“Si puedo estar yo también en el barro es cuando mejor me lo paso”
Entrevistas / Sceno

“Si puedo estar yo también en el barro es cuando mejor me lo paso”

Adrián Lerma — 23-03-2021
Fotógrafo — Archivo

El malagueño Sceno presenta nuevo disco, “Exo” (DNC, 20), de la mano de Beath. Un trabajo instrumental en el que se experimenta con los sonidos y da rienda suelta a la imaginación de quien tenga el gusto de escucharlos.

Productor de cabecera de Foyone, le hemos visto sacar hits con artistas como Ayax y Prok, Juancho Marqués o fernandocosta, ahora se atreve con un trabajo distinto a todo lo que había hecho hasta el momento.

Presentas “Exo”, un disco con la compañía de Beath en el que realmente hacéis honor a su nombre porque se encuentra fuera de lo que has hecho hasta ahora: un trabajo instrumental sin ninguna voz por encima salvo una excepción y en el que cambia por completo tu línea musical. ¿Qué te ha hecho dar el salto para hacer tu propio disco?
Todo ha salido en parte gracias a la cuarentena y gracias a Beath que ha hecho todo lo que había en su mano y más para que lo dejáramos listo antes de final de año; si por mí fuera, aun estaríamos haciendo los bocetos de las ilustraciones. Ha sido un proceso bastante largo. Tampoco he tenido nunca tiempo de sentarme tranquilamente a pensar cómo me gustaría que sonase un disco instrumental mío a día de hoy y Beath era perfecto para que entre ambos dirigiéramos un proyecto de este tipo, por eso tiene ese concepto. Aunque ya teníamos varios proyectos empezados que no habían salido y que tenían una atmósfera similar para ir trabajando sobre algo, prácticamente todo el disco es compuesto desde cero, cada uno aportando su toque. Hace años hice con Manu Beats una beattape que creo que solo llegamos a sacarla por bandcamp, nunca llegamos a sacarlo en físico, así que es la primera vez que publico un trabajo instrumental en vinilo. Se ha hecho todo con mucho amor.

“En mi mente hay un punto de equilibrio imaginario perfecto en el que se tiene que apoyar una canción; igual de desastroso puede ser quedarte corto que pasarte”.

La excepción de la que hablaba es vuestro tema “9MM” en el que aparece Foyone, tu compañero de fatigas a lo largo de buena parte de tu evolución. ¿Qué importancia habéis tenido cada uno en la carrera del otro?
Foyone ha estado implicado en mi carrera desde cero como quien dice. Antes de conocerle ya tenía yo algo hecho, pero nada serio. Desde el principio yo buscaba un sonido y unas ideas bastante concretas de lo que quería hacer y Foyone encajaba perfectamente, no tenía que cambiar ni forzar nada para que el tema quedara como a nosotros nos gustaba. Sonaba a la música que escuchábamos en la época. Supongo que poco a poco fuimos moldeando esas ideas a la par, cada uno tirando de su cuerda llegando a un punto común hasta día de hoy. Incluso solemos mezclar las voces y las pistas de los ritmos (aunque no sean ni míos) entre los dos, así que hay parte de cada uno en todos los discos que hacemos.

En este disco percibimos sonidos nuevos, alejados de los samples de rap a los que nos tenías acostumbrados, con temas que se acercan incluso a la psicodelia. ¿En qué faceta te sientes más cómodo?
Como he dicho antes, todo fue pensándose desde cero con Beath, por lo que el proceso fue algo diferente a cuando trabajo solo. Teniéndolo a él (que toca infinitamente mejor que yo y tiene buenos sintes) me parecía absurdo siquiera buscar samples que encajaran con lo que teníamos en mente. Solemos trabajar con acordes y sonidos parecidos, mamamos bastantes referencias en común, así que nos entendemos rápido. De hecho, algún track lo hemos tratado como si yo “le sampleara”, chopeando y deformando lo que él me enviaba. Es un método que me encanta, es como tener una librería exclusiva para ti, reversionarlo y darle tu vuelta. Igualmente hay algún sample robado de aquí y allá, pero eso se hizo mas tarde enfocándolo más para arreglos o finales. Mi faceta más rap, que se puede entrever más en el tema de “Rings” o “Anxiety” por ejemplo, me sale de forma más automática. Cada productor tenemos unas cadencias distintas, unas preferencias por diferentes tipos de ritmos y grooves, y ahí está la magia de combinar las ideas de dos o tres mentes.

Te hemos escuchado en temas de rap que han acabado convirtiéndose en auténticos hits pero, ¿cuánto de ese éxito es trabajo del productor?
La pregunta del millón. En una canción, en una película o en un clip hay mucho trabajo en equipo, igual que en la creación de un disco… van de la mano tanto el que diseña las covers de Spotify como el que masteriza. Contestándote desde un punto de vista muy personal y mirando atrás, algunos de mis grupos favoritos (no solo de rap) dejaron de cuadrarme tanto cuando cambiaron de productor y de sonido, pero a esos productores sí sigo siguiéndolos hoy en día y flipo con lo que hacen. Pero bueno, no tienen por qué verlo todos de esta forma, cada uno le da valor distinto a la música.

Es cierto que ahora el trabajo del productor musical cada vez está más reconocido, pero hasta unos años su figura pasaba completamente desapercibida. ¿Qué ha cambiado para que esté dejando de ser así?
En parte supongo que es consecuencia de internet y el interés general del público. También ha cambiado muchísimo la imagen que se tenía del “rapero” en unos pocos de años. Es decir, cuando estaba en el instituto, el rap, el graffiti o cualquier cosa que estuviera relacionado con esto que hacemos estaba considerado algo marginal. En mi pueblo (a 10km de Málaga centro) éramos cuatro o cinco y dudo que ninguno tuviéramos ninguna expectativa de futuro en cuanto a la música, lo veíamos como una forma de juntarnos amigos que pensábamos parecido y teníamos inquietudes en común. Ahora todos saben quién es DJ Blasfem, Skyhook o Steve Lean, tienen sus perfiles en todas las redes y es igual de fácil contactar con nosotros que pedir una pizza. Y bueno, también tenéis la culpa vosotros por darnos cada vez más cobertura, y se agradece.

“He tenido la suerte de conocer y trabajar personalmente con algunos de los productores con los que me he criado musicalmente hablando y que estoy seguro que gran parte de mi sonido viene de ellos”.

¿En qué momento decides que te quieres dedicar a ser productor?
No es una cosa que me haya propuesto. Llevo tocando teclas ya unos años, primero por hobby o curiosidad y más tarde por autoterapia. Me lo han preguntado varias veces y me sigue chirriando, porque aparte de lo que conocemos por trabajo de “productor”, mucha parte de mi tiempo la dedico a dibujar, diseñar o grabar. Hacer ritmos solo es la punta de iceberg, detrás de eso hay también mucho trabajo, tanto creativo como burocrático. Desde el principio me ha gustado involucrarme en más aspectos de la creación de un disco aparte de la música. Hay gente mil veces más profesional que yo con la que siempre cuento para que me echen una mano, pero si puedo estar yo también en el barro es cuando mejor me lo paso.

Has demostrado ser capaz de samplear casi cualquier canción, sin importar ni el género ni la época. ¿Qué proceso creativo sigues hasta que das en el clavo con una instrumental?
Es algo que cuesta cerrar. En mi mente hay un punto de equilibrio imaginario perfecto en el que se tiene que apoyar una canción; igual de desastroso puede ser quedarte corto que pasarte y a veces es complicado encontrar ese punto. En lo que más tiempo invierto dentro de lo que es el proceso es en recopilar y seleccionar música de todo tipo (dejando de lado que tenga debilidades por ciertos sonidos y épocas). Lo hago como hábito desde que tengo internet, seguramente se trata de un Síndrome de Diógenes digital importante (mi autorregalo de navidad suele ser un disco duro nuevo). También remarco que hay mucho ensayo y error. La mayor parte de los proyectos suelen quedarse en bocetos o loops que no llevan a nada, o que no encajan con la línea que quiero llevar, pero es una parte importante en el proceso cualquier proyecto. Igualmente, casi toda mi música sale con una voz encima, así que esa persona tiene también bastante que ver en la elección de ese track y en la ambientación que quiere darle. Siempre hay una postproducción después para hacer hueco a esa voz donde se sacrifican/modifican algunos sonidos, algunas secuencias, volúmenes… ahí es cuando realmente lo doy por terminado porque no queda otra.

¿Tienes algún referente que te haya marcado en tu carrera como productor?
He tenido la suerte de conocer y trabajar personalmente con algunos de los productores con los que me he criado musicalmente hablando y que estoy seguro que gran parte de mi sonido viene de ellos. En mi tierra hay gente como Ciclo, Big Hozone, Manu Beats o Serokah, gente que ha hecho o ha estado implicada en canciones y trabajos históricos que hemos quemado todos. Si salimos fuera, siempre me ha gustado como curran gente como Terrace Martin, Thundercat, Tyler o Madlib, tanto por su música como por el concepto que le dan a sus discos. Erick Sermon y Necro también me tiraban muchísimo antes produciendo, para mí siguen teniendo algunos de los mejores beats de los 90/2000.

Llevas casi una década implicado de lleno en la industria y has trabajado con multitud de iconos del rap español pero, ¿hay alguien con quien te gustaría trabajar y aún no lo has hecho?
Normalmente suelo trabajar con gente que conozco, sobre todo por tiempo y comodidad. Ya conocemos nuestro curro y vamos a tiro fijo. Y ahora que parece que no vamos a poder salir mucho de casa, este año que viene me gustaría enfocarlo en plantear otro disco instrumental y esbozar algún plan bizarro con Foyone. Me apetece dedicarme a trabajar un tiempo con otros productores y ver qué podemos hacer, pero si te dijera algo que tengo en mente de hace años que nunca hemos llegado a hacer sería algo con Space Surimi. Ese grupo es increíble.

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