Escurridizo y con facilidad para cambiar de piel como lo hace una serpiente adulta curtida en mil y una batallas, el bueno de Joël Iriarte está de vuelta con el “El caldero”, una brillante colección de canciones a través de las que el catalán se reivindica como uno de los grandes compositores pop del país.

Joe Crepúsculo está contento. Es lo que me cuenta mientras nos dirigimos a una bar de esos con encanto (quedan pocos en Barcelona) situado cerca del Paralelo. Parece que la tibieza con la que fue recibido hace un año el incomprendido “Nuevo ritmo”, el primer y último disco en Canadá antes de fichar por Mushroom Pillow, no le quitó el sueño. “Con ‘Nuevo ritmo’ pasó una cosa muy rara. Sergio y yo estábamos en un burbuja y pensábamos que iba a ser lo mejor, pero era una burbuja ficticia. Si te pones a pensar te das cuenta de que tu público es el indie. ¿Cómo les va a gustar la cumbia villera y los ritmos latinos? Nos habíamos ido de la olla totalmente, nos habíamos vuelto chalados. ‘Nuevo ritmo’ no gustó mucho a la crítica y a la gente, pero, bueno, es una pena. Es el disco del que estoy más contento…”. Continúa: “Es normal que no gustara. Si tienes una buena reputación, con un disco de cumbias villeras la torpedeas. Tenemos esa manía de, cuando algo va bien, torpedearlo, una esencia de los discos que he estado sacando hasta ahora… intentar joder la carrera, parece que cuando más intento joder mi carrera mejor me va…”. Sí, a pesar de ciertas voces que afirman que la del catalán es una carrera errática y en cierto descenso, el autor de “Escuela de zebras” está encantado con su estatus actual. “Cada uno se imagina que es ir hacia arriba, a mucha gente le gustó ‘Chill Out’, y yo no entiendo que es ir más hacia arriba que ‘Supercrepus’ que salió en todas partes y fue el mejor. Después de ‘Supercrepus’ empezamos a girar mucho, a acostumbrarnos a tocar casi cada fin de semana. La música se hizo algo que nunca jamás hubiera imaginado, se convirtió en mi forma de vida, y es algo que está muy bien. Para mí todo ha ido muy bien, ha sido genial”. “Cuando tu hobby se convierte en tu forma de vida todo cambia, es muy fácil corromperse, me refiero a nivel mental”, apostilla.
Ahora toca hablar un poco de “El caldero”, un disco grande como una casa de payés donde Joël vuelve a apostar por la fórmula del Juan Palomo. “No hay una razón en concreto, de hecho son varias a la vez. La primera era que tenía muchas ganas de trabajar yo solo otra vez, tenía ganas de poner en práctica todos los conocimientos que había aprendido, ver si podía mezclar bien las cosas, equalizar los sonidos… Los temas los tenía ahí, así que fue un proceso en el que me lo pasé muy bien, estuve meses y meses mezclando. Cogía el disco y me lo escuchaba, porque antes tenía veinte canciones, antes era un contra-‘Supercrepus’. Había muchas referencias, era un ‘Supercrepus oscuro, pero al final fui quitando temas, fui dejando los que creía que tenían la materia… Utilizaba la técnica del paseo, vamos, que me daba un paseo escuchando el disco, iba al mar, a Marina, luego volvía a casa y hacía los cambios en las canciones que me había apuntado en la libreta. Estuve mucho tiempo limando, dándole forma, estuve durante unos doce meses trabajando continuamente en las canciones de este disco”. Remata: “En ‘El caldero’ está todo muy pensado. Los otros discos tenía un frescura que este no tiene, es diferente…”. No le falta razón. Lo nuevo de Joe Crepúsculo no entra a la primera, y necesita de varias escuchas para ser valorado como merece. “El caldero” es un disco de madurez –quítenle, eso sí, el aire solemne y rancio de la expresión-, y quizás el que presenta las canciones mejor acabadas de la carrera del inquieto y prolífico músico nacido en Sant Joan Despí. “Tengo quinientas canciones más o menos grabadas en bases, sin cantar, es una retaguardia que está ahí. Lo más normal es que acaben perdidas. Es lo que me gusta hacer, hago canciones todos los días, es normal que tenga tantas y haga tantos discos”. Hablando de canciones, hay un triplete en su nuevo disco, formado por “Si tú no estás”, “Yo voy por delante” y “Enséñame a amar”, que bien podrían ser interpretadas por José Luis Perales. ¿Tiene Joe algún cantante de canción melódica español favorito? ”Me gusta mucho Camilo (Sesto), tiene ese punto rebuscado y turbio. Esa cosa de buscar el falso sufridor… Muchas canciones de este disco y de ‘Chill Out’ sobre todo, buscan eso del ‘falso sufridor’. Julio Iglesias tiene unas canciones como con mucho desamor, pero ¿quién se cree que Julio Iglesias sufría esas cosas? Me hace gracia”. Genio y figura.