“Queremos hacer música que no suene como la de otras bandas”
Entrevistas / Vampire Weekend

“Queremos hacer música que no suene como la de otras bandas”

Luis J. Menéndez — hace 7 años
Fotógrafo — Alex John Beck

Atrás queda el afropop saltimbanqui que convirtió a Vampire Weekend en una de nuestras bandas favoritas. A las puertas de la treintena “Modern Vampires Of The City” (XL/Popstock!, 13), tercer álbum de los neoyorquinos, supone el primer paso en su particular tránsito hacia la madurez

No es el día de Rostam Batmanglij: por si fuera poco el asco de lluvia que le tiene encerrado en la habitación del hotel y le impide utilizar una espectacular terraza reservada para la ronda promocional, el periodista se presenta sin haber hecho la preceptiva escucha del disco. Son los inconvenientes de una política antipiratería cada vez más estricta en los meses previos al lanzamiento. Así que al principal compositor (también productor) de Vampire Weekend le toca pagar ahora las consecuencias situando al invitado en el contexto de “Modern Vampires Of The City”. Lo hace con un perezoso hilillo de voz. “Ezra y yo hemos trabajado más unidos que nunca en este disco. Hablábamos mucho de cómo los instrumentos ‘orgánicos’ debían cobrar protagonismo. Tenía el pálpito de que el piano se iba a convertir en el instrumento esencial del disco y de ahí surgen muchas de estas canciones: improvisaba una melodía al piano e investigaba a dónde me llevaba eso… Después, tras grabar la base de las canciones, pasábamos a editarlas en muchos pedazos diferentes y a partir de ahí se rehacían. Por eso creo que el disco resulta muy moderno, pero al mismo tiempo cuenta con aspectos muy clásicos, con un elemento ‘antiguo’”. Rostam apuntaba semanas atrás al jazz, Dylan y The Clash como referentes válidos para acercarse a estas doce canciones. Una vez catada la desnatada reinvención del sonido Vampire Weekend que es “Modern Vampires Of The City” se hace complicado detectar los recovecos donde se esconden esos fantasmas. Maneja referencias con cierta alegría, utiliza en la misma frase los términos “punk” y “saxofón” para describir el sonido de “Diane Young”, aunque reconoce no haber escuchado en su vida el nombre de James Chance & The Contortions.

A Vampire Weekend nadie podrá discutirles el talento para componer pepinazos de pop soleado y en cierto modo la banda se ha convertido en bandera de toda una generación cuyo valor esencial se basa en el “estilo”. “Queremos hacer música que no suene como la de otras bandas, mantener la distancia y manejarnos en un espacio propio. Es una cuestión de estilo. Si no eres capaz de hacer música única careces de estilo. Y el estilo es importante. Es importante expresar algo único y tu identidad”. Una sentencia que perfectamente podría firmar Karl Lagerfeld, aunque viniendo de Rostam cabe interpretarse como un alegato a favor de la identidad y el orgullo gay. No en vano Rostam se ha comprometido públicamente a menudo en ese sentido.

Cómodo en la ambigüedad, esquivo casi siempre, parece tan poco por la labor de explicar su relación con la música –“no tengo muy claro por qué estoy en un grupo. Simplemente empecé a tocar la flauta con siete años y algún tipo de extraña atracción siempre me ha empujado a hacer música”– como de analizar aquello que le une al resto de bandas de su tiempo -“te diría que lo único que compartimos las bandas de hoy, ya se trate Animal Collective, de Beach House o una banda de garage, es el uso de la tecnología”-. Seña de identidad que palidece al enfrentarla a las de aquellos músicos de jazz que le sirven de referencia, a Dylan y a The Clash, cuyas canciones siguen irremediablemente conectadas a su tiempo en fondo y forma. “Creo que nos preocupan muchas cuestiones de cuanto sucede en nuestro entorno, pero también tener un discurso demasiado obvio”. Y de esta forma, mirando de soslayo a su alrededor y a su propia posición en el panorama del pop internacional, Vampire Weekend han ido subiendo los escalones que les conducían a lo más alto. Con el tiempo sus ejercicios de reciclaje sonoro y cultural servidos como objeto de consumo “delicatessen” les identificará como los Blur del siglo XXI, la banda que más nítidamente retrató el aquí y el ahora del urbanita occidental de clase media-alta. Compro.

3 comentarios
  1. Ff8rste til e5 kommentere… Jippi!!!Flotte bdiler, og det fe5r meg til e5 tenke pe5 at jammen ta er tre6r fine uten bladprakten ogse5 ja. Nydelig vakkert.Fin helg til deg min gode venn.

  2. Ne5 har jeg sittet her lenge og beuedrnt de vakre bildene du har pe5 siden din – nesten se5 jeg glemte e5 legge igjen en kommentar. d8nsker deg ei riktig god helg.

  3. Whoa, whoa, get out the way with that good inmanfotior.

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