Técnicamente jazz
Entrevistas / Matthew Herbert

Técnicamente jazz

Marc Tapias — hace 17 años
Fotógrafo — Archivo

Matthew Herbert. Si el para muchos, mejor remixer del momento y productor respetado por colegas de profesión, critica y público decidiese abandonar el estilo que le ha hecho famoso para convertirse en el maestro de ceremonias de una Big Band, muchos lo llamarían loco. Pues llámenle lo que quieran, pero “Goodbye Swingtime” (Pias, 03) no tiene desperdicio.

El hecho de que Herbert se embarque en un proyecto así no es casualidad. “Mis inicios como músico fueron como miembro de una big band cuando tenia catorce años por lo que se puede decir que esta no es mi primera experiencia en una big band”. Y es que “Goodbye Swingtime” es un disco donde el talento compositivo más clásico del inglés se fusiona a la perfección con su gran conocimiento de la producción electrónica, por lo que las líneas que separan lo orgánico de lo sintético no están ni mucho menos delimitadas. “El hecho de que en el álbum la electrónica se vaya haciendo más visible a medida que avanza el disco es algo totalmente premeditado”. De hecho, no hay nada al azar en este disco.

“Claro que creo que puedo cambiar el mundo”

Como el propio Herbert reconoce “Goodbye Swingtime” es un disco de intenciones claras donde la música se pone al servicio de intenciones más políticas. “Me encantaría poder utilizar este disco para decirle a Bush que si Irak tiene armas de destrucción masiva es porque el se las vendió, y que los mísiles que ahora les están arrojando son los que ellos les dieron”. Intenciones políticas que no buscan sólo la protesta sino que están construidas en busca de una más que ambiciosa intención. “Claro que creo que puedo cambiar el mundo. Si Bush, que sin duda no es más listo que yo, lo ha podido hacer yo también puedo, aunque claro, utilizar la música para ello es más difícil que hacerlo utilizando mísiles”. Está claro que Herbert sabe lo que se dice, sólo hay que leer sus cuarenta paginas de biografía, escritas de su puño y letra para encontrar en ella cien libros de lectura recomendada o los objetos exactos utilizados para producir ciertos sonidos, como la impresora del propio artista imprimiendo un manifiesto antiglobalización. “Quizás el contenido político no es tan obvio como en otros discos, pero sí que existe de una forma muy personal: se puede oír cómo escribo un texto en particular en una libreta, los sonidos de la comida de un McDonalds o los gritos en una manifestación en contra de la guerra de Irak en Londres”. Aunque hasta los individuos más concienciados tienen sus momentos de duda. “No hago música para anuncios porque, aunque la gente me haya dicho mil veces que con el dinero podría hacer cosas buenas, prefiero hacerlas con dinero ganado de forma más acorde con mi forma de pensar […]. Es cierto que el hecho de estar aquí haciendo una entrevista me pone en la situación de colaborar con la industria. Pero no creo que mi nombre vaya a vender más revistas (ndr: en el caso de la revista que tienes en las manos esta afirmación es absolutamente cierta), y sí que puede ayudarme a transmitir mi mensaje… aunque me niego a hacer merchandising”. Pero Herbert no se detiene aquí y es la cabeza pensante del sello Soundslike, entre los que destaca una de sus ultimas referencias, el álbum de The Soft Pink Truth. “El sello es muy positivo para ayudar a gente a sacar a la luz su talento y por ello estoy totalmente emocionado con él y sus artistas”. Y es que si algo no le falta a Herbert son amigos: Gilles Petterson, Patrick Pulsinger, Don Sicliano, Blanca Li (la coreógrafa del premiado vídeo “Around The World” de Daft Punk). “Trabajar con gente tan variada me ha enriquecido mucho, desde un punto de vista personal y musical, al poder compartir con ellos experiencias sin esa supuesta competitividad entre grupos”. Seguramente muchos de estos amigos de profesión estarán esperando su más que anunciada presencia en el Sónar de este año, en la que Herbert y su Big Band nos presentarán su nuevo disco. “En concierto, a pesar de haber borrado los samplers que utilicé para la grabación del disco, utilizaré la electrónica al devolver los samplers a su estado original: máquinas vacías que lleno de sonido. Al igual que en el estudio sampleo una Coca-Cola al abrirse en directo samplearé los sonidos de la Big Band para luego utilizarlos a tiempo real”.

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