Yo La Tengo nos han acostumbrado a citarnos periódicamente en forma de disco, concierto, banda sonora o proyecto paralelo, como ese amigo al que no ves durante temporadas largas y con el que, cuando vuelves a toparte, todo sigue igual. En esta ocasión “Popular Songs” (Popstock!), su duodécima entrega, es la excusa perfecta para una charla poco “promocional”.

Similares sensaciones ofrece mi primer encuentro con James McNew,
desplazado a Madrid para presentar “Popular Songs”, y poco interesado
en perder el tiempo desmenuzando el porqué de la calma que preside
estos once temas, en un giro cada vez más evidente hacia el soul-pop. “No
hay instrucciones sobre el álbum porque nada es intencionado. Nos gusta
darle la oportunidad a quien escuche nuestros discos para que utilice
su imaginación, por eso ni siquiera incluimos las letras. En cualquier
caso analizar ‘Popular Songs’ forma parte de tu trabajo, no es cosa
nuestra…”
.

“No hay instrucciones sobre el álbum porque nada es intencionado”

Descarrilado el tren de la típica entrevista promocional, nos
entregamos ambos a una charla mucho más lúdica, por momentos
nostálgica, que arranca con la excusa de esa cinta de cassette
totalmente descacharrada que preside la portada de su nuevo disco. “¿Nostalgia?
No sé… Escucho tantas historias horribles sobre la industria musical
que… Desde luego me gustaría que la gente siguiera comprando discos…
Eso sería genial. Pero si pienso en algo que echo de menos supongo que
son las mixtapes. ¿Si recuerdo alguna especialmente importante? Me
vienen a la cabeza ahora mismo como veinte o así… Una vez hice una para
un viaje nocturno entre Nueva York y Boston. Tocábamos la misma noche
en las dos ciudades, que están como a cinco horas de distancia, y
preparé una cinta de canciones directas, muy ruidosas, para el camino:
The Wipers, Blue Oyster Cult, Mission Of Burma, Weirdos, The Move,…
¡aquello era un no parar! También recuerdo que cuando entré en Yo La
Tengo Georgia me grabó una con sus temas favoritos: ‘Dog Meat’ de los
Flamin’ Groovies, que precisamente versioneamos en el disco de
‘Condofucks’. Fue alucinante porque yo no conocía esa faceta de los
Groovies, sólo su rollo más ‘beatleliano’. También los Byrds, un
outtake de ‘A Plea For Tenderness’ de los Modern Lovers, o ‘Pet
Wedding’ de Monitor, una banda de San Francisco muy oscura de finales
de los 70”
. McNew va disparando referencias mientras se le iluminan
los ojos y por un momento me hace sentir como uno de los personajes
(secundarios, claro) de “Alta fidelidad”. “¿Si aún paso por las
tiendas a comprar discos? ¡Claro! Mis favoritas son Other Music en
Nueva York, Aquarius en San Francisco (muy pequeñita pero estupenda
para avantgarde y experimental; tienen una selección estupenda y te
aconsejan muy bien) y Dusty Groove en Chicago (especializada en soul y
jazz y excelente para discos de coleccionista y reediciones de rollo
latino, africano,…). Lo último que compré allí fue unos discos de Swamp
Dog que acaban de reeditar en CD. Inicialmente era un cantante de soul
bastante correcto, pero a principios de los 70 dio un giro radical a su
carrera y publicó ‘Total Destruction to Your Mind’, un álbum de soul
psicodélico espectacular”
. Llegados a este punto no puedo evitar
traer a la conversación uno de los episodios más vívidos que me
acompañan en mi relación con Yo La Tengo desde hace años: un concierto
en Oviedo en la primera mitad de los noventa en el que un Ira furioso
por la nula monitorización agarró del cuello al técnico de sonido y lo
arrastró hasta el escenario. ¿Lo recuerdas? “Eeeh, ¿cómo era el
lugar? Sí, sí, ya recuerdo, ja ja ja. Bueno yo no diría que somos gente
tan tranquila como piensas. En aquel momento viajábamos los tres solos,
sin técnico propio y esas cosas pasaban. De todas formas creo que fue
la mayor explosión que recuerdo de Ira sobre un escenario y ¡en cierto
modo fue muy gracioso!”
. Luego firmasteis un instrumental, “Last Train To Oviedo”… “Teníamos grandes recuerdos de aquel viaje a Oviedo. Y de alguna forma así ‘pagamos nuestra factura’ con lo que ocurrió allí”. ¿Aún piensas como decías hace años que tocar en Yo La Tengo es el mejor trabajo del mundo? “Totalmente.
Cuando estás en una banda hay momentos en que se cruza la línea que
divide fantasía y realidad. Como cuando grabamos con Ray Davies. Yo le
miraba y pensaba ‘¡Qué coño hace Ray Davies sentado en mi silla!’. Un
momento así no se puede superar”
.