“El que dice que no hay que mezclar la música con la política lo hace desde un lugar de privilegio”
Entrevistas / The Sey Sisters

“El que dice que no hay que mezclar la música con la política lo hace desde un lugar de privilegio”

Hugo Sánchez — 27-07-2021
Fotógrafo — Archivo

En el rellano del segundo piso de un edificio de Marina, en Barcelona, me encuentro con la oficina de la discográfica Satélite K completamente vacía. Hace cinco minutos que me tenía que encontrar aquí con The Sey Sisters para charlar sobre su nuevo álbum, “We Got Your Back” (Satélite K, 21), y me empiezo a plantear si me habré equivocado de dirección.

Después de mirar el mapa siete veces y de revisar mis correos electrónicos, recibo una llamada de última hora: ha habido un cambio de planes y la entrevista tendrá lugar en un bar que se encuentra a un minuto. De camino a la nueva dirección termino de volver a escucharme algunos de sus temas, una revisión actual del gospel y el soul con letras reivindicativas sobre la historia, los orígenes (las hermanas tienen ascendencia ghanesa) y la familia. Siempre la familia.

Alrededor de una sobremesa de varios cafés ya comenzada me reúno con un grupo forjado a fuego lento desde 2006 con varios álbumes a sus espaldas (“Let Freedom Ring” y Rise) y una formación infalible: las hermanas Kathy, Yolanda y Edna Sey y Albert Bartolomé. También, en un pequeño carrito de bebé entre estos dos últimos, la pequeña Nala, una de las protagonistas indiscutibles de este nuevo trabajo. Me hacen hueco en la mesa y comenzamos con la entrevista. El álbum habla de la familia, y sí, desde luego que lo son.

“We Got Your Back” se trata de vuestro primer álbum sin ninguna versión de otro artista. En el primero lo eran casi todas, en el segundo únicamente “What’s Going On”, de Marvin Gaye, y ahora todas son originales. ¿Es esta evolución fruto de vuestra madurez componiendo?
(Yolanda) Yo creo que salió solo. Al principio sí que dijimos “vamos a pensar qué versión hacemos para este disco”, pero al final teníamos tantos temas que no hizo falta.
(Edna) Era un poco forzarlo. Decidimos que ya teníamos mucho material.

En “We Got Your Back” es evidente también un cambio bastante grande en la instrumentación de vuestra música. Las percusiones se sienten más electrónicas y los bajos son más propios del pop. ¿Qué os ha llevado a esta evolución de vuestro sonido?
(Albert) Ha sido premeditado. Teníamos ganas de exprimir el formato de tres voces con teclado y buscar a dónde podía llegar. Pero también queríamos que se pudiera tocar en directo. Buscar un poco el equilibrio de esto.

“Tenemos claro que la cultura y la música son un medio para cambiar muchas cosas”. 

Esto precisamente os lo quería preguntar. Vuestras canciones normalmente han sido una combinación de vuestras voces con un piano o un órgano, pero siempre algo que se podía tocar con pocos músicos. ¿Cómo lleváis esto al directo?
(Kathy) Pues con un pad electrónico. Lo toco en directo. Eso hace que nos acerquemos un poco más a lo que pasa en el disco. También Albert, con el teclado, lo termina de rellenar. Yo creo que este cambio de estilo también era porque queríamos dejar un poco atrás el gospel que habíamos hecho hasta entonces. Quitarnos esa etiqueta, experimentar un poco y ver qué nos salía sin forzar nada. Simplemente hacer canciones y encontrar el sonido de The Sey Sisters.
(Yolanda) Es que yo creo que en muy pocos temas o en ninguno hemos cogido una referencia clara de “vamos a sonar a esto”. Era lo que nos salía. Y cada canción se ha ido formando de manera diferente. No hemos pensado “este disco va a sonar así”.
(Kathy) Después la faena de que todo eso tenga un sentido ha sido de Kquimi (Saigi), el productor.

Creo que esta madurez en la composición se nota mucho en las letras de las canciones. En “The Dawn Sun”, por ejemplo, hablais de las injusticias de la historia de vuestras raíces y de reescribir la historia. También habláis de ello en “We Still Flourish”. ¿Cuál es el papel de la música en estas materias?
(Yolanda) Creo que nosotras tenemos claro que la cultura y la música son un medio para cambiar muchas cosas. Y nos hemos encontrado con que en los conciertos viene gente que ideológicamente o políticamente no está tan cerca de lo que pensamos nosotras pero está ahí y se queda. Hay algo que la atrae. Tenemos que aprovechar esta plataforma y privilegio que tenemos de subir a un escenario y tener un discurso político. Creemos que la música tiene que tener este objetivo también. En el disco anterior ya estaba este discurso, pero aquí ha acabado de coger más forma. Se tiene que cambiar el punto de vista de quién escribe la historia.

Os he oído hablar de este tema en varias entrevistas. La idea de la música como arma política o el debate de si la música debe tener un mensaje. Vosotras decís claramente que el arte debe posicionarse.
(Kathy) Yo creo que debe haber espacios para todo, pero creo que, siguiendo con lo que decía Yolanda, todo tiene que ver con desde dónde lo haces. Las personas que igual dicen que no hay que mezclar cultura o música con política lo dicen a veces desde un lugar de privilegio, porque no han tenido la necesidad de reivindicar su espacio. Como todo lo que han visto y vivido les ha representado, no han sentido que tengan que desmarcarse de eso. Nosotras, que hemos crecido sin referentes aquí, no podemos no utilizar esta plataforma. Para nosotras es un tema vital.
(Edna) Sí, y la responsabilidad que eso implica, que a veces pesa y es difícil de llevar. De ahí eso de “We Got Your Back”: estamos en la lucha pero también necesitamos poder descansar y saber que no solo nosotras llevamos este peso. Como artistas somos conscientes de que las nuevas generaciones nos están observando, y, como personas que tienen el privilegio de estar en un escenario, estamos visibilizando y mostrando. Si hubiera sido al revés a nosotras nos hubiera encantado tener eso ahí.
(Yolanda) Sí, y en general la gente sigue y escucha música de personas que hicieron actos políticos con la música. A mucha gente le encanta Nina Simone, y sus letras no podían ser más políticas. En cada momento histórico siempre ha habido música que ha cambiado el curso de la historia o lo ha intentado.
(Kathy) El simple hecho de que nosotras subamos al escenario ya es un acto político. Somos tres mujeres negras haciendo música. Eso es algo que no podemos negar o obviar.

Volviendo a lo de Nina Simone, es como si la gente se hubiera olvidado rápidamente de que la música que les gusta en su origen sí que tenía un mensaje para su tiempo, ¿no?
(Albert) Y que tiene una letra. A veces aquí nos quedamos con las canciones en inglés fijándonos solo en la música cuando en estos casos a veces lo importante es la letra.

“La interpretación nos ha ayudado a expresarnos un poco más y a explorar nuestra creatividad”.

Todas las canciones están compuestas o por todas vosotras, o por alguna individualmente, o junto a Albert… ¿Cómo se fraguan estas canciones? ¿Cuál es vuestro proceso entre todas una vez tenéis una idea?
(Kathy) Trabajamos bastante individualmente. Cada una desde su casa tiene ideas que desarrolla y después nos encontramos y ponemos en común los temas. Buscamos cómo hacer crecer la canción.
(Yolanda) A veces hay temas que Albert ya trae con una melodía o toda la parte musical y nos deja ahí para que quien se inspire le ponga letra. Kathy lleva los temas siempre muy hechos: “Quiero que esto suene así” [ríen].

Feel like Paul McCartney.
(Kathy) Exacto, “tú haces esta voz y tú esta otra”. O “eso no suena como lo que yo he tocado” [risas].
(Edna) Esa es Kathy. Realmente es eso, cada uno trae algo y después hacemos el pequeño puzzle de ponerlo todo en común.
(Yolanda) Yo creo que lo que también está muy guay del disco es que se reconoce la personalidad de cada una en él. The Sey Sisters también es eso: cada una aporta, pero no se acaba unificando de tal manera que se borre nuestra identidad.

Edna y Albert habéis sido padres de una niña y hemos podido escuchar la canción “Dear Nala” en el disco. ¿La maternidad ha dejado su huella de alguna forma en el sonido del álbum?
(Kathy) Se acaba de despertar, están hablando de ella y lo ha notado (todas se asoman al carrito de bebé).
(Edna) Yo creo que esta influencia se nota incluso literalmente. Hay algunas canciones en las que se escucha a Nala llorando porque el productor dijo “sí, vamos a utilizar esto”. En realidad la maternidad ha estado muy conectada a The Sey Sisters porque antes de comenzar a grabar estábamos haciendo bolos y yo estaba embarazada. Luego, al comenzar la gestación de todo esto, Nala ya estaba aquí. Hemos tenido que ir conciliando las dos cosas.
(Albert) Surfeando [ríen].
(Edna) Es verdad que ser familia lo ha facilitado todo mucho. Dentro de poco llegará nuestra hermana mayor, que es la que nos ayudará a poder continuar con la promoción y otras cosas que tenemos que hacer a día de hoy. Como decíamos, “We Got Your Back” significa que si no tuviéramos un soporte o una red para poder gestionarlo nada de esto sería posible: ni tiempo, ni energía, ni ensayos en casa… Nos necesitamos porque sino esto no sale.

En vuestros otros discos siempre han estado presentes los temas que comentais de memoria histórica o justicia, pero aquí es evidente que es algo mucho más a pequeña escala: entre nosotros y los que están a nuestro alrededor.
(Kathy) El discurso se va moviendo con nosotras, nuestro crecimiento y nuestro aprendizaje. “Rise” era más guerrero, mientras que este está hecho desde otro punto de vista de los cuidados. Seguimos trabajando para que las cosas cambien, pero necesitamos cuidarnos. Como la lucha es dura tenemos que cubrirnos las espaldas las unas a las otras.

[En este momento aparece la hermana mayor de la familia Sey, Eva. La atención de todos se posa, de nuevo, en la protagonista indiscutible de la escena: Nala, el bebé]

Me va bien que justo en este momento de la entrevista se amplíe la familia. Entre las tres hermanas y Albert sois, además de un grupo, una gran familia musical. ¿Cuál era el papel de la música en vuestra casa cuando erais pequeñas? He leído que vuestro padre era músico.
(Edna) Personalmente, Eva y yo tenemos la suerte de haberle podido escuchar en directo. Y es que me acuerdo mucho del concierto que dio en Vic en el Festival de Música Viva. La plaza estaba llena. Mi padre siempre ha tenido mucho carisma y una de las cosas que hacía es que nunca se presentaba con su nombre, sino que lo hacía con el pseudónimo “Això Mateix” (“eso mismo”, en catalán). Al final del concierto toda la plaza coreaba su nombre. Para unas niñas de siete y cinco eso era flipar: “¿Ese es mi padre?”.
(Kathy) Siempre había mucha música en casa y mi padre siempre la ha puesto a tope. Recuerdo ser muy pequeñas y jugar con él, pero hacerlo con música [tararea una melodía]. Jugábamos a través de los ritmos. Era una forma muy fuerte de conectar con él.
(Yolanda) Y siempre estaba tocando cualquier cosa. La cuchara, los dedos… Siempre estaba haciendo ritmos.

“Siempre hemos mirado a Estados Unidos. También al soul y jazz actuales. Yo sigo mirando bastante y es verdad que ahora, poco a poco y por suerte, hay más referencias aquí. Pero siempre hemos tenido que mirar hacia afuera”.

¿Cuáles fueron los primeros indicios de lo que iba a ser una educación musical?
(Yolanda) En escuelas. De hecho, nosotras estudiamos música en la escuela que creó su padre [señala a Albert] en Centelles.
(Kathy) De hecho, él fue uno de mis profesores de saxo. Está todo conectado desde hace mucho tiempo [ríe].

Tanto Kathy como Yolanda sois, además de cantantes y compositoras, actrices de teatro. ¿Creeis que compaginar ambas disciplinas os ha dado una perspectiva diferente?
(Yolanda) Yo creo que la interpretación nos ha ayudado a expresarnos un poco más y a explorar nuestra creatividad. También en el momento de pensar más en el directo.
(Kathy) Tener una visión escénica.
(Yolanda) Sí, creo que eso es lo que hemos ido aportando cuando hemos tenido que hacer videoclips o montar directos. Experimentar más que esto no es solo música y que hay un público. Pensar más hacia afuera, pensar más en el espectáculo.

Muchas veces habéis dicho que uno de los objetivos de vuestro arte es rescatar un poco la música de vuestras raíces culturales. ¿Habéis tenido ya la oportunidad de llevar vuestra música a Ghana?
(Kathy) Justo cuando estábamos empezando a pensar el disco en enero de 2020, antes de que nos encerraran, nos fuimos a Ghana y tuvimos la suerte de conocer a algunos músicos que tocaban en uno de los pubs de jazz más importantes de allí. Pudimos tocar tres o cuatro temas.
(Yolanda) Sí, era una jam y nos dijeron “subid y tocad vuestros temas”.
(Albert) Fue improvisado. Teníamos el contacto de alguien de allí y fuimos a tocar. Nos dijeron que nos querían otra vez, pero después, claro… pandemia mundial [risas].

¿Y cómo fue la experiencia? ¿Sentisteis algo diferente allí?
(Yolanda) Fue muy emocionante por saber que estábamos en Ghana y porque, además, vinieron primas nuestras que no nos habían visto nunca cantar en directo.

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Hay varios pequeños interludios en este nuevo álbum y creo que por cosas como esas se siente un trabajo mucho más cohesionado que vuestros anteriores discos. ¿Qué me podéis contar de “Auntie’s Reunion”, “Grandpa’s Lullaby” y “Nana’s Lullaby”? Suenan muy de verdad.
(Edna) En este viaje todavía no sabíamos cómo sería el disco pero decidimos llevarnos la grabadora, por si acaso. Nunca se sabe. Encontramos varias ocasiones especiales en las que, aunque no sabíamos para qué íbamos a utilizar aquellas grabaciones, decidimos registrarlas porque estaban pasando, eran en directo. Eran momentos emocionantes y, fuera como fuera, queríamos revivirlos.
(Kathy) Además eran momentos super genuinos. De repente se ponían a cantar por el cumpleaños de nuestra madre y era como “esto tenemos que grabarlo”.
(Edna) También grabamos sonidos de la noche en Ghana, en el exterior de la casa en la que estábamos. El sonido era extremadamente alucinante. Pasaban tantas cosas. Después ya sí que pensamos en complementar el disco con un par de nanas que cantaron nuestra madre y nuestro padre en Catalunya, en casa, para darle un poco de sentido. Sí que es verdad que en los otros discos siempre ha habido un pequeño guiño a canciones de nana que nos han enseñado nuestros padres, pero aquí vimos que no hacía falta que fuera una versión cantada por nosotras. Pensamos que estaba también bien que fueran ellos cantándolo directamente a su manera para acabar de hacer esta conexión.

Sin saber que estaban siendo grabados, ¿no?
(Edna) Exactamente. Cambia mucho cuando saben que les estás grabando.
(Kathy) Era un “yo voy a dejar el móvil aquí como si no pasara nada” [risas].

Habéis hablado antes y en otras entrevistas de que con vuestra música y vuestros conciertos buscáis crear referentes. ¿Cuáles son vuestros mayores referentes?
(Yolanda) Nuestras referentes eran cantantes afroamericanas. Whitney Houston, Mariah Carey…
(Kathy) Beyoncé, Destiny’s Child…
(Edna) Sí, siempre hemos mirado a Estados Unidos. También al soul y jazz actuales. Yo sigo mirando bastante y es verdad que ahora, poco a poco y por suerte, hay más referencias aquí. Pero siempre hemos tenido que mirar hacia afuera.

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