Ha llegado el momento de reconocimiento a una carrera que, desde que vio la luz “Delorean” (04) merece toneladas de elogios por nuestra parte. El próximo 20 de abril, el excelente y variado “Subiza” se publicará en todo el planeta de la mano de Mushroom Pillow, en un momento óptimo para la banda gracias a su repercusión internacional y un buen puñado de remezclas de lujo.

Quienes lo descubrimos en su momento sabemos que “Silohuettes” (Underhill, 00) jamás debería haber visto la luz. Pero ocurrió. Era una mala copia de New Order firmada por unos tipos que ni siquiera se afeitaban por aquellos días. ¿Quién iba a pensar que cuatro años más tarde un servidor les pasaría a considerar uno de sus grupos favoritos de nuestra escena o que una década más tarde estarían girando por Estados Unidos, obteniendo elogios por parte de importantes medios de comunicación internacionales o remezclando a artistas como The Big Pink, The Teenagers, Franz Ferdinand, Cold Cave o The XX? El caso es que, todo ello, es ahora mismo una realidad, una suerte de pirueta de esa justicia poética que no siempre llama a tu puerta.
Seamos francos, Delorean son otra cosa, son uno de esos escasísimos ejemplos de grupo que, aquí y ahora, está marcando el futuro del concepto de grupo pop junto a muchos otros artistas internacionales. Delorean juegan en la misma liga que sus competidores. Delorean no están en inferioridad de condiciones y no lo están porque han trabajado duro, muy duro, para no estarlo. Pero, tremendas virtudes las del pueblo español, han sido necesarios los innumerables elogios de la prensa internacional (ya saben, NME, Pitchfork Media…) para que muchos se empiecen a tomar a Delorean como lo que son, el mejor grupo de pop bailable que haya dado nuestro país y uno de los escasísimos ejemplos de artista español que no llega tarde y mal a lo que se está haciendo fuera. Ahora bien, Delorean se han labrado un respeto saltándose a la torera al miope establishment estatal y dirigiéndose al salvaje mundo exterior. Allí han calado y allí han conseguido lo que muchos les negaban en su país. “Ayrton Senna Ep” fue el detonante. (Igor) “Lo fuerte es que incluso pensamos en no siquiera publicar ese disco porque ya era viejo. Queríamos trabajar duro para tirar adelante, pero al final se publicó. Y mira por dónde, el Ep lo ha hecho todo por nosotros”.” No me vaya a ofender nadie, pero Delorean llevan años pasándole la mano por la cara a buena parte de la escena estatal, aunque eso no les haya permitido liberarse de la desconfianza provinciana y absurda de muchos. Ahora no se contentan con remezclar solamente a sus amigos (a quienes no abandonan en tiempos de bonanza), sino que se sorprenden redimensionando canciones de XX, Franz Ferdinand, The Big Pink o Cold Cave. Aunque centrémonos en su nuevo trabajo, “Subiza”, un trabajo que lleva al límite su concepto de grupo. Nueve cortes, apenas cuarenta y dos minutos, una imaginación en plena forma y un tratamiento del sonido soberbio. Y un universo bastante más rico que meses atrás. Agarren “Deli” o “Seasun” y métanlas en una centrifugadora, añadan unas voces que han aprendido de Animal Collective, sazónenlo con la distinguida eficacia electro-pop de los suecos The Tough Alliance y algún arrebato a la The Teenagers, y enriquezcan el conjunto con percusiones africanas y caribeñas. Con ello se acercarán al sesenta por ciento de la fórmula Delorean. La otra mitad solamente pueden conseguirla estos tipos vascos afincados en Cataluña, auténticas sabandijas musicales que chupan de todos los mundos posibles para darle forma a uno propio. Aunque recuerden que antes de “Subiza”“Delorean”(B-Core, 04), “Metropolitan Death Ep” (05), “Into The Plateau” (06) y el ya citado “Ayrton Senna Ep” (09), su primera referencia para Mushroom Pillow.

Nos hemos citado en la azotea del edificio en el que comparten local con Astrud e Hidrogenesse. Es sin duda el día más lluvioso de lo que llevamos de año y va a ser complicado que las fotografías reflejen esa luz y ese optimismo que, ahora más que nunca, tiñe su repertorio. (Unai Lazcano, teclista) “Nos planteamos hacer algo más alegre”. (Ekhi Lopetegi, bajo y voz) “Algo más alegre, algo que te levante…”. (Igor Escudero, batería) “En el Ep teníamos la premisa de hacer algo más luminoso”. Han decidido posar en camiseta para la sesión, pero el frío les cala en los huesos. Mientras Igor sufre hasta espasmos, Unai mantiene el humor para bromear. “Yo todo lo que tengo de vasco se me ha olvidado. Con el frío he perdido toda la historia del norte. Nada, tanga de leopardo y a la playa con cincuenta grados (risas). No está siendo un buen día para ninguno de nosotros, así que lo mejor será ir a tomarse unos cafés al estudio. Los artilugios rusos y algunos sintetizadores que Genís Segarra (Astrud, Hidrogenesse) ha fabricado con sus propias manos lo inundan todo. Quizás no parezca el lugar ideal para darle forma casi definitiva a unas canciones que escritas para bailarse y cantarse en bañador en una playa de aguas claras. Y es que el sol luce y las altas temperaturas reinan en canciones tan disfrutables, optimistas y vibrantes como “It’s All Ours” , “Simple Graces”, “Come Wanders” o “Grow”, un tema inicialmente cimentado sobre una guitarra de Prefab Sprout. (Guillermo) “Al final, por evitarnos dolores de cabeza, hemos sacado ese riff del disco, pero puede que lo conservemos para el directo. Lo que sí hay son algunos bombos que le birlamos a Pablo Guincho, cuando hicimos su remezcla (risas). Me recuerdan otros muchos nombres de los que han absorbido sonidos, pero que nadie podrá identificar y que no voy a desvelar en estas páginas. Ahora todo eso suena natural. Delorean ya no son un grupo corriente de pop, de rock o de indie, Delorean son otra cosa. Son una banda capaz de hacer canciones con feeling y humanidad, pero con máquinas, con un ejército de ordenadores y decenas de pistas de sonido. Y es que ahí reside uno de los principales cambios en la carrera de Delorean más allá de su repercusión internacional. Estos cuatro vascos han dedidido darle forma a “Subiza” a través de sus ordenadores, de los secuenciadores que cada día dominan un poco más y aparcando prácticamente los instrumentos reales durante la grabación. (Ekhi) “La diferencia está la forma de hacer. Por primera vez, Delorean tenemos una manera propia de hacer. Hay gente que las hace a su manera y yo no sabré hacerlas como ellos, pero haciéndolas así yo tengo mi propio manual, tengo mí caja de herramientas y…”. (Guillermo) “…y te las arreglas como puedes con lo que tienes”. (Ekhi) “Currando todo el rato con las remezclas, creas tu propio sonido, tus presets, tus sintetizadores favoritos, tus librerías de sonidos, tus maneras de estructurar las canciones… aunque hayamos llegado al límite en esta ocasión”. (Unai) “Esa es la manera de trabajar con un ordenador. Ocurre lo mismo con la gente que hace diseño gráfico, que empiezan haciendo cosas raras en plan paleto hasta que controlan la herramienta con la que trabajan. Ahora, nosotros estamos en el punto en el que los cuatro controlamos la herramienta y estamos llegando un poquito más a lo que buscamos”
¿Y cuál ha sido esa forma de hacer?, se preguntarán los lectores menos metidos en música electrónica o generada por ordenador. Cualquier miembro de Delorean trabajaba en una idea propia, encargándose prácticamente de todos los elementos. El resultado se descargaba en un servidor al que los otros tres podían acudir en cualquier momento para recomponer, enriquecer o deconstruir una canción concreta. (Guillermo) “Es una democracia creativa, sobre todo desde el momento en el que dejas tu proyecto ahí y viene otro y lo abre. Nos pisamos unos a otros esperando a decir ‘hasta aquí hemos llegado’. Ahí está la suma de todo y asumes que cada canción es de todos y de ninguno”. (Ekhi) “Esto es un despiporre. Es como si yo remezclara su tema y él me remezclara a mí cuarenta y ocho horas después, pero sin tener siquiera la canción acabada”. (Igor) “Esto es un puto Lego, Luna, un puto Lego”. A la producción del habitual Kruger, que como bien dicen ha enriquecido muchisimo su trabajo, se suma una mezcla excelente, fruto del trabajo de Chris Coady, un profesional como la copa de un pino que ha trabajado con artistas como Yeah Yeah Yeahs, TV On The Radio, Beach House, Foals, !!!, Grizzly Bear o Massive Attack. Eso sí, las sesiones fueron vía Internet con todos los miembros conectados en sus distintos terminales a horas intempestivas de la madrugada.

Desde su gestación inicial, el concepto de “Subiza” nace en dos momentos determinados. Un encargo de la televisión vasca y las remezclas que Delorean han estado firmando para otros artistas durante los últimos meses. (Unai) “El cambio en nuestra forma de trabajar empezó cuando estos dos (Ekhi e Igor) le metieron al ordenador. Cuando yo iba con el Reason y les ponía algo que había hecho, decían ‘vale, está bien’ y pasaban. No les interesaba”. (Ekhi) “La historia de nuestra relación con los ordenadores vino con un encargo de la televisión autonómica vasca para hacer veintisiete sintonías y algunos de nosotros no habíamos pillado un ordenador en la puta vida. Era un encargo que estaba bien pagado… así que aprendimos a usar los ordenadores”. Unai le interrumpe durante unos segundos. “Al final lo hicimos, pero desde el punto de vista musical no es Delorean. Son las entradas de los programas de deportes de la televisión vasca”. Ekhi retoma la palabra. “Poco después nos llegó lo de The Teenagers y nos dijimos ‘ya sabemos usar el ordenador, así que vamos a hacer la remezcla’. La gente de Merokconocía a la jefa del sello que nos había publicado fuera y ella les dijo que nos la pidiera a nosotros, que podíamos hacer un buen trabajo. Después salió la de Mystery Jets y mantuvimos también el contacto con el dueño de Merok, le dijimos que nos gustaba mucho la primera canción de la maqueta de su grupo, The Big Pink, y nos dijo que podíamos remezclarla”. (Guillermo) “No ha habido nunca premeditación. No buscábamos meter un pie en la escena internacional, sino que lo hacíamos porque nos apetecía o porque era gente con la que vamos tratando”. (Ekhi) “Es un descojono pensar que The Big Pink acabarían fichando por 4AD, si tenemos sus temas desde hace dos años”. (Igor) “Los buenos, las demos son buenísimas, pero el disco es una basura (risas). “Subiza” es, por otro lado, un disco que, manteniendo las claves más características del sonido Delorean y de presentarse como una suerte de sesión non-stop, cuenta con canciones bastante distintas entre sí. (Ekhi) “Lo que le da coherencia es la producción, que hay unos elementos que se repiten, el sonido de bajo, el tratamiento de las voces y las percusiones, el piano, que es como una línea que se mantiene y lo une todo, y a la vez cada tema tiene su personalidad pero el sonido, la producción y los sonidos hacen que exista una coherencia. Eso sí, todos los cartuchos que teníamos los hemos quemado en este disco”. (Igor) “Podrá gustar más o menos, pero estamos convencidos de haber hecho el mejor disco del que éramos capaces ahora mismo, y sobre todo lo hemos hecho con el corazón”. En todo caso, los halagos recibidos por el grupo más allá de nuestras fronteras gracias a “Deli” y “Ayrton Senna Ep” han devenido fundamentales para, esta vez sí, pueda considerarse a Delorean profetas en su tierra. (Guillermo) “Podrían pasar unos meses o lo que sea, pero si lo que estás haciendo lo haces bien, entre comillas, acabaría habiendo un reconocimiento aunque no hubiera respuesta en el extranjero. Sí puede hacer que se escuche más, pero no por eso va a gustar más o menos. Al final el trabajo final sería el mismo sin todo eso porque lo grabamos y acabamos antes de la repercusión de ‘Ayrton Senna’”. Los chicos de Delorean parecen algo cansados. Hace mucho que completaron el álbum, pero ahora deben empezar a pensar en los directos. En unas semanas iniciarán una gira estadounidense de más de veinte fechas, como antesala de lo que está por llegar. Estamos a punto de dar por finalizada la hora y media larga de conversación, pero en ese momento aparece por la puerta Genís Segarra, sonriente y tan ácido como de costumbre. Bajo el brazo lleva un cartón de no sé qué marca de tabaco. (Igor) “Genís, tío, ¿te vas a fumar todo eso tú solo”. Bromea y yo aprovecho para pedirle su opinión sobre ese grupo con el que comparte local. (Igor) “Dirá que somos unos bakalas”. Genís ignora el comentario y expone su punto de vista. “Viendo a trabajar a Delorean en el disco me vino a la cabeza todo eso que decían Kraftwerk. Que el futuro de la música serían cuatro oficinistas trabajando todo el día frente a su ordenador. Ver a estos haciendo el disco era un poco eso… ¡el puto futuro que vieron Kraftwerk! Uno ahí en un rincón preparando una remezcla, el otro con unos bajos… Pero lo peor es que no me han dejado escuchar aún el disco entero”. (Unai) “Genís, pero si has oído un montón de cosas”. Le informo de que Delorean están en el momento ideal para buscarse la vida más allá de nuestras fronteras. El teclista catalán se ríe.(Unai) “Cojones, si somos como Pau Gasol en la NBA (risas). (Genís) “Pues chicos, a ver si os pasa como a Penelope, que es la otra cara… que ahora la odian”. (Igor) “Sí, que ha rechazado a Lars Von Trier para meterse en la de los piratas del Caribe”. (Genís) “Que lista, pero para qué iba a trabajar con ese, para que la martirice todo el rodaje” estuvieron los también excelentes (Comanechi, The Soft Pack, Telepathe, Titus Andronicus…)