Tres años después de su debut, Soleá Morente entrega el sorprendente Ole Lorelei. Un giro hacia la psicodelia y la música popular que reivindica, sin complejos, sonidos de otras épocas pero con el acento puesto en actualidad. Sensualidad y riesgo son las claves de la nueva mirada al pop y al flamenco de una artista que ha demostrado no sólo no tener miedo a explorar nuevos caminos, sino disfrutar adentrándose en ellos.


Si Tendría que haber un camino seguía una estela más cercana al indie y en la línea de lo que hiciste anteriormente con Evangelistas, Ole Lorelei rompe totalmente con eso. ¿Era esta la deriva que querías tomar desde el principio o ha sido a medida que estabas grabando el álbum cuando has decidido tirar por ahí?
Ha sido algo improvisado. Nace de un encuentro con Alonso Díaz Carmona, productor del álbum. Yo siempre he sido muy fan de su banda (Napoleón Solo). Le pedí que hiciera alguna canción para el disco anterior pero no pudo ser posible porque el justo estaba terminando la grabación del suyo. Tendrá que haber un camino tenía tanta diversidad que me dejó las puertas abiertas para ir a diferentes lugares. Gracias a esto me di cuenta de que lo que más me atrae de mi profesión es la investigación, es algo que va con mi persona. Cuando volví a coincidir con Alonso quise retomar lo que nos quedó pendiente. Entonces me trajo Ya no sólo te veo a ti y me gustó muchísimo el sonido.

A primera escucha parece un álbum mucho más comercial que el anterior, con capacidad para llegar a un público más amplio. ¿Es pretendido?
No es pretendido para nada. No pienso en hacer un producto para un público o un sector determinado. Ha salido este sonido que a nosotros mismos también nos sorprende, pero lo hemos buscado de manera inconsciente.

En general el disco tiene mucha influencia del flamenco de los 70 y 80 (Las Grecas, Los Chichos…) pero también tiene bebe de la canción francesa (Jane Birkin, Gainsbourg). ¿Cuáles han sido las referencias artísticas?
No hemos pretendido imitar sonidos concretos de los discos de Jane Birkin, Françoise Hardy, Las Grecas o de los discos de los 70 de mi padre como Despegando, pero sí que durante el proceso de grabación salían esos nombres y comentábamos el parecido. Los Chichos es un grupo al que admiro muchísimo. En ese sentido, sí que aparece reflejada en Ole Lorelei toda esa vertiente de la música del pueblo. Incluso el tema Baila conmigo tiene unos teclados y unos arreglos muy llamativos. Nos hemos ido dejando llevar y ha salido toda esa época setentera del flamenco, esa reivindicación de la música popular.

Parece un álbum más sensual que Tendría que haber un camino. ¿Tiene esto que ver con esas referencias a la canción francesa que impregnan el disco?
Sí, ya en No sólo te veo a ti descubrimos el sonido de la voz. Está cantado de una forma diferente. Soy la misma persona pero es otra interpretación. Es otro concepto musical diferente, está cantado con más sensualidad. En este disco le hemos dado más importancia a la voz que en Tendrá que haber un camino, que era mucho más rockero. Empecé a sentirme a gusto descubriendo esa forma de cantar y eso ha supuesto un encuentro conmigo misma. En cada disco voy teniendo uno nuevo y descubro cosas que en un principio pensaba que no podía hacer pero que finalmente soy capaz de llevarlas a cabo.

“Ahora mismo tengo los cinco sentidos puestos en la música y creo que poco a poco voy construyendo mi mensaje y mi universo con diferentes elementos”

¿Has participado activamente en las composiciones del disco? ¿Has ganado seguridad a la hora de componer? En algunas entrevistas referentes al anterior disco hablabas del respeto que te daba y de las dudas a las que te enfrentabas en este proceso.
Después de Tendrá que haber un camino han pasado tres años. Ha sido un tiempo de rodaje, de bolos… Una de las cosas que más me llena de esta profesión es conocer. A mí me gusta mucho interactuar y dialogar con los compañeros, adquirir puntos de vista diferentes y luego darles mi visión. A lo largo de este proceso he ido madurando y me he atrevido a hacer cosas nuevas, siempre con mucho respeto. Y durante todo este tiempo me han pasado cosas que necesitaba contar.

Da la sensación de que vas paso a paso ganando confianza para enfrentarte a nuevos terrenos, incluido el de la composición.
Sí, de una manera muy natural. Ahora mismo tengo los cinco sentidos puestos en la música y creo que poco a poco voy construyendo mi mensaje y mi universo con diferentes elementos.

En un principio se habló de que la producción iba a correr a cargo de David Rodriguez (La Bien Querida) pero finalmente no ha sido así y ha sido Alonso Díaz (Napoleón Solo) quien se ha encargado. ¿A qué se debió esta decisión?
Son dos proyectos diferentes. El de David Rodriguez será el próximo álbum. De hecho, ya estamos empezando a trabajar en él.

El tono psicodélico que está presente en la mayor parte del álbum tiene el sello de Napoleón Solo.
Sí, son dos artistas diferentes. A veces pienso que me muevo entre extremos demasiado separados. Parece que es algo que va conmigo, en mi vida personal también me ocurre. Como te comentaba antes, me interesan todos los puntos de vista y a veces cuanto más alejados mejor. No tendrá nada que ver un disco con el otro pero pienso que el arte está para pasarlo bien, conocerse a uno mismo e investigar cosas nuevas.

Hablemos de la colaboración con Lorena Álvarez. Ella participa en Ole lorelei, una de las canciones más festivas del disco.
Su aparición ha sido fundamental. Su punto de vista me interesa muchísimo. La admiro profundamente. Era y soy fan de Lorena. Cuando llegó al estudio nos trajo poema Ole Lorelei y me encantó. Todas sus ideas las aporta con un criterio muy fino. Tiene un talento increíble y por lo tanto su visión es muy interesante.

Es un disco muy desprejuiciado a la hora de mezclar palos más puros del flamenco como fandangos o alegrías con temas de corte muy pop. Esto ya sucedía en Tendrá que haber un camino, dónde estos temas quedaban integrados en el conjunto de las canciones. Sin embargo, en Ole Lorelei tengo la sensación de que gracias a los arreglos la diferencia de estilos se acentúa….
Sí, es más radical en ese sentido. La incorporación de esos cantes viene porque quiero dar a entender que se puede decir lo mismo de diferentes maneras y no pasa nada. Por ejemplo, Grandes locuras es una alegría que precede a Ya no solo te veo a ti y el mensaje es prácticamente el mismo. El cante, al que yo llamo “microcante” porque son canciones  de menos de dos minutos, tiene la capacidad de expresar en cuatro versos todo lo que dicen las otras canciones más pop que dura casi 5 minutos. Me interesa mucha esa manera de explicar lo mismo con diferente método y es una forma de incorporar el flamenco dándole la misma importancia que una canción pop. Por ejemplo, el fandango Por tu querer como un niño de Vallejo también ha salido como single. Dura 2 minutos y para mí tiene la misma importancia que el resto de temas.

De hecho, llama mucho la atención la forma tan suave que tienes de cantarlo, cuando el fandango es un palo que se caracteriza justamente por lo contrario.
Es mi manera de interpretarlo. Es un fandango increíble, pero no puedo cantar como Vallejo, es imposible. Lo he cantado como puedo y como sé y ese el mensaje que quiero transmitir a la gente. No es necesario ser un gran virtuoso para expresarte. Todos podemos hacerlo.

¿No te parece arriesgado introducir auto-tune en una canción de tan puramente flamenca como una soleá (La misa que voy yo)? ¿No tienes miedo de que se te echen encima los sectores más puristas?
Posiblemente, pero creo que ha llegado la hora de no asustarse tanto y de ser sinceros. El auto-tune es un sonido que está de máxima actualidad. Está en el trap y el trap está arrasando. Es un género que tenemos que tener en cuenta. Me parece que contiene mensajes muy interesantes. Últimamente escucho mucho a Yung Beef y a La Zowi, que son también de Granada. ¿Por qué no hacer amigos al trap y al flamenco? Yo soy partidaria de esa unión. La idea era hacer un viaje a través de los cantes. Pasar del sonido antiguo de pizarra al actual y terminar con el auto-tune que es el sonido que nos tiene invadidos.

Baila conmigo es una de las canciones que más llama la atención del disco. Tanto por la combinación de las voces flamencas y los arreglos electrónicos como por los coros finales. Está muy en la onda de Camela y de otras producciones de pop flamenco de los noventa. Lo cierto es que funciona con el conjunto del disco. Y además, coincide con que es el tema cuya letra es la más reivindicativa del disco. ¿Es una declaración de intenciones?
Esta canción dice muchas cosas. Nos lo hemos pasado muy bien haciéndola. Es una declaración de intenciones en el sentido de no debemos preocuparnos tanto, tenemos que bailar y disfrutar del momento. Vivimos en una época muy complicada. Estamos socialmente muy puteados, pero tendremos que descansar en algún momento. Invita a salir a pasarlo bien pero siendo consciente del momento que estamos viviendo ahora mismo. Lo que quiere decir la canción es que “no me comas la cabeza que ya habrá momentos de seguir preocupados por el sistema, la sociedad y todo lo que está pasando. Ahora vamos a bailar, cantar, ponernos guapos y ya está.” Tiene ese punto de humor e ironía.

“La electrónica me lleva atrayendo desde hace muchísimo tiempo porque ofrece muchas posibilidades”

Este acercamiento a la electrónica no es la primera vez que lo haces, ya que habías trabajado con Joe Crepúsculo anteriormente. ¿Esa colaboración te dio ideas para aproximar tus canciones a estos ambientes?
La electrónica me lleva atrayendo desde hace muchísimo tiempo porque ofrece muchas posibilidades. Mi padre en Pablo de Málaga, un disco homenaje a Picasso, hizo una canción (Angustia de mensaje) con una base electrónica en la que me pidió que rapease. No quería que cantase, si no que hablase. Actualmente es algo que se hace en el trap. Me quedé flipando con esto y desde entonces siempre quise hacer algo así. Luego conocí a Joe Crepúsculo, del que soy superfan, y a David Beef , que hizo el tema Tonto para Tendrá que haber un camino sobre una base electrónica y que además, funcionaba genial en los bolos.

¿Sigue siendo siendo la ciudad de Granada fuente de inspiración a la hora de enfrentarte a la grabación de álbum?
Sí. Granada parece que no se acaba nunca. Hay tantos músicos, todos interactuando unos con otros… Hay una continua corriente de creación en la ciudad que hace que como seas de carácter inquieto te metas en un montón de líos.

Hablando de líos… ¿Cómo afrontas el directo de este álbum?
Hemos empezado ya los ensayos. Los conciertos se van anunciar como Soleá Morente y Napoleón Solo. También participará Lorena Álvarez. Ella tiene muchísima importancia dentro del disco y se vendrá con nosotros.

Ahora mismo parece que tanto los medios como el público están poniendo su atención en artistas del denominado nuevo flamenco como Rocío Márquez, Rosalía o El Niño de Elche. Ellos han demostrado no tener miedo a fusionar el flamenco más puro con elementos de la música contemporánea. Gran parte de este camino, lo inició tu padre. ¿Qué sientes al ver que han pasado más de veinte años de la publicación de Omega y que su legado justo ahora parece estar más presente que nunca en la música popular?
Siento un gran orgullo y un gran alivio al ver que estos artistas con tantísimo talento estén haciendo esta labor tan interesante por el flamenco. Son artistas muy valientes de los cuáles mi padre estaría muy orgulloso.

Tú también has demostrado de sobra que tampoco te da miedo explorar con el flamenco. ¿Te sientes también parte de este nuevo flamenco o te ves más reflejada en la escena indie rock?
No me siento participe de ninguna de la dos vertientes. Me considero músico. No sé lo que voy a hacer mañana, no tengo ni idea. Me dejo llevar por las influencias que me van atrayendo en el momento. Evidentemente tengo la genética flamenca, corre por mi sangre. A partir de ahí crezco, investigo y viajo hacia otros lugares. No quiero encasillarme. Soy partidaria de la libertad absoluta, por no decir anárquica.

Tengo entendido que llegaste a grabar material con tu padre.
Sí, llegué a grabar unas maquetas con mi padre, entre ellas unas canciones de Paco Ibáñez, un artista al que a medida que voy haciéndome mayor, admiro cada vez más. Por desgracia esto tuvo que quedar ahí, no se pudo llevar a cabo más allá. Es un proyecto en el que trabajo paralelamente. Estoy en ello pero no sé cuándo saldrá. Algún día me gustaría compartirlo con el público pero no hay prisa. Jamás se pudo terminar. Yo empecé con Evangelistas, más tarde lancé Tendrá que haber un camino, después me encontré con Alonso… Para mí este proyecto es un tesoro, está en mi corazón y poquito a poco le iré dando forma.

Tu hermano Kiki justo acaba de lanzar un disco también. Viniendo de una familia de músicos, ¿cómo es la relación artística entre vosotros? ¿Les ha gustado Ole Lorelei?
Tengo una relación muy estrecha con mis hermanos y con mi madre. Somos participes los unos con los otros en nuestros proyectos. Compartimos opiniones. Para mí ellos son fundamentales y siempre les pido su visión de lo que hago. A veces me gusta y otras veces… ¡también! Con Ole Lorelei están sorprendidos porque es un disco distinto pero les ha gustado. De hecho mi madre, mi hermana y mi sobrina participan en los coros de Ya no solo te veo a ti. Kiki me ha ayudado mucho en los cantes y ha participado con la guitarra en alguna de las canciones. Este tipo de interactuaciones para nosotros son naturales, las hemos visto en casa porque mi padre siempre nos hacía participe de sus trabajos.

¿Alguna vez veremos a Soleá Morente hacer un disco de flamenco en el sentido más ortodoxo?
¡No me atrevo a decir ni que sí ni que no porque yo a mi misma ya me temo! No lo sé. ¡Ojalá! Tengo mucho respeto al cante pero también tengo una afición tan grande que puede que me lleve a ello.