Tori Sparks está de enhorabuena. Estrena disco en directo, “Wait No More” (Glass Mountain Records, 19), y quizás esto sea el final o el principio de algo, pero al menos demuestra que lo que ella más valora es subirse a un escenario y concentrar toda su energía ahí, con su gente y sus canciones. Lo presentará oficialmente en Santa Coloma de Gramenet (26 abril, Auditori Can Roig i Torres) y en Madrid (30 mayo, El Perro Club).

Para empezar, quería saber por qué decidiste grabar este disco en directo justo ahora.
Estoy feliz… por fin hemos llegado a el día en el que sacamos este disco a la luz. Ha sido un año muy intenso preparándolo. ¿Por qué hacerlo ahora? Esto va a sonar muy hippie, pero la verdad es que sentía que era el momento de hacerlo. Ya habíamos hecho dos discos de estudio, y aunque estoy muy orgullosa del trabajo que hecho, al final del día veía que el punto fuerte de esta banda es el directo. Así que quería captar la energía y la locura de los conciertos, algo que siempre es difícil de reproducir en estudio. También quería captar el vínculo con el público, una interactuación muy interesante. Además, era un reto hacerlo. En un directo no puedes esconderte, queda grabado lo que eres, sin trucos. Me apetecía ese reto y ver si éramos capaces de superarlo.

¿Qué recuerdas de ese día? ¿Alguna imagen que quedara grabada en tu cabeza?
Primero, nunca olvidaré que tuve que ducharme con botellitas de agua del supermercado. Estaba muy estresada. ¡Me tenía que preparar para ese concierto tan importante! Un paleta que debía haber arreglado un pequeño escape de agua ese día por la mañana acabó por inundar mi casa y despues cortó el agua hasta el día siguiente. Después en el concierto hubo muchos momentos que recordaré como siempre. Más que nada la sensación de alivio, agradecimiento y felicidad que venían después de las últimas notas de la primera canción, también al final del concierto cuando todo el público cantaba con nosotros. Es algo muy grande tener una idea en tu mente, y un año después hacerla realidad. Sentirte arropada con tanta buena gente que han invertido también su tiempo y energía en ello, estar en frente de cuatrocientas personas diciendo “mira, aquí estamos”. Los últimos cinco años han servido para llegar a ese momento. Fue heavy en un sentido muy positivo.

Me imagino que la preparación para un concierto así es muy diferente a cualquier otro. Hay una presión añadida.
Sí, fue una experiencia única. Grabar y sacar un disco ya es un trabajo muy intenso. Emocionalmente, mentalmente, de tiempo, energía, dinero invertido… todo. También la producción de un concierto grande con artistas invitados es un trabajazo. Ese concierto y todo que ha venido después fue una combinación de las dos cosas, así que había presión. Encima había convencido a todo el mundo de que sería buena idea grabar un disco en directo y publicarlo en vinilo. Era una idea un poco loca que había vendido a todo el mundo, que esperaban algo grande, espectacular, artístico y bonito. James Taylor dijo que la mayoría de la gente vive algo que requiere toda su energía solo un par de veces en la vida: boda o divorcio. O cuando nace un hijo o se muere un ser querido. Es decir, alguna emergencia y el momento de lograr un sueño. Pero que los músicos viven eso cada noche en el escenario, empujarse hasta sus límites y darlo absolutamente todo. Y esta noche fue la versión extrema de ello.

¿Por qué elegiste Luz de Gas? ¿Qué te inspira el sitio?
Es un lugar guapo, elegante, con el tamaño y espacio para montar el tipo de concierto que quería hacer. Es un sitio que conocemos, sabía que podríamos grabar bien el sonido, algo que era súper importante en ese caso. Valoro mucho el trato allí. Roger y el equipo de Luz de Gas siempre nos han tratado muy bien. Hay confianza y profesionalidad. Esa relación empezó gracias a nuestro amigo Senén Armengol, el periodista, que nos ayudó a montar este concierto y también la presentación del álbum “La huerta” allí en 2017. Preguntó si nos interesaría hacer otro concierto en Luz de Gas en 2018, porque el concierto en 2017 había ido muy bien. Le dije que sí, pero que no quería repetir lo mismo que habíamos hecho, que pensaría en algo especial que hacer. Así nació la idea de la grabación en directo.

El título del disco es “Wait No More”. ¿Qué explicación tiene? ¿Te consideras una persona impaciente?
De hecho creo que el titulo “no esperar más” o “no esperes más” acabó siendo un poco irónico, ¡pues estuvimos hablando de ese disco tantos meses antes de que saliera! “Wait No More” es el título de una de las canciones del disco, una que capta muy bien la dirección de la banda en estos momentos. Disfruto mucho con el punto más rockero que tiene la canción y a la vez conserva el toque del flamenco. Y sí, también soy una persona impaciente, pero ser músico profesional te enseña a tener paciencia, lo quieras o no.

“Habrá cambios en un futuro en el proyecto, con lo que ese concierto fue la manera de brindar por lo que hecho hasta este punto”

Cuando un músico publica un directo o un recopilatorio, muchas veces es para marcarse nuevas metas. ¿Significa el final de una etapa o algo parecido?
No lo había pensado así. Me importaba captar el directo en ese formato y creía que ya era el momento, pero resulta que también es así, un punto de inflexión para nosotros. Habrá cambios en un futuro en el proyecto, con lo que ese concierto fue la manera de brindar por lo que hecho hasta este punto. Más adelante seguiremos evolucionando, sobre todo musicalmente.

En su día fuiste muy valiente al mezclar música de raíces americana y flamenco. ¿Satisfecha de la decisión que tomaste?
Sí, totalmente satisfecha… ha cambiado mi vida en muchos sentidos. Gracias por decirlo (lo de ser valiente, quiero decir), pero en aquel momento no lo vi como un plan. Este proyecto es algo que ha salido orgánicamente, y quería apostar por ello. Es importante seguir los instintos cuando algo me apasiona o me llama la atención. En el largo camino de mi vida personal y profesional, las cosas más bonitas e interesantes siempre han venido al lanzarse a la piscina. Incluso si hubiera sido un fracaso, hubiera preferido intentarlo. Si no lo intentas no consigues nada, siempre vale la pena apostar por lo que tú crees que tienes que hacer. Al menos que no te quedes con la sensación de no haberlo intentado.

Calamento y El Rubio han estado en toda esta aventura. ¿Te imaginas todo esto sin ellos?
No sé como hubiera sido mi vida en los últimos años si no les hubiera conocido. Supongo que hubiera hecho más discos, conciertos, giras, con otros buenos músicos y hubiera ido bien. Pero no hay un substituto a lo que me ha aportado tocar con esa gente. Ha habido mucha magia. Siento una química con ellos en el escenario que nunca he encontrado con otro formato. Tener que ir más allá de mi zona de confort fue fantástico. Y cada uno aporta algo diferente al proyecto. Hablo mucho de ellos en las entrevistas porque me sale del corazón, les quiero como personas y les quiero como músicos.

Ante todo, eres una mujer luchadora que no deja de perseguir tus sueños. ¿Cómo te imaginas como artista dentro de unos años?
Solo sé que cada vez que intento imaginar dónde estaré, acabo en un lugar totalmente diferente. Hace nueve años que visité Barcelona por primera vez, el 13 de febrero de 2010 –recuerdo la fecha porque fue carnaval–, sin ningún plan excepto echar un vistazo a una ciudad que me habían dicho que era bonita. Nunca hubiera imaginado que estaría en el lugar en el que estoy ahora, con estos tres discos, con esta banda, con la casa en Horta, con amigos que son como mi familia, con extras de idiomas y más nacionalidades… con todo lo bueno que he aprendido en mis años en Barcelona. Han sido cosas como aprender el lenguaje musical del flamenco, que me ha abierto a un mundo muy diferente, pero también lo complicado que ha sido a veces y el estrés gigante de mantener una carrera musical hoy en día y especialmente en un país tan complicado como este. En fin, que no tengo ni idea (risas).

Y finalmente, el disco lo presentaste para el Record Store Day. Vinilo con diez canciones o deluxe edition con diecinueve. ¿Crees que es importante que exista ese día? ¿Qué opinas del resurgir del vinilo? ¿Todavía visitas tiendas y compras algún vinilo de vez en cuando?
¡Me encanta el Record Store Day! Nos ayuda a recordarnos a valorar la música. Ahora es tan fácil descargar todo que queremos, o encontrarlo en streaming –algo que es muy positivo hasta cierto punto, porque nos da acceso a muchas fuentes de posible inspiración también– pero ese exceso tiene otro componente, la gente pierde el aprecio por la música, de repente se convierte en algo desechable, fácil, barato. Da igual si la producción vale un millón de euros o si alguien lo ha grabado en su casa, la gente se acostumbra a la sensación de tener derecho a la música sin pagarla, sin diferenciarla, porque siempre está allí. El resurgir del vinilo es una reacción en contra de esa actitud, algo que veo como algo muy positivo. El hecho de que la gente que es verdaderamente fan de la música esté esperando a ese día, con ganas de ver, tocar, comprar versiones especiales del vinilo –hasta hacen cola para poder ello– es una manera de encontrar de nuevo esa chispa, esa emoción por lo qué significa o significaba comprar música. Por cierto, sé que la palabra comprar puede asociarse con capitalismo malo, pero en ese caso no es consumismo porque sí. Comprar es decir “yo he invertido mi tiempo en ganar ese dinero, y elijo ponerlo en el arte que valoro, producido por un artista que admiro y, a ser posible, en un formato especial”. Es como yo lo veo. El formato físico, que viene con su componente táctil y visual, también es importante y bonito, es de calidad, encima no se puede copiar y redistribuirlo como se hace con un MP3. A mí también me gusta que ese día se celebre en las tiendas de música independientes, porque si no fuera por ellos mucha música nunca hubiera llegado a nuestras manos a lo largo de los años. Olé por todas ellas. ¡Son la hostia! Y sí, compro cuando los gastos de sacar discos y promocionar conciertos me lo permiten. El último fue de Patti Smith. Así que espero que hayan muchos más Record Store Days.