Los Ganglios, que aún tienen fresquísimo el estupendo “Segunda Escucha” (Autoeditado, 16), un disco que ahora mismo están presentando en directo por todo el país, repasan en este entrevista las claves de su nuevo álbum, su concepción del humor, su apuesta por el crowdfunding y, entre otras cosas, la música que les marcó de pequeños.

Primero de todo, siempre os he querido preguntar una cosa, ¿cuáles son vuestros héroes musicales? Los que os llevaron a formar un grupo…
Durante la infancia escuchamos mucha música en casa. Había un cajón lleno de cintas de Aute, Pablo Milanés, Silvio… Y también cosas de flamenco y copla, Miguel de Molina o la Niña de la Puebla. La primera cinta que tuvimos ya de propia petición fue “The Final Countdown” de Europe, para el once cumpleaños de Xoxé. Luego de adolescentes nos gustaba escuchar Los Toreros Muertos en el walkman de camino al instituto. Y un poco más tarde Nirvana. A Leli Green Day.

“En este disco no nos hemos intentado hacer los graciosos, queríamos que fuese serio, así que puede decirse que más serios que esto no podemos”.

Para “Segunda escucha” habéis repetido con una campaña de Verkami. ¿Es la mejor manera de mantener la independencia creativa? Lo digo por no depender de un sello discográfico para la edición del disco. ¿Os gusta también porque eso del crowdfunding os permite estar en contacto directo con vuestros fans?
Depender económicamente de promotores, patrocinadores e instituciones nos parece un lastre. Nosotros no tenemos presiones de nadie sobre nuestra manera de hacer, nadie trata de corregirnos el rumbo. Disfrutamos de esta independencia creativa, pero la verdad es que no es una decisión meditada de independencia y autogestión, ha ido ocurriendo así y nos gusta la situación en la que estamos. Las discográficas no están en su mejor momento, dinero público para cultura o no existe o no lo hemos visto… Los Ganglios dependemos única y directamente de nuestro público, de que vengan a los conciertos y de que nos compren los discos.

En relación con la pregunta anterior, Los Ganglios es un buen ejemplo de autogestión. Lo hacéis casi todo vosotros, videoclips, merchandising, contacto con los medios, flyers, fotos, memes, no sé si el management también. ¿Os sentís cómodos con la autogestión, u os gustaría estar en un sello que os apoyara en eso (estuvisteis en Gor hace un tiempo)?
Nunca nos ha gustado delegar, pero últimamente tenemos un pequeño grupo de gente que nos ayuda en las cuestiones técnicas. Ahora hacemos más conciertos que nunca. Según fue creciendo el número de actuaciones nos dimos cuenta de que hacerlo todo solos era difícil. Llevar el asunto de la contratación nos quitaba tiempo para todo lo creativo, como componer canciones, hacer videoclips o ensayar. Una amiga nuestra, María, nos ayuda muy eficazmente con todo eso. En el tema de producción de los discos también hemos decidido delegar en el zaragozano Pepe Coca, que se encarga de la fase final de los discos. Llevamos ya un tiempo colaborando con él y le tenemos mucha estima. La discográfica GOR nos ayudó mucho al principio, nos sacó un recopilatorio de canciones en un momento en el que estábamos más bajos de ánimo, y eso nos puso contentos y a trabajar.

El hecho de que todo lo relacionado con el grupo sea creado y/o supervisado por vosotros, le da una unidad y una coherencia brutal a vuestra obra. Vamos, una especie de arte total que va más allá de la música. A veces os veo más como un colectivo de artistas contemporáneos cero pedante, ojo; un grupo de amigos que han creado su propio imaginario, más allá de las canciones y los discos. ¿Qué pensáis sobre ello?
Nos divierte mezclar diferentes disciplinas. Hacer videoclips, por ejemplo, es de nuestras tareas favoritas, porque en ellos se unen muchas facetas. La lírica de las letras, la música, el video, los rótulos y grafismos, las decisiones de montaje (esto es para nosotros importantísimo, además nos da mucho placer montar vídeo…). Dices que te parece todo coherente, pero me sorprende que te parezca así porque la idea que yo tengo sobre nuestra producción es más de Frankenstein o de mercadillo multiprecios. Es verdad que hacemos referencia a cosas personales, bromas entre hermanos que no están diseñadas para que las entienda el público, pero que al final funcionan porque las personas somos todas iguales, todos hacemos ese tipo de guiños personales entre amigos y familiares y sabemos cómo funciona ese humor privado.

Una de las cosas que me gustan más de Los Ganglios son vuestras referencias a la cultura popular. De hecho son como un bodegón pop de citas. En “Segunda escucha” hay unas cuantas: Extremoduro, Alejandro Sanz, Ultra-Local Records, Fortunata y Jacinta… ¿Hasta qué punto son importantes esos guiños a la cultura pop en vuestras canciones?
Estamos inmersos en la cultura popular, y es normal que se refleje en las canciones. Cuando empezamos este disco nos propusimos usar palabras y conceptos más atemporales: un pozo, una soga, un campanario, unos amantes, el fuego… y hemos acabado hablando de Alejandro Sanz y del entrenador del Granada. Parece que hay cosas que no tienen remedio.

Un poco de cero” me parece una canción maravillosa, un retrato lleno de ironía sobre la pereza que da iniciar una relación de pareja. ¿De dónde surgió la idea de la canción?
Un día que Xoxé se estaba bebiendo un café en la calle, en la mesa de al lado había tres personas hablando. Una chica le contaba a los otros dos un desengaño amoroso que había sufrido, y se desahogaba en voz alta, filosofando sobre las relaciones y eso. Muchas de las frases de la canción son tal cual las dijo, Xoxé las apuntó en el móvil y luego les pusimos música. Lo de “ahorcar al perro” no lo dijo la chica, eso es aportación nuestra.

En “Ceguera de rap” hacéis un rap para reíros un poco del género. Vamos, una crítica desde dentro. ¿Qué rap os mola y cuál no?
Las primeras grabaciones de Xoxé eran rap, se llamaba Don Phalaxo. No bromeamos con el rap, nos gusta el hip hop y hemos intentado hacer algo digno, alejándonos lo más posible de cosas como el rap del Ñoco Ñoco (El Hormiguero), el rap de Saber y Ganar, o el del IES Antonio de Mendoza, que serían tres ejemplos de ausencia total de flow. Hay algo de humor en Ceguera de Rap, pero no a costa del género. Nos encantan Frank T, Snoop Dog, CPV, 7 Notas 7 Colores, Beastie Boys. Por cierto, Xoxé era vecino de Frank T a finales de los setenta, en Torrejón de Ardoz. Iba a su casa y jugaba con él y con sus hermanos.

Por cierto, ¿cómo ha sido el proceso creativo de “Segunda escucha”? Vamos, cómo funcionáis a la hora de componer las canciones, ¿dividís las faena entre los tres?
El proceso varía según la canción. Suelen empezar con una idea o una imagen que nos parece sugerente, algo que para nosotros encierre una chispa, un misterio. Les damos muchas vueltas a todas las canciones, muchas veces con giros de ciento ochenta grados en los que la idea original acaba siendo un mero poso. Somos implacables contra el apego excesivo a las progresivas etapas de una canción. Durante el proceso de composición desechamos sin piedad lo que no vale.

Una cosa más en relación con la pregunta anterior, ¿habéis utilizado algún cacharro nuevo o alguna modalidad nueva de sonido en la grabación del nuevo disco?
La novedad más sustancial ha sido la batería acústica. Teníamos todas las canciones en una maqueta, así de cualquier manera, y nuestro amigo Brandon Lewis, un joven estadounidense que toca de maravilla, nos grabó todas las baterías. A partir de ahí hemos ido construyendo las canciones en nuestro estudio. La mayoría de los bajos están grabados con un Moog y el resto de elementos van variando según la canción. Los sintetizadores han cambiado desde el anterior disco, “Lubricante”. Antes era casi todo prestado y ahora tenemos algunos nuestros y nos los conocemos mejor.

¡Ah! Me encanta la foto de la portada de “Segunda escucha”, ¿de dónde la habéis sacado?
Es una foto encontrada en entre los desperdicios de La Feira da Ladra, que es un mercadillo de segunda mano en Lisboa. Nos la regalaron nuestros amigos del colectivo Left Hand Rotation, que viven allí y se van todos los domingos a recolectar las fotos que quedan abandonadas en el suelo cuando desmontan la feria.

Más cosas… me alucina el sentido del humor de Los Ganglios. De hecho, conseguís que vuestras bromas y chistes privados sean graciosos para los demás. Os imagino ensayando y grabando y haciendo coñas internas que acaban en las canciones. ¿Cuál es el secreto para conseguir que ese humor tan personal, privado, funcione también con el resto de la gente?
Hasta el humor más exitoso e internacional es muy personal y privado. Se me ocurre citarte a Monty Python o Los Hermanos Marx. En principio parecen tipos de humor poco asequible, pero llegan. En este disco no nos hemos intentado hacer los graciosos, queríamos que fuese serio, así que puede decirse que más serios que esto no podemos. El secreto sería no filtrar mucho las ocurrencias pensando que los demás son más tontos que tú y que hay que darles muy masticado el asunto.