TP*Fam es uno de esos grupos que no tiene miedo a arriesgar e innovar. Así lo han demostrado en apenas un año publicando dos trabajos, No Memories (Hachís Apaleao, 2018) junto a Miguel Grimaldo de Urano Players e IsBakk (Hachís Apaleao, 2019) donde tratan de romper las reglas establecidas


Comencemos con una presentación. ¿Quiénes son TP*Fam y que aportan a la escena musical actual?
TP son Calogero y KC como principales componentes y Malaria (Moto Kiatu) como DJ en los directos. Punto de vista crítico, experiencia y vacile. Soltar tu propia shit, lo que cada uno vive y lo que viven los tuyos.

Reconocéis sentiros influenciados por las noches de clubs y la nostalgia por el sonido urbano neoyorquino de los noventa. ¿Qué otros elementos definen el sonido de TP*Fam?
Musicalmente nos define tanto lo actual como lo antiguo. Todo lo que nos permita expresarnos de cualquier forma y genere algo. Podemos hacer algo que tire más hacia el dembow y otra cosa que tire hacia el synthwave, no nos anclamos en nada. Y fuera de lo estrictamente musical nos define la vida, cultura y obra.

“Podemos hacer algo que tire más hacia el dembow y otra cosa que mire al synthwave, no nos anclamos en nada”

Todo grupo tiene sus influencias, otros grupos/artistas que le sirven de inspiración a la hora de crear su propia música. ¿Cuáles son las vuestras?
En general todo lo de NY, Texas, California o Memphis en sus diferentes estilos. También toda la movida club que hay a nivel europeo de electrónica, UK, etc.

Y en un año habéis publicado dos trabajos. El primero de ellos fue No Memories junto a Miguel Grimaldo. ¿Cómo es este EP, cómo lo describís?
No Memories
fueron seis tardes metidos en la casa del Grimaldo. Fuimos a grabar un tema y acabamos con cuatro. Coincidió que se vino para Madrid y básicamente fue unir lazos. En cuanto a sonido para nosotros fue un lujo poder soltar nuestra movida sobre la música del Mike. Le pusimos voz y le dimos un concepto. Por así decirlo, No Memories es no olvidarte pero a la vez no miras atrás, estamos aquí y ahora y es lo que importa..

Y ahora reaparecéis con IsBakk. ¿A qué suena este nuevo álbum?
IsBakk
suena a todo lo bueno, es un abanico de colores. Al fin y al cabo llevamos escuchando de todo desde hace años ya y no nos hemos puesto límites ni hemos querido ceñirnos a sacar algo que sea de un rollo estrictamente. También, y a diferencia de otros trabajos, es un álbum con más variedad de productores por lo que cada tema tiene su propia historia y sonido característico, pero que en conjunto y siguiendo su orden es un viaje con sus diferentes altos en el camino.

De hecho desde vuestro debut a principios de década con Demo 2011 apenas habíamos referencias vuestras. ¿A qué se ha debido este parón y por qué habéis elegido volver ahora?
Como TP a nivel de trabajo no habíamos vuelto a grabar juntos hasta el No Memories, pero nunca hemos dejado de colaborar y hacer cosas con otra gente. En su día Calogero se fue para UK y estuvo un par de años por ahí. Luego KC se fue para Irlanda y así. También hay que currar y hacer vida. Aún así tampoco hemos parado nunca y para quien quiera, en Hachís Apaleao se puede escuchar el EP de Calogero con Jay Smooth Daily Life (2014), o el EP de KC con Kid Cala On Press (2016).
Y respecto a lo de volver ahora es prácticamente porque tocaba. Había que dar un golpe en la mesa que llevamos gestionando un par de años y al final nos hemos encontrado con dos trabajos y más cosas que hay por ahí sueltas, y lo que se viene.

Por otro lado, decís que vuestra evolución “ha sido truncada por el decepcionante lobby musical español”. ¿Es TP*Fam un grupo al que le cueste encontrar su hueco en la industria?
No es tanto el encontrar el hueco. Pero la industria mira siempre hacia un lado, se siguen ciertos cánones y eso se ve, porque lo que no es normal es que en otros sitios funcione toda la movida urbana desde hace años y que en España no. Es verdad que hay gente sacándose su pasta, que tiene su hueco y nos parece de lujo que siga así. Pero hay un montón de peña infravalorada y que hacen cosas muy tochas y que no pasan esa criba de la industria o medios.

“Volvemos porque tocaba. Había que dar un golpe en la mesa que llevamos gestionando un par de años”

Sin embargo, el disco sale a través del sello Hachís Apaleao, del que además fuisteis su primera referencia allá por 2011. ¿Sigue existiendo esperanza, al fin y al cabo, para las discográficas más pequeñas?
Hachís Apaleao es nuestro label independiente, que nos permite publicar nuestros trabajos. Y más que esperanza es la constancia y trabajo lo que te da cierta visibilidad y así poder llegar a más gente.

Las letras de TP*Fam no responden a temáticas concretas, sino que hablan de reflexiones personales y existenciales en su mayoría. ¿Existe una manera de resumir, a grandes rasgos, el mensaje o lo que preocupa a TP*Fam?
La vida, el amor de y para los tuyos y los euros que no llegan. Buscar el equilibrio entre esa dualidad.

Decís también sentiros a veces adelantados a vuestro tiempo y otras veces anclados en noches pasadas. ¿Os sentís uso nostálgicos del rap de antaño u os gusta la evolución que ha tenido el hip hop en los últimos años?
No, para nada, nos mola que haya evolución. La nostalgia mola y tal, pero nosotros hemos crecido con ese evolución y a veces haces cosas que otro ni se plantea pero también ves a gente haciendo cosas que a nosotros no se nos hubiesen ocurrido. Somos pasado y futuro al mismo tiempo.

El próximo 25 de mayo presentaréis vuestro trabajo en Ídolo Club. ¿Tenéis pensado hacer más directos? ¿Qué planes de futuro tenéis?
Sí, de momento tenemos dos o tres fechas previstas que iremos anunciando. También tenemos un par de videos que sacar, un par de colaboraciones, algo de radio y lo que vaya saliendo.