Los estadounidenses Dropkick Murphys son viejos conocidos de nuestro país. Ocho discos ya y una pequeña legión de seguidores que conecta con una propuesta que es puro brotherhood para cantar a gritos y alzar las cervezas. Esta mes de febrero presentan “Signed And Sealed In Blood” (Coop/Music As Usual, 13) en Barcelona y Madrid.

Los estadounidenses Dropkick Murphys son una gran familia, uno de esos grupos numerosos que crece en directo gracias a la conexión con un público que no les ve como estrellas del punk rock, sino como amigos lejanos con los que compartir y derramar pintas a discreción y con los que desgañitarse gritando estribillos sin descanso. Tanto es así que ha sido una sorpresa mayúscula descubrir la respuesta de centenares de seguidores suyos a la petición de que les enviasen fotografías de tatuajes dedicados al grupo para el clip de “Rose Tattoo”. “Fue una locura descubrir que tanta gente había tatuado nuestro logotipo en su cuerpo, pero al mismo tiempo ha sido un verdadero honor descubrirlo. No se me ocurre nada comparable a eso. Ver a toda esa gente confiando en nosotros nos ha hecho sentirnos aún más privilegiados por poder hacer lo que hacemos”, contesta Matt Kelly, batería de Dropkick Murphys.

Pero Dropkick Murphys no solamente han crecido como banda gracias a la sintonía que han conseguido con sus seguidores, sino por su capacidad para componer himnos de punk rock (“Signed And Sealed In Blood” no es una excepción), aplicarles una fuerte carga de irish proud e incluso reinterpretar canciones tradicionales de aquellas que se cantan en las tabernas de Boston cuando el mundo empieza a desdibujarse a tu alrededor. “Escribimos sobre lo que sabemos, sobre lo que vivimos, sobre cómo vivieron nuestros ancestros. Boston es nuestra vida. No sé que sería de nosotros sin la ciudad, pero la ciudad vivirá perfectamente sin nosotros (risas). Estaba allí antes de que naciésemos y continuará estándolo después de que desaparezcamos”.

En Boston protagonizan cada año sus sorprendentes y masivos sold outs durante las celebraciones del St. Patrick’s Day, frente a gente venida de todos los Estados Unidos. “Allí están todos nuestros amigos y familiares, gente de todo el país e incluso del mundo. Es una gran fiesta que hacemos para ellos”. También tocarán para nosotros. Será en Barcelona (8 febrero, Razzmatazz) y Madrid (9 febrero, La Riviera). Les acompañarán Frank Turner & The Sleeping Souls y La Maravillosa Orquesta del Alcohol, sus discípulos españoles. “Hemos tocado muchas veces en tu país y siempre hemos dado el cien por cien de nuestra energía y de todo lo que tenemos. Cada concierto debe ser así. Si no lo fuese, seríamos los primeros en acabar con todo”.