“’American Head’ puede convertirse en un clásico”
Entrevistas / The Flaming Lips

“’American Head’ puede convertirse en un clásico”

Sergio Ariza — 13-10-2020
Fotógrafo — Archivo

The Flaming Lips están de vuelta con “American Head” (Bella Union/[PIAS], 20), un disco con el que recuperan las mejores esencias desde su etapa más destacada, la de The Soft Bulletin y “Yoshimi Battles The Pink Robots, siendo su disco más accesible desde este último, en el lejano 2002. También es el disco más personal de la banda, hablando de sus años de adolescencia entre temas tan propios como flores de Neptuno 6, dinosaurios o LSD.

Me pongo al habla con su líder, Wayne Coyne, y lo primero que me viene a la cabeza es que es una de esas personas con las que debe ser bastante difícil mantener un silencio incómodo, primero porque es igual que su personaje, alguien optimista y encantador que siempre parece dispuesto a ayudar a alguien, y, segundo, porque parece no tener freno a la hora de hablar, preparado para conquistar a su interlocutor con un elaborado discurso desde el primer segundo.

Antes de que fuera capaz de presentarme Coyne ya me estaba preguntando por cómo iban las cosas por España con el Coronavirus, si mi familia estaba bien, etcétera. Cuando le contesté que todo bien y le pregunté por la situación en Oklahoma, estuvo cinco minutos contándome con pelos y señales como está todo por allí, algo realmente interesante, pero bastante preocupante si tenemos en cuenta que me habían dado veinte minutos para hablar del último, y brillante, álbum de la banda que lidera, The Flaming Lips.

Al final no pasó nada porque Coyne no debía tener más entrevistas después de la mía, o se le habían olvidado, y estuvimos una hora larga hablando de las bondades de “American Head”, un disco con el que los más fieles seguidores de la banda están de enhorabuena y que puede hacer vivir una segunda juventud a una banda con casi cuarenta años de carrera a sus espaldas. Pero mejor pasemos ya a la charla.

Lo primero que me gustaría decirte es que me ha encantado este último disco. Me parece el trabajo más bonito que habéis hecho.
Oh, muchas gracias por decir eso. Creo que hacemos muchos discos y algunos de ellos son más raros que otros, pero estoy de acuerdo contigo en que este es uno de los buenos. Tiene unas grandes historias y todos estamos muy contentos con él. Aunque a mí me gustan todos nuestros discos, poder hacer música es una cosa maravillosa, pero muchas gracias, de verdad.

“El disco de Billie Eilish suena como si hubiera estado ahí desde siempre” 

Hicisteis algunas de las canciones de este álbum mientras preparabais “King’s Mouth” (19), y me recuerda a la época en que hacías “Zaireeka” al mismo tiempo que The Soft Bulletin”. ¿Crees que hay similitudes entre las dos épocas? y ¿crees que esto es un nuevo pico para la banda?
Es difícil de decir, depende de lo que queramos pensar que significa “nuevo pico”.

Me refiero a que suena más a vuestro periodo clásico
Se a lo que te refieres, pero no creo que Steven y yo quisiéramos hacer un disco como “The Soft Bulletin”. Pero sí, son discos más centrados en las canciones, tiendes a enfocarte en un área determinada. Pero ya sabes, nosotros somos unos frikis y a veces también nos gusta hacer cosas más experimentales, pero desde luego creo que sí que hay muchas similitudes con el periodo de “Zaireeka” y “The Soft Bulletin”. Ahora han sido “Oczy Mlody”, “King’s Mouth” y este “American Head”. Al final gravitamos hacia este tipo de canciones sencillas, nos gusta eso, pero nos encantan todo tipo de sonidos y músicas, a veces nos vemos obligados a seguir nuestros impulsos e ir en una dirección más extraña.

En los textos de promoción del álbum se habla de un disco americano, el ensayo que publicaste para hablar de su lanzamiento se llama “We’re An American Band”, como la famosa canción de Grand Funk Railroad, en él mencionas a Grateful Dead, se ha hablado de la influencia de Tom Petty en la misma, colabora Kacey Musgraves, y, sin embargo, sigue sonando cien por cien a Flaming Lips, sonando más a pop barroco psicodélico que americano, más “The Soft Bulletin” y “Yoshimi” que “Damn The Torpedoes” o “American Beauty”… Pero las letras son más nostálgicas y personales, no hay tanta ciencia-ficción o robots, sino historias más personales sobre ser un adolescente en Oklahoma. ¿Es aquí donde podemos ver ese tema americano?¿En las letras?
Yo creo que nos conoces muy bien y que siempre hemos sido una versión muy extraña de una banda americana, nunca hemos sonado así, ni lo hemos buscado, además nos encanta todo tipo de música, música americana, música británica, música japonesa, no nos importa de dónde viene la música, pero desde luego no se puede negar un cierto tipo de identidad, quizás de antes de hacernos músicos, antes de hacernos artistas. Ese es el periodo del que Steven y yo queríamos hablar. A partir de que nos metimos de lleno en la música con dieciocho o diecinueve años, entonces ya digo que somos del mundo, no solo de Oklahoma o de Estados Unidos. Pero en este disco hablamos de un tiempo antes de dedicarnos a la música. Aquí hablamos de nuestros hermanos mayores, de nuestras madres… La madre de Steven está muerta y la mía también. Hay una nostalgia, una belleza, una tristeza y también alegría que impregnan este disco. Creo que es un área donde Steven y yo realmente hemos disfrutado creando música, y creo que al tener este punto de vista lírico, nos ha abierto muchas posibilidades. No es algo que hayamos hecho mucho, pero consideramos que ha pasado el suficiente tiempo como para hablar de ello. De todas formas creo que es muy difícil hablar de tu propia vida. Siempre hemos intentado hacer cosas fuera de eso, por el ego que rodea a algo así, y siempre hemos pensado que nuestra música suena mejor cuando no la rodea ningún tipo de ego. Ese punto de vista artístico tan ególatra de hablar de uno mismo. Seguro que en otro momento hubiéramos rechazado este tipo de historias, pero hay tanta pasión, tanta narración de historias en estas canciones, que creo que eso nos ha ayudado a pensar que no solo contábamos nuestra historia sino la de todo el mundo.

Aquí hay canciones sobre el deseo de que los dinosaurios sigan caminando por la Tierra, pero también hay una línea narrativa. Es como si canciones como “At The Movies On Quaaludes” estuviera conectada a “You N Me Selling Weed”, y esta está conectada a “God And The Policemen”. ¿Podríamos hablar de un disco conceptual?
En cierto sentido sí. Hay muchas similitudes entre las canciones y los personajes. Si lo escuchas una sola vez del tirón, puede que no te acuerdes de cuál es cada canción porque todas tienden a mezclarse sin descanso entre una y otra, y los temas son muy similares. Es algo que nos gusta mucho, nos gustan más esos clásicos discos largos, o esas canciones jazz en las que hay ligeras variaciones. Creo que funciona mucho mejor cuando todo el disco tiene un sentimiento similar. Y creo que las historias funcionan muy bien con eso, son cosas parecidas, es algo que hicimos a propósito. Nos gusta que haya esa familiaridad

Es un disco en el que puedo ver dos de los temas opuestos que siempre han aparecido en vuestra música: la tristeza de saber que todos vamos a morir, y el contrapeso que es saber que la belleza y el amor son la respuesta para no hundirse en ese pesimismo. La respuesta parece venir con el tema final en el que, un poco como Prince, vienes a decir que el Amor es Dios, o que no hay Dios, solo Amor.
Cada vez que cantas de Dios o de religión hay que dejar claro que no hablas en serio. Nunca me atrevería a decir en una canción que no creo en Dios o que sí lo hago. Es una cosa demasiado abstracta, nunca me ha pasado nada tan horrible en mi vida que haya necesitado una respuesta de Dios o del Universo. Digamos que el Universo se ha portado muy bien conmigo. Todo lo que me ha pasado hasta ahora lo entiendo, no necesito una respuesta irracional para explicarlo. Pero entiendo que haya otras personas que sí lo necesiten, hay gente que ha pasado por cosas horribles. Creo que cuando hablo de Dios lo hago del misterioso universo que nos rodea. Hay muchas cosas que no entendemos, pero por lo menos quiero creer que el Universo se rige por el amor y no por la destrucción. Hace seis años conocí a una familia cuya hija adolescente desapareció y nunca supieron que había pasado con ella, simplemente desapareció un día. Ahí sí que hay algo sobre lo que la ciencia o la racionalidad no te puede dar una respuesta. Así que cuando hablo de Dios, hablo de eso, de esa parte oscura de la que no podemos obtener respuestas. Y cuando hablo de que “mi religión eres tú”, realmente estoy hablando de mi madre y de toda mi familia, y es que tuve la suerte de tener una familia maravillosa que me crió muy bien. Yo nunca formé The Flaming Lips para alejarme de mi familia. Nunca me rebelé contra ellos.

Hablando de la importancia de la familia, hay canciones para la madre, para el hermano… ¿Cómo ha cambiado tu vida el ser padre?
Para mí ha cambiado de la mejor manera posible. Ser padre es maravilloso, puede que sea porque soy mayor, voy a cumplir sesenta años y este es mi primer hijo. Me ha dado una razón para hacer todas las cosas, para ser feliz, para trabajar más duro. No quieres perder el tiempo, ni la energía, ni quieres estar cerca de gente que es estúpida y narcisista (risas). De ese modo me ha ayudado mucho. Siempre ha habido una parte de mí protectora. Vengo de una familia muy grande, está en mi naturaleza ser paternal, fraternal. Pero ahora que tengo de verdad un niño pequeño y una mujer a los que cuidar, creo que me ha ayudado a tratar con la gente adulta mucho mejor. Ahora veo cierto tipo de comportamientos y digo “se supone que eres mayorcito y ese comportamiento que tienes es de bebés”. En el último año y medio he descubierto que hay muchos adultos que se comportan como niños y no necesitan que se les proteja, necesitan madurar.

Volvéis a trabajar con Dave Friedman de nuevo. ¿Qué importancia tiene este productor en el sonido de la banda?
Le permitimos tener un pequeño porcentaje de decisión sobre cómo va a sonar, y a veces eso le gusta y a veces no. A veces nos dice os ayudaré pero no tengo nada que aportar, pero otras veces quiere hacer algo totalmente friki o extraño. Es una persona intensa e impredecible, pero consigue un sonido muy, muy bueno. Mientras trabajamos a veces tendemos a hacer cosas muy frikis y puede ser un verdadero dolor de cabeza lograrlo. En este disco comenzamos a trabajar con él casi desde el principio, hicimos mucho trabajo en el estudio, pero nos dijo “tenemos que darle forma” y Friedman es un gran indicador de si las canciones están funcionando o no, no solo por las cosas que dice sino por cómo se comporta, por cómo es. Si le presentamos una canción que realmente le gusta se siente una paz alrededor suyo, se queda tranquilo. Y Steven es muy similar. Si trabajamos en una canción que no le gusta o que cree que no funciona, se pone de mal humor. Así son y me dejan ver cómo van las canciones, y con las canciones de “American Head”, esa mezcla de melancolía muy melódica, pude ver que estaban funcionando con estos dos, porque cuando no les gusta algo no pueden quedarse quietos, están agitados, no lo pueden ocultar, pero cuando funciona bien es una maravilla, cuando estábamos grabando “Will You Return/When You Come Down” pude ver como pasaba y fue una maravilla. A veces hay que tener esa suerte para que esa energía positiva para crear magia y no joderlo después, pensando creo que puedo mejorarlo o lo que sea. Y eso pasó cuatro o cinco veces mientras grabábamos este disco.

“Hay que encontrar una nueva manera de volver a dar conciertos” 

Hablemos de las influencias para este disco. ¿Qué estabas escuchando cuando empezaste a escribir el álbum?
La verdad es que siempre estamos haciendo música, siempre estamos trabajando en un par de cosas, como mínimo, a la vez. Con la primera canción que nos tropezamos fue “Dinosaurs On The Mountain”, suave y melancólica, con una historia como de cuento de niños. Pero no nos salió a propósito, no sabes con lo que te vas a encontrar cuando te pones a cantar, es como dejarse hipnotizar y ver lo que sale de ti. Luego vino “Mother, I’ve Taken LSD” que es una canción muy extraña para cualquier otra banda, porque nosotros no hablamos de tomar LSD y decimos: “oh tío, estoy de viaje, esto es alucinante”, sino que hablamos de como el LSD te abre la mente a lo brutal y triste que puede llegar a ser el mundo. A Steven le gustó mucho ese punto de vista. Steven y yo trabajamos también en este podcast de The Flaming Lips, llamado “The Sorcerer’s Orphan”, y le echamos muchas horas de conversación en cada podcast y nos vamos contando historias el uno al otro para ver de qué podemos hablar, y creo que eso nos ha ayudado mucho a la hora de hacer este disco, porque creo que he podido meter historias de Steven en mi mundo y, a veces, creo que él también es capaz de poner mis historias, en abstracto, en música. Creo que nos compenetramos muy bien, porque las cosas que a él no le gusta hacer o cree que no puede las hago yo y al revés también, como esa preciosa música. No nos solapamos el uno con el otro, somos complementarios. Me gusta pensar que Steven y yo somos la sal para las patatas fritas del otro.

Las dos canciones que he leído en las que colabora Kacey Musgraves son “Flowers Of Neptune 6” y “God And The Policeman”, pero ¿no es también ella la que canta la hipnótica “Watching The Lightbugs Glow”?
Sí, es ella, no sé si se ha puesto porque esa canción todavía no ha salido, pero sí sale en las tres.

¿Cómo surgió la idea de colaborar con ella?
Pues la hija de Steven, que tiene once o doce años, está en esa época en la que adora su música, además la conocemos desde hace tiempo y todo el mundo que conocemos nos decía “parece que le gustan The Flaming Lips”. Era algo que habíamos escuchado hace tiempo.

Sí, se hace una gran versión de “Do You Realize??”
Eso es, además la hija de Steven no hacía nada más que escucharla, cuando la lleva al colegio es todo lo que escuchan, y luego descubrimos que hizo nuestra canción en el Bonaroo el pasado verano. Así que pensamos, debemos gustarle de verdad, así que creo que primero me puse en contacto con su bajista por Instagram, y comenzamos a hablar y le habló a Kacey de la posibilidad de hacer una canción, esto duró como unos dos meses y al final comenzamos a enviarle pistas, Steven la conocía muy bien musicalmente, así que hicimos especialmente para ella “Watching The Lightbugs Glow”, si no la llega a cantar ella no creo que la hubiéramos utilizado, luego colaboró en “Flowers Of Neptune 6” y con “God And The Policeman” fue en plan “tengo que cantar en esa canción”. Fue ella la que insistió. Pero solo teníamos una noche en el estudio en Nashville, así que pensé “bueno si una canción sale bien, entonces hacemos otra”. Así empezó con “Watching The Lightbugs Glow” y todo fue a la perfección y pudimos grabar las tres. Y creo que su aportación reforzaba la idea de lo americano del disco, de eso de que somos una banda americana. Recuerda que nuestro disco anterior tenía a Mick Jones…

Sí, te iba a preguntar precisamente sobre eso, habiendo colaborado con tanta gente, como el propio Mick Jones de The Clash, si pudieras elegir cualquier músico, vivo o muerto, con quien colaborar, ¿a quién elegirías?
Bueno, creo que podría ser maravilloso poder hacer algo con Jimi Hendrix, Miles Davis, Amy Winehouse o Kurt Cobain… Hay tantos, sobre todo entre los muertos. Estaría genial poder colaborar con John Lennon. Me gustaría hacer algo con Nina Simone… Es algo sobre lo que pienso todo el rato y por eso hago tantas colaboraciones, no quieres que esta gente desaparezca… Hemos trabajado con Nick Cave, Karen O, Miley Cyrus… Me encanta acercarme a la gente y decirle creo que eres genial, hagamos algo juntos. La verdad es que sí que pienso sobre estas cosas, por eso hago tantas.

Habéis hecho discos enteros de versiones de obras maestras como “Dark Side Of The Moon”, el primer álbum de The Stone Roses o el Sgt. Pepper’s. ¿Habrá otro? ¿Hay alguna pista de qué disco podría ser?
Bueno, pues creo que diría el primer disco de The Velvet Underground, nos sabemos al dedillo cada segundo de ese disco y hay unas cuantas canciones maravillosas. Pero hay tantos álbumes maravillosos. Nos encantaría hacer nuestra propia versión del primer disco de Portishead.

 “Trump ha sido el último coletazo de la América paleta y ‘redneck’”

Si tuvieras que elegir para hacer un disco de versiones de un álbum lanzado en la segunda década del siglo XXI, ¿cuál elegirías? En otras palabras, ¿cuál es tu álbum favorito de los últimos diez años?
Pues creo que el de Billie Eilish. Su disco suena como si hubiera estado ahí desde siempre. Hay muy buenos discos en todas las épocas. De hecho me gustaría tener más tiempo para escuchar más discos. Siempre me pregunto “¿por qué siempre estoy tan ocupado?”. Me encantaría escuchar más discos y ver más bandas en directo.

En un par de años será el veinte aniversario de “Yoshimi”, ¿habrá también algo especial para ese momento, un disco en directo o cualquier otra cosa?
Mira, con esto del Coronavirus no se sabe lo que va a pasar en el futuro y menos en un par de años. La gente está aplazando sus conciertos al verano de 2021… Así que no me gusta mirar tanto hacia el futuro, especialmente en estos tiempos tan raros, pero sí, seguro que hacemos algo, hemos hecho un montón de concierto basados en “The Soft Bulletin”, cuando tenía cinco años, cuando tenía diez. Pero, sin duda, también haremos “Yoshimi Battles The Pink Robots”. Es un disco muy divertido de tocar y tiene unas maravillosas y melódicas canciones, así que sí. En un par de ocasiones lo hemos tocado casi entero, aunque creo que no en su totalidad.

Sé que es importante tener perspectiva, pero ¿crees que “American Head” puede alcanzar ese estatus clásico?
Sí, sí, por supuesto, y mucho tiene que ver con la accesibilidad. Incluso nosotros éramos conscientes de lo universal que era “Do You Realize??” en su momento. Sabemos que varias de estas canciones tienen ese mismo tipo de sentimiento. Pero siempre quieres que tu música le guste a la gente. Nos encanta hacer música como “Zaireeka” o, incluso, “The Terror”. Nos encanta hacer todo eso, pero sé que le llega a una parte más pequeña de nuestra audiencia, mientras que uno como “American Head” es un disco que le llega a todo el mundo. Todo el mundo puede entenderlo y emocionarse con él.

Siendo norteamericanos, es imposible no preguntarte sobre Trump y todos los disturbios que están ocurriendo en el país. ¿Sigues prefiriendo no mezclar la política y la música?
Hay tipos de música emocional y “American Head” es una de ellas, pero que no hablemos de política no significa que no despreciemos a Donald Trump, lo que pasa es que a mí, como músico, no me importa quién sea presidente, es decir, quiero que haya un presidente que se preocupe por las personas etcétera. Yo soy muy activo como persona individual en la política local, soy amigo del alcalde, me preocupo por mi pequeña parte del mundo. No necesito que ningún presidente me diga la forma en la que tengo que vivir. Nuestra música, como la de cualquiera, si te llega, vivirá contigo para siempre, hay música que se hizo hace cincuenta años que está tan viva como el primer día y vivirá para siempre, pero una situación como la de Trump es solo temporal, es política americana, ya pasará. Eso sí, espero que nos libremos de él y que lo que venga detrás sea mejor para el país. Creo que ha sido el último coletazo de la América paleta y ‘redneck’

¿Cómo crees que la pandemia va a afectar a la música como negocio? ¿Hay muchos clubes, salas de música, etcétera, que están cerrando?
Depende de cómo te lo tomes. Hay mucha gente que se está aferrando a que las cosas vuelvan a ser como antes, porque funcionaba y piensan que va a volver, pero una parte de mí no tiene muy claro que se pueda volver atrás y si te aferras a eso, al final morirá y tú morirás con ello. Pero siempre hay una nueva manera. Eso sí, todo esto nos ha enseñado lo intrascendentes que son los conciertos. Llevamos seis meses sin conciertos y puede haber otro año sin ellos. Así que quiero encontrar una nueva manera de volver a dar conciertos de forma segura y que podamos volver a darlos, pero de una nueva manera.

¿Y tienes alguna idea de cómo hacer eso?
Claro, he estado trabajando en esta idea de dar conciertos en los que todos, músicos y público, estemos protegidos en burbujas de plástico.

Es verdad, lo he visto en televisión.
Y no lo hago porque piense que nos vamos a hacer famosos o vamos a ganar un montón de dinero con ello, sino porque cada banda, cada dueño de club está pensando en cómo hacerlo de otra manera y tiene que haber una nueva manera si queremos mantenerlo a flote. Así que esta es mi manera y espero que otros encuentren la suya, pero la gente se sigue agarrando a lo que había antes.

¿Y tienes ya alguna fecha para dar algún concierto con las burbujas?
Hay un gran local en el centro en Oklahoma y vamos a intentarlo, sí. Habrá que ver cómo funciona con el público, si lo pueden disfrutar. Para adaptarse al futuro hay que pensar en cosas nuevas.

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