“Las conversaciones a partir de los veintisiete son muy tristes”
EntrevistasNiña Polaca

“Las conversaciones a partir de los veintisiete son muy tristes”

Mara Gómez — 15-05-2026
Fotografía — Archivo

Niña Polaca me dejan acurrucar entre los mil bártulos de su local en El Observatorio para ver su ensayo. Hace solo unas horas que han anunciado su primer Movistar Arena y el engranaje de los cinco parece estar a punto. Pese a que queda casi un año para la gran cita, sienten “vértigo e ilusión”, cuando piensan sobre ese día y el lanzamiento de su nuevo disco, “¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?” (Subterfuge, 26).

Es su cuarto álbum, pero el primero compuesto íntegramente por los miembros actuales: Surma, Clau, Rubén, Beto y Kobbe (ya sin Sandra, de Ginebras). Y, también, el primero en el que “no improvisan”. “Lo hemos pensado todo más al hacerlo: veíamos que la cosa crecía y lo tenemos súper organizado”. ¿Se notan más serios? “No necesariamente, pero más mayores sí… Como un yogurín pasado”, concreta Kobbe. “Los problemas que vamos afrontando han cambiado con respecto a los que contábamos antes, que eran la adolescencia, la calvicie, la locura…”. La preocupación por la alopecia ha dejado paso a un tono más guerrero. “Las canciones van por orden de cronología vital mía”, apunta Surma, quien firma casi todas las letras. “Al principio es todo amor y luego empieza a enfadarse. La idea es que fuese más político sin caer en la fanfarria de mierda ni en el hooliganismo”.

Serrat, Labordeta, Lluís Llach y su “estaca” (a la que se refieren en la última canción del disco)… Hablan de ellos y el orgullo alicantino-valenciano se escapa entre sus dientes, especialmente con Llach: “’L’estaca’ [su canción del final de los sesenta que llegó incluso a ser prohibida] se acogió por la sociedad valenciana y catalana como un himno a la caída del sistema en los últimos coletazos del franquismo”. Pero tampoco han tenido que irse continuamente hasta los setenta para inspirarse. Para “CSI Alicante (mi generación)” bastó con mirar a su alrededor. Cuando cantan “han enterrado a mi generación”, se le vienen a la cabeza amigos suyos “con antidepresivos, que no pueden irse de casa sin vender un riñón… Las conversaciones a partir de los veintisiete son muy tristes”, concluyen.

“Tenemos una tradición muy mala que es, borrachos, mandarle audios a la gente"

Aun así, charlar con Niña Polaca es de las chácharas más alegres que tendrás si te los encuentras por Malasaña. Probablemente te cuenten todo aquello que no dejan a una periodista de Mondo preguntarles: de cuántos locales de ensayo los han echado; cuántas veces han usado a Jimmy, el técnico de sonido, como doble de Surma en entrevistas; qué pasó en el festival Oasis 2023 o si les ha denunciado algún coro. Bueno, eso último sí que se animan a explicároslo por aquí. “Ensayamos una vez con un coro góspel y fue muy raro: les pagamos, se emborracharon a full, los despedimos, se enfadaron y nos mandaron un burofax”. Ellos les enviaron otro de vuelta. Más rabioso aún, por supuesto.

Todo sea por la lírica. Ese es el motor de este grupo. Cinco amigos con unos Letterboxd y Goodreads que echan fuego y que van salpicando sus temas: véase William Wallace en Lancaster, nacido de la pasión del cantante por “Braveheart”.Puede ser la película que más me haya metido por el culo en mi vida [traducción: que más ha visto]. Y en un momento de estar muy, muy enamorado de mi novia, me sentí como William Wallace, invencible”. Beto recuerda estar viendo esa misma película por casualidad y “de repente dijeron ese nombre y fue como ‘coño ¡pero si esto lo hemos ensayado!”.

“Componemos sin pensar”, admiten. “El autor canta lo suyo y el resto se va uniendo con lo que se le ocurra. Van saliendo cosas guays, otras horribles…”. Clau explica que “Sería perfecto” realmente la compuso para “un corto que iba de una chavala que se queda con la cobaya de su exnovia y la mascota se le cae por el patio y muere”. Se juntó con los demás y esa trama retorcida terminó siendo uno de los temas más especiales, “muy rollo Los Estanques, del álbum.

De este modo, sin darle muchas vueltas, surgió el texto que va hilando las canciones del disco a modo narrativo, y que se incluye en el vinilo. “Imagínate que druida, borracho, te lleva a una hoguera y te cuenta una historia: ese es el concepto”. Y también fue la forma en la que nació la idea del escrito. “En la última casa en la que compusimos, quedamos con amigos nuestros que vinieron a escuchar la maqueta”. Cuando iban “bastante, bastante, bastante ciegos” (tres “bastantes”, sí), Rubén se subió a una silla e improvisó un discurso que explicaba lo que estaban a punto de escuchar. Todo, mientras un amigo suyo se subía a una lámpara. Eso derivó en el relato que acompaña las tantísimas ediciones físicas de “¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?”.

Ahí está la magia de Niña Polaca: nunca sabes cuál va a ser su próximo movimiento. Pero funcionan. Les pregunto sobre sus planes para el Movistar Arena, esperando que detallen aspectos técnicos del directo. Pero “Queremos que venga Leiva” es lo único que me desvelan. “Tenemos una tradición muy mala que es, borrachos, mandarle audios a la gente… Rozalén, Viva Suecia, Leiva –¡que nos contestó una vez!–, etcétera”. A Sabina le invitaron a tocar en La Riviera. “El gancho fue que a lo mejor venía Loquillo”. “Y Aitana tiene como doce llamadas perdidas nuestras”. Quién sabe qué artista responderá al llamamiento del 15 de enero de 2027. No nos extrañaría que el mismísimo William Wallace se acabase presentando allí.

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