Acts Of Fear And Love(Virgin, 18), el tercer disco del enérgico dúo británico les ha consagrado como depositarios de la energía guitarrera con espíritu hip-hop. Ahora Slaves vuelven a España para mostrarnos de nuevo sus armas en el BBK Live de Bilbao.

En la primera y accidentada jornada del pasado Mad Cool comprobamos que lo de Slaves trasciende el hype. Isaac Holman (batería, voz) y Laurie Vincent (guitarras, voz) han conectado con una juventud británica (y de fuera) hambrienta de riffs cavernícolas, coña inteligente y honestidad callejera. En plena vorágine -una primera tentativa de entrevista se truncó hace meses-, tenemos quince minutos de reloj para conversar con un afable Laurie.

Supongo que, desde la salida del disco, lleváis unos meses de total locura. ¿Cómo recuerdas vuestra actuación del año pasado en Mad Cool?
Fue un desfase, recuerdo salir al escenario a las dos de la mañana… Ah, no, perdona, eso fue el BBK. Mad Cool fue increíble, tocamos en el escenario principal, aunque la gente estaba teniendo muchos problemas para entrar y cuando salimos todavía había un montón de gente acercándose. Pero el set estuvo muy bien.

“Como persona creativa quieres crear, y hacer una canción punk una y otra vez es justo lo contrario. Siempre se trata de avanzar”.

Precisamente vais a estar en bastantes festivales este verano. Para un grupo como el vuestro, ¿cambia algo tocar en un gran escenario, adaptáis el repertorio o es esencialmente lo mismo que hacerlo en una sala?
No, es, en gran medida, lo mismo. A estas alturas hemos tocado en muchos grandes festivales y creo que hemos logrado que el repertorio funcione en escenarios más grandes. Seguimos metiendo al público en el bolo y hablando con él. La actitud es muy parecida: salir ahí fuera y liarla (risas).

Además, vais a tocar en Escocia con Foo Fighters. ¿Cómo surgió?
Ya habíamos tocado con ellos una vez en Reino Unido (en 2017) y se hicieron muy fans, se quedaban a ver cada show de la gira, lo cual mola mucho. Ha sido algo que ha venido directamente de Dave Grohl.

Hablemos del disco. Salió hace bastantes meses y creo que ha ido fenomenal, ¿no?
Sí, muy bien. Probablemente ha sido la experiencia más positiva que hemos tenido con un disco.

Me da la impresión de que buscabais nuevos matices o un sonido más sofisticado, ¿no? Leí que queríais pensarlo más en cuanto a la producción.
Sí, soy un tío ambicioso respecto a las canciones, lo bien hechas que estén, que la gente cante los estribillos y esas cosas. Yo quería que el disco fuera diferente a los anteriores. Tenía la impresión de que habíamos probado nuestra capacidad para hacer música heavy que te diera en toda la cara, pero no tanto nuestra capacidad como compositores. Estas canciones estaban mucho más elaboradas, las reescribimos una y otra vez en cuanto a melodía, voces y armonías. Todo el proceso nos llevó a tener canciones más “grandes” y en forma de himnos, que es algo que queríamos añadir, porque los elementos de cabreo ya los teníamos. Queríamos desarrollar más dinámicas.

Quizá también oigo más influencias de hip-hop, o al menos a mí se me hacen más evidentes. Siempre ha habido una conexión entre el hip-hop y el punk en cuanto a actitud. ¿Lo ves así?
Sí. De hecho, Isaac fue MC antes de formar esta banda, él siempre ha rapeado. Los dos somos fans totales del hip-hop y estamos siempre escuchando cosas del género. La cadencia y el ritmo es bastante similar al de nuestro grupo, en el sentido de que en el hip-hop siempre hay una base y un bajo. La influencia es masiva, enorme, también por su simplicidad: una melodía sobre un ritmo de batería, que funciona muy bien. Los dos crecimos oyéndolo y siempre ha estado ahí debajo.

Supongo que en esta línea exploratoria está la canción que da título al álbum, que es la más larga, con un desarrollo casi progresivo, hasta que explota…
Sí, esa canción fue nuestro intento de hacer otra cosa. Estoy constantemente tratando de ir más lejos con ideas nuevas y sonidos nuevos. Es bastante shoegaze. Teníamos una vieja canción en nuestro primer EP, “Beauty Quest”, con una estructura rara que iba en esa línea, y quisimos explorar más ese viaje emocional que te permite la música. Muchas de nuestras canciones son tan cortas y afiladas que necesitas de ese otro tipo para equilibrar, temas más profundos y emocionales. Somos nosotros experimentando lo que podemos hacer y de hecho es mi canción favorita del disco. Como persona creativa quieres crear, y hacer una canción punk una y otra vez es justo lo contrario. Siempre se trata de avanzar.

¿Cómo construís las canciones?
Normalmente, la canción empieza con un riff o una progresión de acordes. Yo tengo una estructura o una idea y se la llevo a Isaac. Desde ese punto, la trabajamos y estructuramos juntos. Otras veces tengo un concepto y se lo comento: por ejemplo, en “Magnolia”, que habla del color de pintura aparentemente más común en Inglaterra en las casas. En esos casos, hacemos la canción alrededor del concepto. Siempre es una colaboración, no hacemos nada por separado. Somos él y yo al cincuenta por ciento.

“Tenemos una especie de dinámica cómica que viene de la vida misma y se mete a veces en la música. Pero funciona mejor en los vídeos”.

Es un disco muy corto: nueve canciones, menos de treinta minutos. No creo que sea algo casual, ¿no?
Un disco tan corto tiene más impacto y te deja con ganas de más, de volver a escucharlo desde el principio. Nos gustaba esa idea. Y en un momento en el que la concentración de la gente está tan dispersa con los móviles, la tecnología y la información que nos rodea, no tenía mucho sentido meter más canciones. Queríamos que tuviera ese impacto afilado de la brevedad.

Grabasteis en un estudio residencial en Bélgica. ¿Por alguna razón en particular?
El otro en que habíamos grabado en Margate, Inglaterra, estaba reservado, y resulta que el de Bélgica era el único que encontramos disponible. Habíamos decidido alojarnos en el estudio porque queríamos “vivir” el disco, pasar con él dos o tres semanas, dejarnos absorber, que es algo que nunca habíamos hecho. Antes, pasábamos un tiempo en el estudio, y nos íbamos a casa. Esta vez queríamos concentrarnos totalmente en ello, por eso lo hicimos así.

En cuanto a las letras, miráis a vuestro alrededor con una ironía particular. ¿Qué os inspira?
Las cosas cotidianas del día a día. Cómo nos sentimos con nosotros mismos, la gente, el mundo…es escritura de observación, de lo que pasa en nuestras vidas. Lo que Isaac puede ver en una parada de bus, cosas así. Todo está inspirado por lo mundano y ordinario.

¿Y por qué creéis que conectáis tan bien con vuestro público?
Creo que hace mucho tiempo que la gente quería que le hablaran de lo que ve a su alrededor. De la vida real, del día a día. Todo el mundo ha experimentado esas sensaciones. Creo que les atrae la honestidad de que se diga en una canción, en lugar de azucarar las cosas y decir que todo es bonito. Siempre va a haber gente que diga cómo son exactamente las cosas en un momento determinado, en el país o donde sea.

Viendo vuestros vídeos (fantástico el de “Chokehold”, con las pruebas al batería) y las letras, da la impresión de que seguís la gran tradición del humorismo costumbrista británico.
Tenemos una especie de dinámica cómica que viene de la vida misma y se mete a veces en la música. Pero funciona mejor en los vídeos. Es como un contrapeso a lo dura que es nuestra música, porque somos gente bastante relajada y con sentido del humor. Nos permite reírnos de todo, incluyendo de nosotros mismos. Creo que los vídeos son el mejor lugar en el que explorar ese lado cómico que tratamos de expresar.

¿Te parece que hay demasiada seriedad a nuestro alrededor, con la política y demás?
Creo que sin humor todo se hace demasiado triste. Como dice el famoso dicho: “Si no te reíste, lloraste”. Tienes que ser capaz de reír en los tiempos oscuros para superarlos. Especialmente en nuestra cultura, como británico. Reírnos en circunstancias desgraciadas forma parte de nuestra herencia. Es parte de lo que somos. Negar nuestro lado divertido y tomarnos muy en serio…hay demasiadas bandas que lo hacen y las cosas no son así, no es real. A nadie le gusta eso, a la gente lo que le gusta es reír porque te sientes bien, y deberías ser capaz de expresar eso a través de la música y que la gente lo perciba.

¿Crees que con bandas como la vuestra o Idles la gente joven está volviendo a interesarse más por la música de guitarras, punk, rock o como lo quieras llamar?
Sí, creo que esto va y viene, son modas. La música de guitarras siempre está ahí, pero ahora desde luego que vive una especie de renacimiento con grupos como Idles, Shame, Dream Wife…hay muchos grupos de guitarras en el ojo público, lo cual es estupendo. Parece que la cosa finalmente ha vuelto, pero en realidad desde hace cincuenta o sesenta años, va y viene. En los ochenta se hacía más pop y electrónica, también en los noventa…lo que a mí me gusta de Joy Division o New Order, que me encantan, es que siempre los podías ver en directo. En mi opinión, la crudeza de una banda de rock que te dé en la cara siempre supera a la electrónica.

Agenda:

FechaCiudadRecintoHoraPrecio
De 11/07 hasta 13/07/19BilbaoFestival: BILBAO BBK LIVE