“Subirme a un escenario es mi deporte extremo”
Entrevistas / Matt Berninger

“Subirme a un escenario es mi deporte extremo”

JC Peña — 07-10-2020
Fotógrafo — Archivo

Matt Berninger, la curtida voz de The National, apuesta por un intimismo cálido, maduro y terapéutico frente al miedo en su primer disco en solitario “Serpentine Prison” (Caroline/Music As Usual, 20). Con motivo de su edición charlamos con él vía telefónica.

Por teléfono, Matt Berninger se muestra nerviosamente locuaz, y divaga. Se ríe a menudo. Elogia sin parar a su héroe Willie Nelson, cuyo disco de 1978 “Stardust” le inspira, y al mítico músico y productor Booker T. Jones, que lo produjo y también ha grabado esta colección de canciones intimistas en las que se despoja del personaje de cantante de The National. No hace falta insistir para que le dé lo suyo a la administración Trump, producto genuino, dice, de su país y la frívola civilización del espectáculo.

La idea de hacer un disco en solitario, ¿formaba parte de tus planes desde hace tiempo, o más bien ha sido algo improvisado?
No estaba planeado para nada. La cosa empezó porque quería hacer un disco de versiones. Estaba recopilando las canciones y fue entonces cuando contacté con Booker T. Jones, al que había conocido diez años antes. Él produjo y arregló “Stardust”, de Willie Nelson, que es uno de mis discos favoritos. Le llamé sin más para hacer ese disco. Dijo que sí, yo no podía creer la suerte que había tenido, fue surrealista. Así que empezamos a trabajar en las versiones, nos fuimos mandando ideas y canciones que quería hacer de The Cure, Morphine o The Velvet Underground. Pero resulta que en ese mismo periodo le enseñé canciones que había hecho con otra gente, músicos y amigos de otros grupos, y me propuso que nos concentráramos en ellas. Al final teníamos más canciones originales que versiones, de modo que decidimos dejar las versiones fuera. Saldrán más adelante en un disco que mezclará versiones y originales.

“Quería hacer un disco acogedor y que consolara”

Por lo que me cuentas y el material que vienes sacando (el disco de The National del año pasado), debes estar en un momento especialmente productivo, ¿no es así?
Sí, estoy así desde hace mucho tiempo. Y muy agradecido. No lo calificaría como un estado creativo maníaco (risas), sino más bien una fase continua de fiebre compositiva, que de hecho supera ya los cuatro años, así que… Sí.

Es un disco muy cálido y tranquilo. Casi no tiene batería. Sin embargo, hay muchísimos detalles, y uno percibe que se ha hecho con un cariño especial. ¿Cómo fue la grabación? Es un disco “en solitario”, pero en realidad participan un montón de músicos.
Bueno, otras canciones son muy diferentes porque la gente con la que las he hecho tienen un ADN distinto, no se pueden comparar. Esta vez los músicos tenían una personalidad diferente, así que Booker nos grabó en directo en una sala durante dos semanas. Todo el mundo iba rotando, entrando y saliendo. Al final entraron a grabar hasta veinte personas en esas dos semanas, en un estudio muy pequeñito. Necesitaba a Booker, era esencial para cohesionarlo todo, que estuviéramos en el mismo barco haciendo lo mismo como hermanos y hermanas. Tenía que conseguir que fuéramos parientes de sangre (risas), sonoramente. Y sí, quería un álbum que tuviera la atmósfera de “Stardust”. No sé si ha terminado sonando como “Stardust”, pero cuando me pongo cualquier canción de aquel disco, de repente me siento un poco más calentito y a salvo, algo más feliz. Y creo que es porque estoy oyendo a personas tocando juntas en una sala. Mi padre lo tenía, y quería también hacerlo para él. Pero también es para mí, refleja mi personalidad. Otros discos seguramente sean más inexactos en cuanto a cómo encapsulan mi personalidad. Otras veces suelo hablar desde el punto de vista de diferentes personajes. Incluso en The National interpreto el papel de Matt Berninger en The National. No deja de ser un personaje. Estás lidiando con expectativas, fechas de cierre y descripciones de lo que Matt Berninger de The National es. Y en realidad nunca me he sentido del todo como yo mismo. En este disco soy yo. Dije: “vale, no me voy a preocupar de ningún personaje, no voy a montar ningún show o ninguna película”.

“En este álbum soy más yo mismo: no me preocupo de ser ningún personaje”

Es interesante porque desde la misma portada se percibe una especie de humildad que entiendo que es muy tuya, un poco humorística, pero siempre con esa calidez de la que hablas. Imagino que la idea era hacer un disco muy personal.
Sí. Bueno, siempre hago discos personales, las canciones son siempre personales, pero en este caso quería hacer un disco acogedor y que consolara. Algo sucede con Booker T. y su música cuando lidera un grupo. Los M.G.’s fueron como el mejor grupo de todos los tiempos, y Booker era el letrista y compositor. Cuando oigo a los M.G.’s, oigo canciones, no sólo música y los giros del órgano de Booker. En esas grabaciones puedes “oír” a los músicos mirándose. Puedes escuchar cómo Steve Cropper miraba a Al Jackson. Booker era el que los llevaba a tirarse al precipicio, y realmente en las grabaciones oyes en qué forma eso pasa. Él necesitaba un grupo que fuera muy sólido para el directo, y en las grabaciones oyes el sudor… ¡Y a veces hasta la cocaína! (risas).

¿Y te parece que eso se está perdiendo en las grabaciones de hoy, que suelen estar sobreproducidas?
No creo que lo estemos perdiendo para nada. Lo que pasa es que…Yo he tenido la suerte de poder traer en avión a veinte personas de distintas ciudades y meterlas en un estudio (cierto que muy pequeño). Eso es carísimo, por lo que creo que las grabaciones digitales caseras están salvando a la música. Todos nuestros primeros discos, me refiero a los de The National, se grabaron en un dormitorio con un cuatro pistas. Eso fue lo que nos permitió empezar en 1999 o 2000. Sin un cuatro pistas cutre que te permitiera grabar en casa, ni habrías empezado el grupo. Yo hago muchas canciones en Garage Band… Hoy puedes componer un disco precioso con el móvil. Eso es importante. La gente no se puede permitir entrar en un estudio. Dicho esto, con este disco quería estar en la misma sala con los músicos, no hacerlo con ProTools a distancia. Las canciones estaban más o menos compuestas, pero quería que todo se grabara en directo.

Me ha dado la impresión de que has querido probar hacer cosas nuevas con la voz, en tu modo de cantar, que siempre ha sido muy personal, pero dentro de un estilo muy definido. Lo digo por canciones como Collar Of Your Shirt. ¿Es así?
Bueno, Booker me hizo hacerlo. Collar Of Your Shirt fue la primera canción que compuse y me encanta, tiene algo cósmico muy especial para mí. Cuando la estábamos tocando, creo que a mitad de toda la grabación, no recuerdo exactamente el momento, al llegar al final me miró y me dijo que siguiera. Quiso que cambiáramos el tono de los acordes y pasó algo maravilloso que la elevó y la convirtió en una canción completamente distinta. Y fue cosa de Booker. En una hora habíamos añadido toda esa nueva parte, y creo que incluso yo tenía también la letra. Fue uno de los momentos en que Booker cogió una de las canciones arregladas y terminadas y nos dijo: “Esto no está acabado. No tenéis los arreglos y tienes que cantar algo diferente para que esté bien: no está terminada”. Y tenía razón. Pero no fue algo académico, aunque Booker tiene muchísimo bagaje académico –es un doctor de todos los géneros, si es que hay algo así (risas)–. En el estudio, es todo corazón.

“Las grabaciones caseras están salvando a la música”

Yendo a las letras, que decías que son como más personales, ¿dirías que hay un hilo común que une a todas las de este disco?
Creo que hay un hilo común en todas las canciones que he escrito. Cuando me preguntan de qué va una canción de hace veinte años, me doy cuenta de que van de lo mismo. Si respondes de verdad a la pregunta, todo es lo mismo: deseo, miedo, amor… Siempre se trata de algo que quieres o que no quieres. Algo que temes que va a pasar… Es una especie de código binario. Lo contrario del amor es el miedo. Porque el odio es como la versión cutre del miedo. O mejor dicho, es la manifestación del miedo. Pero el odio no es realmente un sentimiento, es el miedo. Cuando estás enfadado, asustado y jodido y le gritas a tus amigos, a tus políticos, a tus vecinos, a tu familia, a tu madre, a tu esposa, a tu padre, es todo miedo. No es odio ni enfado. El mecanismo es siempre el mismo. Y todo el mundo está aterrorizado ahora mismo, yo también lo he estado.

La última: el título es un juego de palabras muy curioso. Leí que veías la canción como un epílogo del disco, por eso la colocaste la última. ¿Qué me puedes contar de ella?
Pues hay un par de cosas. Si ves a un grupo en un aeropuerto con su equipo y su equipaje, caminan como siguiendo a un líder: todo el mundo sigue a la persona que está delante para no perderse. Si miras esa escena desde arriba, ves una especie de serpiente, normalmente negra, porque todo el mundo va de negro. Es una serpiente negra que atraviesa un aeropuerto. Pero luego está la idea de la jaula o la cárcel que se me ocurrió en lo alto de un circuito de bici que serpentea, cojo mucho la bici. Ahí es cuando me vino el título. Obviamente no puedes meter a una serpiente en una cárcel normal, es una idea absurda (risas). Pero la idea de una serpiente en una celda el viejo estilo me gustó. Es como me siento muy a menudo. Y por cierto que las serpientes me parecen muy bien (risas). Tienen literalmente mucho carácter (backbone significa columna vertebral). Soy muy fan de las serpientes. Tienen una mala fama que viene de antiguo, pero son muy positivas (risas).

 Trump, jodido Trump

“Cuando ganó Trump, o yéndome atrás al 11-S, o ahora con esta pandemia… Tenemos serios problemas, pero no son nuevos. Toda la mierda de los desastres globales, las pandemias, la supremacía blanca, el nazismo… No es nada jodidamente nuevo. Pero nos hemos ganado la idea de una cierta América blanca, que ha llegado a todo el mundo. Trump es Estados Unidos. Nosotros le hicimos, nosotros le elegimos. No era suficiente con tener a un político al uso, necesitábamos a alguien más entretenido. La gente quería al macarra, al bobo de Regreso al futuro. Y querían a este tío porque todo el mundo quiere ser entretenido, y era como “Va a ser la bomba”. Y ahora la gente está muriendo y este idiota y su administración son responsables de cientos de miles de muertes. Es criminal y grotesco pero… Nosotros lo creamos. No dio un golpe de estado. Fueron unas putas elecciones. Bien, yo he vivido con este miedo desde entonces, pero también soy bastante optimista: siempre puedo controlar mi ira y dejarla atrás. Me aterrorizaba subirme a un escenario, especialmente porque no tocaba la guitarra. No practico deportes extremos, no surfeo, no salto desde aviones, no soy un puto funambulista. Ser músico y compositor e interpretar en un escenario es mi versión del deporte extremo. No hago escalada libre, salto de escenarios. Saco más descargas de adrenalina y serotonina de eso que de cualquier otra cosa, y eso viene de conquistar el miedo. Una vez lo consigues y lo repites una y otra vez, ya no tienes miedo. Ya no tengo miedo ni de políticos ni de cualquier mierda. Y es bueno. Es importante que hagamos haga algo abstracto, ya sea escalada libre o surf; al llegar a casa no le tendrás miedo a tipos como Trump”.

 

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