“Back Roads and Abandoned Motels” (Legacy/Sony, 2018) es el nuevo álbum de los Jayhawks. Un trabajo atípico en su trayectoria, ya que se nutre de canciones que Gary Louris coescribió – entre 2006 y 2013 – junto a otros artistas para proyectos paralelos, en alianza con Dixie Chicks, Jakob Dylan, The Wild Feathers, Emerson Hart, Ari Hest, Scott Thomas o Carrie Rodríguez. También ofrece, eso sí, dos temas inéditos (más recientes) a modo de cierre, solo atribuibles a su propia pluma: los exquisitos “Carry You To Safety” y “Leaving Detroit”. Esa es la razón para que charlemos con el alma mater – al menos desde la marcha definitiva Mark Olson – de la banda de Minneapolis, quien defiende que este nuevo álbum será recordado a la misma altura de sus grandes clásicos.

¿Por qué te has decidido a agrupar todas estas canciones, compuestas enttre 2006 y 2013, en un nuevo álbum de los Jayhawks?
Fue una sugerencia de un amigo: John Jackson, de Sony Legacy. Él fue el A&R de nuestras reediciones en el sello. Tenemos una gran amistad desde entonces, incluso toca con nosotros algunas veces. Por alguna razón, él cree que estoy infravalorado como escritor de canciones. Lo sugirió, lo grabamos todo en diez días, y fue bonito, porque lo bueno de estar con esta banda es el poder tocar todos juntos, pero eso también se transforma cuando entra en juego la experiencia del estudio y las posibilidades que ofrece.

“Cuando era joven pensaba que nos comeríamos el mundo, que seríamos una banda grande. Hoy en día simplemente acepto lo que el mundo me ofrece”.

¿Crees que lo más complicado en esta clase de álbumes es mantener la cohesión?
Sí, tuvimos que lidiar con eso porque además en el listado inicial de canciones que barajábamos había muchos coescritores, al margen de los que finalmente aparecen. Pero escogimos aquellas canciones que más se acercan al estilo de los Jayhawks. Y al final creo que tiene las hechuras de un disco de la banda, encaja con lo que hemos hecho hasta ahora.

¿Crees que será considerado entre los álbumes clásicos del grupo, al nivel de “Hollywood Town Hall” (1992), “Tomorrow The Green Grass” (1995) o “Rainy Day Music” (2003), y no como un simple alto en el camino para entretener al personal?
Creo que se mantendrá como un disco notable en nuestro catálogo, y no como una simple primicia. Lo veo en la onda de “Rainy Day Music” (2003), en esa vena más acústica. Ya hemos empezado a tocar algunas de estas canciones en nuestros directos, y están funcionando muy bien, lo cual me parece una señal muy buena. Creo que será uno de nuestros discos mejor valorados, sí.

De entre todos los músicos con los que coescribiste este repertorio (Natalie Maines, Dixie Chicks, Jakob Dylan, The Wild Feathers, Emerson Hart), ¿hay alguno que te haya sorprendido gratamente?
Pues te diría que Emerson Hart, a quien no conocía. Nunca pensé que su banda, Tonic, pudiera estar en la misma onda que nosotros. Pero pronto me di cuenta de que teníamos sensibilidades muy parecidas como compositores, y nos hicimos buenos amigos. Empezamos entonces a escribir juntos para otra gente. Y fue una sorpresa. Y la de Jakob Dylan también es de mis colaboraciones favoritas.

Hay un par de canciones, “Backwards Women” (con The Wild Feathers) y “Long Time Ago” (precisamente con Emerson Hart) que no habían sido registradas hasta ahora en un disco. ¿Por qué?
Cuando hicimos “Long Time Ago”, teníamos claro que no iba a ser un éxito en la radio. Y tampoco sabíamos quién podría versionarla o grabarla. Teníamos diez o doce canciones escritas entre los dos, pero no veíamos la forma de agruparlas en un álbum. Así que los Jayhawks nos adelantamos antes de que pueda formar parte de algún disco entre Emerson y yo en el futuro. Sobre “Backwards Women”, he de decir que conocí a los Wild Feathers en Los Angeles, gracias a nuestro editor. Compusimos “American”, que formó parte de su primer disco en una multinacional (The Wild Feathers, editado por Warner en 2013), pero “Backwards Women” no entró. Se quedó como una demo. Siempre me gustó. Ya sabes lo que ocurre: se hace una criba de diez o doce canciones, se escogen las que mejor encajan juntas y siempre se queda alguna valiosa fuera. A ellos, que la desecharon en su momento, también les encanta.

Y luego hay otras dos de tu cosecha propia, que son “Carry You To Safety” y “Leaving Detroit”, precisamente las dos últimas del álbum. ¿Forman parte de tu última remesa?
Sí, quería incluir algo nuevo que sirviera como cierre al disco. “Leaving Detroit” fue escrita cuando estábamos grabando “Paging Mr. Proust” (2016). La grabé con la banda como una maqueta pero llegamos un poco tarde para que entrase en el álbum. Y a lo mejor tampoco hubiera encajado. “Carry You To Safety” es la más nueva. La compuse hace un año, cuando conocí a mi novia. Es una mujer muy valiente, pero tiene sus miedos. La escribí para ella.

Te leí decir hacer poco, en una entrevista con un medio británico, que si hubierais facturado vuestra música en los años setenta, os hubiera resultado mucho más sencillo acceder al gran público. ¿Crees que las melodías diáfanas están poco valoradas, y que hoy en día se tienen más en cuenta los trucos de producción?
Sí y no. Me gustan los trucos de producción, y admiro muchas de las producciones actuales del pop y del hip hop, especialmente. Algunas son increíbles. Es la composición de canciones lo que ya no admiro tanto. Con algunas excepciones. El estudio te da un abanico enorme de posibilidades, y eso está muy bien. Pero dudo acerca de cómo recordaremos algunas de esas canciones actuales en veinte años. Quizá delegan demasiado en la tecnología, más que en las canciones como tales.

En cualquier caso, y con alguna ligera excepción (como “Smile”, de 2000), los Jayhawks siempre os habéis mantenido muy fieles a vuestro sonido tradicional, ¿no crees?
Cuando pienso en “Smile”, la verdad es que no encuentro tantas canciones que rescatar de ese álbum para tocar en directo, pero por otro lado te puedo decir que no escucho mucha música de raíz norteamericana, contrariamente a lo que mucha gente pueda pensar. Prefiero irme a cosas que no suenen como nosotros. Me gusta la música hecha con sintetizadores. “Smile” fue un disco de pop, esencialmente. De todos modos, la gente siempre va estar predispuesta a escucharte de una manera concreta, resaltando trazos que, en nuestro caso, son las armonías, los ganchos melódicos o una producción sencilla. Hay mucho de eso también en “Back Roads and Abandoned Motels”.

España, país con el que mantienes una estrecha relación, es también uno de los que mejor os acogen fuera de los EEUU. ¿A qué crees que se debe?
Estoy incluso viendo vuestros partidos en el Mundial de fútbol, y mantengo mis dedos cruzados (N. del R.: la entrevista se realiza dos días antes de que Rusia elimine a España). Tuve una casa en Puerto de Santa María, que vendí recientemente, tengo muchos amigos – como Paco Loco, y algunos más – y es uno de mis países favoritos. No sé si estuviste cuando Mondosonoro patrocinó nuestra gira del año 2000, aquel fue un momento muy importante para nosotros, porque nos procuró un público, y nos hizo volver muy a menudo. En Italia, por ejemplo, hemos tocado un par de veces pero nunca hemos tenido esa base de fans que tenemos en España. A lo largo de tantas giras hemos consolidado un vínculo muy estrecho con España, y si hay un lugar al que queremos ir a tocar al otro lado del charco, es allí, sin duda. Esperamos volver el año que viene. Trabajé con una artista española el año pasado, por cierto: Nat Simons (Natalia García Poza), a quien le produje su último álbum.

¿Te resulta fácil mantener la ilusión tras treinta años de carrera?
Sí y no. Tengo una motivaciones diferentes en este momento. Cuando era joven pensaba que nos comeríamos el mundo, que seríamos una banda grande. Hoy en día simplemente acepto lo que el mundo me ofrece. Creo que hemos labrado una muy buena carrera, y no siento la necesidad de estar bregando para conseguir más. Tenemos un público, hacemos música con la que pretendemos llegar a cuanta más gente mejor, pero ya no nos desvelamos por conquistar el mundo. De todos modos, el proceso de creación de los discos es básicamente el mismo. Si lo que intentas es hacer tu música y ser feliz, hay una cosa que nunca cambia, y es que has de crear. Te levantas por la mañana con la perspectiva de hacer algo nuevo, y eso es algo que siempre va a estar ahí.