En el 2008 fueron el hype de temporada gracias a unos singles inteligentes y eficaces. Más tarde llegó el sofisticado y matemático “Antidotes”. Dos años después se reinventan en “Total Life Forever”, un tratado de pop líquido, brillante y subversivo, donde dejan atrás el math rock para abrazar un art pop metafísico, mucho más excitante de lo podíamos esperar.

Hace un par de temporadas dejaron clara su filosofía cuando decidieron dejar fuera del disco de debut los dos temas que les habían catapultado al éxito underground del que estaban disfrutando desde hacía meses: “Hummer” y “Mathletics”. “Son canciones que compusimos hace más de un año y que ya no son representativas del momento actual de la banda”, defendía Yannis Philippakis, el barbudo líder del combo de Oxford. Fue el significativo punto de partida de una carrera, todavía incipiente, pero que en sus primeros años ha definido a una banda tan controvertida como interesante. No tanto por sus resultados, al menos hasta “Total Life Forever”, sino por todo lo que les rodea. “Antidotes” era un buen disco, pero se perdía entre sus propios vericuetos estilísticos y, aunque se defendía bien con joyas de orfebrería como “Cassius” o “Red Socks Pugie”, supuso una pequeña decepción tras lo brillante de sus primeros singles. Pero en el propio trabajo y en las entrevistas promocionales de la banda se podía oler una actitud de sincera devoción por la evolución y la búsqueda de nuevas formas de expresión musical que se alejaba en mucha distancia del tradicional sabor a plástico quemado de los reciclados hypes cíclicos que aparecen cada temporada en Inglaterra. Yannis ya se mostraba entonces como un chaval más preocupado por expresar sus ansias experimentales y su amor por Steve Reich y Monolake que por comentar la pasión que despertaba la banda entre la juventud cool londinense. Ahora, tras una gira extenuante y un breve periodo de descanso, el quinteto de Oxford vuelve a la carga con “Total Life Forever”, un exitoso proyecto de reinvención de sí mismos como renovada punta de lanza del pop inglés. Sí, el segundo disco de los ingleses merece entronarles como nuevos reyes del indie –por actitud, que no por discográfica- británico, sobre todo después de la desorientación creativa sufrida durante los últimos años por parte de los por ahora desaparecidos Bloc Party. La banda de Oxford ha demostrado incierta la teoría que rechaza la relevancia duradera de las nuevas generaciones de bandas británicas al ser la mayoría incapaces de mantener en su segundo disco el nivel y vitalidad de sus estrenos. Yannis Philippakis y los suyos han decidido en esta ocasión girar la vista hacia un renovado abanico de posibilidades y dejarse influenciar por un nuevo mundo de pop figurativo. Menos electrónico, menos matemático, más ambiental y paisajístico, “Total Life Forever” trasluce melodías que, a diferencia de su disco de estreno, esta vez sí cristalizan en composiciones que tocan las fibras sensibles de todo aquél que se acerca a ellas. (Jack Bevan, batería) “Han pasado ya dos años desde ‘Antidotes’. Hemos estado un largo período de gira, que nos ha afectado de una forma muy intensa, tanto como personas como banda a un nivel artístico. Nuestros gustos han evolucionado y ahora escuchamos música muy diferente y de estilos mucho más variados. Es inevitable que eso se documente en nuestras nuevas composiciones”. “Total Life Forever” se divide en dos partes más o menos divergentes. En la primera, las seis canciones que la componen proponen un mapa estilístico más accesible y cercano. Sin llegar a ser abiertamente pop, canciones como “Blue Blood”, “Total Life Forever” o “Black Gold” atrapan con facilidad. La segunda parte, marcada por el breve interludio “Fugue” dota de mayor densidad a las atmósferas y enrarece las melodías, proponiendo una mayor implicación para conseguir disfrutar de la propuesta. “Nuestra idea era establecer el orden como si de un LP tradicional se tratara. Pero al no disponer de cara A y cara B, se nos ocurrió la idea de ‘Fugue’, para separar los dos ambientes del disco. Queríamos que la primera parte fuera de más fácil escucha, más ligera, y que la segunda parte pasara a un nivel más alto, hacer un salto en la dificultad de la escucha, como si de una partida con niveles se tratara”.

El proceso de creación de “Total Life Forever” y las diferencias que lo desmarcan de “Antidotes” no han sido fáciles de ser consensuar entre los miembros de la banda. “Ha habido discusiones internas en la mayoría de los asuntos que conciernen al disco. La misma secuenciación de los temas que te comentaba antes requirió mucho trabajo y peleas. Pero al final todo ha llegado a buen puerto, o al menos esa es mi impresión”. Una de las decisiones con las que sorprendieron hace unos meses fue la elección de “Spanish Sahara” como adelanto del nuevo trabajo. Si bien después de escuchar el disco uno acaba entendiendo lo adecuado de la elección, en su momento enfrentarse a un tema de casi siete minutos y alejado de la tónica comercial de sus primeros singles, supuso un abrupto aviso a los seguidores de la banda. “Musicalmente quisimos advertir del giro estilístico. Es muy diferenciado de lo que había en ‘Antidotes’, y representa muy bien el nuevo sonido. Pero la canción que se ha elegido como primer single oficial no es esa, sino ‘This Orient’”. Las influencias que han marcado el segundo álbum provienen de un cambio en las apetencias musicales del grupo de Oxford. “Hemos estado escuchando mucha nueva música durante estos dos últimos años. No sé hasta qué punto nos ha influenciado a la hora de componer los temas, pero en la época de grabación los primeros discos de Talking Heads eran omnipresentes. También otras bandas de la época, como Plasmatics. No creo que les debamos mucho en cuanto al sonido, pero nos sirvieron para abrir muchas puertas que no sabíamos ni que existían”. Otra de las novedades ha sido la decisión de grabar el disco en Suecia, en los estudios Gramofon de Göteborg, y hacerlo de la mano de Luke Smith, ex -componente de Clor, una fugaz banda de mediados de década. “Teníamos muchas ideas, y queríamos irnos lejos de casa para desarrollarlas mejor, sentirnos cómodos y liberados de presión. A Luke lo conocíamos, nos interesaba su trabajo y, vistos los resultados, creo que la elección fue la ideal”. Más fructífero al menos que la polémica generada alrededor del primer disco, cuando la banda decidió no utilizar gran parte del trabajo realizado por el productor estrella Dave Sitek, debido a lo que ellos consideran una desmesurada utilización del reverb. “Eso es ya agua pasada. Se sacó de quicio algo que no tuvo para nosotros casi importancia. El trabajo de Dave fue fantástico”. Desde luego, si algo no parece haber atenazado a Foals es la famosa presión del segundo álbum, que tanto parece haber afectado a alguna de sus bandas coetáneas en las Islas. “Todo ha seguido un proceso natural. Después del tour, teníamos ideas que fuimos desmadejando en el estudio hasta que adquirieron forma. No ha sido un viaje fácil. Los cambios a los que hemos sometido nuestro sonido han adquirido sentido una vez finalizado el trabajo. Pero durante el proceso de creación no nos sentíamos nada seguros de lo que estábamos haciendo. Había veces que queríamos huir del estudio, porque la sensación de inseguridad, de haber llegado a un callejón sin salida, era demasiado poderosa. Pero en todo momento nos enfrentábamos a nosotros mismos. Nunca pensamos en la discográfica o en si a alguien le podían llegar a gustar o horrorizar nuestras nuevas canciones”. Ahora toca plasmar esos nuevos temas en directo, tarea nada fácil, dada la complejidad de sus estructuras. Por no hablar del difícil encaje con los temas de su primer trabajo. “Nuestra idea es que esta vez seamos capaces de sonar de la manera más cercana a lo queremos representar con cada canción. Estamos grabando bases de apoyo para el directo, de manera que todo quede perfectamente atado y podamos sonar realmente bien. Será un directo muy diferente al que hicimos con ‘Antidotes’, pero para nada rechazamos lo que hicimos hace dos años. Iremos combinando canciones de uno y otro disco sin problemas”. De momento, tendremos ocasión de presenciar su nueva puesta en escena en el FIB Heineken. Y probablemente de cara a otoño los tengamos de nuevo en gira de clubs por nuestro país.