“Se trata de encontrar un balance entre las cosas esperadas y las inesperadas”
Entrevistas / Tomahawk

“Se trata de encontrar un balance entre las cosas esperadas y las inesperadas”

Adriano Mazzeo — 29-04-2021
Fotógrafo — Archivo

Tomahawk están de vuelta. Tras varios años amagando con editar su nuevo material, finalmente tenemos aquí “Tonic Immobility” (Ipecac, 21), una obra a la mejor altura imaginable.

Charlamos con el siempre amable Duane Denison, guitarra y principal compositor de la banda, sobre los desafíos que presentó este álbum, la relación con sus compañeros, la facilidad de Mike Patton para adaptarse a otras culturas, su visión del reggae y el flamenco y su punto de vista de lo que significan algunos de los términos más comunes de la jerga rockera: “guitar hero” y “supergrupo”.

Según sabemos, este trabajo está listo desde hace un tiempo. ¿Cómo lídias con los extensos períodos de tiempo entre lanzamientos?
Bueno, todos hacemos otras cosas. Los otros chicos de la banda tienen lo suyo, y yo también. He estado tocando por el mundo con The Jesus Lizard durante unos años, y aparte tengo mi trabajo en una biblioteca. También doy clases online y estoy casado, tengo niños. Pero siempre estuvimos en contacto y, por cierto, comenzamos a trabajar en este disco dos o tres años atrás. Yo comencé hace cuatro años a hacer maquetas en mi casa.

¿Fue la cuarentena importante en el desarrollo de “Tonic Immobility” ”?
Bueno, fue buena para terminarlo. Las partes instrumentales se grabaron en 2018 y 2019. Trevor, John y yo trabajamos mucho en los demos en un momento en que Mike no estaba disponible. Él está siempre ocupado, con muchos proyectos y de pronto la cuarentena le obligó a quedarse en casa y enfocarse, así que le dije: “Ok, Mike. ¡Terminemos este maldito disco de Tomahawk! ¡Sé que estás en casa, no tienes excusas!” (risas).

Como la mayoría de los trabajos de Tomahawk, hay mucha energía e intensidad. Canciones como “Tattoo Zero” o “Recoil” tienen sus propias dinámicas y representan muy bien el eclecticismo del disco. ¿Qué es lo que más te gusta del disco?
El disco me gusta por distintas razones. De algún modo fue autorreferencial, porque nos lleva a nuestros dos primeros discos, lo cual fue algo buscado. Sería como un resumen de todo lo que hicimos hasta ahora y algunas cosas nuevas. Cuando pienso en el típico disco de Tomahawk, encuentro que hay sonidos duros, pesados, también arreglos o ritmos progresivos, más bien complicados, luego está lo simple, lo directo, también ese aire cinematográfico, ese espíritu spaghetti western… Todas esas situaciones están representadas en el disco. Tenemos un nuevo productor, un joven de Nashville llamado Paul Allen, que nos aportó un sonido limpio y moderno, quizá comercial, pero en el buen sentido.

“Se trata de crear un clima y mantenerlo durante todo el recorrido del disco. Eso es para mí un buen álbum”.

Vale ¿y cuáles son tus canciones favoritas?
“Tattoo Zero” es una de ellas. “Doomsday Fatigue”, otra. Y también me gusta “Recoil”.

¿De dónde viene ese aire reggae, que me recuerda a The Police, de “Recoil”? ¿Te gustan los sonidos jamaicanos?
¡Totalmente! Soy un gran fan del dub. Me gusta su lado pesado y oscuro. Me gusta mucho Ernest Ranglin, un guitarrista jamaicano que es uno de mis favoritos desde siempre. Me gusta que hagas esa mención porque la idea era mostrar ese tipo de sonido dubbie y oscuro. Luego la canción se pone fuerte, casi como con una idea a lo Led Zeppelin, para volver a la vibra anterior. Y las voces también absorben ese sonido.

¡Sí! Lo que hace Mike con su voz en esa canción no es algo típico de él.
Claro. Mike puede cantar casi todos los estilos. Todas estas cosas que son muy populares como el reggaeton, R&B, rap… Mike puede hacer todo eso. Es bastante fácil para él salir con exactamente lo que la música que se le propone necesita.

Volviendo a los comienzos de la banda. ¿Qué aspectos de tu creatividad quisiste expandir tras estar en The Jesus Lizard? ¿Qué tipo de herramientas artísticas recibiste de tus compañeros de Tomahawk?
Para mí lo que hace la diferencia con The Jesus Lizard, es que yo puedo escribir una progresión de acordes o una serie de riffs y Mike puede ser un cantante muy melódico, puede encontrar melodías y patrones que calcen con mi música de una manera que nadie más puede. Puede dar con las notas en un registro mucho más amplio que la mayoría del resto de vocalistas. Con esto no estoy menospreciando a David Yow, mi compañero en The Jesus Lizard, para nada, él tiene lo suyo. Pero lo de Mike es diferente y me habilita a mí a escribir cosas que tienen un enfoque más melódico. Obviamente eso no es todo lo que hace: grita, corea, hace ruidos en plan animal, etcétera. Luego John Stanier y Trevor Dunn… Hombre ¡esa es la mejor sección rítmica del mundo! Eso también me da la posibilidad de escribir grooves bien pesados o partes agitadas con signaturas de tiempo extrañas que para ellos siempre sonará fácil y natural. Definitivamente es un gran grupo para el que escribir música.

Creo que uno de los mayores logros de “Tonic Immobility” es esa manera sólida de mantener la tensión a través de todas las canciones. ¿Hubo una intención de crear un disco “borde”?
Para el momento en que entramos al estudio y comenzamos a grabar, no había mucho espacio para cambiar cosas: habíamos hecho los demos y tal. Llegamos al estudio como todo muy calibrado y para mí la música ya tenía el balance correcto entre tensión y relajación, armonía y disonancia. Incluso en las frecuencias, graves y agudos. Y también el volumen iba de alto a bajo correctamente. Incluso la forma en la que el disco está “trackeado”, el cómo se ubican las canciones también fue importante. Ya sabes, ahora se dice que la gente no escucha discos, solamente singles o hacen mixtapes… Yo no estoy tan seguro de que así sea. No somos un grupo de pop, no somos “el flavour of the month”. No quiero confundir, nos gusta ser populares, nos encanta que a la gente le guste lo que hacemos, pero no nos vas a escuchar necesariamente junto a lo nuevo de Dua Lipa o Childish Gambino. Así que para mí, la gente a la que le gusta este tipo de música, escucha discos. Así vas a querer que tus canciones encajen dentro de una continuidad. Y yo creo que este disco tiene más continuidad que los otros y mucho más espacio. Es importante para mí mantener el balance entre los sonidos más pequeños o vacíos respecto a lo que es más recargado, eso atrapa a quien escucha. Lo sé por lo que experimento yo cuando escucho música: no quiero estar agobiado todo el tiempo. Especialmente mucha música en el metal es muy densa… Con quince o veinte minutos de eso es más que suficiente para mí. Necesito algo que tenga calma y “ambiente”. Con este disco balanceamos eso y cuando dejas ese espacio, invitas a la imaginación del oyente a participar de la experiencia: tu mente siente ese espacio. Te imaginas cosas, al menos yo lo hago y creo que la mayoría de quienes siguen a Tomahawk también lo hacen.

Cuando decía que el disco genera tensión me refería a que no es un disco que se pueda escuchar mientras cocinas por ejemplo, o sí, pero posiblemente termines cocinando mal.
Sí, podrías, pero la mayoría de la gente no tiene tiempo para escuchar música, están ocupados para sentarse frente al estéreo y escuchar. Así que para algunos este disco será lo que escuchen mientras entrenan o mientras conducen. Cuando trabajas en un disco quieres que sus canciones se valgan por sí solas y que atrapen la atención de la gente es un objetivo. Se trata de crear un clima y mantenerlo durante todo el recorrido del disco. Eso es para mí un buen álbum.

¿Es tu personal sonido de guitarra fruto de la influencia de otros guitarristas o encontraste inspiración en sensaciones, conceptos o ideas atmosféricas?
¡Buena pregunta! Definitivamente ambos. Cuando un niño comienza a hablar tiende a imitar lo que escucha alrededor suyo. Bien, yo crecí en el área de Detroit, Michigan en la que había muchísimo rock, muchos guitarristas que observar. Cuando creces comienzas a filtrar esas influencias, a procesarlas, te vuelves más listo y sabes mejor como filtrar lo que te gusta y lo que no. Nunca estuve preocupado por ser el rey de los guitar heroes. Nunca. Si bien practico muchísimo para mantenerme en forma como guitarrista, nunca quise ser Yngwie Malmsteen o Steve Vai o Eddie Van Halen, a quien adoro. Pero me di cuenta de que hay millones de tipos que ya los estaban copiando y yo no quería hacer esa música. En Norteamérica, la escena del punk rock dio nacimiento a la escena independiente y sus sellos. En aquellos días estaban Black Flag, Hüsker Dü, Sonic Youth, Big Black, Butthole Surfers y más. Todas estas bandas eran de guitarras, pero todas eran distintas. Entonces me paré a pensar qué es lo que me gustaba, de dónde venía y qué podía hacer que fuera único. Estudié guitarra clásica, guitarra flamenca, elementos de ese tipo, pero, de nuevo, no en la onda de Yngwie Malsmteen, nada de eso. Acordes, cuestiones repetitivas, juntar eso y lograr un sonido que tenga algo de original, no del todo, porque me gusta mucho también el rock’n’roll directo, como Johnny Thunders por ejemplo. Pero no quería ser como él, quería estar en un paso siguiente, algo más moderno, agresivo y excitante, atmosférico. Creo que te pasas la primera parte de tu carrera luchando para conseguir tu espacio y luego te tiras la segunda parte aferrándote a él. Y quizá encontrando pequeños espacios nuevos por aquí o allí. Tuve mucha suerte al encontrar músicos muy buenos a quienes les interesaba lo que yo hacía y que me permitieron tocar con ellos.

¿Tomaste clases de guitarra flamenca? ¿Influenció esto en tu estilo?
Sí, eso fue en el instituto. Había un gran guitarrista en Detroit llamado Juan Serrano. Conocía otros tíos que estudiaban con él. Yo lo que buscaba era desarrollar mi destreza. No creo que realmente haya influenciado mi estilo, honestamente. Quizá unos pocos acordes por aquí o allí. Da la impresión de que por aquí ese estilo se relacione con una cosa en plan Gypsy Kings, que es algo que prefiero evitar.

“Nunca me gustó ese término del supergrupo porque siento que esconde cierta falsedad”.

¿Cómo es escribir música para Mike Patton? Asumo que él puede ser muy personal y escribir melodías y arreglos que de algún modo te esperas, pero al mismo tiempo puede ser desconcertante. ¿Qué tanto te sorprende en el ir y venir de ideas?
Es cincuenta-cincuenta. No nos suelen gustar las mismas bandas, pero solemos coincidir en los compositores que nos gustan. Entonces a veces usamos referencias en plan “Ey, Mike. Esta melodía está pensada en el estilo de tal” y él responde “Oh, ok, entiendo”. Y la bola comienza a rodar desde allí. A veces me sorprende porque aparece con ideas que yo jamás podría haber tenido. Y es brillante. Otras veces propone algo más predecible como siguiendo las partes de la guitarra, doblándolas, incluso cuando yo uso armónicos como en “Business Casual”, lo cual es divertido y no muchos cantantes lo pueden hacer. Creo que se trata de encontrar un balance entre las cosas esperadas y las inesperadas. Si todo el tiempo haces cosas desconcertantes, tu cerebro se cansará: quiero algo de familiaridad en lo que escucho. Y al mismo tiempo si siempre haces lo mismo sonará ordinario, y ahí se pierde el punto porque será algo que ya escuchaste antes en miles de bandas.

¿Qué opinas del término “supergrupo”?
No me gusta. Nunca me gustó, ni a ninguno de nosotros. El grupo comenzó a partir de una conversación entre Mike y yo. Nos encontramos en un concierto, él sabía quién era yo, conocía mi trabajo lo cual me sorprendió, sobre todo estaba al tanto del material más oscuro que hice. Me contó que había empezado su propio sello y me dijo que si estaba haciendo algo nuevo le interesaría escucharlo. Entonces volví a casa y le llamé para preguntarle qué tal si hacíamos algo juntos, algo rockero. El dijo: “Ok, pero ¿a quien sumaríamos?”. Bueno, yo soy amigo de John Stanier desde que estaba en Helmet, giramos juntos con The Jesus Lizard, siempre pensé que es un baterista genial y un tipo divertido, así que dije: “que venga John”. Mike propuso a Kevin Rutmanis de Cows. Nos conocíamos todos. Así que éramos amigos y admiradores todos. Fue una cosa de amigos, realmente. Nunca me gustó ese término del supergrupo porque siento que esconde cierta falsedad. Siento que se usa para manipular. Incluso cuando pienso en bandas así del pasado. ¡Sólo lo hacían por la pasta! Parecía que simplemente querían juntar productos que ya habían funcionado por separado. Nunca estuvimos en eso. Lo nuestro fue formar un buen grupo y hacer buena música.

¿Podrías mencionar las más importantes virtudes de tus tres compañeros?
Ok, empecemos por Trevor que es un tipo muy completo. Puede tocar con una fineza espectacular incluso cosas muy complejas, muy de jazz. Y de pronto poner el ampli al diez y tocar hard rock con un sonido muy afilado. John Stanier, es casi lo mismo: puede tocar poliritmos muy complicados y al mismo ser una guía muy sólida. Y su tiempo es impecable, tiene mucha fuerza y estabilidad. Cuando tocas en vivo el baterista es el tipo más importante en el escenario. Es quien conduce el bus. Cuando otros cometen errores, puede que nadie los note, pero cuando él se equivoca, todo el mundo se da cuenta. Tienen mucha más presión y responsabilidad y no tienen el crédito por ello. John siempre se hace cargo de ese rol, con mucha confianza en sí mismo, y cuando eso pasa, su confianza contagia al resto. Eso es genial. Luego está Mike “el hombre de las mil voces”, que esto, que lo otro… Todo el mundo sabe de él (risas).

¿Qué significa el disco “Anonymous” para tí?
No tuvo mucha repercusión en su momento, quizá porque estábamos inactivos, no estábamos haciendo shows, entonces es como que llegó y se fue. Aún pienso que es un álbum único, al que hicimos con las mejores intenciones. En Estados Unidos, muchas reservas indias tienen casinos en los que dan conciertos. Yo toqué con Hank Williams III, hacíamos punk, country y algo de metal, y tocamos en estos lugares. Tocamos en los Premios de la Música Nativa Norteamericana en Nuevo México. Así que vi muchos grupos nativos. Algunos eran muy buenos, otros no. Pero lo que sí noté es que faltaba algo, que todos esos grupos sonaban muy convencionales. Un día me encontré en una librería con un libro de Nataly Curtis, “The Indian’s Book”, que tenía más de cien años, esto fue alrededor del año 1900. Fue una enviada del gobierno de turno a girar por todo el país y recolectar canciones, informarlas y escribirlas. Obviamente no había medios de grabación en aquel entonces. No es un libro que haya trascendido mucho, pero a mí me interesó, claro. Tengo una graduación en música, así que puedo leerla bastante bien. Me fui a casa, elegí las que más me gustaban, hice maquetas y se las envié a Mike. Ya sabes, Mike está loco así que fue como “¡Dios mío! ¿De dónde sacaste esto? ¡Hagámoslo!”. Yo estaba un poco aprensivo sobre esto, hoy en día lo estaría más aún porque seguramente habría críticas sobre que lo que hicimos era apropiación cultural. ¡Lo hicimos respetuosamente! ¡Nadie más estaba haciendo esas canciones! Estuvieron dormidas por más de cien años y las quisimos devolver a la vida. Varios años atrás me hicieron una entrevista de un diario nativo americano y a ellos les gustó mucho el disco. Eso no significa que le gustara a todo el mundo, pero lo tomé como una buena señal. Es un disco conceptual un tanto extraño… Te guste o no, digamos, no forzamos a la gente a que le guste, no nos interesa estar en televisión mostrándolo.

Es casi mi disco favorito de la banda, aunque es raro decir esto porque es incomparable al resto.
¡Sí! Fue una suerte de desvío. Para bien o mal, no he escuchado nada parecido que se haya publicado. Oh, y volvamos a una pregunta antes, la de las virtudes de los distintos miembros de la banda. Hay algo sobre Mike que la gente posiblemente no sepa: algo que me gusta de él. Más allá de lo musical, mentalmente es uno de los más rápidos pensadores que conocí. Cuando tocamos en Latinoamérica, España o Italia, él habla español e italiano fluidos. Incluso sabe algo de portugués. Podemos ir a casi cualquier lugar en el mundo, especialmente en el mundo latino y él conectará realmente con el público. Eso es definitivamente una ventaja, algo genial.

Totalmente, entiende la vibración de la gente en segundos. Hasta pilla las ironías en otros idiomas.
No sólo habla los idiomas, sino que entiende las jergas locales. Conoce las diferentes inflexiones de la voz. Para mí es el mejor en eso.

¿Cómo es para un músico como tú experimentar tiempos como estos con la falta de conciertos?
Para mí es distinto. Soy bastante mayor que muchos músicos que están en plena actividad. Tengo una carrera establecida, más allá de que me interesan nuevos retos. Te contaba que estoy trabajando en una biblioteca, así que mis ingresos no son completamente dependientes de la música. Lo fueron durante mucho tiempo. Fui músico profesional el cien por cien del tiempo durante muchos años. Así que no me afecta tanto como a otra gente, pero echo de menos… Ya sabes, no he estado en un concierto o en un bar en un año. Es una pena y te da una idea de lo importante que es el aspecto comunal de las actuaciones en directo. Y cuando siempre lo tienes al alcance de la mano, en especial si vives en Nashville “la ciudad de la música”, lo das por hecho. Pero cuando se va, amigo, ahí sentimos lo importante que es. Me siento muy mal por los músicos jóvenes especialmente que estaban en ascenso y de pronto todo paró. Imagina que tienes una banda nueva y este va a ser tu año, tienes tu disco por salir, el tour está organizado, estás en tu pico de estado físico y tus habilidades mentales y de golpe debes parar. Debe ser terrible. Aquí pasa con muchos músicos locales que tocan en los garitos de la ciudad, viven de eso y no están ganando un dólar hace mucho. Afortunadamente podemos seguir escribiendo, grabando y lanzando música, incluso hacer música para televisión y películas, también clases online, las cuales estuve haciendo, eso se volvió muy popular. Pero, joder, no sabemos cuando va a terminar ni cómo será la nueva normalidad. Eventualmente las giras volverán pero ¿será al mismo nivel de antes? ¿Habrá recintos en los que la gente se amontonará? No lo sabemos. Quizá vaya a haber más conciertos al aire libre… Me gusta esa idea, pero ¿y el cambio climático? El verano es brutalmente caluroso. Aquí en verano la mitad del país se quema y la otra se inunda. Deberemos encontrar una nueva manera de hacer las cosas, y yo creo que la encontraremos, la gente es lista y tiene sus recursos.
En cada espacio del universo socio-político la gente se deberá juntar y trabajar en equipo.

¿Consideráis la posibilidad de hacer un concierto en streaming?
Mmm… El problema es que los chicos de Tomahawk tienen muchas obligaciones pendientes que fueron canceladas en 2020 y que fueron reprogramadas para este año. Así que deberemos esperar, supongo. También ten en cuenta que dos de nosotros están en Nueva York, uno en California y yo en Tennessee. Juntarnos y ensayar es caro. Así que lo veo complicado, pero ¿quién sabe? Es posible que lo hagamos, todo es posible.

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