En esto de la música, hay personalidades a las que el único epíteto que les puede hacer justicia es el de “incombustibles”. Steven Wilson es probablemente el mejor ejemplo de ello: en sus treinta años de carrera ha publicado más de cuarenta álbumes de estudio sin perder jamás la frescura y la creatividad en sus composiciones progresivas. El próximo sábado 2 de julio, el genio británico presentará su última hazaña discográfica – el EP “4 ½” (Kscope, 16)– en el festival Be Prog! My Friend de Barcelona, en el que participan también nombre como los de Opeth, Between Buried & Me, Magma o Textures.

Tu último lanzamiento ha sido “4 ½”. ¿Por qué decidiste lanzarlo? ¿Qué relación guarda con “Hand. Cannot. Erase.”?

La razón por la que decidí hacerlo es porque estaba muy orgulloso de los resultados del material, y los temas fueron escritos durante el mismo periodo en el que grabé “Hand. Cannot. Erase.”, pero por alguna razón, musical o no, no acababan de encajar dentro del disco. Porque de por sí “Hand. Cannot. Erase.” es un álbum bastante largo, de más de sesenta minutos, así que al final me quedaron cuatro canciones de las que me sentía muy orgulloso. En principio iba a ser un EP sólo con estas canciones, pero había otros temas descartados de álbumes anteriores que también quise recuperar además de una versión nueva de un tema antiguo [“Hapiness III”], así que al final me junté con treinta y siete o treinta y ocho minutos de música y acabó pareciéndose más a un álbum que a un EP. De alguna manera es como un complemento a “Hand. Cannot. Erase.” ya que son temas que vienen de un mismo periodo, de un mismo lugar.

“Aphex Twin es uno de mis héroes. Me encantaría trabajar con él.”

Hay temas verdaderamente interesantes en este álbum, como “Happiness III” o “My Book Of Regrets”, pero hay un tema en particular que –al menos desde mi punto de vista– suena extremadamente distinto a cualquier cosa que hayas hecho antes: “Vermillioncore”, que parece una mezcla entre electrónica y rock progresivo extremadamente técnico. ¿Qué nos puedes contar de él?
Es el único tema que se grabó a propósito para este álbum. De él sólo tenía al principio una línea de bajo que salió de las sesiones de “Hand. Cannot. Erase.” que tenía un groove muy interesante; terminamos de componerlo el verano pasado. Y hay algo en lo que tienes razón: es un tema muy distinto. Y creo que de hecho es una grandísima pista del lugar hacia el que me dirijo en mi próximo álbum, el cual he empezado a componer hace nada. Porque no quiero repetirme a mí mismo, no quiero volver a hacer un disco como “Hand. Cannot. Erase.”. Quiero volver a hacer algo distinto, más orientado hacia un sonido más electrónico, más rock, pero no me refiero a ese rock clásico que ha dominado en mis últimos dos álbumes. Así que creo que sí, “Vermillioncore” es un buen indicador del lugar hacia el que me dirigiré en el futuro.

Hace unos meses colgaste en Facebook una foto tuya con Aphex Twin. ¿Era una insinuación?
[Risas] Me temo que no, aunque me encantaría, es uno de mis héroes. Simplemente era yo comportándome como un fan. En realidad hace años que soy un gran fan de la música electrónica, y es lo que suelo escuchar a menudo. Mucha gente podría imaginarse que estoy todo el día escuchando rock, prog o jazz, pero esa es la música que solía escuchar cuando era un adolescente, y de alguna manera eso ha pasado a ser parte de mi ADN, de mi personalidad como músico. Pero ahora que soy un cuarentón prefiero escuchar a gente como Aphex Twin, Squarepusher, Boards Of Canada o Autechre. Me parece música mucho más sugerente. Y me encantaría trabajar con algunos de estos músicos, aunque dudo que lo consiga. Son una gran inspiración para mí en esta nueva fase.

¿Alguna vez te has planteado la posibilidad de incluir un DJ entre tu plantilla de músicos?
Incluiré elementos electrónicos en mi música, pero después de todo voy a seguir siendo un músico de rock al final de día, ya sabes a qué me refiero. Soy un artista de rock y esto es lo que hago, pero creo que hay modos muy interesants de integrar la música electrónica en el rock. Y bueno, lo de incluir un DJ… No creo que me sintiese muy cómodo con eso y dudo que a mis fans les fascinase la idea. Creo que tiene más que ver con el hecho de integrar el lenguaje electrónico en el mío propio. Antes me hablabas de “Vermillioncore”, y ese fue el primer tema que grabé con mi nuevo batería, Craig Blundell. Él precisamente viene del mundo del drum and bass, y tiene una personalidad musical muy distinta a los baterías con los que he trabajado hasta ahora. Y creo que también es muy interesante poder incluir elementos por esa parte, por la rítmica, mucha música electrónica empieza a construirse por esa parte. Creo que él me podrá ayudar a desarrollar mejor algunas de las ideas que tengo.

¿Qué más nos puedes contar acerca del material que has estado escribiendo hasta ahora para tu nuevo álbum?
Creo que alguna forma va a ser como una reacción contra los aspectos clásicos del rock que he mostrado en mis últimos discos. Quiero hacer algo más contemporáneo, con un sonido mucho más moderno y punzante, con un groove más electrónico y guitarras mucho más afiladas. Pero no va a ser algo que vaya a espantar a mis fans, ni mucho menos. Será algo muy reconocible, seguirá siendo un disco de Steven Wilson. Algunos de los temas serán bastante largos y complejos. Lo que todavía no tengo nada claro es la temática sobre la que girará, el concepto del que hablaré. Estaba pensando en algo que atraviese todo el disco, pero también es algo de lo que me he dado cuenta estas últimas semanas. Y es que cuando empecé a hacer álbumes conceptuales era algo muy raro, era muy difícil ver a alguien que los hiciese, ¡y ahora de golpe todo el mundo los hace! Y en realidad ahora no estoy tan seguro de hacer algo conceptual. Mira, tal vez para mi próximo disco simplemente lance una serie de canciones y deje de preocuparme de escribir tanto. Pero te estoy diciendo esto ahora y puede que de golpe se me cruce una idea por la mente que pueda conectar todas las letras. Por ahora estoy mucho más focalizado en el aspecto puramente musical.

Así que sería algo más bien parecido a lo que sucedió con “In Absentia”, disco en el que las canciones tienen una vaga relación lírica entre ellas más que tener un concepto sólido. 

Sí, eso es. Mi último álbum tenía una narrativa muy definida, una historia muy fuerte de principio a final. Pero también existen otra clase de álbumes conceptuales en los que los temas tienen en común un mismo punto de partida, lo cual no significa necesariamente que tengan que contarte una historia. “In Absentia” sería un buen ejemplo de ello, no todos los temas del álbum estaban conectados. “The Sound Of Muzak” por ejemplo no tiene absolutamente nada que ver con el resto. Pero creo que al final lo importante en mi música es esa sensación de fluir, el hecho de que haya una línea lógica entre las partes, como un viaje, que tengas la necesidad de escuchar ese disco de principio a final de la forma que el artista lo ha secuenciado para ti, con ese orden en particular. Como una película. Y eso seguirá siendo así en este disco, sea cual sea el tema sobre el cual acabe escribiendo.

“Un sueño pendiente que tengo es el de poder escribir la banda sonora para alguna película interesante.”

Sueles hablar de lo mucho que te inspira el mundo del cine cuando escribes. ¿Está entre tus planes rodar un film o algo así en un futuro? Porque de hecho tus shows en vivo, tal y como sucede con “Hand. Cannot. Erase.” o años atrás con “Anesthetize”, dan precisamente esa sensación, de película.
Esa es una buena pregunta, pero no es algo que dependa de mí. Me encantaría poder hacer algo así, como escribir la banda sonora de una película. Pero nadie me ha invitado. [Risas] Eso es algo que depende mucho del director, el productor o el estudio en cuestión, me encantaría que alguien me invitase. Respondiendo a tu pregunta, es mi ambición pendiente número uno, es algo que anhelo. Un sueño que todavía sigue ahí es el de poder escribir una banda sonora para una película interesante. Y desafortunadamente todavía no me ha llegado la oportunidad. Hace años intenté empezar un proyecto cinematográfico por cuenta propia; escribí un guión con un amigo mío hace diez años pero no prosperó. De hecho, algunas de las canciones que escribí para esa película acabaron formando parte del disco que a día de hoy lleva el título de “Deadwing”, de Porcupine Tree; otras terminaron en algunos de mis primeros discos en solitario, entre ellas “Happiness III”. Pero esa película nunca se rodó, porque como debes saber cuesta muchísimo dinero poder empezar un rodaje. Lo intento, pero lo más cerca que he estado ha sido el documental de mi primer álbum en solitario “Insurgentes”.
“Un sueño pendiente que tengo es el de poder escribir la banda sonora para alguna película interesante.”

Si tuvieses la oportunidad de hacer la banda sonora de una película que ya haya sido rodada, ¿cuál sería?

Esa es una pregunta bastante complicada. Hay una película bastante reciente que tiene una banda sonora absolutamente brillante, y no digo que en caso de hacerla mi banda sonora fuese mejor, pero me encantaría haber podido hacerla. Se llama “Under The Skin”. ¿La conoces?

No, realmente no, pero me la apunto.
La protagoniza Scarlett Johanson. La hizo hace un par de años un director británico llamado Jonathan Glazer. Es un film de ciencia-ficción absolutamente extraordinario, es probablemente mi película favorita de la última década. Esa es exactamente la clase de película de la que me encantaría hacer una banda sonora.

Esa fascinación por la ciencia-ficción me hace pensar en algo. Cuando vemos los elementos visuales que acompañan el tema de clausura de “Hand. Cannot. Erase.” – especialmente las fotografías que realizó Lasse Hoile –, “Ascendant Here On…”, personalmente me sugiere algo un tanto desconcertante… ¿Había una intención de plasmar algo relacionado con los aliens? 

Eso es algo que no voy a contarte. [Risas] Porque creo que una parte de lo que hace interesante a este disco es el hecho de que es muy ambiguo, y no tiene por qué ser necesariamente claro. Tienes toda la razón: hay una insinuación, puede haber un elemento alien. Pero lo que me resulta interesante es que no estás seguro de ello y no sabes si es cosa de la imaginación de la protagonista. Porque la protagonista está completamente sola y de alguna forma está teniendo un diálogo con el lector o el oyente, pero no puedes confiar del todo en lo que te está diciendo, porque está en un lugar muy extraño de su mente. Y creo que precisamente esa es una de las cosas más interesantes de la historia, que hay varias posibles explicaciones a los hechos que rodean la vida de esta mujer. Que por cierto, no estoy necesariamente seguro de saber la respuesta de eso, porque de la forma en que lo escribí cabían muchas posibilidades de interpretación, y yo tampoco he decidido cuál es la interpretación que le doy a todo esto. La lectura que tú has escogido es desde luego una de las posibilidades, pero no te estoy diciendo necesariamente que sea parte de su imaginación. Podría ser de algún modo una ilusión o una fantasía.

Regresemos a lo que estábamos comentando acerca de las películas. En una de tus entrevistas comentabas que en caso de que publicases un DVD no sería de ninguna forma nada convencional. ¿Qué tienes en mente? Recuerdo que mencionabas algo relacionado con “Valtari Film Experiment” de Sigur Rós.
¡Ah, sí! Conoces ese DVD, ¿verdad?

¡Sí!
Sí, me encanta, es impresionante. Bueno, tengo varias cosas al respecto que decir sobre eso. En primer lugar, y para serte franco, ya no hay un mercado para el cual vender DVDs. La gente ya no los compra. Creo que básicamente es porque todo el mundo espera poder encontrar estas cosas por YouTube. El problema es que grabar un DVD es muy caro si quieres hacerlo bien. Y otra parte del problema es que a lo largo de estos años se han lanzado un exceso de DVDs. ¿Sabes? Cuando yo era joven no había cosas así. No podías irte a una tienda y comprar un DVD de tu grupo favorito, eran una cosa muy rara. Pero a lo largo de los últimos quince o veinte años puedes encontrarte a muchísimas bandas que han tomado por regla general eso de hacer un álbum de estudio y luego lanzan un DVD, y luego de vuelta al estudio y vuelven a lanzar otro DVD, era parte del ciclo. Creo que cuando hablé de ese DVD de Sigur Rós lo que quería decir es que si hiciese un DVD en directo sería algo probablemente muy distinto, sin público y que implicase una gran implicación en los aspectos visuales. Me refiero a cosas como “Live At Pompeii” de Pink Floyd. Querría algo que tuviese una intriga, un interés en particular más allá del público que asiste a un concierto. Todavía no me he planteado cómo lo haría ni me lo plantearé hasta que no lance este nuevo álbum – lo cual sucederá el año que viene.

La gente no compra DVDs, pero de los discos ni hablemos. Siempre has mantenido una postura muy controvertida respecto a la industria discográfica: en su momento te posicionaste en contra de Apple rompiendo de facto un iPod a martillazos como forma de protesta, y actualmente tú música no puede ser encontrada en ninguna plataforma de streaming como Spotify. Explícanos, ¿por qué?

En cuanto a lo de Spotify no te preocupes; creo que será el mes que viene cuando se puedan consultar todos mis contenidos ahí. Esta es una cuestión complicada, así que empecemos. Cuando estaba reventando el iPod no estaba objetando contra la tecnología, era más bien un síntoma de la forma en que toda la filosofía que rodea al acto de escuchar música estaba cambiando. No es culpa de la tecnología; jamás es culpa de la tecnología, es culpa de los seres humanos. Yo veía el iPod como un símbolo del modo en que la gente se comporta con respecto a la figura de los álbumes; ya nadie los escucha, sólo escuchan playlists. Se olvidan de los álbumes como una entidad propia, como una forma cerrada. Y el iPod actuaba como símbolo de todo eso: esto es lo que está haciendo que la gente escuche música como si fuese una jukebox global. Yo estaba protestando en contra del encaje que los álbumes con una historia tienen en un mundo modelado por las playlists, las plataformas de streaming y demás. ¿Cómo puede encajar mi música en un concepto así? Así que en resumidas cuentas, sí, lo del iPod no era más que un símbolo para poner la cuestión sobre la mesa y poder empezar a hablar de ello. Es algo de lo que no he dejado de hablar a lo largo de los últimos años y creo que es algo sobre lo cual es necesario debatir. Y en cuanto al asunto del streaming, a título personal, es algo que no me gusta. Creo que es una forma muy fea de escuchar música. Pero por otro lado soy un músico que quiere compartir su música con tanta gente como sea posible, porque creo en mi música, me gusta mi música, estoy orgulloso de ella y quiero compartirla con todos. Y sinceramente me da igual si la gente paga por ella. Cuando los músicos despotrican contra el streaming siempre es por el dinero. ¡A mí me da igual el dinero! Lo que me importa de verdad es que la gente pueda escuchar mi música, y tengo que aceptar que ahora, en 2016, si quiero llegar a mucha gente tiene que ser a través de estos servicios. Porque de otro modo habría gente que jamás me escucharía ni tendría idea alguna de quién es Steven Wilson. Y este es el punto en el que estoy ahora: no me gusta, es una forma fea de estar en contacto con la música, pero es el futuro y las cosas no van a mejorar. Pero de algún modo sigo manteniendo mi discurso a favor del sonido de calidad, la implicación de los sistemas de audio y los álbumes como continuum y como forma artística. Y hay mucha gente joven que está descubriendo esos aspectos de la música ahora mismo, así que creo que es un tema sobre el que vale la pena hablar.
“Cuando estaba reventando el iPod a martillazos no estaba objetando contra la tecnología, sino contra la filosofía que rodea al acto de escuchar música en la actualidad.”

“Con la muerte de David Bowie y Prince, creo que la era de la experimentación en el pop se ha acabado para siempre. Y en realidad es algo que me entristece.”

Hablando de otros asuntos, y regresando a “Hand. Cannot. Erase.”, está claro que ha sido el mayor de tus éxitos a lo largo de toda tu carrera. ¿Te preocupa el hecho de no poder repetir de nuevo ese éxito con tu nuevo trabajo?

Muchísimo. Sí, estoy preocupado. Parte de la presión que ejerzo contra mí mismo tiene que ver con el hecho de impresionarme a mí mismo. Sé que es algo que suena muy egoísta, pero creo que todo artista, sea pintor, músico, escritor o lo que sea, se plantea el hecho de que al primero que tiene que sorprender es a sí mismo. Siempre intentas huir de los clichés sobre los que has caído antes un centenar de veces, así que siempre estoy en una pelea constante contra mí mismo. Debo encontrar algo que me emocione a mí mismo y que me provoque la sensación de no estar repitiéndome, de estar yendo hacia alguna parte. Pero no creo que se trate de hacer algo mejor, sino algo diferente. No creo que pueda hacer un disco mejor que “Hand. Cannot. Erase.” en ese estilo en particular. Es lo mejor que he podido hacer en ese estilo, con esa clase de elementos y esas mezclas. Y creo que podría resumir mis intenciones en eso, en querer hacer algo distinto. Esa es precisamente la lección que hemos podido aprender de gente como David Bowie o Frank Zappa. Ambos eran artistas que intentaban no repetirse. Creo que ellos son una gran inspiración para mí en ese sentido. Y bueno, entiendo que habrá fans a los que no les guste la idea y decidirán dejarme de lado, pero hay otros que se quedarán conmigo en esta nueva parte de mi viaje musical y otros tantos me descubrirán así. Así que la respuesta a tu pregunta es “no”, no creo que pueda hacer un álbum mejor que “Hand. Cannot. Erase.”. No al menos en ese estilo. Ni siquiera pienso intentarlo.

¿Es esa voluntad de no repetirte a ti mismo la que te ha hecho dejar de tocar temas de “The Incident” de Porcupine Tree en directo? No pareces muy satisfecho de dicho álbum y ya hace mucho que no interpretas ninguno de esos temas.
Siempre estoy a tiempo de recuperar ese álbum. Hay muchos temas de los que estoy muy orgulloso y siempre es bonito revisitar temas que has compuesto a lo largo de tu trayectoria con una banda distinta. Es posible que toque algo de “The Incident”, aunque si he de serte totalmente sincero no es mi disco favorito. [Risas] No creo que sea de lo mejor que he escrito; personalmente, a pesar de que sé que hay gente a la que le encanta, creo que es uno de los más flojos desde la perspectiva de la escritura. Creo que el hecho de que fuese tan flojo fue una de las razones que me llevó a parar Porcupine Tree. Creo que nos estábamos repitiendo demasiado. De todos modos, creo que tiene fragmentos brillantes, así que no te sorprendas si ves que en la gira del próximo álbum incluimos alguna canción de ese disco. Sí, es algo que podría suceder.

Antes hablabas algo en relación a David Bowie, del cual incluiste en tu gira una cover [“Space Oddity”] a modo de homenaje por su fallecimiento; y lo mismo sucedió con Prince [“Sign “O” The Times”]. ¿Qué representaban ellos para ti? 

Yo crecí en los ochenta y, bueno, Prince era “el tío”. Cualquiera que creció en esa época lo sabe. Era imparable. Y de algún modo, Bowie fue lo mismo en los setenta. Soy de aquellos que cree que The Beatles definieron los sesenta, David Bowie los setenta y Prince los ochenta. Porque cada uno, desde su década y sus circunstancias particulares, hizo que la música evolucionase dentro del establishment, de la música mainstream. Eran artistas pop: todos los conocían a ellos y a su música; estaban en todas partes, sus singles estaban siempre en el número uno y también lo estaban sus álbumes. Y de algún modo eran algo subversivos e innovadores. No creo que en el siglo XXI tengamos artistas así. No hay nadie en el mainstream que esté logrando innovar de verdad. Y algunos dirán “¿y qué me dices de Radiohead?”. Y Radiohead tienen parte de eso, pero no creo que Radiohead puedan seguir en la consideración de “música mainstream”. No creo que la mayoría de la gente que va por la calle sepa qué están haciendo Radiohead ahora mismo. De algún modo siguen siendo underground. Personalmente creo que son fantásticos, pero no creo que se les pueda comparar con Bowie o Prince. Ellos tenían hits masivos conocidos por todo el mundo, pero al mismo eran artistas fascinantemente experimentales a su manera. Creo que para mí todo esto representa el cierre de un capítulo, casi como el signo de que una era se está desvaneciendo. Una era que jamás regresará. Esa era de experimentación en el pop se ha acabado para siempre. Y en realidad es algo que me entristece, porque es música que me encanta, y me duele ver que esa edad de oro se está esfumando.

No sueles aparecer en festivales – de hecho hay muy pocas excepciones en tu carrera en solitario. ¿Por qué Be Prog! My Friend es una de esas excepciones?
Porque tuve cierta capacidad de decisión sobre el cartel. Esa es la respuesta número uno. La respuesta número dos tiene que ver con mi experiencia tocando en festivales. He tocado en lugares en los que no se me permitía tocar en el escenario principal con mi show; siendo realistas, lo habitual era tocar a las dos o las tres de la tarde. No iba a ser el cabeza de cartel en esos casos – por supuesto que no –, eso estaba reservado para grupos como Metallica o Foo Fighters o Pearl Jam o algo así. Así que finalmente teníamos que actuar a las dos del medio día a plena luz del sol para unos pocos centenares de gente que todavía estaban llegando al festival, y francamente ese no es el mejor de los contextos para sacar a relucir mi show. Mi show tiene que ver con la atmosfera, el sonido cuadrafónico, las proyecciones y el espectáculo. Así que la primera condición para que yo actúe en un festival es que sea por la noche y pueda tocar con mi show al completo, y Be Prog! My Friend es un ejemplo de un festival en el que se me permite hacerlo. Además los promotores me dieron la oportunidad de decidir parte de los artistas que figurarían en el cartel, como Opeth o Magma – que es uno de mis grupos favoritos. Así que si he de darte una respuesta, creo que es porque se me dio la posibilidad de tener un rol creativo en el propio festival. Supongo que soy un poco controlador, me gusta sentir que tengo algo de influencia sobre las circunstancias.

Desde que se confirmó el cartel ha habido muchos rumores acerca de una posible interpretación de alguno de los temas de Storm Corrosion junto a Mikael Åkerfeldt en el festival. ¿Los desmentimos o los confirmamos?

Pues si he de serte sincero todavía no lo he hablado con él. Creo que es algo bastante probable. El pasado mes de septiembre, durante mis actuaciones en el Royal Albert Hall, se unió a la banda para cantar “Drag Ropes”. No puedo confirmar ni desmentir ningún rumor porque ni siquiera hemos pensado en ello, pero sería algo bastante lógico y bonito para los fans.

Más allá de tu propia música, ¿has estado trabajando en alguna remezcla recientemente? Se ha hablado últimamente de “Tales From Topographic Oceans” de Yes.
Sí, ese álbum saldrá este año, pero me temo que este año no trabajaré en nada que no sea mi propio álbum o en mi gira con la banda pasando por festivales o sitos como India o Australia. Hay muchísimas remezclas que he hecho a lo largo de los últimos tres años que se irán estrenando durante 2016 y 2017: “The Yes Album”, Tears For Fears, Jethro Tull, XTC… En cualquier caso, no tengo ningún control sobre esos contenidos, no depende de mí la fecha de lanzamiento.

Muy a menudo se te considera un adicto al trabajo. ¿Te has planteado tomarte un respiro en algún momento? 

Ya lo hago. Pero voy a decirte algo: me gusta trabajar, me gusta mucho mi trabajo y lo disfruto, pero esa idea de que no paro nunca para tomarme unas vacaciones no es cierta. De hecho, cuando volví de gira el pasado 7 de mayo estuve dos semanas sin hacer literalmente nada – salvo mirar películas, sacar a mi perrita a pasear, escuchar algunos de los discos que he estado comprando y leer. Y sólo he empezado a hacer cosas ahora, así que sé cómo descansar. Lo que pasa es que cuando trabajo, trabajo muy duro y soy muy prolífico, así que creo que por eso da la sensación de que trabajo mucho. Pero sé cómo disfrutar de la vida después de todo. La cuestión es que tengo grandes motivaciones para componer y producir música, y me encanta colaborar con otros músicos. Pero no te preocupes, tengo tiempo de descanso para mí mismo.

¿Nos prometes entonces que vivirás muchos años más?
[Risas]
No sé hacer nada más. Lo único que sé hacer en mi vida es música, así que para sobrevivir es lo único que puedo hacer.