“Me interesa mucho el concepto de traducir la tradición”
Entrevistas / Soleá Morente

“Me interesa mucho el concepto de traducir la tradición”

María Martín-Consuegra — 06-11-2015
Fotógrafo — Archivo

La hija mediana de Enrique Morente estudió la carrera de Filología Hispánica, tal y como le pidió su padre, pero después quiso ser cantante. No es de extrañar, desde bien pequeña experimentó en primera persona la magia de un estudio de grabación que, para más inri, estaba en casa.

El mismo estudio en el que con apenas 10 años cantó coros y tocó palmas para “Omega”, el disco que dividió al mundo del flamenco y quién sabe si el culpable de que hoy estemos hablando de “Tendrá que haber un camino”, el primer disco de Soleá Morente (Madrid, 1985). Al margen de sus aventuras con Los Evangelistas, Soleá firma un debut discográfico cuyos cimientos se basan en la fusión y la experimentación desde el respeto y la fascinación. Tangos, sevillanas, granaínas o fandangos son revisionados y adaptados a un lenguaje cercano al rock y al pop. Para ello se ha rodeado de compañeros como La Bien Querida, Jota, Antonio Arias, Manu Ferrón o Miguel Martín que han aportado textos y músicas a este particular universo en el que no existen los complejos.

¿En qué momento decides que ya tienes suficiente material y que quieres publicar tu primer disco, al margen de todo lo que venías haciendo los Los Evangelistas?
Este disco ha ido surgiendo en el último año y medio. Yo empecé a hacer otro disco con mi padre, cuando terminé de estudiar en la Universidad, pero desafortunadamente no pude acabarlo porque él falleció. Después hice la colaboración con Los Evangelistas en “Homenaje a Enrique Morente” (2012) y en “Encuentro” (2013) y me picó un poco el gusanillo de trabajar con estos músicos, con este género y con este concepto de hacer música. Han ido surgiendo canciones, yo no las he buscado. Algunas son composiciones mías, otras son composiciones de La Bien Querida, de Jota, de Manu Ferrón…y han ido llegando a mí justo cuando estaba en un momento de bloqueo. Decidí quedarme tranquila, no hacer nada y de repente empezaron a llegar canciones a mí.

Suele pasar, cuando te relajas es cuando empiezan a llegar las cosas.
Sí, estaba angustiada después del disco de “Encuentro”, no sabía muy bien qué hacer ni cómo hacerlo. Después de tantear un poco diferentes alternativas fueron llegando canciones. Recuerdo que una de las primeras fue “Oración”, de Manu Ferrón y la música de Miguel Martín, Migueline le llamamos, que trabaja con Lori Meyers. Miguel fue una de las personas que me apoyó mucho desde el principio. Él me estaba dando clases de guitarra y ahí empezamos con “Oración” y con otras canciones que fueron surgiendo. Pasó todo de estar paralizado a de repente no parar de surgir cosas.

¿Ha sido complicado encontrar una banda que en directo toque todos los palos que encontramos en el disco? Sobre todo teniendo en cuenta que casi cada canción ha sido grabada por una persona distinta que controlaba el estilo específico que estaba tocando.
Pues no está siendo fácil porque en el disco, como muy bien has dicho, participan muchos músicos y todos muy diversos. Me encantaría que se viniese todo el mundo pero hay que reducir porque la gente tiene sus trabajos y sus otros grupos. El otro día presentamos el disco en Vic y fuí con Antonio Arias, Florent, Miguel Martín, Machuca, Mafo, de Pájaro Jack, y a la guitarra flamenca iba Edu Espí, que es el hijo de Carmen Linares. Llevaba un bandón, pero eso fue algo muy muy especial. Ahora según el bolo tendré que organizarlo de una manera u otra.

¿Adaptas las canciones al directo o suenan como en el disco? porque podemos encontrar hasta tintes de electrónica.
Una vez que el disco está grabado y empiezas a tocar las canciones van tomando otra vida. Yo intento arrimarme lo más posible a la versión que hemos grabado pero siempre cambia. Los temas toman vida propia en cada concierto.

¿Cómo elaboras el setlist de un concierto con un repertorio tan variado, que recorre tantos paisajes y atmósferas diferentes?
Me guío mucho por el orden del disco. Pero como el disco dura tanto tampoco puedo tocarlo entero porque la gente se va a aburrir y me va a tirar tomates (risas). Tengo que seleccionar aunque me cuesta porque tengo mucho cariño a todas las canciones. Pero soy fiel al orden del disco porque cuenta una historia. Empieza con el poema de Machado, “Yo escucho los cantos”, y luego pasa por “Oración”, así hasta que llegar a “Esta no es manera de decir adiós” y bueno, terminamos con “Todavía”, con ese mensaje de esperanza.

“Yo veía a mi padre con los rockeros y me daba hasta un poco de miedo”.

El disco incluye tangos, sevillanas, granaínas, fandangos… Muchos de ellos con letras populares. Creo que si hay alguien en este país que puede permitirse esa licencia eres tú, o por lo menos alguien con el apellido Morente, pero ¿cómo se afronta ese desafío?
Todos los palos que canto en el disco dejan ser un cante y se convierten un poco en canción. Pero está el cante porque el fandango lo canto como un fandango, la granaína intento ser fiel a lo que es una granaína aunque luego canto otra que he llamado aposta “Falsa granaína” para que luego no me digan “nooo, no la has hecho como una granaína…” (risas) Son cantes que he escuchado en mi casa desde que era pequeña: a mi abuelo, a mi padre, a mi hermana…y me interesa mucho traducirlo a la gente y que lo puedan entender. El concepto de traducir la tradición me interesa mucho. Es algo que he escuchado siempre en casa: tangos, fandangos, soleas, seguidillas, granaínas, incluso sevillanas… y quería traducirlas al lenguaje que escucho últimamente. A la forma de hacer música que tienen mis compañeros como Los Planetas como Pájaro Jack o Lagartija Nick, me interesa mucho esa corriente y llevarme lo mío a este campo que empiezo a descubrir ahora y que me interesa muchísimo.

En ese sentido, “Oración” habla un poco de los prejuicios y de esos necios que no son capaces de ver más allá ¿Te has encontrado con muchos recelos o con muchos necios en ese camino de llevar la tradición a tu particular terreno?
Sí. Imagino que como todos en todas las profesiones. Nadie dijo que fuera fácil. Pero en cuanto a eso tenemos la suerte de que somos libres, no tenemos por qué hacer lo que digan los demás. Creo que la libertad es poder elegir lo que te gusta y simplemente hacerlo. “Oración” es como una plegaria, una llamada a la libertad de expresión, a que cada uno pueda hacer lo que sienta, libremente. Si me apetece hacerlo ¿qué pasa?

Muy ligado a ese mensaje, a esos prejuicios… tengo curiosidad por saber cómo viviste tú y cómo se vivió en tu casa la publicación de “Omega” (Enrique Morente y Lagartija Nick). Un trabajo que pese a convertirse en disco de culto con los años, los más ortodoxos no lo entendieron así en su día.
Yo tenía como 10 años cuando se publicó pero bueno, mi padre estuvo haciendo ese disco un par de años antes, así que imagínate… me impresionó muchísimo, es algo que ha marcado mi vida y la de mis hermanos y mi madre porque algo estaba ocurriendo en casa. Con mi padre siempre estaban pasando cosas, nada era normal. Ni sus conciertos, ni sus grabaciones (risas) ni sus reuniones, ni sus amigos, no era un hombre normal (risas). En las grabaciones de “Omega” le acompañábamos al estudio. No sé por qué pero siempre le gustaba llevarnos por eso creo que hemos salido cantando los tres. Hay otros padres que separan un poco sus trabajos de los niños, que me parece muy bien, pero mi padre era como: “Al estudio de grabación, que vean lo que estamos haciendo. Que vean de qué comemos y lo que cuesta”. Ahora se lo agradezco muchísimo porque yo he vivido momentos muy chulos. Pero claro, yo veía a mi padre con los rockeros y me daba hasta un poco de miedo (risas) Cuando empezaba Eric a pegar golpes… imagínate esos momentos de “Omega”. Y cuando mi padre lanzaba la voz por encima de ese ruido tan tremendo… yo decía “¿qué está pasando?” Desde ese disco nos empezó a llevar haciendo coros y palmas en los conciertos. Cuando había colegio o exámenes no podíamos claro, pero la primera vez que mi hermana cantó ella sola en un escenario fue “Manhattan”. Yo era muy chica pero yo decía “si va Estrella yo también quiero ir” (risas). Pero ella conseguía ir más veces que yo.

¿Sin la existencia de Omega quizás no estaríamos hablando ahora mismo de “Tendrá que haber un camino”?
Creo que ha influido muchísimo. Y si no hubiese existido “Omega”… no, no hubiese hecho este disco. Ahí mi padre abrió una puerta a un nuevo mundo no solo para mí sino para muchos más compañeros. Mi padre y Lagartija Nick que también tiene mucho que ver en “Omega”. Sin ese disco yo no hubiese conocido a los rockeros, o tal vez sí… pero el acercamiento al rock o a esa fusión de flamenco y rock y todo esto que está ocurriendo ahora, que hay mucha gente atreviéndose a fusionar cosas…. pues creo que no habría sido igual.

¿Cómo es ir de gira con Los Evangelistas?
Bueno pues…. es una experiencia muy chula y muy digna de vivir.

Muy aburrida, seguro ¿no?
Sí, sí… (risas) son todo rockstars. Son gente digna de conocer. Aprendo muchísimo de ellos y me gusta mucho la música que hacen. La primera vez que escuché el disco de “Homenaje a Enrique Morente” yo dije: “¿qué es esto? Yo quiero participar”. Yo nunca había cantado con una banda ni nada, y a raíz de ahí, mira todo lo que me ha pasado.

El disco lo has grabado en tu casa, en Granada, ¿no?
Sí, en mi casa y también en el estudio de Jota.

¿El estudio de casa lo usan otros músicos normalmente o solo lo utilizáis vosotros?
No, de momento es nuestro estudio de casa, donde grababa mi padre sus discos y solo trabajamos nosotros: mi hermana, mi hermano y yo. Algún día sí que sería bonito abrirlo al público y que otros compañeros puedan venir al estudio de Enrique a grabar. A mi padre le encantaría.

Seguro que a mucha gente le gustaría grabar ahí.
Sí, tiene una energía muy especial. El otro día lo hablaba con Antonio Arias. Yo creo que está por ahí él rondando… hay algo que no es normal en ese estudio.

“Le tengo mucho respeto a la composición y empiezo pero no consigo terminar nunca porque me lío”.

¿Sois vosotros los que lleváis el mantenimiento, si hay que comprar micros, cables, tarjetas de sonido…?
Sí, sí, nosotros. Es la casa en la que vivo con mi madre y con mi hermano, Estrella vive en Málaga pero nos visita mucho. Y claro, lo cuidamos nosotros, lo mantenemos… intentamos hacerlo lo mejor posible y nos asustamos mucho en cuanto algo parece que se estropea. Para nosotros es nuestro templo. Es sagrado. Están todos los discos duros de mi padre, sus grabaciones, sus micros… intentamos mantener lo que había con la ayuda de los técnicos de mi padre, Pablo Sánchez y su hermano, José Sánchez, que tienen un estudio que se llama Producciones Peligrosas. Ellos nos echan una mano a llevarlo al día. Pero no queremos que cambie nada, cuando hay un cambio siempre es como “¿pero bueno, y esto?” Pero a ver.. las tecnologías van avanzando y hay que hacer cambios pequeñitos.

Antes hacías referencia a que Miguel Martín te da clases de guitarra, también mirando en tu cuenta de instagram he visto una foto de un ensayo en la que apareces tocando la guitarra ¿La tocas en directo?
Ahora empiezo. Estoy tomando clases, estoy estudiando, sobre todo estudio en casa, me gusta componer con mi guitarra, una guitarra que me regaló mi madre hace cinco o seis años. No llevo mucho tiempo tocando pero me ofrece inmensas posibilidades, paso muchísimas horas, se me hace de noche sin darme cuenta. Ahora mismo es con quién mejor me llevo, con mi Martin.

Supongo que así será más fácil que vayan saliendo tus propias composiciones.
Le tengo mucho respeto a la composición y empiezo pero no consigo terminar nunca porque me lío, doy muchas vueltas, pero bueno, estoy en ello. Me relaja y me ayuda a encontrarme conmigo misma. Aunque luego no lo enseño, lo guardo para mí, el móvil está lleno de notas de voz que nunca enseño ni enseñaré (risas) pero bueno, ahí están. Para mí es el rato más importante del día.

Hablando de tu madre, ella fue la autora de las portadas de los trabajos de Los Evangelistas ¿te ha dado consejos en este disco?
Sus opiniones han estado por ahí, claro, claro… y además muy acertadas y muy buenas (risas) Ella siempre está por ahí aconsejándonos. Tiene muy buen gusto y una sensibilidad muy bonita.

Hace un par de fines de semana el programa de “Cachitos de hierro y cromo” de TVE trató sobre sagas familiares y apareció la familia Morente, entre otras muchas ¿Hasta que punto beneficia o perjudica llevar un apellido?
Sí, no lo vi. Me avisó Luis Troquel, pero no lo pude ver, no llegué a tiempo. Para mí es positivo al 100% venir de donde vengo y no puedo estar más orgullosa de tener el padre y la madre que tengo. Aprendo de mi padre y de mi hermana día a día. Para mi Estrella es un referente y me guio mucho de lo que me dice y de sus consejos. Me considero una afortunada de ser Morente.

En el programa apareció también Silvia Pérez Cruz, que quizás podría encabezar esa escena de músicos que está llevando el flamenco y otros estilos musicales a otros lugares. No sé si conoces su obra.
Me gusta mucho Silvia, la admiro muchísimo. Me parece extraordinaria, me parece que tiene una voz maravillosa, una sensibilidad tremenda, Silvia lo tiene todo. Es muy inteligente también. Hace una labor muy importante en la música con ese acercamiento del flamenco, la copla, el folclore… me parece que todo lo que hace está muy bien hecho y hace falta gente así. Soy muy fan de Silvia.

¿Cómo ves esa escena?
Hay mucha gente como Rocío Márquez, Niño de Elche, Silvia…estoy muy orgullosa de todos ellos y de que sean valientes y abran nuevos caminos.

Otra de las cosas que me llaman la atención de ti es tu pasión por Granada ¿Cómo se lleva eso en un momento en el que existe esta guerra de banderas en España?
Estoy muy orgullosa de vivir en Granada. Yo soy madrileña, nací en Madrid, me he criado en el Rastro hasta los 12 años y luego viví en Granada. No puedo estar más orgullosa de vivir en una de las ciudades más bonitas del mundo. No me paro a pensar en nacionalismos ni patriotismos. Estoy orgullosa de la tierra donde me despierto cada mañana. Estoy muy enamorada de Granada y de Madrid también. De hecho, me pasa mucho cuando canto también, en el acento me salen a veces las palabras de una forma más fina, más castellana, y otras veces como más granaíno, y es algo que no puedo evitar porque tengo medio corazón granaíno y medio corazón madrileño.

¿En qué estado se encuentra ese primer disco que comenzaste a grabar con la ayuda de tu padre?¿Lo retomarás en algún momento?
Sí, estoy en ello de hecho. Tengo muchas ganas. También quiero disfrutar de “Tendrá que haber un camino” y sentir este momento, disfrutar de ratitos de promo como este aquí contigo, disfrutar de los bolos y darlo todo porque mañana no se sabe donde estaremos. Pero bueno, sí tengo muchas ganas de recuperar ese proyecto. Estoy trabajando con Isidro Muñoz, pensé que eran las mejores manos en las que podía poner ese disco.

¿Estuviste grabando también con Javier Limón?
Sí. Hubo algún encuentro, algún intento de ponerlo en marcha. Pero yo no me encontraba bien, hacía como un año de lo de mi padre, y luego Javier fue a Boston y yo empecé con toda esta vertiente y me he dejado llevar… y ahora pues esto, lo retomaré.

Una última pregunta para finalizar, ¿Te sigue dando vergüenza escucharte cantar?
Estoy llevándome mejor conmigo misma últimamente. Nos vamos entendiendo mejor, pero cuesta, cuesta (risas). Hay que hacerlo porque también se aprende mucho escuchando y viendo los errores.

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