A estas alturas, presentar a Steven Munar en estas páginas es algo notoriamente innecesario. No es la primera ni será la última vez que hablemos del que fuera líder de The Tea Servants. De hecho, lo haremos cada vez que haya disco nuevo suyo, y esta es una de esas ocasiones. “Violet Koski” (La Cúpula/Miracle, 18) es su curioso título, y por ahí empezamos a tirar del hilo.

Podrás verle en directo en: Palafrugell (La Industrial, 8 abril), Santa Coloma Gramanet (Cinc, 26 abril), Mollerusa (29 junio, Búnker Café), Sabadell (Capella de Can Gambus, 22 julio) y La Pobla de Segur (Ctretze, 29 septiembre).

Aunque parezca una pregunta muy recurrida, tengo la necesidad de preguntarte por el título. ¿De dónde sale? Creo que tu familia tiene mucho que ver…
Sí, es un nombre ficticio que me madre escogió en uno de sus cuentos para referirse a la suya. El disco se llama así en honor a mi abuela inglesa fallecida hace un año y medio aproximadamente.

No es el único punto de contacto con lo familiar en el disco. En “Stillness” también hay algo de eso, ¿no?
Cierto, “Stillness”, que es también uno de los singles del álbum, es un intento de liberación de los fantasmas paterno-filiales no exento de ciertos reproches, pero con redención final.

Cierras el círculo dedicando un tema a tu hija…
Desde mi segundo disco, “The Language Of The Birds”, siempre una canción dedicada a mi hija. En “Violet Koski” está “Never Believe”. Me gusta que quede una constancia en forma de canción de cómo va creciendo y evolucionando y yo con ella, lógicamente.

Ya que estamos con las letras, en el álbum vuelve a aparecer la figura de Dios, bastante presente en tus discos. ¿Cómo es tu relación con la teología?
Soy una persona creyente, creo en lo que no se ve, en el misterio. Esto marca mi día a día, mi forma de ver el mundo, como me relaciono con los demás y como afronto las diferentes situaciones de la vida. A lo largo de todos estos años mi espiritualidad, mi relación con Dios o como quieras llamarlo ha pasado por diversas etapas y sí, está muy presente en mis discos.

Si hablamos de sonido, eso sí, detecto un disco más variado, más abierto ¿estás de acuerdo? ¿Lo ves así?
Sí, estoy de acuerdo. En mis tres primeros discos en solitario hay una clara línea de folk-rock e incluso de country rock, pero ya con mi anterior “Time Traveller”, empecé a virar hacia otros estilos más pop o rock o lo que fuera. Este espíritu más ecléctico está más presente que nunca en “Violet Koski”. Hay un poco de todo lo que he hecho alguna vez como músico, incluso pinceladas de mi época The Tea Servants y estilos que no había tocado nunca.

Precisamente ¿cómo ha influido la temporal reunión de The Tea Servants en el disco?
Pues no sabría cómo decirte, supongo que a un nivel inconsciente sí ha influido algo. La forma de encarar los directos tal vez, con más energía o en la recuperación de un tono más irónico en alguna de las letras como en “Hey Hey Hey (Re Do It Again)”.

Gente que te conoce, tras escuchar el disco me ha dicho “es el que más me ha gustado de todos los suyos”. ¿A qué crees que es debido?
Pues me alegra mucho saber eso. Puede que se deba al eclecticismo del que hablábamos antes o que es un disco más directo.