Siempre positivo
Entrevistas / Yo La Tengo

Siempre positivo

Enrique Ramos — hace 13 años
Fotógrafo — Archivo

Que no estamos ante un grupo cualquiera es algo que sabe todo el mundo, aunque en ocasiones se nos olvide. Aprovechamos su visita al Primavera Sound para hablar con Georgia Hubley de “I´m Not Afraid Of You And I Will Beat Your Ass” (Matador/Everlasting), que verá la luz este mes de septiembre.

Pasito a pasito, año tras año, el camino de Yo La Tengo hasta llegar a 2006 ha seguido su curso sin grandes sobresaltos pero lleno de gratas sorpresas, sin apenas picos porque todos lo son. Desde el tímido tratado de jangle pop color Kiwi (coloca su primerizo “Ride The Tiger” al lado de cualquier disco de los Chills, Bats o The Clean y verás) a la polirrítmia sin espectáculo, el folk amable o el rock clásicamente neoyorquino. Cualquier disco de los de Hoboken está lleno de canciones que formarían parte del recopilatorio de tu vida. En ese sentido, “I´m Not Afraid Of You And I Will Beat Your Ass” no es muy distinto al resto. Aunque en realidad si, porque después de un disco algo tibio como “Summer Sun”, un recopilatorio y un simpático disco de versiones que no era (ni pretendía ser) precisamente otro “Fakebook”, ya casi no sabíamos que esperar.

“Cuando era joven no tenia demasiado buen gusto, escuchaba los grupos de rock famosos del momento”

En todo caso, no esto. Y es que el nuevo disco de Yo La Tengo no sólo les devuelve a ese estado de gracia del que últimamente parecían haber asomado la cabeza, sino que podría servir para definir lo que ha sido y lo que será uno de los grupos más emocionantes del último cuarto de siglo: electricidad, pureza, grandes harmonías vocales, preciosas baladas con una Georgia cantando mejor que nunca, talento sin aspavientos y lecciones aprendidas, a lo cual hay que sumar nuevos arreglos y nuevos juguetes que provocan, a su vez, diversiones nuevas. Solos o acompañados, Yo La Tengo son mucho Yo La Tengo. “En el estudio no hubo realmente mucha gente, algunos vientos en alguna canción y cuerdas en un par, pero todo lo demás lo tocamos nosotros. Cada uno de nosotros podemos tocar muchos instrumentos diferentes. Tanto en este disco como en el anterior hay mucho piano y, claro, también mucha guitarra (risas)”. Pero lo primero que llama la atención no es todo lo que permanece, sino lo que suma. “Beanbag Chair” nos avisa: pop soleado con aires soul, pero ni de coña nos prepara para lo que está por llegar, el soul de ojos azules saltarín de la increíble “Mr. Tough”. “Sí, hay un poco de soul. James canta siempre muy alto, incluso en sus propios discos (como Dumb), así que es algo bastante natural, y aunque Ira y James cantan una de las canciones juntos, la mayoría las escribió Ira, pero pensó que quedaría bien esa voz”. Nada que objetar, lo cual no es raro si tenemos en cuenta que Yo La Tengo siempre han tenido un gusto exquisito eligiendo la voz adecuada para cada canción, pero también eligiendo canciones de otros y encontrando ventanas donde airear sus gustos. No en vano somos ya varias las generaciones que les debemos el conocimiento de grupos como los DB´s, Daniel Johnston, NRBQ, Sun Ra o los mismísimos Feelies. Algo que en ellos es tan natural porque también se sienten en un mismo proceso de descubrimiento. “Cuando era joven no tenia demasiado buen gusto, escuchaba los grupos de rock famosos del momento, pero creo que en los últimos diez años siempre he estado escuchando cosas que no había escuchado antes, también antiguas. Pienso en otros grupos en los que puedes ver sus influencias y que a la vez tienen su propio sonido. Espero que pase lo mismo con nosotros. Siempre me ha gustado encontrar cosas que pueda reconocer en otros artistas, sobre todo cuando afecta a la música más allá de la simple imitación”. Supongo que ahí es donde recae la magia y lo que facilita la conexión con el público más allá de los hits de toda la vida. Sólo así se entiende que se pueda acudir de cabeza de cartel a un festival tocando, en su mayoría, canciones de un disco que no aparecerá hasta al cabo de casi tres meses y todo el mundo se vaya contento a casa después de tararear, dar palmas y cuatro saltos. Algo así pasó en el último Primavera Sound. “Sí, fue bonito. No pensamos mucho en eso, pero, claro, algunas de las canciones tienen esa cualidad y podemos reconocerlo mientras hacemos la canción y pensar que la gente responderá rápidamente”. Bonito fue poco.

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