“Seguimos siendo una banda de garaje, pero ahora con otro rollo”
Entrevistas / The Parrots

“Seguimos siendo una banda de garaje, pero ahora con otro rollo”

JC Peña — 04-11-2021
Fotógrafo — David Ruíz

La banda madrileña The Parrots está de vuelta con su segundo álbum, “Dos” (Heavenly/PIAS, 21), un disco en el que llevan su propuesta a nuevos terrenos y demuestran que lo suyo no fue flor de un día.

Aunque el sustrato garajero sigue ahí, Diego García y Álex de Lucas se aventuran por territorios inesperados, del kraut a la electrónica –sintetizadores, saxos, cajas de ritmos–, sin que su olfato melódico y vocación festiva se resientan. Hablamos con ellos de un trabajo sofisticado grabado entre Londres y Madrid, que ha tenido que esperar más de lo normal por las circunstancias pandémicas, y que exhibe una ambición y una claridad de ideas infrecuente. El castellano se incorpora con fuerza en la mitad del álbum, lo cual les lleva a pensar en asaltar Iberoamérica. ¿Por qué no? Enrolar a la estrella global C. Tangana en el potente single “Maldito” es toda una declaración de intenciones.

Leía esta semana vuestra anterior entrevista en MondoSonoro y era de 2016. Ha llovido desde entonces…
(Diego) ¡Ha llovido mucho! Hemos cambiado todos. El mundo y nosotros.

Lo primero: me ha sorprendido que decidierais trabajar con Tom Furse, de The Horrors. Me pregunto si teniais alguna referencia de su trabajo como productor.
(Diego) Nosotros venimos un poco de esa época del indie de 2007, cuando petaron The Horrors, y siempre hemos sido súper fans, sobre todo del trabajo que hicieron en su segundo disco con los sintes: “Primary Colors”, de 2009, ahí nos quedamos flipando. De repente, todas las referencias que teníamos del pasado se estaban haciendo en ese momento. The Horrors, MGMT, ese tipo de grupos que lo petaron en ese momento, nos tenían encantados. Entonces, de repente estábamos tocando en Londres y hablando con nuestra discográfica de con quién nos gustaría trabajar para hacer el álbum. Queríamos hacer una cosa que tuviera más sintetizadores y nos parecía perfecto hacerlo con Tom. Le lanzamos la pregunta, quedamos a comer con él uno de esos días en Londres, y se animó al proyecto. Fue increíble, nosotros no podemos estar más contentos: hemos hecho el disco de la manera y con la gente con la que queríamos hacerlo. Estamos muy, muy contentos.

“Queríamos hacer canciones en castellano, pero no sabíamos cuáles serían”

Lo decía porque os asimilaba más a un rollo de garaje de guitarras, pero es un disco muy variado, con muchas influencias. ¿Lo planteasteis así desde el principio?
(Álex) Lo que teníamos claro era que queríamos expandir un poco lo que venía siendo el sonido que habíamos tenido antes que, como has dicho, era más de garaje guitarrero. Queríamos probar otro tipo de cosas: cajas de ritmos, sintes, texturas diferentes en cuanto al sonido. Por eso también elegimos a Tom. Porque justo toda esa parte la controla mucho. Y nos apetecía que todo tuviera como otro punto de vista diferente a la banda de garaje que éramos antes; que seguimos siendo, pero ahora con otro rollo.

¿El hecho de convertiros en un dúo ha influido en la decisión de grabar con él o de hacer un cambio?
(Diego) Yo creo que más que eso es que teníamos ganas de trabajar con alguien externo que nos aportase un punto de vista nuevo y fresco. Alguien con quien nos sintiésemos identificados. Álex y yo trabajamos de manera muy cerrada entre los dos, y, de repente, el hecho de tener a una persona que nos dijera “Chavales, esto ya lo habéis hecho antes”, era bueno. Queríamos tener a una persona que nos ayudase a esforzarnos de verdad en salir de lo que era nuestra zona de confort. Era lo que queríamos y lo que teníamos claro. Creo que Thomas era la persona indicada para ello.

Leí en la nota de prensa que os habéis sampleado, algo que no es tan común en los grupos de rock. ¿Cómo fue esto?
(Diego) Siempre nos ha influenciado el hip-hop, y nos encanta. Nos encanta también la música electrónica. Un gran referente para nosotros es LCD Soundsystem. Nos gusta mucho ese ánimo y energía que tienen sus canciones. Y creo que el kraut y este tipo de cosas siempre han jugado mucho con la repetición, con ese aspecto casi de mantra que tienen muchas de las partes de baterías, de guitarras. A la hora de componer desde casa y hacer las previas de demos, al ser dos, y no ser también batería, por necesidad hemos utilizado mucho las cajas de ritmos y nos hemos sampleado. Ha sido una mezcla de necesidad y a la vez de ver que nos funcionaba bastante en el aspecto de crear un ambiente que fuera casi de mantra en ciertas cosas.

Ya que mencionas a LCD Soundystem: en “It’s Too Late To Go To Bed” la influencia de James Murphy está ahí.
(Álex) Sí, claramente es un sample, y para una canción así más disco, este tipo de técnica le da mucha más consistencia al tema y lo hace mucho más bailable y divertido también.

En cualquier caso, en el disco hay una vaiedad de registros importante, y el ejemplo perfecto es la transición de esta canción a “Nadie dijo que fuera fácil”, que tiene una melodía más oscura. Que las canciones estuvieran en mundos tan distintos, ¿lo planteasteis de antemano?
(Álex) Bueno, no era algo que se hubiera hablado como tal. Allí en el estudio, según las ideas que llevábamos Diego y yo, hablábamos con Tom, cogíamos una pizarra y escribíamos cosas: la estructura, todo. Y cada día, según lo que fuera, la canción tomaba un camino diferente. Lo que queríamos es que ninguna canción se pareciera a otra. Tenían que ser como temas muy cinematográficos: siempre pensamos en imágenes para las canciones; que cada una sea una pequeña historia. Que tengan algo en común, pero que sean diferentes. Al final, yo creo que eso es bastante más divertido.

Pues lo habéis clavado. El disco empieza con una especie de kraut y luego viene de todo: hay mucha riqueza musical. ¿Habéis tocado todo vosotros, a excepción de las colaboraciones?
(Álex) Para grabar en Londres vino nuestro batería, Manu, un chaval muy jovencito que estudia en La Creativa. La verdad es que lo hace increíble, y se ha grabado todas las baterías y las percusiones. Los saxos los ha grabado un chico inglés, y luego lo demás nos lo íbamos repartiendo un poco entre todos.
(Diego) Muchas guitarras se las hacía Álex [risas].

En cuanto a las letras, he percibido bastante desamor, aunque el álbum no sea pesimista o de bajón. ¿Es un tema común a todos los temas?
(Diego) Líricamente, el disco tiene bastante continuidad entre canción y canción, y sí que es verdad que hemos intentado meterle una cosa de nostalgia... Somos muy nostálgicos, y lo hemos tenido muy presente. Y es verdad que gran parte de eso te lo da aprender de las relaciones amorosas. Mucho de lo que hemos sacado en este disco en cuanto a las letras tiene que ver tanto con experiencias de desamor directas con parejas, como con amistades rotas. A lo mejor, por el momento en que nos encontramos: hemos pasado un poco página de esa cosa de la juventud completamente naíf, y entonces es verdad que el álbum puede tener un tono un poquito más nostálgico y de recordar cosas que nos han hecho aprender mucho.

“Con Pucho (C. Tangana) hubo una conexión muy natural”

Maduro, en el buen sentido.
(Diego) ¡Dentro de lo que cabe! [risas].
(Álex) Como se suele decir.
(Diego) Todo lo humanamente posible, teniendo en cuenta que nosotros dos estamos ahí.

El hecho de que prácticamente la mitad del disco sea en castellano y la otra en inglés, ¿fue una decisión previa o surgió así?
(Álex) Teníamos claro que queríamos hacer canciones en castellano. Lo que pasa es que no sabíamos en cuáles ni cómo. Surgía haciendo la canción. Alguna sí que iba un poquito preparada de antes, como “Fuego” o “Amigos”, pero otras salieron un poco ahí en el momento. Tarareábamos algo, nos gustaba más en castellano que en inglés, y entonces ya tirábamos con el castellano.
(Diego) Nunca fue una decisión consciente: no teníamos claro lo que queríamos hacer en español porque estábamos muy contentos con lo que habíamos hecho antes, y nos sentíamos de repente muy cómodos y con muchas ganas de hacer canciones en castellano; pero es verdad que íbamos canción a canción, a partir del sentimiento que nos transmitiese. Nunca se pensó: “Ésta tiene que ser en inglés y ésta tiene que ser en castellano”.

Entiendo que Heavenly, vuestro sello, no puso ningún pero a este planteamiento con los dos idiomas. Lo digo porque es una discográfica que, lógicamente, tiene vocación internacional.
(Diego) La verdad es que nos hemos sentido bastante apoyados en cuanto a esto. Sobre todo creo que ellos entienden la importancia de que lo importante es que el tema sea bueno. Hay cosas que les hemos tenido que explicar, pero nos han apoyado mucho y se lo tenemos que agradecer un montón, sobre todo en esto, pero también en la decisión de, tal y como estaba la situación, no presionar para sacarlo en un momento malo.

Además, una parte del disco la tuvisteis que grabar en Madrid.
(Diego) Exacto.
(Álex) Sí, después del confinamiento.

¿Y esto os planteó alguna dificultad?
(Álex) Tom insistió en que regrabáramos una canción que no le había convencido mucho cómo había quedado en Londres. Entonces se nos planteó un tema complicado: en la batería tenían que ponerse los mismos micros a la misma altura, y toda esa parte técnica fue un poco caótica: mucho whatsapp, llamadas…y todo, para que estuviera lo más parecido posible a lo que habíamos hecho en Londres. Pero fue divertido, estuvo bien. Terminarlo aquí en Madrid tuvo también su punto especial.

El hecho de que hayáis colaborado con C. Tangana en “Maldito” es llamativo: ponéis de acuerdo con naturalidad a escenas que normalmente están aisladas casi en compartimentos estancos. ¿Cómo surgió esta posibilidad?
(Diego) Puede sonar un poco a cliché, pero fue una conexión muy natural. Creo que a lo mejor es porque somos de la misma generación, pero tanto Pucho como nosotros somos gente que mamamos de un montón de estilos, somos muy melómanos. Nos encanta la música, independientemente del estilo, y no nos vamos a cerrar nunca a nada de eso. Nosotros veníamos demostrando eso, que se puede, desde que hicimos “Soy peor”. Que no era lo uno o o lo otro, que se pueden tender puentes entre distintas cosas. Y fue muchísimo más cómodo casi grabar y componer y todo con él, que lo que esperaría de un grupo de rock mucho más parecido a nosotros, la verdad.

Tenéis una gira en Reino Unido planeada para principios del próximo año. ¿Cómo habéis llevado lo de no poder tocar en todo el tiempo de la pandemia? ¿Habéis podido hacerlo alguna vez?
(Álex) En total hemos hecho cuatro conciertos. Nos habrán cancelado otros cuatro o cinco. Se hace duro, sobre todo porque… el otro día tocamos en Oviedo y de repente sentimos lo que era volver a tocar. Dices: “Mierda, echo de menos esto bastante”. Al final, somos una banda de rock y lo nuestro es el directo, tocar, y estamos un poco tristes por la situación. Ha sido complicado pero, bueno, en enero tenemos a la vista una gira de diez días seguidos por Reino Unido y ya nos cansaremos.

“Uno de los problemas que teníamos era gestionar la frustración de ser banda emergente durante siete años”

¿Qué expectativas tenéis con ella?
(Álex) Pues que va a hacer mucho frío, estoy seguro, porque es invierno. La verdad es que con ganas de estar ahí. Reino Unido es un país especial para tocar, por el público. A la gente le encanta la música. Nos apetece bastante volver a tocar en Londres, por ejemplo.

Estados Unidos supongo que es mucho más complicado por las dimensiones del país.
(Álex) Estuvimos en 2019, nos hicimos una gira de treinta y seis conciertos seguidos. Fue una paliza muy, muy loca, pero una aventura increíble. Ahora, de momento, tenemos puestas las miras en España y Latinoamérica. Nos encantaría dar el salto más en serio por México y poder visitar toda Sudamérica.

En la entrevista de 2016 que mencionaba ya se hablaba de lo inusual que es ver a un grupo de aquí con esa proyección internacional. ¿Para vosotros es algo natural?
(Diego) Sí, haciendo música en inglés, desde el principio nos planteamos claramente salir. Lo que siempre hemos querido es estar junto a un montón de artistas a los que admiramos. Las cosas que nos han movido a hacer música y a ir a conciertos han sido un poco un reflejo de lo que veíamos fuera. Y siempre hemos sido conscientes de que gracias a todo ahora es mucho más fácil viajar de lo que podía parecer antes. Y también, por suerte, en Estados Unidos se están abriendo mucho más a sonidos que no vienen de ellos mismos o de Inglaterra. Siempre nos ha parecido natural: si podemos tocar aquí, ¿por qué no vamos a poder tocar allá? ¿Qué tienen ellos que no tengamos nosotros? Siempre hemos tenido esa ambición, y por ahora se nos ha dado bien. Esperamos poder seguir viajando por todo el mundo tocando y disfrutando de sitios nuevos, que al final es un goce.

¿Cómo de difícil o de sencillo va a ser llevar las canciones de este disco al directo?
(Álex) En los cuatro bolos que hemos dado llevamos la misma formación: una persona al teclado y la guitarra, que en este caso ha sido Ade de Hinds; Fran de Los Nastys, en la otra guitarra; nuestro batería Manu, y ahora también un saxofonista que acompaña en varias canciones, no sólo las dos del disco. Todo tiene un rollo bastante fiestero.
(Diego) Ha sido difícil, pero menos de lo que pensábamos. Creo que estamos sonando mejor que nunca. Tenemos un directo, como el disco, muy variado pero muy completo y es increíble. También, contar con gente para ciertos momentos en los que el show te pide otro tipo de cosa: hay canciones en las que el cuerpo nos pide no estar tocando. Tener a esta gente que nos apoya, Ade o Fran, creo que nos ha hecho mucho más grandes.

Todo queda entre amigos.
(Diego) ¡Siempre!

En el estudio, cuando estáis grabando, entiendo que no pensáis en el directo. ¿O sí lo tenéis en cuenta?
(Álex) No. No lo pensamos ni un solo segundo.
(Diego) Lo que queríamos era hacer las canciones tal y como nos las imaginábamos. Sabíamos que esa preocupación iba a llegar, pero que llegase después.

Termino: ¿Qué percepción o sensaciones tenéis del panorama de la escena española ahora mismo? Mi impresión es que hay de todo.
(Diego) A mí, sinceramente, me alegra mucho ver que por por fin da la sensación de que hay un apoyo de todos los lados, y que las bandas tienen la confianza. Que cada vez se toma más en serio a la gente más joven: hacen cosas increíbles y se tienen que valorar. Uno de los problemas que yo veía cuando nosotros empezábamos era gestionar esa frustración de ser banda emergente durante siete años, y que hubiera un aspecto casi paternalista entre grupos y cómo te trataban. Ahora creo que nos hemos quitado esa espinita y estamos sabiendo valorar como se merece a la gente que entra.

 

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