conciertos de Vàlius eran insoportables. Eran cacofonías. Parecía algo ultra experimental. Increíble. Pero aquello no se podía aguantar para siempre.

Hace un par de años publicasteis “Amor”, un EP en el que cantaba tu hermana, Carlota Serrahima.
Y no descarto grabar un día todo un álbum con ella. Incluso escénicamente, con mi hermana en medio, es otra historia. Y ahora, en el concierto de presentación del disco, incorporamos bajo y guitarra. En el concierto del Heliogàbal del 4 de mayo lo volveremos a hacer. Y junto a todo esto, no podemos olvidar que Gerard también tiene otros proyectos, como El Pèsol Feréstec. De hecho, yo le conocí como El Pèsol Feréstec.