“Nos unieron nuestras inquietudes artísticas y las fronteras entre vida y arte se difuminan”
Entrevistas / Peninsular

“Nos unieron nuestras inquietudes artísticas y las fronteras entre vida y arte se difuminan”

Joan S. Luna — 23-12-2020
Fotógrafo — Boquerón A Feira

El dúo Peninsular nace en Madrid, pero su radio de acción les lleva hasta zonas fronterizas y polvorientas. Lo demuestran las canciones incluidas en su larga duración “Cantos pulidos” (Autoeditado, 20), una obra que muestra a las claras cuáles son sus filias e intenciones.

Es posible que lo hayáis contado en otros lugares, pero ¿cómo entráis en contacto Elena y Ricardo?
Pues nos conocimos en la Fnac de Callao como clienta y vendedor, surgió una química muy especial entre nosotros que nos convirtió en pareja sentimental y artística.

¿Os une antes la relación personal o la convergencia en ideas musicales? ¿Es decir surge Peninsular a partir de la trabajar juntos o trabajáis juntos porque queréis hacer algo como lo que hacéis?
Ante la pregunta de si ¿el arte imita a la vida o la vida imita al arte? En nuestro caso van de la mano formando una unidad indisoluble, nos unieron nuestras inquietudes artísticas y las fronteras entre vida y arte se difuminan.

Una de las cosas que más me gustan de “Cantos pulidos” –al margen de su título, que me encanta– es la atmósfera que conseguís crear en la mayor parte de los temas. En sonido del disco tiene, obviamente y como es evidente, mucho de fronterizo, pero creo que tan importante como ese es el espíritu crepuscular que recorre todo el álbum. ¿Es así o me equivoco?
Has dado en el clavo. Las canciones fueron escritas en ruta por toda la península ibérica en nuestra furgoneta Camper atravesando lugares alejados de la civilización y al final eso impregna los textos y la música. Fue en esas horas previas al sueño y en los amaneceres cuando surgieron muchas de las canciones bajo un estado de especial sensibilidad.

Las canciones fueron escritas en ruta por toda la península ibérica en nuestra furgoneta Camper

Habéis dejado la producción en manos de otro músico destacado que es Xisco Rojo, un tipo que además hace música muy particular. ¿Qué habéis aprendido de su visión y qué creéis que posiblemente le hayáis aportado a él en su visión?
Xisco tiene una gran apertura mental que nos ha ayudado muchísimo a sentirnos muy libres en el estudio. A trasmitir sensaciones más allá de la técnica sin renunciar al detalle y a la belleza. Es un grandísimo productor que te ayuda a disfrutar del momento presente y a sacar lo mejor de ti. Nosotros hemos aportado todo nuestro universo personal y un concepto unitario del álbum.

Una de las canciones que más me atrapan es “Luz interior” con sus lamentos y alaridos tribales. ¿De dónde surge esa idea?
También es una de nuestras favoritas. El tema surgió tras un viaje lisérgico en un momento personal lleno de duelos y rupturas. Todo bajo el influjo de los indios americanos y su relación con sus ancestros. Creímos que era una buena forma de cerrar el disco por lo que tiene de equilibrio después de todo.

Mi otra favorita es “Corazón de la isla”, sobre todo por lo bien que se empastan vuestras dos voces. Es cierto que os influyen bandas como Calexico, vale, pero a este tema me da la impresión que lo marca un aire muy The Walkabouts. ¿Hay algo de eso?
Ahora que lo dices tiene un aire pero no son mucha influencia la verdad. Al final es nuestra espontaneidad bañada por un gran universo de fuentes musicales que nos han dejado su poso.

Quizás estéis cerca de nombres españoles como Xoel López o Depedro, pero diría que pese al nombre del proyecto tenéis una visión más anglosajona que ellos. ¿Es así?
Todo un halago para nosotros que menciones a Xoel y a Depedro. Pero estás en lo cierto. De hecho, nos han dicho que sonamos muy a folk inglés por ejemplo y nuestras influencias beben también de la Costa Oeste americana de los sesenta y setenta.

En cuanto a los invitados del disco. Tengo claro que todos aportan, pero ¿de dónde les habéis ido sacando?
Tomás Garrido de Raisa fue quien grabó los lamentos indios arropado por nuestros alaridos tribales. Nadie mejor que él para hacerlo. También Dani y Rufi de Raisa han sido parte muy importante del disco. De la mano de Xisco vinieron Roberto de Clint y Linnea Weiss al cuerno francés y al cello. Nos trajeron momentos sublimes en el estudio. Y la escultora Susana Botana que tras visitar su taller y verla lijar quisimos traerla para que grabase como suena un canto pulido, entre otras cosas.

“Nosotros hemos aportado todo nuestro universo personal y un concepto unitario del álbum”

Contáis con Nano Hernández y Carlos Perino como acompañantes. ¿Por qué les ficháis? ¿Os unía amistad también con Ernesto González?
Conocimos a Nano en un festival y conectamos de inmediato. Carlos vino por Nano y todo un acierto, llevaban toda la vida tocando juntos como bajo y batería en Grupo Salvaje. Son como un solo hombre con dos corazones de oro.
No tuvimos la suerte de tener amistad con Ernesto pero muchas veces Nano y Carlos nos cuentan anécdotas del grupo. Fue una persona muy querida en el mundillo musical.

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