Una vez más con Tim Armstrong, su más fervoroso valedor, tomando el mando de la producción, The Interrupters publicaban meses atrás “Fight the Good Fight” (Hellcat/[PIAS], 18), título que se encuentra entre las mejores referencias del género aparecidas la pasada temporada.

“Title Holder”, “She’s Kerosene”, “Got Each Other”… La cantante Aimme Interrupter y los hermanos Binova: Kevin (guitarra), Justin (bajo) y Jesse (batería) ponían de nuevo en marcha la máquina de facturar hits y sacándose de la manga un álbum plagado de incontestables pildorazos de ska y punk. Nada nuevo pero en lo suyo pocas cosas mejor que la tercera entrega de los californianos.

Impepinable, indiscutible e irrefutable, “Fight the Good Fight” es el mejor de vuestros tres discos.
Obviamente, cuando publicas un disco, esperas que sea mejor que todo lo que has hecho antes. Pero con este último, “Fight the Good Fight” (Hellcat, 2018), nos lo estáis diciendo tantas veces que nos lo estamos empezando a creer (ríe).

“La familia, la unidad, el estar juntos como grupo ya no de música sinó como personas es algo fundamental para nosotros”.

Mientras lo grababais, justo cuando lo acabasteis, cuando lo escuchasteis terminado por primera vez… ¿Erais conscientes que estabais haciendo un disco de este calibre?
El tema es que grabamos muchas más canciones de las que han acabado en el disco. Tuvimos que hacer una criba. Y cuando por fin nos decidimos por las doce que iban a ir en el disco, enviamos la grabación a Tom Lord-Alge para que hiciera las mezclas.

Este tío es el gran mago de las mezclas. De U2 a los Rolling Stones, Blink 182, Marilyn Manson o incluso Peter Gabriel, ha trabajado con todo Dios.
En su ámbito es el mejor. Fue cuando nos devolvió el disco, ahora ya sí, mezclado y terminado que flipamos.

¿Tan importante es la mezcla en el resultado final de un disco?
Muchísimo. En este caso hizo que fueramos un paso o dos más allá. Alucinante. Y sí, cuando lo escuchamos por primera vez ya intuimos que era un disco especial, mejor que los dos anteriores. Aunque no tanto como nos estáis diciendo en cada entrevista.

Lo acabas de decir, esta vez habéis ido sobrados de material, habéis escrito un montón de canciones.
Muchísimas. Para este disco hemos escrito unas cuarenta.

Eso es un prodigio en fertilidad creativa.
Nos reunimos con Tim Armstrong, las tocamos todas y fuimos eligiendo las que más nos convencían. Las que mejor encajaban en la globalidad del disco. No solo eso, sino que también escribimos algunas más con él. Fue un proceso muy colaborativo. Queríamos asegurarnos que las que acababan en el disco eran las mejores canciones entre las mejores de todas las que habíamos escrito. No fue fácil, porque, es otro tópico, aunque sean cuarenta, tus canciones siempre te parecen buenas y no quieres desechar ninguna.

¿Cómo lo hicisteis?
Al final siempre te acabas guiando por las sensaciones. Hay algo, una especie de vibra que te dice que esa canción es mejor que esa otra. Luego hay una prueba infalible si Aimee, Justin, Jesse, Tim y yo coincidimos en que una canción es buena, no hay duda alguna: es buena. Luego está la opinión de la familia, los colegas, otros músicos… Gente que en la que confiamos en su criterio y de la que también tenemos en cuenta su opinión.

¿Quién es al primera persona a la que le enseñas tus canciones cuando las acabas de escribir?
La persona cuya opinión tengo más en cuenta siempre es Tim (Armstrong). Es una pasada la capacidad que tiene para discernir si algo es bueno o es malo. Hay veces en las que nos tumba canciones enteras, otras en las que le gusta una parte y nos aconseja que hagamos el resto de otra manera… Y siempre acierta. Nos muestra maneras de hacer las cosas que a nosotros nunca se nos habrían acudido. Más allá de él, no hay nadie en particular, una sola persona en la que confíe ciegamente, son muchas. Como decía antes, amigos, familia… Pero la opinión de los demás es algo con lo que también debes ir con mucho cuidado.

¿Por qué?
Tanto para lo bueno como para lo malo, tienes que asegurarte que viene de la persona adecuada. No debes dejarte llevar ni por los elogios más desmedidos ni por las críticas más punzantes, sobre todo mientras estás en el proceso de creación y grabación del disco, momento en el que debes guiarte por tu propios instintos.

¿Qué ha inspirado “Fight the Good Fight“?
Cuando empezamos a grabar el disco no veíamos que hubiera ninguna idea ni concepto que englobara todo el álbum. Fue muy al final, cuando ya habíamos seleccionado los doce temas que iban a formar parte de “Fight the Good Fight”, que nos dimos cuenta que había cierta vibración, un sentimiento que sobrevolaba todas las canciones y que se expresa muy bien en los primeros versos del tema que abre el álbum “Title Holder”: “Fight like a title holder, stand like a champion, live like a warrior, and never let ’em break you down” (pelea como un defensor del título, mantente como un campeón, vive como un guerrero y no dejes que te derrumben).

Y ese es el mensaje que se desprende a lo largo del disco.
Sí. Simple si se quiere pero ese es un mensaje muy potente de autoempoderamiento y de creer en uno mismo. Un mensaje que aparece en “Title Holder” pero también en “So Wrong”, “She’s Kerosene”, “Leap of Faith”… Sí, es un disco que, emocionalmente, mira hacia delante. Un disco en el que temáticamente, está muy presente el querer sobreponerse a las adversidades que te pueda plantear la vida, a combatir el buen combate.

El título del disco esconde una anécdota curiosa.
¡Sí! Cuando estábamos grabando nuestro primer disco, “The Interrupters” (Hellcat, 2014), en la calle frente al estudio había un grafitti que decía justamente esto: “Fight the Good Fight”. Nos gustó tanto esa expresión que no solo hicimos varias fotos del grafitti sino que llegamos a escribir una canción titulada “Fight the Good Fight”, pero se quedo fuera porque no encajaba demasiado con el resto del disco. La canción se quedó ahí, en un cajón, pero desde entonces no nos habíamos podido quitar de la cabeza esta expresión.

Hasta ahora.
Habíamos acabado el disco pero no teníamos título. Un día me llamó Aimme y me dijo: “Kevin, sigo pensando ‘fight the good fight’ por todas partes. Hoy estaba escuchando un podcast y alguien lo ha dicho, ‘fight the good fight’. Está por todas partes. Lo teníamos aquí y no nos hemos dado cuenta. Es el título perfecto para el disco”. Y tenía razón. Fue la última decisión que tomamos. Todo lo demás: las canciones, el diseño, la portada… todo estaba hecho, solo nos faltaba el título. Y este encajaba a la perfección con lo que queríamos expresar en el disco.

Has citado a Tim Armstrong un montón de veces a lo largo de la entrevista. Una figura que para vosotros va más allá de lo que hace y representa un productor.
Totalmente. Para nosotros es un hermano. Es el quinto miembro del grupo. La relación con él es estupenda. En el estudio puede ser muy objetivo pero al mismo tiempo es un hombre de banda. Creció formando parte de grupos como Operation Ivy, luego vino Rancid, Transplants… Conoce perfectamente las dinámicas de una banda y por eso con nosotros, más que como un productor, que también, se comporta como uno más del grupo. Y a nosotros nos encanta que sea así. Somos tremendamente afortunados por tenerlo de nuestro lado.

Es obvio, pero… ¿son Rancid una de vuestras principales influencias?
Totalmente. Tim y Rancid son nuestras principales influencias. Crecimos deborando sus recopilatorios “Give’Em the Boot” y los discos de todas las bandas de Hellcat records: Hepcat, The Aggrolites, The Slackers, Transplants, Lars Frederiksen & The Bastards…

A parte de producirlos, Tim colaboró en un tema en cada uno de vuestros discos anteriores. Esta vez ha vuelto a ser el productor pero no lo tenéis solo a él sino a Rancid al completo colaborando en el tema “Got Each Other”.
Ha sido un honor. Como decías, en nuestro primer disco tuvimos a Tim colaborando en el tema “Family”, y en el segundo, “Say It Loud” (Hellcat, 2016), en el tema “Phantom City”. En este tercero queríamos que también cantara en una de las canciones, y cuando le mostramos las que habíamos pensado que podían gustarle lo tuvo claro desde el principio, quería hacer “Got Each Other” y además quería hacerla con el resto de Rancid. Les pegó un toque por teléfono y en nada los teníamos a todos en el estudio. Fue genial. Como fan, un sueño hecho realidad.

¿No os tienta la idea de trabajar con alguien que no sea Tim?
No mucho. Por ahora no lo necesitamos. Y si en algún momento decidieramos buscar otro productor, Tim, com quinto miembro de la banda que lo consideramos, estaría ahí para dar su opinión y colaborando. Hemos formado un gran equipo. Nos hemos rodeado de un grupo de personas con las que nos sentimos totalmente a gusto trabajando.

“Family”, “Got Each Other”, en la banda sois tres hermanos, Tim uno más del grupo… La unidad, la familia, la banda… parecen conceptos muy importantes para vosotros.
Totalemente. La familia, la unidad, el estar juntos como grupo ya no de música sinó como personas es algo fundamental para nosotros. Conceptos, por otro lado, muy relacionados con la idea que envuelve este disco, porque una de las maneras de sobreponerte a los problemas que te plantea la vida es con el apoyo de tu familia y la gente que te quiere.

¿Cuando os volveremos a ver por aquí?
Tocamos en España en 2016. Recuerdo el concierto en Barcelona. Fue en una sala pequeña. Hacía mucho calor.

Tocasteis en Vitoria y en Barcelona. El concierto en Barcelona fue en la sala Rocksound.
¡Sudamos la gota gorda! Nos encantaría volver a Barcelona. Vamos a estar en el Download de Madrid, a finales de junio (28, 29 y 30). Pero la idea es volver a girar por salas pasado el verano.