Dos años después de “Chill Out”, la otrora prolífica composición de Joel Iriarte se reduce a una semicompilación con los nuevos ritmos que inundan los cibercafés. Relecturas de “Escuela de Zebras” y “Supercrepus” más cuatro nuevos temas que todavía marcan más su amor por los ritmos latinoamericanos.

“Es una idea que surgió con Sergio Pérez cuando trabajábamos en la Biblioteca Nacional de Catalunya. Nuestro compañero de trabajo se llamaba Roberto y era de Bolivia. Una vez, al salir, fuimos al jardín a tocar la guitarra. Al cabo de varios días Sergio ya tenía en mente versionar unos temas y decidimos juntarlos con los nuevos y hacer una ensalada con todo revuelto porque pensamos que era mucho más tierno así”. Así, la cumbia reggaetonera “Tus cosas buenas” y el populacho “El fuego de la noche” ya muestran ese amor descarado por el cancionero latinoamericano. “Esos dos tienen un aire latino, los otros dos son más bien pop, con algo de swing o soul, no sé. Tal vez estemos demasiado acostumbrados a dejarnos llevar por lo que pasa en lo anglosajón y apenas nos damos cuenta del ancho abanico de color que hay en la América Latina con montones de ritmos y sones curiosísimos. ¿Si no miramos hacia allá nosotros ahora qué lo haremos cuando lo hagan los de London o Nueva York? Seguro que sí, pues así parece que funciona el asunto”. Un paso que tímidamente ya se intuía en “Chill Out”, aquí descartado. “El disco estaba mucho más reciente y nos apetecía recuperar el brillo de los dos primeros discos”. En algunas viejas canciones su nuevo traje desencaja algo y en otras encaja bien, es el caso de la muy latina “Gabriela”, la bossa de “El día de las medusas”, o el ahora mexicano-country fronterizo “La canción de tu vida”. “Hemos elegido las que nos apetecía hacer, tal vez una mezcla de percales entre lo que teníamos ganas de dar más vida, más entusiasmo sin desprestigiar para nada las versiones anteriores”. He aquí un Joe Crepúsculo con ganas de poner un pie en el más allá de los mares. Y lo hace con un aire muy kitsch almodovariano y con portada de Montxo Algora, ilustrador de La Mode y Aviador Dro. “Una preciosidad infinita, como un objeto de deseo”.