Los siempre fiables Spoon publican el primer recopilatorio de su carrera. “Everything Hits At Once: The Best Of Spoon” (Matador/Popstock!, 19) evidencia que la banda liderada por Britt Daniel se convirtió en imprescindible hace tiempo, agazapada tras una relativa discreción quizás autoimpuesta. Contactamos con el vocalista aprovechando el lanzamiento, con el grupo norteamericano inmerso en plena gira por su país.

Publicar una compilación como “Everything Hits At Once. The Greatest Hits of Spoon” (Matador, 19) implica necesariamente mirar atrás en el tiempo ¿Qué ha sido lo mejor de revisar toda la discografía de Spoon con el fin de confeccionar esta referencia?
Lo mejor fue volver escuchar cada uno de los discos durante todo el proceso. No había escuchado ninguno de ellos en años. El que más me sorprendió fue “Girls Can Tell” (Merge, 01), porque tiene mucho peso específico.

¿Te gustan este tipo de discos recopilatorios? ¿Cuál crees que es la atracción principal de un “The Best Of”?
Sí, los disfruto si se hacen bien. Una compilación de éxitos se convierte en un álbum en sí mismo si se hace de manera idónea, a pesar de estar compuesto por canciones que ya habían visto la luz del día con anterioridad. Todavía me gusta escuchar “Standing On A Beach: The Singles 1978-1986” (Elektra, 86), a pesar de que tengo todos los discos de The Cure en donde vienen esas canciones. Y eso es porque funciona como algo con identidad propia.

“Ahora montamos más espectáculo en directo: con mucho más humo y espejos”

Este álbum incluye la canción inédita “No Bullets Spent” ¿Qué puedes contar sobre ese tema en concreto? ¿Es una canción reciente o ya la tenías desde hace tiempo?
Es una canción reciente. La escribí el verano pasado, cuando estaba pasando una temporada en Nueva York. Nos encontrábamos en medio de una ola de calor y estaba sudando en un pequeño apartamento, intentando escribir canciones e intentando dejar de ver las noticias. Esa canción trata sobre el patrón agobiante que me sobrevino en ese marco. Después ya la grabamos el pasado mes de febrero en Austin.

“Ga Ga Ga Ga Ga” (Anti-, 07) fue un punto de inflexión en la carrera de Spoon, al menos en términos de popularidad y repercusión ¿Qué significa ese álbum para ti?
Fue el primer disco que hicimos en el nuevo estudio ‘Public Hi-Fi’ (que es el estudio que tiene nuestro batería Jim -Eno-) y fue el último álbum que hicimos con Mike McCarthy, quién había sido nuestro productor durante mucho tiempo. Lo primero que generalmente recuerdo acerca de la grabación de ese disco es que trabajamos día tras día, pero sentíamos que el tiempo se nos iba. Nos llevó mucho tiempo grabarlo. Grabábamos todo el día y luego, al final del día, me daba cuenta de que realmente solo habíamos conseguido una toma de guitarra. Esa es una forma demasiado lenta de hacer un disco. Pero después resultó que el álbum quedó realmente bien. Me encanta. Es sólo que nos llevó una eternidad hacerlo y que, después de hacer un disco como ése, tuvimos que cambiar cosas con respecto a cómo los hacíamos hasta ese momento.

Hot Thoughts” (Matador, 17) es vuestro álbum de estudio más reciente hasta la fecha ¿Cómo lo percibes ahora, un par de años después de su publicación?
Lo grabamos estando de subidón. Nos sentíamos bien con la vida. Aunque todavía me gusta, ahora cuando lo escucho me parece un poco denso. Tiene muchas capas.

¿Cómo ha evolucionado Spoon en el estudio de grabación a lo largo de los años? ¿Cómo ha cambiado la forma en que componéis y grabáis vuestra música?
Finalmente Jim (Eno, batería del grupo) descubrió cómo usar un sampler. Ahora pedimos… antes solíamos salir a comer, pero ahora pedimos y nos lo comemos en el estudio. Y antes solíamos emplear todo el día intentando conseguir un sonido de caja, pero ahora sé que la vida es demasiado corta. Sólo han cambiado cosillas de ese tipo.

Y los conciertos de Spoon… ¿Cómo han cambiado desde los noventa hasta ahora?
Básicamente ahora montamos un poco más de espectáculo. Con mucho más humo y espejos.

La música de Spoon tiene sin duda sus peculiaridades ¿Cómo la definirías? ¿Qué debe tener una canción para que pase a formar parte del repertorio de Spoon?
Es música con personalidad. No me gusta la música sin carácter, tiene que tener algún tipo de carácter.

“En Austin siempre había sitios para tocar: si no había concierto en un bar, había en la lavandería”

¿Qué destacarías de aquella escena independiente estadounidense de los noventa en la que surgisteis?
En esa escena había mucho más humo de cigarrillos que ahora… Y en los noventa, cuanto más se cerraba la industria de la música, más público encontrábamos nosotros.

En vuestra ciudad, Austin, siempre ha habido una importante tradición musical ¿Cómo influenció la ciudad a vuestra propia obra?
En Austin siempre había sitios para tocar. Y siempre estaba pasando algo relacionado con la música. Si no había concierto en un bar, había uno en la lavandería. Si no había uno en el sindicato de estudiantes, había otro en la fiesta de una casa. Todo y en cualquier momento podía ser un concierto. Los conciertos que surgían el mismo día del propio concierto eran los más divertidos. En la mayoría de los sentidos Austin sigue siendo la misma ciudad, pero ese aspecto en particular era importante cuando nosotros estábamos empezando.

Y ya para terminar miremos hacia adelante ¿Estáis trabajando en música nueva? ¿Cómo será el próximo álbum de Spoon?
Sí, llevamos todo este año trabajando en un nuevo álbum. Hoy mismo probablemente estaríamos trabajando en ello, si no fuera por esta gira en la que estamos inmersos. Espero terminarlo tan pronto como podamos, pero todavía queda algo de trabajo por hacer. Esta vez hay bastante rock and roll. Con más guitarras.