Ricardo Vicente venció definitivamente su timidez creativa hace un par de años con la publicación del disco/libro “¿Qué Haces Tan Lejos de Casa?” (Marxophone, 13). El zaragozano regresa ahora con “Hotel Florida” (Cydonia, 15), un trabajo ambicioso, arriesgado y, por supuesto, muy personal.

¿De dónde ha venido la principal inspiración de este disco? ¿Cuál sería el nexo de unión entre las diferentes canciones de “Hotel Florida” (Cydonia, 15)?
La inspiración del disco no nace de una cosa inesperada, sino de una constante en mi vida: el no saber si de verdad estoy disfrutando lo que tengo. El nexo de las canciones es una trampa. Trata de un escritor que jamás ha publicado nada. Habla de las ganas de escribir algo que sea tan real que te haga disfrutar de lo que tienes. Uso la figura de un tipo que es un adicto y la trama le lleva a la trampa de creerse que va a ser más fácil ser un corresponsal de guerra que un escritor de ficción. La figura del mítico Hotel Florida de Madrid, donde se escribieron las crónicas de la guerra civil española, sirve de lugar común a todo ello.

¿Qué colaboraciones hay en el álbum y cómo surgieron?
El disco lo hemos grabado Nahúm García, Enrique Moreno y yo. Además, he tenido la suerte de poder contar con tres mujeres que consiguen que el final esté más allá de lo que esperaba. María Galdón hace coros y desde el principio vi que tendría lo que se suele llamar en producción el “muro de sonido” que necesitaba. Helena Sotoca tocó la viola y me dio la paz que me quitan las cuerdas irreales de los discos. Zahara realmente hizo que la canción “Belleza y Miedo”, después de un viaje de tres mil kilómetros, se hiciera real. Para mí es la mejor intérprete femenina en castellano que conozco.

Precisamente encuentro que, a nivel de sonido, este disco es bastante más ambicioso que “¿Qué haces tan lejos de casa?” (Marxophone, 13), incluyendo una instrumentación más rica y arriesgada ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué este cambio?
Lo que ocurre con este disco es que hemos estado cuatro meses trabajando sin parar en la composición y en la grabación. Yo creo que es más rica porque los arreglos están pensados y procesados con la templanza que pidieron. Diría que es arriesgada pero meditada, es un riesgo calculado y no un tirar a bulto, como si poner muchas ideas fuera el camino hacia la riqueza.

“La solidez y la elegancia son dos de mis obsesiones, y el encanto lo más parecido que conozco a creer que disfruto”.

Creo también que la mezcla de pop y folk de “Hotel Florida” se enriquece con respecto a otras obras en las que has participado, ganando en solidez pero también en elegancia y manteniendo los encantos de tu particular estilo ¿Estás de acuerdo? ¿Qué ha podido motivar este efecto?
Con esto último me siento más cómodo. La solidez y la elegancia son dos de mis obsesiones, y el encanto lo más parecido que conozco a creer que disfruto. Nahúm, mi productor, comprende muy bien lo que yo sufro tratando de descifrar esas obsesiones. La particularidad del estilo creo que la construimos con el trabajo que hacemos juntos.

Podría ser también mérito de una serie de historias aparentemente costumbristas, pero que filtradas a través de tu visión lucen sin duda peculiares ¿Qué crees que es lo que te hace diferente como autor y músico? ¿Qué dirías que tiene Ricardo Vicente que no tiene otro artista de este país?
Esta es la pregunta que todos queremos afrontar y que no todos sabemos resolver. De hecho, hay textos en el disco que hacen referencia a ese ir y venir, por ejemplo en “Como que sale el sol”, cuando digo “estrellas rotas, artistas nuevos, la misma sed por no ser menos”. Nadie quiere ser una vulgaridad, aunque tampoco busco distinguirme conscientemente. Si creyera que ser diferente es el objetivo cometería más errores de los que cometo. Yo no escribo sobre nada que no me quite el sueño y ese sueño es mío y de nadie más, así que en ese sentido todos somos únicos. De la misma forma los errores son mis errores y me los quedo, aunque me lleven a querer ser un corresponsal de guerra o un músico toda mi vida.

Precisamente esa especificidad de tu narrativa deriva en uno de los principales distintivos de tus canciones ¿Cómo la definirías y cuales son, en ese sentido, tus principales referentes?
La peculiaridad esencial es que yo quiero trabajar mis canciones desde la honestidad, pero también me cuesta exponerme tanto. La portada del disco, ese mirar por el ojo de la cerradura, explica mi pasión por los hoteles y la privacidad. El universo de las referencias es como comprar oro y saber que no es oro. Es querer hacer algo como lo hace otro sabiendo que no lo vas a conseguir. Pero reconozco que me dejo llevar por la idea de ser otro. Desde muy pequeño sentí que podía conseguirlo con la literatura o con la música. Por eso encuentro mis referencias en las biografías de tipos que me inspiran dignidad, como Roméo Dallaire o Henry Darger. Siempre los cito en mis discos porque no quiero engañarme todos los días de la semana.

Repasando tu trayectoria tengo la sensación de que siempre estuviste convencido del ritmo marcado por tu propio paso, y que supiste esperar el momento apropiado para volar en solitario ¿Es así? ¿Te costó pasar de ese segundo plano, más anónimo y quizás acogedor, al foco principal?
Para mí siempre fue más fácil dar un paso para perder y desaparecer, que darlo para tener el foco. El tiempo yo sí creo que estuvo marcado, pero tengo la sensación de que he tenido mucha suerte en la vida… otra cosa es que la sepa disfrutar. Todo lo que he hecho ha estado marcado tanto por la gente que me ayudó entonces a estar arropado, como por la que me ayuda ahora en esta etapa. Esto resulta un poco paradójico para un tipo que es hermético por naturaleza. Que tú tengas la sensación de que supe esperar el momento adecuado es algo que, en confianza te digo, me da una tranquilidad instantánea impagable.

Ese momento llegó hace dos años con algo tan ambicioso como es la publicación de un disco/libro de manera conjunta ¿Por qué fue en ese momento y no en otro? ¿Cómo funcionó ese lanzamiento?
Lo pienso ahora y siento que el momento llegó porque pensé que debía salir de la zanja sabiendo que me esperaba otra zanja más solitaria. Necesitaba tener una batalla en solitario y, de momento, me está funcionando. Al final, lo que importa es querer seguir siendo un corresponsal de guerra.


Has pasado por Tachenko o La Costa Brava, además de grabado discos junto a Francisco Nixon y Ramón Rodríguez (The New Raemon)… ¿Qué conclusiones sacaste de cada uno de esos proyectos y cómo han influido las experiencias previas en tu obra en solitario?
Todos han influido mucho en lo personal. Con Fran he pasado por tanto que ya ni puedo ser conciso. Es mi mejor amigo. La Costa Brava es el mejor grupo donde he tocado, es más, a veces pienso que la gente era más consciente que nosotros de la trascendencia de lo que hacíamos. Con Tachenko sentí que tenía algo que dar y eso es muy bueno. Con Ramón siempre tuve la sensación de que me quiso en un lugar más alto, confió en lo mío y hoy lo sigue haciendo.

¿Cómo influye el hecho de que seas profesor de filosofía a la hora de crear música? ¿Qué relación encuentras entre ambas artes?
Hasta hace poco intentaba separarlo constantemente.

Sin embargo ahora tienes una colaboración mensual en “Hoy Empieza Todo” de Radio 3 en el que adoptas ese enfoque…
Por culpa de los locos de “Hoy Empieza Todo” me tengo que replantear lo anterior. Mi sección consiste en unir ambas disciplinas, en analizar las obras de otros artistas desde una perspectiva filosófica. En realidad, quizá es que al no poder ser como los demás juego a que los demás sean como yo. Es aquello que decía antes: tengo suerte con las cosas que hago con todo el corazón. A ver si Ángel Carmona, Pablo G. Batista y Gustavo Iglesias no pretenden mandarme a Rwanda la próxima vez, que todo puede ser.

Y ya para terminar… ¿Hay gira prevista para presentar las nuevas canciones? ¿Qué formato tendrán esos conciertos y qué debe esperar la gente que acuda a verte?
Vamos a presentar el disco en Zaragoza en noviembre y a finales de enero empezaremos a girar. La mayoría de los conciertos serán con banda: es algo que con el disco anterior no pude hacer y creo que ahora es el momento. Es lo que se merecen el público y la gente que trabaja conmigo. Y un poco yo también.