Ombra se escribe en femenino y lo lidera Mireia Flores con su voz y guitarra acústica, acompañada de Alberto Collazo a la batería y los hermanos Toni y Joan M. Ferrer a la guitarra y bajo. Este 2018 han publicado “Walk Up The Walls” (Flor y Nata, 2018), un segundo trabajo lleno de ambición y ritmos con base de indie-folk que hace temblar los cimientos de la isla de Mallorca.

¿Qué ha cambiado en estos dos años desde la publicación de “Welcome / Goodbye” a vuestro reciente “Walk Up The Walls”?
Hemos madurado en la manera de ver y de hacer las cosas al tener dos elepés. También ha cambiado un poco el rumbo de la banda, inconscientemente dedicamos muchas horas al grupo y eso se nota. Poco a poco se nos han ido abriendo puertas gracias a estos dos discos y al trabajo que estamos realizando.

La imagen de Ombra también ha evolucionado de un desenfadado mundo onírico a la gran y temida ciudad. ¿Qué esconde este cambio de imagen?
Nos gusta que cada disco sea diferente en muchos aspectos, tanto en los diseños de las portadas como musicalmente hablando. Sobre todo porque detrás de todo eso hay un objetivo: dar un mensaje y que llegue de la manera más clara posible. En “welcome/goodbye” queríamos mostrar cómo cuatro personas se marchaban de un mundo a otro, desconocido e ilusionante. Eso fue por el cambio de estilo. Musicalmente hablando, era más “guitarrero”, si lo queremos llamar así, ya que eran las influencias más directas que teníamos y que veníamos haciendo cada miembro en aquel momento, aunque hicimos algún destello con alguna canción de lo que queríamos a realizar para el segundo, ahí empezábamos a querer experimentar con otras cosas.

En “walk up the walls” queríamos continuar en aquel nuevo mundo que habíamos descubierto con el anterior disco y, de repente, nos encontrábamos con un montón de obstáculos que superar. En la portada aparece una niña decidida a comerse la ciudad, enfrentándose sola a todos sus miedos y subir a lo más alto, para conseguir sus objetivos. Nuestros discos son muy autobiográficos, en general. Aunque también pensamos que hay mucha gente que siente lo mismo que expresamos nosotros . Todos nos encontramos un punto en la vida, en el que por muy débiles o indefensos nos sintamos intentamos escalar o pasar el muro que se nos ponga delante. Por eso las letras están cargadas de positivismo y de impulsos para el que necesite un empujón.

Musicalmente hablando, creemos que es un disco más fresco y con más matices que el anterior. Hemos plasmado muchas cosas que todos teníamos guardadas como músicos. Encontrarás un tema con Mireia a solas, su acústica y un cello; otros temas con sección de vientos; diferentes ritmos… En general le hemos querido dar más protagonismo a los sintetizadores esta vez y también darle un toque de los 80’s en alguna canción.

¿Cómo se combaten las sombras de la insularidad? ¿Cuál es la clave para darse a conocer más allá de la isla?
Creemos que una banda tiene que tener prioridades, un objetivo claro y muchas ganas de trabajar, porque si no es muy difícil que se llegue a hacer algo. Para las bandas que llevan unos años en esto y cumplen unos requisitos, hay una serie de ayudas para la movilidad, como pasa en otros sectores, no solo en la música. Creemos que hay que decirlo abiertamente para que se animen. Tardan en llegar por los trámites que hay que realizar, pero llegan.

No somos una banda tan experimentada para saber cuál es la clave en concreto, pero de momento está sonando nuestra música y nuestro nombre en sitios que siempre habíamos querido sonar. Por el momento nosotros optamos por salir fuera y tocar lo máximo que se pueda, es difícil compaginarlo con nuestras vidas personales pero hacemos todo lo posible para que pase.

Esta vez editáis el disco con el sello catalán Flor y Nata y de la masterización se ha encargado Sonobox desde Madrid. ¿Cómo han sido estas nuevas sinergias?
Sí, editamos con el sello Flor y Nata por que nos ofrecían algo que siempre valoramos, trabajo duro y sin más historias, por el momento estamos muy satisfechos. Grabamos el disco en Diorama Sound con Toni Salvá, nos encantó realizar el disco con él porque nos conoce, y captó enseguida nuestras ideas. Realizó muy buen trabajo. Manuel Colmenero de Sonobox se encargó de la masterización ya que siempre nos ha encantado su manera de trabajar, y teníamos esa espinita de hacerlo con él. Le encantó el disco y a nosotros como aportó su sello en particular.

¿Y las de la masculinización de la música? ¿Es un hándicap, aun estando en en el siglo XXI, tener una voz femenina?
Nunca nos habíamos planteado que tener una cantante nos fuera a perjudicar o a beneficiar. No hacemos diferencias entre Mireia y nosotros por el hecho de ser una chica. No vamos a permitir que nadie las haga, al igual que en otros aspectos de la vida.

¿Qué proyectos tenéis en mente con este nuevo trabajo? ¿Llegará el talento mallorquín a hacer sombra a todos los inconvenientes para caminar por encima del muro?
Ahora mismo lo que tenemos en mente es seguir trabajando duro y que nuestra música llegue a los máximos oídos posibles. Esa es la idea: capear los temporales que puedan venir y poder vivir de nuestra música. No sabemos si haremos sombra, pero lo que tenemos claro es que traemos aire fresco.