Tras dos décadas de carrera, Sidonie se toman un merecido descanso. Y lo hacen con una caja con todos sus Cd’s, más la reedición en vinilo de toda su discografía. También publican un recopilatorio titulado “Lo más maravilloso” con sus veinte canciones más emblemáticas. Un momento perfecto para hacer balance junto a Marc Ros de lo que han representado estos años en esas carreteras infinitas.

Si echas la vista atrás ¿en qué te reconoces como músico y en qué no lo haces para nada? Y ¿cómo grupo?
Nunca me he visto a mi mismo como músico. Cuando tengo que rellenar algún formulario oficial, siempre vacilo a la hora de escribir mi profesión. Si pongo “músico”, me siento como un fraude porque nunca he sabido leer música. Si pongo “artista”, me acuerdo de mis visitas al bar de la facultad de bellas artes, y sentirme muy alejado de las vidas emocionantes y peligrosas de los que allí estudiaban. Me veo como alguien que intenta comunicarse haciendo cosas creativas. Y esta ha sido mi vida después de que mis padres me llevaran a un psicólogo, agotados por mi fracaso escolar, y este les dijera que el chaval necesitaba hacer algo creativo. En ese momento empecé a ver mi guitarra, no solo como un pasatiempo, sino como mi isla salvadora. En la misma época, tuve también una conversación decisiva con mi profesora de literatura catalana y de ética, que no era otra que la laureada poeta Maria Mercè Marçal, que me dijo que algún día tendría una profesión relacionada con explicar historias. ¡Qué pena que ya no pueda decirle que tenía razón!.

Creo que hay un nivel lírico altísimo en el pop español actual“.

 ¿Qué es lo que más ha cambiado de la escena y en lo que  denominamos “industria” en estas dos décadas de carrera? ¿Hay algo que eches especialmente de menos?
Me gustaría ver hasta que punto las músicas urbanas pueden empujar al riesgo a las nuevas bandas de pop. Ahora veo a bandas buenísimas, que nos dan cien vueltas tocando, pero que no me acaban de conmover. Echo de menos la decadencia, el drama, quizás porque se tiene mucho miedo al fracaso. Algo que se traduce en seguir un patrón prudente que te lleva dar entrevistas sin regalar ningún titular escandaloso; o a dar conciertos muy bien estructurados sin espacio a la improvisación; o de llevar la misma ropa cuando estás delante de 10.000 personas que la que llevas cuando tienes que pasar la ITV; o de hacer todo un repertorio de canciones usando la primera persona del plural con el manido tema de: nosotros contra ellos. Me pregunto quienes son ellos y ¿nosotros? Ya, vale. Lo pillo. Ellos son el sistema y nosotros estamos fuera de él porque somos únicos y especiales, pero ¿lo somos de verdad? Dan ganas de decirles que este martes no vayan a ensayar, que ya han practicado lo suficiente. Mejor que salgan de fiesta y se pongan hasta arriba de todo para, al día siguiente, al vivir la peor de sus resacas, que cojan la guitarra y lloren, y hagan un blues satánico porque cada vez se parecen más a “ellos”. Y no es que la experimentación con drogas te lleve a vivir fuera del sistema, pero al menos puede que te haga consciente de que existe un sistema y de que tú estás en él.
La industria era Lucifer antes de Internet, cuando nosotros empezamos, y lo sigue siendo ahora. Veo el mismo Mal, pero lo mejor de todo es que lo peor está por llegar. Tengo buenos asientos para ver la gran explosión final.

Si uno escucha la evolución de vuestras canciones, diría que a lo largo del camino se te han quitado muchos complejos y corsés a la hora de escribir, que ahora te atreves a decir cosas de una forma mucho más libre. ¿Dirías que eso es así ? Y, en ese caso ¿por qué?
Tuve una amigable conversación con la hermana de Jota de Los Planetas. Estaba un poco molesta por el verso que escribí en “Carreteras Infinitas” dedicado a su hermano. Le gustaba la canción pero me dijo que debería utilizar metáforas y no ser tan descarado. Quizás tenga razón y es posible que vuelva a la metáfora en el futuro. Es simplemente como me siento ahora y como me quiero expresar. Y también por las cosas que escucho o leo. A mis 17 años pensaba que no existía en el mundo una canción más buena que “Strawberry Fields Forever” de The Beatles porque era perfecta para mi deprimente adolescencia, porque quería huir, estar solo en el árbol de la cabeza llena de LSD de John Lennon. En cambio estos días veo lo maravillosa y poética que es “Waterloo Sunset” de The Kinks, y me siento bien viendo una puesta de sol y mirando a la gente pasar en la estación de Waterloo y quedarme en casa en el chilly, chilly evening time. Al final, las dos canciones hablan del mismo sentir alienado. La primera usa el surrealismo y la segunda el costumbrismo, pero las dos cumplen perfectamente su función pop porque me hacen sentir menos desgraciado. Ahora mismo estoy intentando convertir conversaciones normales en canción, y me estoy divirtiendo haciéndolo hasta que me canse y vuelva a la metáfora más antipática que ni yo sé de lo que habla siempre que pueda cantar y bailar. Un beso a los hermanos de Granada.

Me interesa saber cómo es tu proceso de escribir canciones ¿tienes un método? ¿eres de los de pico  pala o, por el contrario, de los de dejar que las musas de la inspiración llamen a tu puerta?
A pesar de que me encanta la imagen de poeta maldito escribiendo de noche con el cenicero rebosante de colillas, la botella de whisky medio vacía y el corazón roto por un amor enloquecido, mi método es todo lo contrario: me despierto cada día a las 8:00, desayuno, leo la sección de cultura de algún periódico digital (y el Mondo, claro), hago un poco de ejercicio escuchando la radio, me ducho, me pongo un pijama limpio y una bata, en verano solo bata, y cojo la guitarra, el piano, o abro la libreta donde escribo. Hay días que no sale absolutamente nada, y hay días en que puedes acabar una canción que lleva semanas o meses cociéndose. Llevo años trabajando en esto y aun no sé como gestionar mis estados mentales. Es tan intensa la cosa que un día te sientes como una rata y otros como Dylan y todos estos estados son falsos. Todos los días están protagonizados por la Rata Dylan, eso debería recordarlo más a menudo como ejercicio de estabilidad. Un par o puede que tres veces, he sido alcanzado por el relámpago de la inspiración. Esas momentos en los que tu mano va más deprisa que tu mente consciente y completas una canción en menos de 15 minutos, sin truco alguno. Es flipante si lo pienso, pero no lo quiero pensar mucho por si esto asustara a las musas.

Me enfadé mucho cuando “El Peor Grupo Del Mundo” de Sidonie y “El Poeta Halley” de Love Of Lesbian ni siquiera salieron en lo mejor del año del Mondo Sonoro de 2016“.

Y ya puestos, más allá de los clásicos ¿qué otros compañeros de profesión de nuestro país admiras e incluso envidias por su capacidad para escribir buenas canciones?
Creo que hay un nivel lírico altísimo en el pop español actual. A veces es tan alto que hasta desmonta el primer propósito de la canción pop que es el de apelar a las emociones más primarias. Esto es una de las cosas (buenas o no) que nos ha traído la crítica musical española. Me explico; pocas veces criticáis las letras de un disco internacional, pero sois muy exigentes con lo que se escribe aquí. El resultado es que nos esforzamos mucho en hacer buenas letras hasta el punto de que parecemos más cantautores que rockeros. Creo que falta un poco de frivolidad entre tanta poesía y no olvidar que hacemos canciones más que poemas. Los que hacemos el esfuerzo de traducir las letras de los artistas anglosajones, sabemos que lo que escriben está muy lejos de la pluma de Leonard Cohen, pero aquí se nos pide que no bajemos el nivel de Joan Manuel Serrat.

¿Qué crees que le falta a la escena/industria  de nuestro país para acabar de consolidar del todo las carreras de los grupos?
Creérnoslo. Un ejemplo. Recuerdo que me enfadé mucho cuando “El Peor Grupo Del Mundo” de Sidonie y “El Poeta Halley” de Love Of Lesbian ni siquiera salieron en lo mejor del año del Mondo Sonoro de 2016. Ni LOL ni nosotros entendimos esta jugada. Podemos entender que lo que hacemos está tan alejado de lo que publica la revista que no queda más que aceptarlo, pero es que ¡maldita sea! no es así. Vuestra política de ese año era la de desvincularos de dos de los discos más importantes de las carreras de dos de los grupos con más portadas en el Mondo. “El Poeta Halley” es uno de los mejores discos de LOL y ·El Peor Grupo Del Mundo” fue el disco del resurgir a nivel de público de Sidonie. Hubiera sido muy bonito remar juntos en esa época de festivales petados, de radio fórmula pinchando a Dorian, y hubiera sido muy oportuno que la revista presumiera de dos bandas que han crecido entre vuestras páginas. Radio 3 fueron los primeros en felicitarnos por el hecho de que “Carreteras Infinitas” sonara en Los 40, y dijeron “bueno, parece que algo está cambiando en el mainstream y sí, nos apuntamos un tanto”. Me gustó esta actitud y me gustó su capacidad de adaptación. Algo a lo que vosotros siempre os ha sobrado menos en ese particular instante. Os queremos mucho, no seáis Rockdelux. ¿No fue el mismo año de Los Chichos en el Primavera?

Me consta que antes os molestaba que según que sector de la crítica de este país os ignorara o incluso os criticara con cierta saña ¿es algo ya superado? ¿Por qué  crees que se producía esa crítica?
El que nos ignoren es algo que molesta porque es falta de rigor periodístico. Aunque nos odies, no puedes pretender que Sidonie no existe. Creo que ahora no se ensañan tanto como antes. Incluso te diría que desde la gira de “Sierra y Canadá” notamos un respeto por parte de los medios que no sé hasta que punto merecemos y no sé hasta que punto es bueno. Da un poco de miedo, y es algo que debería preguntar a los Vetusta ¿cómo es el día a día del grupo más respetado de la historia del rock español? ¿cómo debe ser escribir una canción o  preparar un concierto en este contexto? Lo que tengo claro es que es una banda fuerte, porque siguen haciendo bolazos y discazos. Esto será porque son muy hábiles haciendo la cobra al beso de la muerte de la adulación de la industria.

¿Lo dejáis durante una temporada para no agotar al público o porque el hecho de estar girando constantemente también os estaba pasando factura?
El reto es saber si en nuestras primeras vacaciones en veinte años vamos a ser capaces de desconectar o no. Tu smart phone te recuerda cada día lo yonki que eres del AHORA, AQUÍ, RÁPIDO, FÁCIL. Personalmente necesito alejarme de tanta vacuidad, y aprovechar la ventaja de ser un baby boomer nacido antes de la era internet para hacer cosas como ver un paisaje sin necesidad de compartirlo, escuchar un disco entero, leer un libro y no una pantalla, pasear, perderme, meditar… Vamos a ver si lo conseguimos.

Vuestra gran asignatura pendiente siempre ha sido Latinoamérica. ¿Por qué?
Me gustó mucho una declaración que hizo Enrique Bunbury en “La hora musa” que decía algo así como “agarras la guitarra, haces una canción y esperas que el mundo la escuche, pero esto es imposible”. Se refería a que solo por el hecho de cantar en castellano ya estás vetado en el mundo anglosajón. Ellos solo escuchan música cantada en inglés y ahora también a Rosalía, pero no creo que esto cambie nada. ¿Será sólo el idioma o es que no alcanzamos el nivel? Nivel hay, así que solo puede ser un problema del idioma. Y ¡ojo! no solo los anglosajones son idiotas; en Catalunya no se escucha música cantada en gallego, en Madrid no se escucha música cantada en catalán, en Andalucía no se escucha música cantada en euskera, en Francia no se escucha música cantada en alemán, en Alemania no se escucha música cantada en italiano, en Italia no se escucha música cantada en árabe… y así sigue y sigue una lista infinita de idiotez. La música no es una herramienta política. Es algo que te hace pensar y te hace sentir bien. Y lo mejor de todo, es que no tiene idioma aunque no entiendas muy bien de qué habla una letra cantada. Me sigo emocionando cantando canciones de las que no entiendo la letra. Si me emocionan, es que las entiendo. Esto es un ejemplo de idiotez humana que, como sabes, no conoce límites. Porque sí, podemos llegar a ser mucho más idiotas: en Argentina no escuchan grupos chilenos, en Chile no escuchan grupos colombianos, en Colombia no escuchan grupos españoles y en España no escuchan grupos mejicanos .Y ahora ¿cuál es la excusa? Si cantamos en el mismo jodido idioma!! Hablo en términos generales, ya sabemos que afortunadamente hay unos pocos grupos que están derribando barreras, pero que no es para tirar cohetes, ni mucho menos. Es nuestra asignatura pendiente, espero que se produzca un intercambio más natural de culturas y que la música de Sidonie pueda ser escuchada en todo el mundo, para eso está compuesta.

Y ya para finalizar ¿dónde situarías a Sidonie dentro de otros 20 años? ¿Os veis todavía en activo?
Nos gustaría seguir dedicándonos a esto. Como dijo Chris Robinson: It’s the best shit I’ve found.